Super doctor interestelar - Capítulo 87

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Al oír la pregunta de Xiào Mu, Yóu Mò se burló: “Si ya tienen tanta evidencia contra mí, pueden condenarme de una vez. ¿Qué más quieren preguntar?”

Xiào Mu no habló y miró a Leo. Leo dijo con frialdad: “Quiero saber todas las noticias sobre mi papá.”

“¿Te refieres a Wen Xin?” Yóu Mò soltó una risita. “Es mi experimento más exitoso. Cada que pienso en él me queda una espinita… pero ya está muerto.”

Leo apretó el puño y Xiào Mu fijó la mirada en Yóu Mò. “Imposible. Si de verdad hubiera muerto, nos habríamos puesto tristes al ver la información de la base. ¿No es eso justo lo que querías? Y no estarías planeando borrar todas las pistas con una trampa.”

Yóu Mò alzó las cejas y se le curvaron las comisuras. “Sí que me conoces. Lo que me da más curiosidad es cómo sacaron la información sanos y salvos.”

Xiào Mu: “Quiero saber las noticias del papá de Leo.”

Yóu Mò se burló y respondió: “Cuando los alcanzamos, ya habían activado el punto de salto y estaban por brincar. Entonces hubo una explosión en el punto de salto. Todos desaparecieron. Me temo que quedaron hechos cenizas en el espacio.”

Xiào Mu y Leo se miraron. Era exactamente lo mismo que dijo Yin.

“¿Ahora sí me pueden decir cómo obtuvieron la información?”

Xiào Mu: “Nos ayudaron los nativos del planeta rocoso.”

“¿Ellos?” Yóu Mò se sorprendió; no esperaba esa respuesta. “¿Cómo es posible? A todas luces son hostiles a los humanos.”

Xiào Mu curvó los labios. “¿Y no será porque su gente provocó problemas en el planeta rocoso?”

Al ver que Yóu Mò no sabía más, Leo rodeó con el brazo los hombros de Xiào Mu y se dispuso a irse.

Yóu Mò: “Espera.”

“¿Aún quieres seguir negando?” Leo se mofó.

La expresión de Yóu Mò cambió varias veces. “Quiero ver a Merry.”

“¿Con qué derecho?” Leo le lanzó una mirada. “Eres un criminal interestelar. ¡Ubícate!”

A Yóu Mò se le tensó la mandíbula. “Esta vez admito que fue un descuido mío. No esperaba que me atraparan por culpa de Merry. Me precipité; si no hubiera ido a verlo en persona, jamás me habrían encontrado.” Hizo una pausa. “Quiero verlo y puedo intercambiar esa oportunidad por resultados de investigación de la base.”

Leo meditó un momento. “Palabrería no basta. Enséñame tu ‘sinceridad’.”

Yóu Mò pidió una computadora y escribió uno de sus resultados sobre tecnologías de comunicación. Leo hizo que el ministro del Departamento de Información lo revisara. Éste se alegró muchísimo y pidió una y otra vez ver a Yóu Mò, pero Leo se negó. Yóu Mò era peligroso y sabía hipnotizar, así que impusieron requisitos estrictos para cualquier visita.

“Ahora sí pueden dejarme ver a Merry, ¿no?”, dijo Yóu Mò. Tras una pausa añadió: “Sólo quiero ver a Merry. No quiero ver a Hao Mian.”

Leo transmitió el recado a Merry. Éste lo pensó y aceptó. Hao Mian quiso acompañarlo, pero Merry lo detuvo. Por si Yóu Mò intentaba algo, Xiào Mu y Leo se quedaron a un lado de la habitación durante el encuentro. Merry aún tenía la cara un poco pálida. Se sentó frente a Yóu Mò, guardó silencio un rato y luego habló: “Dices que quieres verme… ¿para comprobar con tus propios ojos que no estoy muerto?”

Yóu Mò se burló. “Sí, tienes siete vidas. Ese ataque no te mató.” Al decirlo, la voz se le alzó sin querer. “Eres un ladrón de cabo a rabo. ¿Cómo puede alguien como tú seguir vivo?”

Dijo con rabia: “Sólo por ser guía te resultó facilísimo quedarte con todo lo que era mío. Vaya vida la tuya. Si…” Su voz sonó confundida. “Si yo hubiera despertado como guía desde el principio, no habría lugar para ti.”

Merry tensó el rostro y apretó los dientes. “No soy un ladrón, y nunca quise quitarte nada.”

Yóu Mò respondió con sarcasmo: “¿Ah, no? ¿Olvidas que el que estaba con Hao Mian era yo? Éramos él y yo quienes nos queríamos, no tú.”

“Fue porque despertaste como guía que Hao Mian decidió casarse contigo. Y yo bien ciego, para gustarme alguien así. Ustedes dos, dos fichitas, se merecen.”

“No hables mal de Hao Mian.” Merry se agitó; los dedos le temblaban sobre la mesa. “No sabes nada, ¿cómo te atreves a decir tonterías?”

“¿Tonterías?” Yóu Mò soltó una risa hueca y, al terminar, lo miró con frialdad. “A ver, dilo: ¿en qué estoy mintiendo? Quiero oír cómo vas a blanquear a ese desgraciado.”

Merry: “Al principio, varios de los hermanos de Hao Mian competían por el puesto de líder. Su situación era pésima. Me prometió casarse conmigo como medida temporal. En secreto me pidió ayuda y dijo que sólo estaríamos comprometidos, que no nos casaríamos de verdad.”

El rostro de Merry palideció más y se le ensombreció la mirada. “¿Sabes cuánto los envidiaba en ese entonces? Aunque mi índice de compatibilidad con él era sólo del 30%, igual éramos una pareja natural de centinela y guía. Aun así, él sólo pensaba en ti.”

“Acepté ayudarlo. Sólo quería tener un buen sueño; cuando terminara, me iría. Además, aunque me negara, su padre igual lo obligaría a elegir a otro guía.”

“Pero…” A Merry se le pusieron blancos los nudillos. “No le diste oportunidad de explicarse. Cuando te fuiste, el padre de Hao Mian—que siempre desaprobó lo de ustedes—ocultó tu paradero con estrictísimo secreto. Y tú, a propósito, te escondiste. Por eso Hao Mian te buscó sin éxito durante mucho tiempo.”

“Más tarde, su padre recibió un informe de que te habían matado por accidente unos piratas espaciales. ¿Sabes lo destrozado que estuvo Hao Mian?”

A Merry se le humedecieron los ojos. “En ese tiempo la situación en Planeta Hao era tensa. Aun así, entre manejar todo y buscarte, no paraba. Cuando oyó lo que te pasó, no lo creyó; fue personalmente a verificar la noticia de tu muerte. Cuando volvió, parecía un alma en pena.”

Merry se rió de sí mismo. “¿Por qué crees que me casé con él después? Le daba igual todo. Le daba igual con quién casarse, y su estado mental era muy malo. En esas condiciones, nos saltamos el compromiso y nos casamos directo.”

Yóu Mò se quedó pasmado. Al cabo, se recompuso y mantuvo una mueca desdeñosa. “Aunque no me hubiera ido, el final sería el mismo. Al final elegiría a un guía: a ti.”

“¿Quién lo dice?” Merry lo miró con los ojos muy abiertos, y las lágrimas le corrieron en silencio. “Tú no le crees nada. ¿Sabes que, después de casarnos, no me tocó para nada? No podía olvidarte.”

“Más tarde…” Merry se detuvo; se le curvaron las comisuras, pero se veía peor que llorando. “Yo lo cuidé. Tenía miedo de que algo le pasara y me esforcé por aprender todo sobre el cuidado de centinelas. Su salud mejoró, pero él se volvió cada vez más callado.”

“Tras dos años así, me deprimí y ya no pude más. Me sentía realmente mal. Las emociones de un guía son sensibles; me contuve cuanto pude, pero igual empecé a perder el control. Por miedo a lastimar a Hao Mian, dejé Planeta Hao para relajarme y recuperarme.”

Después de decirlo, guardó silencio un buen rato. El cuerpo le temblaba sin querer. Todos sabían lo que había pasado entonces: fue secuestrado a la base.

Tras un largo momento, Merry continuó: “Mi poder espiritual subió de golpe y me puse feliz. Pensé que podría darle mejor tratamiento espiritual a Hao Mian. No esperaba que ese cambio me trajera mucho más.”

“Yo creí que era Dios quien se apiadaba de mí y hacía que de pronto subiera mi poder espiritual. Pensé que mi vida por fin daba un gran giro.” Merry miró a Yóu Mò. “Cuando volví, mi índice de compatibilidad con Hao Mian llegó al 78%.”

Yóu Mò se quedó congelado, con la misma mueca en los labios. Llevaba mucho estudiando el poder espiritual de los guías y conocía bien la compatibilidad con centinelas. Con un índice tan alto, entrar en celo de unión era sencillo, y resistirlo, muchísimo más difícil.

Merry no le quitó la vista y siguió: “Formamos vínculo. Y entonces…” ladeó la cabeza y esbozó una sonrisa, “mi vida pasó del infierno al cielo.”

“Le di gracias a Dios más de una vez, pero ahora entiendo que a quien de verdad debo agradecer es a ti.”

“¡Cállate!” Yóu Mò golpeó la mesa con el puño cerrado. “¡Basta! No lo creo. Ni una palabra.”

¿Cómo podía ser? ¡Era imposible! Claramente, era uno que quería buscar un guía para abandonar a su amante, y el otro, que se aprovechaba de su identidad de guía para quitarle la pareja a un amigo. Eso era, punto. No que él abandonó a su amante, no que lo envió con sus propias manos para que el deseo del rival se hiciera realidad. ¡No!

Yóu Mò se agarró la cabeza y cerró los ojos con fuerza. Su elegancia habitual se desvaneció; gritó: “¡Lárgate! No lo creo. No quiero volver a verte. ¡Lárgate!”

Merry se puso de pie y le echó una mirada. “En realidad, siempre te envidié.”

Al salir de la sala, Merry se recargó en la pared; las lágrimas no paraban. Sí, tras el vínculo su vida fue como el cielo comparada con antes. Pero, con el tiempo, brotó la insatisfacción. A él siempre le gustó Hao Mian, incluso antes de despertar como guía. En el fondo, Merry siempre deseó el amor de Hao Mian. Después del vínculo, Hao Mian lo trató muy bien; Merry fue feliz, pero entendía que era por el vínculo. No lo mostró frente a Yóu Mò, pero al enterarse de que todo se debía a él, el pánico casi lo rebasó. Todo lo que tenía ahora era por Yóu Mò. Merry estaba aterrorizado: sentía que, si Yóu Mò volvía, lo perdería todo. Hao Mian creyó que Yóu Mò estaba muerto; por eso le dio igual con quién casarse. Pero ahora Yóu Mò seguía vivo. ¿Qué haría Hao Mian? ¿Qué haría él?

Xiào Mu lo vio llorar hasta quedarse sin aire y le dio unas palmadas en el hombro, sin saber cómo consolarlo. Los guías son sensibles a las emociones y tienen una gran empatía. Xiào Mu no podía imaginar cómo aguantó esos dos primeros años. Al verlo llorar así, era evidente que ni después estuvo libre de preocupaciones. Merry lloró un buen rato; al fin se calmó. Le dedicó a Xiào Mu una sonrisa apenada y, con voz ronca, dijo: “Gracias.”

Xiào Mu negó con la cabeza, y los tres salieron juntos. Hao Mian estaba esperando afuera. Al ver los ojos enrojecidos de Merry, lo abrazó con preocupación. “¿Qué pasó?”

Merry negó y no dijo nada.

A Xiào Mu no pudo evitar cruzársele el pensamiento: si Yóu Mò y Hao Mian hubieran estado juntos entonces, sin que su identidad los frenara, ¿sería todo diferente ahora? Tal vez Merry sería más feliz. Pero en el mundo no existen los “si”. Ese ejemplo hizo que Xiào Mu afianzara aún más su objetivo: lograr la libertad total para elegir pareja, sin que la identidad de uno sea un obstáculo.

Cuando ya se iban, un guardia de la prisión salió y saludó a Leo: “Mayor general, Yóu Mò solicita ver al mariscal de Planeta Hao.”

Al oírlo, Xiào Mu miró a Merry. El rostro de éste palideció y apartó a Hao Mian. Éste frunció el ceño. “Te llevaré de vuelta primero.”

Merry negó. “Ve a verlo.”

Cuando Hao Mian se fue, a Merry le flaquearon las piernas y Xiào Mu lo sostuvo. Merry miró hacia la sala, con una sonrisa que parecía más llanto. “Está bien… mejor que me den el veredicto pronto, para no estar con la angustia todo el tiempo.”

Xiào Mu entendió al instante: Yóu Mò siempre había sido el “nudo” en su corazón.

Merry respiró hondo. Al ponerse de pie, miró a Xiào Mu y a Leo, y les dijo con sinceridad: “Ustedes sí que son afortunados.”

Xiào Mu sonrió y miró a Leo, que lo contemplaba con una mirada suave.

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