Super doctor interestelar - Capítulo 66
Por la mañana, había más de 2,000 píldoras a la venta en la tienda de Delish. Xiào Mu revisó después y vio que todas marcaban existencias en 0, volviendo a asombrarse del poderoso poder de compra de los centinelas. Abrió el registro de ventas que le envió Zhao Meng y calculó los ingresos de cada guía. Luego, les transfirió el dinero. Incluso después de enviar una gran suma, el total de su cuenta seguía aumentando bastante. Xiào Mu no pudo evitar suspirar. Antes, siempre sentía que era difícil ganar dinero, pero ahora le parecía demasiado sencillo. A fin de cuentas, tener una técnica excelente es lo más importante.
Revisó las reseñas de la tienda: casi todas eran expresiones de emoción por el incremento de píldoras disponibles y la euforia de quienes ese día tendrían tratamiento espiritual.
“Ahhhhh, ¿me ayudan a ver qué traje me pongo? ¿El azul me hace ver más guapo o el negro más sereno? Nomás de pensar que veré a mi dios me pongo bien emocionado.”
“Despierta: por muy bien que te veas, ¿le vas a llegar al Mayor General Leo?”
“Aplausos al de arriba +1.”
“Bolas, no me echen a perder la ilusión. ¡Déjenme ser feliz tantito!”
Xiào Mu se rió y cerró la página de comentarios tras asegurarse de que no había reseñas malas. Pensándolo un momento, le mandó un mensaje a Zhao Sheng para preguntar por el avance del medidor de medicina. Tras enviar el mensaje, recibió el aviso de Xiaojin de que el centinela con cita para tratamiento había llegado. Se levantó, fue a la sala y comenzó con las terapias. Desde que activó la habilidad Pin Lift, su velocidad de sanación aumentó respecto de antes: podía curar a una persona en menos de un minuto.
El centinela tratado quedó pasmado:
“¿C… cómo lo hizo? ¡Ni siquiera sentí su poder espiritual!”
Xiào Mu sonrió con naturalidad:
“Levanté una barrera alrededor de los filamentos espirituales para evitar el contacto, así la tasa de compatibilidad no afecta el tratamiento.”
Aunque lo dijo como una excusa, Xiào Mu lo había considerado en serio y le parecía viable. Solo que últimamente andaba ocupado y no había tenido tiempo de experimentarlo.
El centinela exclamó:
“Nunca había oído algo así. Eres increíble, de verdad estás a la altura de un guía de nivel dios.”
Xiào Mu respondió con una sonrisa amable y, en silencio, corrigió en su corazón: “debería ser ‘como era de esperarse del sistema’”.
Con la mayor velocidad, pidió a Xiaojin que notificara a los de la lista de citas que, si podían, llegaran antes. En poco rato, muchos llegaron a la empresa. Por lo que escuchó en sus conversaciones, varios se habían quedado en una zona tranquila del centro comercial desde el mediodía esperando su turno. Xiào Mu se dio cuenta de que la confusión mental era realmente común y entendió mejor la obsesión de los centinelas con los guías. Cuando las medicinas hechas por guías se volvieran comunes, ese fenómeno podría cambiar.
Antes de las 4:00 p. m., terminó todos los tratamientos del día. Volvió al departamento de Louis y, tras un breve descanso, empezó a hacer medicinas. A mitad del proceso, recibió una notificación del sistema: había roto el nivel 60 y se desbloquearon la píldora curativa de grado alto y la píldora de impulso de grado alto dentro de la categoría intermedia, que restauraban 5,000 puntos de poder espiritual y de resistencia, respectivamente.
Revisó la fórmula de la píldora curativa de grado alto y vio como materia prima “2 gramos de hierba Jinchuang”. Recordó un momento: ese nombre no parecía salir en la enciclopedia de plantas medicinales. Tocó la imagen de la planta en el sistema y luego abrió en el terminal la enciclopedia para compararlas lado a lado. Supuso que el nombre de la planta podría haber cambiado en este mundo. Efectivamente, a mitad de la enciclopedia encontró la planta: aquí se llamaba “hierba dorada”. Lugar de origen: Bosque Bran.
Xiào Mu guardó silencio. ¿Por qué tenía que ser ese lugar otra vez?
La última vez que el grupo mercenario Suixin fue allí, Kai Men casi muere. Xiào Mu tenía muy claro el nivel de fuerza de Kai Men y, por ello, una comprensión profunda del peligro del Bosque Bran. Revisó los materiales de la píldora de impulso de grado alto: decía “goji” (wolfberry) y baya de magnolia. La baya de magnolia ya la había traído Suixin la vez pasada. En cuanto al goji, se alegró de que por fin hubiera una hierba que sí conocía sin consultar la enciclopedia. Recordaba con claridad que el goji también tenía origen en el Bosque Bran.
Miró las fórmulas grises aún bloqueadas de medicinas de nivel superior en el panel del sistema y sospechó que los materiales requeridos en el siguiente nivel avanzado quizá también provenían todos del Bosque Bran. Buscó en la red si pronto algún grupo mercenario iría al Bosque Bran, pero no encontró noticias. Solo en los comentarios de la página del propio Suixin se hablaba del tema.
“De rodillas, suplicando a los jefazos que vuelvan al Bosque Bran: ¡necesito materiales urgentemente!”
“Me uno a la súplica. Desde la última vez que fueron al Bosque Bran, corrió el rumor de que su líder iba a morir, y ningún grupo se atrevió a tomar el encargo. ¡Por favor vayan otra vez!”
“Sí, ayer vi que el Quinto publicó un ‘jajajaja’ en su página. Seguro su líder está bien. Como ya tienen cómo lidiar con el peligro y experiencia, ¿no sería pan comido volver?”
“¡Suixin es el mejor, vayan una vez más! ¡El precio es negociable!”
[Xing Chen]: o(n_n)o El jefe está libre recientemente; estamos en fase de planeación. Quien tenga pedidos, ¡mándeme MP!
“¡Woah, apareció el Quinto!”
“¿No salen si no los chuleamos? Ya sé cómo invocar al Quinto la próxima.”
[Xing Chen]: “Fue coincidencia. Somos excelentes y no necesitamos halagos. Es un hecho.”
Xiào Mu sonrió ante la chanza de Yan Chen con los comentaristas y le envió un mensaje privado:
“Tengo dos plantas medicinales que necesito y ambas están en el Bosque Bran. ¿Toman el encargo?”
Yan Chen respondió casi de inmediato:
“¡¡¡Claro!!! Podemos rechazar a cualquiera, ¡pero a ti no! ¡Aunque sea cruzar fuego y agua, aceptamos!”
A Xiào Mu se le torció la boca:
“Habla normal. Tengo otra petición: además de esas dos plantas, ¿pueden cortar una vara de cada hierba que vean?”
“Sin problema, es de pasadita.”
Satisfecho, Xiào Mu le mandó las imágenes de la hierba dorada y del goji:
“¿Cuál es el precio?”
Yan Chen:
“Hablar de precios es muy vulgar… ¿podrías mejor… darnos medicina? Como la de recuperación de poder espiritual más avanzada de la tienda Delish. También el antídoto y otra píldora de las que le diste al jefe la vez pasada.”
Xiào Mu estaba por responder cuando llegó otro mensaje de Yan Chen:
“Con que nos des medicinas por 200,000 monedas estelares está bien; nosotros ponemos la diferencia.”
Xiào Mu lo pensó un momento antes de contestar:
“¿Cuántos irán esta vez?”
“Cinco; ya regresó nuestro miembro de logística.”
Xiào Mu:
“Les enviaré la medicina por correo. No hace falta que pongan diferencia. Espero que todo salga bien. Nada más tráiganme más hierbas.”
Esas 200,000 seguramente eran el precio con descuento por su pedido de dos plantas. En cuanto a la otra petición, Xiào Mu no sabía cuántas medicinas traerían de vuelta. La transacción era muy conveniente. Lo único importante era que volvieran sanos y salvos; de lo contrario, todo sería en vano. Era como plantear su solicitud tras brindar apoyo médico.
Yan Chen respondió feliz:
“¡Gracias!”
Intercambiaron algunas cortesías y cerraron la conversación. Justo cuando iba a cerrar el terminal, recibió respuesta de Zhao Sheng:
“Acabamos de terminar las pruebas finales y el dispositivo entrará en producción masiva en cuanto sea posible. Hay muchísimas reservas de la Torre Dorada, del Planeta Yan y de otros planetas.”
Tras ese mensaje, Zhao Sheng añadió:
“Le trajiste un negociazo a la familia Zhao. Tengo que agradecerte en serio. Miao Miao también quiere verte. ¿Te parece venir a casa a comer?”
Xiào Mu lo pensó y respondió:
“Entonces acepto la invitación. Llegaría como a las 10:00 a. m. mañana, ¿te parece?”
“Perfecto, nos vemos mañana.”
Xiào Mu sonrió. Tras cerrar el terminal, preparó dos juegos¹ de todas las medicinas y bajó. Se las entregó al robot mayordomo para que ayudara con el envío. Cuando terminó, estaba por subir cuando vio a Leo entrar a zancadas a la sala. La expresión seria de Leo se suavizó mucho al verlo.
—¿Qué estás enviando?
Xiào Mu le contó su encargo al mercenario Suixin y luego preguntó:
—¿Sacaron algo útil de Mitte?
—No ha dicho una palabra, claramente no coopera. El departamento técnico está forzando su almacenamiento espacial. Al inspeccionar los lugares por donde pasó, el equipo encontró fragmentos de materiales especiales en una puerta; los están estudiando —dijo Leo.
Xiào Mu se dio un golpecito en la frente:
—Casi se me olvida si no lo mencionas. Esos fragmentos deben ser de un protector contra ataques espirituales. Es muy probable que lo rompiera cuando lo ataqué con mi poder espiritual.
Leo pasó los dedos por la frente de Xiào Mu y en su mirada afloró la culpa:
—Si hubiera llegado un poco antes, no habrías tenido que intervenir.
Recordaba muy bien que, en clase, Xiào Mu había dicho que a los guías les resulta incómodo atacar a otros.
Xiào Mu le tomó la mano:
—No pienses así. Tú tienes tus responsabilidades, y no quiero ser una carga para ti. Tengo cómo protegerme.
A Leo no le gustó:
—No eres una carga. Nadie es mejor que tú.
Xiào Mu sonrió y lo llevó escaleras arriba. En la puerta de la habitación de Leo, dijo:
—Ya recogí mis cosas. Más tarde regresaré a mi apartamento.
Al oírlo, a Leo se le ensombreció el rostro. Volteó la mano y le sujetó la suya:
—¿Te quieres ir?
Al ver que Xiào Mu fruncía el ceño, aflojó el agarre, aunque no lo soltó.
Xiào Mu asintió en voz baja:
—No es conveniente vivir aquí, y mi equipo de elaboración de medicinas también está en mi apartamento. Ahora que el Teniente General Louis se recuperó y los enviados se van, ya no hay tanto peligro.
Éste era el departamento de Louis y el espacio no era muy grande. Ren y Louis estaban viviendo ahí por ahora. Como se llevaban tan bien, a Xiào Mu, como junior, le daría pena cruzarse con alguna escena íntima. Lo más importante era que la gente aquí era muy de mente abierta, y expresar afecto les daba igual el lugar o la audiencia. A Ren no le importaba, pero Xiào Mu sí se avergonzaba.
Leo frunció el ceño:
—¿Qué tiene de inconveniente? Si quieres investigar sobre medicinas, compro un equipo y lo pongo aquí.
Xiào Mu explicó con resignación:
—Es incómodo, punto. ¿Quieres que seamos el foco que estorbe entre el Mariscal y el Teniente General Louis?
Ren había estado preocupado por Louis tantos días; cuando por fin despertó, coincidió con la época más ocupada del año. Pero a partir de hoy estarían libres, y era obvio lo que harían.
Leo se burló:
—Ellos ni piensan en nosotros. Aunque nos paremos frente a ellos, no se les bajan las ganas.
Xiào Mu le lanzó una mirada, sacudió su mano y se metió al cuarto de al lado. Había una brecha generacional entre él y Leo; no les coincidían las ideas.
Con el ceño levemente fruncido, Leo lo siguió. Cuando Xiào Mu salió con su bolsa de ropa, Leo todavía iba tras él. Xiào Mu sabía que estaba disgustado, así que lo dejó seguirlo y lo “escoltó” de vuelta a su apartamento. Ya allí, Leo no se fue. Siguió a Xiào Mu al cuarto y dio un vistazo alrededor. Al final, se quitó la gorra militar y la dejó en el buró. Se sentó en el sofá y, mirándolo, dijo:
—Yo también viviré aquí.
Xiào Mu por fin entendió el plan de Leo, pero no le molestó:
—Está bien, no olvides avisarle al mariscal. Y tampoco te trajiste ropa; que alguien te la mande.
—No hace falta. Me pondré la tuya.
Xiào Mu agarró una almohada y se la aventó:
—¿Tú crees que te va a quedar mi ropa?
Leo lo recorrió con la mirada, de arriba abajo, con ojos caldeados, y dijo en voz baja:
—Entonces tú ponte la mía en adelante.
A Xiào Mu se le enrojecieron las orejas al oírlo. Ordenó su ropa en el clóset y señaló la fila de prendas colgadas:
—Ya tengo ropa, ¡no la necesito!
Muchas se las había comprado el propio Leo.
Leo alzó una ceja mientras pedía que le enviaran la suya y no dijo más.
Ya por la noche, cuando Xiào Mu se bañaba, entendió por fin el silencio de Leo. Señaló la camisa militar negra que Leo le pasaba y preguntó:
—¿Dónde está mi ropa?
—Sin querer toqué el lavabo y se te mojó la ropa. Ponte la mía.
Xiào Mu le echó una mirada. Su ropa y el lavabo ni siquiera estaban al mismo nivel. Qué excusa tan mala. Pero si le pedía que fuera al armario por otra prenda, capaz que “se mojaban” todas. Así que, simplemente, se puso la camisa de Leo como él quería.
Leo era mucho más alto, así que Xiào Mu se puso la camisa como si fuera un vestido. Ni siquiera necesitaba ropa interior: lo importante quedaba cubierto. Su piel, blanca por todos lados, resaltaba aún más contra el negro.
A Leo se le oscureció la mirada y levantó en brazos a Xiào Mu justo cuando intentaba ponerse las pantuflas. Una de ellas cayó al suelo, y Xiào Mu le dio una palmada en el brazo:
—Se me cayó la pantufla.
—No hace falta ponértelas —dijo Leo. Lo depositó directamente en la cama, con la mirada profunda—. Espérame.
Dicho eso, se metió al baño a ducharse.
Xiào Mu: “…”
Pensó un momento y se levantó de la cama. Rápidamente sacó una serie de cosas potencialmente útiles que había comprado en la mochila del sistema y las acomodó en el buró. Luego, cerró el cajón con firmeza.
¹ “Dos sets”: dos juegos/paquetes completos, uno por persona.