Transmigré como el hermoso hombre embarazado del protagonista obsesivo - Capítulo 54

  1. Home
  2. All novels
  3. Transmigré como el hermoso hombre embarazado del protagonista obsesivo
  4. Capítulo 54 - Final
Prev
Next
Novel Info

El hombre tenía un arma en la mano. Probablemente Xiao Li nunca se había enfrentado a una situación semejante y entró en pánico de inmediato. Solo atinó a obedecer las órdenes del otro: desbloqueó las puertas del auto y bajó dócilmente.

Zou Beiqi había pensado aprovechar la oportunidad para bajar y escapar, pero los cómplices del delincuente aparecieron de la nada y lo obligaron a permanecer dentro del vehículo.

—¡Señor Zou…! —Xiao Li gritó, sobresaltado.

Probablemente había creído que aquellos hombres solo pretendían robarles el automóvil. No esperaba que quisieran dejar a Zou Beiqi dentro y mucho menos sabía adónde pensaban llevárselo ni qué podían hacerle al rehén.

—Estoy bien.

Aunque por dentro tenía todos los nervios tensos, Zou Beiqi hizo lo posible por tranquilizar a Xiao Li.

Los delincuentes subieron enseguida al vehículo. Dos hombres vestidos de negro se sentaron atrás y otro ocupó el asiento del conductor y puso el auto en marcha.

Un cuarto hombre cubrió la boca y la nariz de Xiao Li, que no tardó en perder el conocimiento.

El automóvil siguió avanzando sin detenerse.

A los secuestradores no parecía importarles en absoluto si Zou Beiqi podía soportar aquel trayecto. Conducían a toda velocidad por las calles y, aunque llevaba puesto el cinturón de seguridad, su cuerpo no dejaba de balancearse de un lado a otro. Las náuseas no tardaron en aparecer.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó Zou Beiqi, sin demasiadas esperanzas de obtener una respuesta.

—Escucha bien. Te diremos quiénes somos ahora mismo. El señor Meng nos mandó a capturarte. Los cuatro dependemos de ti para comprarnos una casa grande.

Lo habían confesado.

Al parecer, no eran precisamente muy inteligentes.

Al escuchar el apellido Meng, el primer nombre que apareció en la mente de Zou Beiqi fue Meng Yinsheng.

Se obligó a mantener la calma.

Estaba atrapado en un automóvil y, en su estado, le resultaría muy difícil encontrar una oportunidad para escapar. Además, su teléfono llevaba todo el tiempo sin señal. Como tampoco estaban en una zona particularmente aislada, lo más probable era que aquella gente llevara algún dispositivo portátil capaz de bloquear las comunicaciones.

—Duele…

Mientras intentaba pensar en alguna solución, un dolor inesperado comenzó a extenderse por su abdomen.

Zou Beiqi no pudo contener un gemido.

—¿Qué haces? No intentes ninguna tontería —dijo el hombre que conducía después de echarle una mirada.

Aunque el rostro de Zou Beiqi estaba claramente contraído por el dolor, no le prestó más atención y continuó conduciendo.

Hasta que uno de los hombres del asiento trasero habló:

—Algo no está bien. Parece que alguien nos está siguiendo.

—¿Quién? ¿No basta con perderlo?

El conductor intentó acelerar, pero descubrió que, hiciera lo que hiciera, el vehículo no respondía.

Al final, el auto incluso se detuvo por completo.

—¿Qué demonios le pasa a esta porquería?

—¿Qué hacemos? Ya nos alcanzaron.

—¡Mierda! ¡Ustedes, saquen al embarazado del auto!

El dolor abdominal de Zou Beiqi ya era insoportable.

Se sujetó el vientre y apenas podía moverse.

El delincuente acababa de bajar del auto y abrió la puerta del copiloto, dispuesto a arrastrar a Zou Beiqi por la fuerza, cuando antes de conseguirlo quedó rodeado por la policía.

El automóvil que los había estado siguiendo también se detuvo.

Heng Shi bajó y corrió inmediatamente hacia la puerta del copiloto, como si temiera que, si tardaba siquiera unos pasos más, la persona que estaba dentro fuera a desaparecer.

—Qiqi, ¿cómo estás?

—Me duele mucho…

Zou Beiqi percibió un cambio extraño en el vientre.

—Creo que… voy a dar a luz.

—No hables. Te llevaré al hospital.

Heng Shi sacó inmediatamente a Zou Beiqi del automóvil en brazos, lo acomodó en el asiento trasero del vehículo con el que había llegado y condujo a toda velocidad hacia el hospital más cercano.

Zou Beiqi llegó sin contratiempos y quedó rápidamente en manos de los médicos y enfermeros.

Heng Shi le sujetaba la muñeca con ansiedad mientras corría junto a él hasta la sala de partos, repitiéndole una y otra vez que todo estaría bien y que no tuviera miedo.

A diferencia de las mujeres, el parto masculino requería una cirugía abdominal, por lo que Heng Shi no tenía permitido entrar al quirófano y tuvo que detenerse frente a la puerta.

Llevaba años en el mundo de los negocios y había atravesado toda clase de situaciones difíciles, pero en ese momento estaba tan nervioso que parecía capaz de destrozarse los puños de tanto apretarlos.

Respiró profundamente y se obligó a tranquilizarse por el momento.

Luego contactó a los padres de Zou Beiqi.

Ir de Liwan a Yujing requería cierto tiempo. Aunque no pudieran llegar a tiempo, al menos debían saber lo que estaba ocurriendo.

Todo el proceso duró mucho más de lo que Heng Shi había imaginado.

Permaneció completamente tenso cada segundo hasta que finalmente salió un médico.

Se acercó de inmediato.

—¿Cómo están mi esposo y el bebé?

—Felicidades, señor. Es un niño. El papá está bien.

El médico hizo una pausa.

—Sin embargo, el bebé nació prematuramente y su condición física no es demasiado buena. Tendrá que permanecer un tiempo en una incubadora bajo observación.

Heng Shi se quedó inmóvil.

—¿Qué tan mal está?

—No se preocupe. Solo tiene la temperatura corporal un poco baja. Después de un tiempo podrá estar tan sano como cualquier otro niño.

El médico se lo explicó con paciencia.

—Entre a ver al papá.

Heng Shi entró apresuradamente.

Zou Beiqi estaba acostado en la cama con los ojos cerrados. Parecía haberse quedado dormido por agotamiento.

Heng Shi no lo despertó. Simplemente apartó con suavidad algunos cabellos de su frente.

—¿Heng Shi?

Zou Beiqi abrió lentamente los ojos.

Su voz sonaba más débil que nunca.

—Si estás cansado, descansa un poco.

Heng Shi rozó suavemente su rostro con la yema de los dedos.

—Lo hiciste muy bien.

—Vi al bebé. Es tan pequeño… ¿podrá crecer bien?

—Sí. Le daré lo mejor de todo. Crecerá sano y fuerte.

Heng Shi besó suavemente la frente de Zou Beiqi.

—El médico dijo que estará bien. No te preocupes.

……

Durante el periodo inmediatamente posterior al parto, Zou Beiqi permaneció muy débil.

Heng Shi se quedó en el hospital para cuidarlo. Incluso instalaron una cama plegable junto a la suya para que pudiera descansar allí.

Heng Shi alquiló expresamente una silla de ruedas en el hospital.

Todos los días cargaba a Zou Beiqi hasta sentarlo con cuidado y lo llevaba a visitar al bebé, que seguía dentro de la incubadora.

El pequeño dormía tranquilamente, con uno de sus dedos dentro de la boca.

Al principio, Zou Beiqi había querido que el niño llevara el apellido Heng porque le parecía especial.

Heng Shi, sin embargo, consideraba que aquel niño había sido literalmente una parte del cuerpo de Zou Beiqi y quería que llevara su apellido.

Al final consiguió convencerlo.

El niño recibió el nombre de Zou Heng.

El carácter originalmente pensado era el mismo «Heng» de Heng Shi, pero este lo cambió por otro homófono: 珩, que hacía referencia a una pieza de jade.

A Zou Beiqi también le gustó aquel significado.

Heng Shi le acarició suavemente el cabello.

—Tú también tienes que descansar más.

—Ya estoy mucho mejor. El médico dijo que dentro de un tiempo podremos llevar al bebé a casa. Tal vez incluso podamos recibir el alta juntos.

—Mm. Cuando llegue el momento…

Zou Beiqi sonrió. Sabía perfectamente lo que Heng Shi estaba pensando.

—No es que vayas a llevarme. Voy a regresar. Ya es hora de volver a echar un vistazo. Me preocupa que hayas torturado hasta la muerte todas las plantas del jardín trasero.

—Las está cuidando el jardinero. Están muy bien.

Apenas terminó de hablar, Heng Shi tomó una de las manos de Zou Beiqi y la apoyó contra su mejilla.

—Bienvenido a casa.

……

El bebé se recuperó muy bien y no tardó demasiado en estar listo para recibir el alta junto con Zou Beiqi.

Cuando finalmente sacaron al niño de la incubadora, Zou Beiqi casi no podía esperar para recibir aquel cuerpecito entre sus brazos.

Tenía muy poca experiencia cargando bebés y no conseguía encontrar una postura adecuada. Su madre, que había acudido para acompañarlo durante el alta, tuvo que enseñarle hasta que finalmente consiguió sostenerlo con seguridad.

—Mira, Hengheng reconoció a papá. Está sonriéndote.

Su madre no pudo evitar acariciar el pequeño brazo del bebé.

Su padre, sentado en una silla de ruedas, también miraba sonriente a su nieto recién nacido.

Era la primera vez que Zou Beiqi sostenía a su propio hijo.

La sensación era todavía más maravillosa que cuando lo había llevado dentro de su vientre.

Una pequeña vida había nacido así entre sus brazos.

Lo vería crecer poco a poco hasta convertirse en adulto y construir su propia vida.

—Heng Shi.

La sonrisa de Zou Beiqi era suave como una pluma.

—Ven a cargarlo.

Heng Shi se acercó enseguida y recibió al bebé entre sus brazos, con tanto cuidado que parecía temer romperlo.

—Soy papá —le dijo en voz muy baja.

Era la primera vez que Zou Beiqi veía a Heng Shi tan perdido sin saber qué hacer.

Instintivamente observó su expresión.

Era más cálida y suave que cualquier otra que hubiera visto antes, como si estuviera intentando mecer una luna caída del cielo.

Heng Shi balanceó suavemente al bebé un par de veces.

El Heng Shi que al principio lo había tratado con frialdad y el Heng Shi que después había intentado mantenerlo a su lado de una manera extrema parecían personas completamente distintas del hombre que tenía delante.

—Se parece a ti. Es muy lindo.

Heng Shi sonrió y levantó la mirada hacia Zou Beiqi.

—¿No crees que los ojos se parecen a los tuyos? Son muy bonitos —respondió Zou Beiqi mientras miraba al bebé en sus brazos.

Como si hubiera entendido aquellas palabras, el pequeño curvó los labios y sonrió.

Los adultos rodearon al bebé durante mucho tiempo antes de resignarse a apartarse.

Su madre empezó a recoger las cosas mientras Heng Shi se ocupaba de los trámites del alta.

El auto de Xiao Li ya estaba esperando abajo.

Primero llevaron a los padres de Zou Beiqi a descansar. Después Heng Shi condujo personalmente, llevando a Zou Beiqi y al bebé de regreso a la villa.

Le aseguró que la habitación infantil y todos los artículos necesarios ya estaban preparados y que no tenía que preocuparse.

Cuando Zou Beiqi abrió la puerta del copiloto, descubrió un libro sobre crianza infantil sobre el asiento.

Heng Shi se apresuró a guardarlo y ayudó a Zou Beiqi a sentarse.

A finales de otoño hacía mucho más frío que antes.

Zou Beiqi llevaba varias capas de ropa, todas obligatoriamente colocadas por Heng Shi.

El bebé también vestía un pequeño conjunto grueso y no dejaba de extender las manos hacia Zou Beiqi, como si quisiera interactuar con su papá.

—Hengheng, sé bueno.

Zou Beiqi tomó suavemente una de sus diminutas manos.

Cuando el auto se detuvo frente a la villa, Heng Shi finalmente tuvo una mano libre para acariciarle la mejilla.

—De verdad es muy tranquilo. Casi no llora.

Los dos entretuvieron al bebé durante un buen rato antes de recordar que todavía tenían que bajar del automóvil.

Heng Shi llevó directamente a Zou Beiqi y al niño hasta la habitación infantil.

El interior estaba decorado con un estilo lleno de encanto infantil, con numerosos juguetes y todos los artículos necesarios.

Zou Beiqi acostó al bebé en la cuna y el pequeño no tardó en quedarse profundamente dormido.

Heng Shi se sentó junto a Zou Beiqi.

Su mirada pasó lentamente del bebé hasta él.

—Qiqi.

—¿Mm?

—¿Todavía vas a marcharte?

Zou Beiqi soltó una suave risa.

Rodeó el cuello de Heng Shi con los brazos y dejó un ligero beso en la comisura de sus labios.

—No me iré.

Cuando quiso apartarse, Heng Shi no se lo permitió.

Le sostuvo la nuca y profundizó el beso.

No hubo saqueo ni deseo.

Parecía únicamente una forma de confirmación, tan ligera como besar una nube suspendida en el cielo.

—Gracias.

Heng Shi abrazó a Zou Beiqi y permaneció así durante mucho tiempo, como si añorara el calor de su cuerpo.

Solo cuando el bebé dejó escapar un pequeño sonido desde la cuna Heng Shi lo soltó y ambos miraron al niño al mismo tiempo.

—¿Está incómodo?

—No pasa nada. Solo se dio la vuelta.

Heng Shi no pudo evitar extender la mano y tocarle suavemente la frente.

—No sé cómo será cuando crezca. Si se parecerá a ti o a mí.

Zou Beiqi contempló al bebé, que seguía profundamente dormido.

A partir de entonces, él y Heng Shi lo verían crecer juntos, paso a paso.

—No importa a quién se parezca. Mientras crezca sano y feliz, será suficiente.

Ya fuera el niño o la relación entre Heng Shi y él, todavía quedaban muchas cosas por las que valía la pena esperar.

Zou Beiqi giró ligeramente el rostro hacia la ventana.

Ya había anochecido y el cielo estaba cubierto de estrellas.

Incluso alcanzó a distinguir una estrella fugaz atravesando rápidamente la oscuridad.

Mañana, sin duda, haría buen tiempo.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first