Super doctor interestelar - Capítulo 57
Leo y Xiào Mu salieron juntos del departamento. Al acercarse a la aeronave de Xiào Mu, Leo se detuvo y esperó a que Xiào Mu abordara para regresar, como de costumbre, a su propia aeronave. Xiào Mu dio un paso más y notó que Leo se había detenido. Volteó la cabeza y se topó con la mirada concentrada de Leo, y sintió que el corazón se le conmovía. Leo estaba preocupado de que él (XM) se disgustara si se le acercaba demasiado, así que mantenía la distancia entre ambos. Xiào Mu sonrió:
—Tu misión es protegerme, ¿verdad? Si hay una emergencia, si no estás a mi lado será muy tarde para salvarme, ¿no?
Los ojos de Leo cambiaron ligeramente.
—¿Qué quieres decir?
Xiào Mu señaló con la cabeza hacia la aeronave:
—Vamos juntos.
Leo le lanzó una mirada profunda, dio un gran paso al frente y lo miró desde arriba:
—¿Ya… ya no te molesta que esté cerca?
Xiào Mu retrocedió, aumentando la distancia, con las orejas rojas de la pena:
—Entremos en materia rápido, no es bueno hacer esperar a los enviados.
Dicho eso, Xiào Mu entró a toda prisa a la aeronave.
Los ojos azules de Leo parecían brillar. Entró con zancadas y se sentó al lado de Xiào Mu. Tras dar la orden de despegue, giró el rostro y lo miró con una mirada ardiente. En su cara había una emoción incontenible y mantenía los puños apretados a los lados. Leo tenía una suposición en el corazón que lo llevaba casi a la locura, pero no se atrevía a pensar demasiado en ella. Esa ansiedad amenazaba con volverlo loco.
Xiào Mu no soportó esa mirada intensa. Alzó la mano derecha para cubrirle los ojos y susurró:
—No me veas así, yo…
Miró alrededor de la aeronave. Aunque en su fila solo estaban él y Leo, en la fila de adelante y en la de atrás estaban los guardias. Y todos eran centinelas de alto nivel, o sea, con un oído finísimo. En otras palabras, sabían perfectamente lo que estaba pasando. Xiào Mu se detuvo y le recordó en voz baja:
—Hay más gente aquí.
¡Así que contrólate!
Leo le sujetó la muñeca a Xiào Mu, apartó su mano de sus ojos y la sostuvo entre las suyas, con el rostro lleno de júbilo e incredulidad. Notó que Xiào Mu no intentaba soltar la mano, y sus ojos brillaron más. Bajó la cabeza. Ese movimiento hizo que sus frentes casi se rozaran.
Con voz un poco ronca, preguntó:
—¿Puedo besarte?
La pregunta dejó a Xiào Mu sin saber qué hacer. Su recordatorio de hace un momento no pareció surtir efecto, pero, al ver lo cauto que era Leo y recordar las palabras de Hawke, le dolió tantito el corazón. Sin embargo, si decía algo, los de adelante y atrás lo oirían, así que Xiào Mu no respondió. En su lugar, tomó la iniciativa: pasó el brazo izquierdo alrededor del cuello de Leo y alzó levemente el rostro hasta juntar sus labios. Justo cuando Xiào Mu iba a retirarse, una mano grande le sostuvo la nuca, y a continuación cayeron sobre sus labios besos como una tormenta. A Xiào Mu se le cortó la respiración y abrió mucho los ojos. Pudo sentir la emoción intensa que le transmitían por los labios, y los cerró¹.
La docilidad de Xiào Mu volvió más áspera la respiración de Leo, pero pronto Xiào Mu se dio cuenta de que Leo solo mordisqueaba despacio sus labios y no iba más allá. Pensó en el carácter de Leo y no pudo evitar suspirar: ¿no será que… Leo no sabe besar? Una emoción inexplicable le nació en el pecho, algo parecido al cariño y a la compasión. Se sintió un poco apenado, y pensó que, si Leo seguía así, luego no tendría cara para ver a nadie. Empujó los hombros de Leo; este, a regañadientes, aflojó la fuerza y se apartó al cabo de un momento. Xiào Mu jadeaba leve y Leo le acarició la mejilla con la mano, con voz ronca:
—No es suficiente.
Xiào Mu se tocó los labios, un poco hinchados, y le echó una mirada a Leo mientras levantaba dos capas de barreras espirituales a la vez. En secreto agradeció que ahora su poder espiritual fuera bastante alto²; de lo contrario, quizá él y Leo ya habrían caído en fiebre de apareamiento. Calculando que estaban por llegar al destino, Xiào Mu se hizo a un lado para evitar el contacto entre ambos. Al ver a Leo fruncir el ceño, explicó:
—Luego tendré que usar poder espiritual, así que no quiero gastarlo levantando barreras ahora.
A Leo le quedó un regusto a inconformidad, pero sabía poner prioridades. Se quedó mirando los labios de Xiào Mu y dijo:
—Después de “unirnos”, tus feromonas ya no afectarán a los demás. Y no tendremos que levantar barreras cada vez que nos toquemos.
El rostro de Xiào Mu se encendió. Por lo que había buscado en la red, ya sabía de la “unión” entre centinela y guía: incluía la unión física y la unión espiritual. De esta última no tenía un entendimiento profundo; solo había visto un comentario en el que decían que era una unión más honda que la física, que se sentía de ensueño e incluso había quien aseguraba que era como tocar el cielo. Además, después de unirse, los estados espirituales de ambos quedarían conectados y su poder espiritual aumentaría; solo que nadie podía asegurar cuánto.
Pensando en eso, Xiào Mu se frotó la frente.
¡¿Qué estaba pensando?! Ya estaba imaginando dar el paso de la unión. ¡Demasiado pronto!
Al verlo frotarse, Leo preguntó, preocupado:
—¿Te duele la cabeza por exceso de uso del poder espiritual?
—No —Xiào Mu bajó la mano. No iba a decirle en qué estaba pensando—. Estoy bien, solo me estoy calmando.
Al ver que su rostro era normal y no parecía incómodo, una sonrisa cruzó por los ojos de Leo.
La aeronave aterrizó frente a un edificio de conferencias del Salón del Congreso. Dos guardias saltaron primero; luego, Leo. Se quedó en la puerta esperando a que Xiào Mu bajara. Los escoltas de la aeronave de atrás siguieron a Xiào Mu con paso uniforme; quedó completamente rodeado por los guardias.
Mientras caminaban, Leo dijo:
—Darás la clase a los enviados en el salón 101. El equipo para fabricar medicinas y los aisladores cuánticos ya fueron llevados ahí.
Xiào Mu asintió y, pronto, el grupo llegó a la puerta del Salón 101. Ambos lados del pasillo estaban llenos de guardias. Había de todas las razas; claramente eran los escoltas que traía cada enviado.
Salvo Leo, el resto de los guardias se quedaron en la puerta. Leo explicó:
—Casi todos los que vienen a estudiar son guías. Para evitar posibles alteraciones por parte de los centinelas, no se permitirá su ingreso.
Xiào Mu lo entendió perfectamente y no pudo dejar de recordarle:
—Luego tendrás que levantar una barrera espiritual.
Su tasa de compatibilidad era demasiado alta y lo afectaba mucho.
Leo asintió:
—Está bien.
Xiào Mu entró al salón. En medio estaban los equipos médicos y la mesa con los ingredientes. Delante de la mesa había un gran panel de vidrio cuántico. Más al frente, dos filas de asientos. Xiào Mu echó un vistazo y vio menos gente de la que esperaba. Además, con solo mirar a quienes estaban sentados en la segunda fila, supo que eran como Leo: no venían a estudiar, sino a vigilar.
—¿Por qué hay tan pocos? —se extrañó Xiào Mu.
—Muchas delegaciones no traen guía —explicó Leo, señalando un instrumento frente al vidrio cuántico—. Ellos están en el salón 102. El proceso de fabricación se les transmitirá en tiempo real, incluida la parte del uso de poder espiritual.
Xiào Mu asintió, y Leo fue a sentarse a la segunda fila. Xiào Mu miró: en la primera fila había seis guías, y justo detrás, seis centinelas. Leo estaba en la séptima silla, y la de delante de él estaba vacía. Xiào Mu entendió enseguida: venía un guía y un centinela por cada planeta.
Tras un breve saludo, Xiào Mu se acercó a la mesa. Presentó los materiales uno por uno y explicó el proceso de fabricación. Al terminar, miró a los centinelas de la fila de atrás:
—Por favor, levanten barreras espirituales.
Cuando asintieron, Xiào Mu empezó a fabricar. Durante sus estudios, había usado el equipo muchas veces para mejorar el método, así que podía operar con soltura y explicar a la vez. Preparó los materiales, los colocó en el instrumento médico y dijo:
—El siguiente es el paso más importante para las píldoras hechas por guías. Durante la formación del medicamento, deben introducir un filamento espiritual en la medicina y transmitir su poder espiritual.
Dicho esto, Xiào Mu extendió un filamento, asegurándose de que no resultara afectado por los centinelas. Encendió el dispositivo mientras el filamento tocaba levemente la medicina. Conforme se formaba, el filamento brilló suavemente. En el instante en que terminó de formarse, la luz destelló y se desvaneció dentro de la medicina.
—Eso es todo —sonrió Xiào Mu.
Mientras él fabricaba, todos podían ver claramente —a través del vidrio cuántico— los movimientos de su filamento. Así que, al oírlo, vieron cómo el filamento regresaba a su cabeza. De pronto, Xiào Mu sintió una fuerza de atracción muy poderosa. Su filamento se volvió hacia cierta dirección e intentó extenderse hasta allá. Al mismo tiempo, el resto de filamentos en su mente también se agitaron. Xiào Mu se concentró para controlarlos y miró hacia la fuente de esa atracción.
Thornton, con uniforme morado oscuro, se había puesto rojo de la emoción. Ya estaba de pie cuando percibió el poder espiritual de Xiào Mu. Lo miró con sorpresa y dijo, con alegría en la voz:
—¡Tasa de compatibilidad del 99%!
Y con una mirada agresiva añadió:
—Estás destinado a ser mío.
Apenas cayeron las palabras de Thornton, Xiào Mu sintió enseguida la “jalada” de los otros cinco centinelas. Con el rostro helado, barrió con la mirada a los generales de las delegaciones, que estaban eufóricos. Con todas sus fuerzas, retrajo los filamentos, respirando un poco agitado.
Con mala cara, Leo se impulsó sobre la mesa y saltó directo frente a Xiào Mu, bloqueando la vista de todos. Miró con filo a Thornton:
—Mayor Thornton, ha violado las reglas.
Thornton soltó una risa y dijo con desparpajo:
—Perdón, pensé que el proceso ya había terminado y, sin querer, liberé mi poder espiritual.
Abrió las manos:
—Miren, no hice nada. Pero —añadió—, el emparejamiento centinela–guía siempre se ha regido por una alta tasa de compatibilidad. La mía con él llegó a 99%. Aunque no sea del Planeta Yao, ¿también tengo derecho a ser su pareja, no?
—¡Yo también tengo 99%! —dijo, emocionado, un enviado de piel azul junto a Thornton—. ¡Es mi guía destinado!
Los demás también declararon sus tasas; todas por encima del 95%.
Thornton arqueó las cejas:
—Como era de esperar de un guía de nivel dios: tasas tan altas, realmente sorprendente.
—Eso no tiene nada que ver contigo —replicó Leo, helado.
Thornton entrecerró los ojos:
—¿Y tú cuánto tienes con él?
—Cien por ciento³ —contestó Leo con seriedad—. Soy su centinela destinado.
—¡Imposible! —saltaron varias voces a la vez.
La sonrisa de Thornton se tensó un poco:
—Imposible. En toda la historia interestelar no ha habido una pareja centinela–guía con 100% de compatibilidad en miles de años.
Leo soltó una risita desdeñosa:
—¿Ya olvidaron cuánto tiempo llevaba sin aparecer un guía de nivel dios?
Nadie pudo responder. Para ellos, los guías de nivel dios existían en las leyendas, en los cuentos infantiles que escuchaban los centinelas de niños. En su mentalidad, eran más un mito que una realidad.
Xiào Mu controló su filamento y añadió dos barreras. Le dio una palmada en el brazo a Leo, delante de él, y dijo:
—Ábrete tantito.
Viendo la calma de Xiào Mu, Leo se movió un poco hacia un lado. Xiào Mu miró a los otros guías y dijo:
—Si hay partes del proceso que no entendieron, pueden preguntar.
—Lo explicaste clarito, ya lo aprendí.
—Yo también lo aprendí.
Novi lo pensó un momento y preguntó:
—En la demostración usaste un filamento muy delgado. Si soltamos todos los filamentos a la vez, ¿se podría fabricar varias píldoras al mismo tiempo?
Xiào Mu le echó una mirada de aprobación y, por dentro, alabó que estuviera a nivel A+:
—Sí, pero mientras más medicinas intenten fabricar a la vez, mayor es la exigencia en el control del poder espiritual. Siendo sincero, nunca he intentado soltar todos mis filamentos.
Xiào Mu tenía decenas de miles de filamentos, y rara vez había ingredientes suficientes para hacer un experimento así. Además, el consumo de poder espiritual sería enorme.
Novi asintió. Se puso de pie y dijo:
—Gracias. Lo pensaré con calma. Si me surgen más dudas, puede que vuelva a consultarte.
—Con gusto. Haré lo posible por responder toda pregunta relacionada —dijo Xiào Mu. Al fin y al cabo, esto era un intercambio interestelar; debía tomárselo en serio.
¹ Cierre de ojos por el beso.
² Su alta reserva de poder espiritual le permite mantener barreras sin caer en fiebre de apareamiento.
³ Declaración de compatibilidad total de Leo.