Super doctor interestelar - Capítulo 51

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  4. Capítulo 51 - Regreso al departamento del mariscal
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Al irrumpir en la sala, Leo vio a Ren y a Xiào Mu tomando té. Uno lucía mal, y el otro se veía mentalmente agotado. El tenue aroma del té los hacía relajarse un poco. La expresión tensa de Leo se aflojó apenas y caminó hacia Ren.

—Abuelo, ¿cómo está el abuelo Louis?

Ren le explicó lo que había vivido Louis y la situación actual.

—Xiào Mu dijo que puede salvarlo, pero tomará algo de tiempo.

Leo miró a Xiào Mu, y este asintió para refrendar las palabras de Ren. Leo le lanzó una mirada profunda.

—Gracias.

Dicho eso, fue a la recámara a ver a Louis. Salió pronto, pero con gesto sombrío.

—Abuelo, dime toda la información relacionada. Quiero ir personalmente.

A Ren no le sorprendió la reacción de Leo y señaló el sofá.

—Siéntate.

Apretando el puño, Leo por fin se sentó, pero habló con firmeza:

—Tengo que ir. Si no me das la información, iré de todos modos. De cualquier forma sé dónde está ese punto de salto.

—No puedes ir —respondió Ren con voz suave, pero en un tono que no admitía réplica—. Ya viste cómo está Louis. Ese lugar es peligrosísimo. Ordené investigar equipo relacionado para contrarrestar el ataque. Irás cuando estemos preparados.

—¡No puedo esperar! —Leo se puso de pie de golpe—. No le tengo miedo al peligro.

Al verlo darse la vuelta con intención de irse, Xiào Mu no pudo evitar decir:

—Leo, no seas impulsivo.

Leo se quedó quieto, y justo en ese momento llegó Lyle. Al notar el ambiente tenso, se sentó en silencio al borde del sofá.

Viendo que la mirada de Leo caía sobre él, Xiào Mu recordó lo que Ren le había dicho y trató de persuadirlo:

—La situación ahí es desconocida. Al menos espera a que el teniente general Louis despierte para hacer planes. Si te precipitas, es fácil que ocurra un accidente.

Ren siguió el hilo de Xiào Mu y lo reprendió con suavidad:

—Xiào Mu es menor de edad, pero entiende mejor. Tú llevas años en el ejército; deberías tener clarísima la importancia de conocerte a ti mismo y conocer al enemigo. Y además… —hizo una pausa antes de añadir—. No olvides que a inicios de noviembre es el día de la fundación de Planeta Yao. Habrá celebraciones a gran escala. Este año vienen muchos países de otros planetas a la ceremonia. Sabes bien a quién vienen a ver, ¿cierto?

Al oírlo, a Xiào Mu se le movió el corazón. ¿No me digas que… por él?

Con el rostro ensombrecido, Ren miró a Leo.

—Para entonces, aún no sabremos si Louis se habrá recuperado. ¿Planeas dejarnos a Xiào Mu y a mí, y dejar el Área A sin guardia?

A Xiào Mu se le torció la boca. ¿Por qué esa última pregunta sonó tan rara? Le echó una ojeada a Ren y sintió que la “ayuda” para persuadir a Leo estaba, en realidad, metida en esa pregunta.

Leo parecía debatirse. Guardó silencio un momento y volvió a sentarse.

—Después de la celebración, mientras el abuelo despierte, iré al Área F.

Ren soltó un suspiro de alivio en secreto. Bastaba con que Leo no actuara impulsivamente por ahora. Para entonces quizá ya estaría listo el instrumento para resistir ataques de poder espiritual.

Tras hablar, Leo notó que Xiào Mu se veía cansado. Antes, cuando entró a la recámara, le preguntó a Qiao por el estado de Louis; sabía que el agotamiento de Xiào Mu se debía al exceso de uso del poder espiritual. Leo le estaba agradecido y, a la vez, lo compadecía.

—Te llevaré de regreso a descansar.

Xiào Mu pensaba irse después del tratamiento; se había quedado porque le prometió a Ren ayudar a persuadir a Leo. Asintió, pero pensando en el herido Louis, negó después.

—Con Ah Da y los guardias no correré peligro. Quédate a cuidar del mariscal.

Leo aún no decía nada cuando Ren agitó la mano. Tras saber que Louis podía salvarse, se sentía mucho más tranquilo.

—No necesito que él cuide a Louis. Que te lleve de vuelta; tu seguridad ahora es lo más importante.

Lyle por fin encontró oportunidad de interrumpir:

—Yo me quedo aquí cuidando al mariscal. ¡Vayan sin preocupación!

Leo asintió a Lyle. Antes se había enojado al descubrir que su amigo lo había distraído a propósito para ocultar la lesión del abuelo; ahora, con la cabeza fría, comprendió que había sido idea de Ren, y ya no estaba molesto. Se levantó para escoltar a Xiào Mu afuera. Tras dar dos pasos, se detuvo de pronto. Se volvió y dijo con solemnidad:

—Abuelo, pase lo que pase de ahora en adelante, espero que dejes de ocultarme cosas. Ya no soy un niño y no quiero ser engañado por la persona en la que más confío.

Ren se quedó helado bajo la mirada firme de Leo; luego asintió con seriedad.

—Está bien.

Como de costumbre, Leo siguió la aeronave de Xiào Mu con su aeronave negra y se marchó cuando lo vio entrar a su departamento. No regresó de inmediato al departamento de Louis, sino que primero hizo inspecciones sorpresa a las patrullas cercanas. Tras una ronda, envió más personal de seguridad al vecindario. Luego ordenó al departamento de transporte que reforzara los controles de entrada y salida de las vías aéreas cercanas a la Comunidad Jardín: debían revisarse durante todo el día y mantenerse monitoreo 24/7. Tras una serie de arreglos, Leo volvió al departamento de Louis.

Xiào Mu regresó a su apartamento. Debido al uso excesivo de poder espiritual, no fue al cuarto de alquimia; en cambio, se sentó en el sofá de su recámara y entró al huerto de su Tierra Natal para cosechar semillas y abrir más terreno. Para entonces ya había acumulado mucha materia prima de varias medicinas de nivel 50, así que sacó algunas e hizo dos de cada una. La píldora curativa intermedia de grado medio era una bolita verde esmeralda, capaz de restaurar 4,000 puntos de poder espiritual de una sola vez. Aunque solo tenía dos en la mano, Xiào Mu alcanzaba a oler una fragancia ligera. Guardó las píldoras con cuidado, se lavó y se fue a dormir.

A la mañana siguiente, Xiào Mu fue a la compañía y preguntó a Zhao Meng por la adquisición de productos terminados de guías. El guía del día anterior había enviado 100 píldoras con recuperación de 500 puntos y la muestra de otra.

Zhao Meng le pasó la muestra y dijo:

—Esta la hizo después de tus sugerencias de mejora. La preparó anoche. Está muy ansioso por saber el efecto.

Xiào Mu la tomó, un poco sorprendido.

—Esta medicina recupera 1,000 puntos de poder espiritual. El guía ha avanzado muy rápido. Por cierto, ¿cómo se llama?

Zhao Meng cambió su terminal a la interfaz del chat y respondió:

—El nombre con el que se contacta es Abei. Le avisaré ahora del efecto de su nueva medicina.

Xiào Mu asintió y añadió:

—El precio de la medicina de 1,000 puntos es 5,000 monedas estelares. Por favor, contáctalo y acepta tanto como pueda proveer.

—De acuerdo.

Xiào Mu salió de la oficina de Zhao Meng y enseguida recibió las medicinas que Gu Miao envió a la empresa: 100 píldoras de 700 puntos y 200 de 1,000. Xiào Mu se sorprendió un poco: la velocidad de elaboración de Gu Miao era superior a lo que esperaba. Cargó al inventario las medicinas de Gu Miao y Abei y programó su venta para las 10:00 a. m. Al mismo tiempo, declaró en el anuncio de la tienda que, por razones especiales, temporalmente dejaría de elaborar medicina y que lo puesto a la venta por la compañía era fabricado por otros guías.

Tras actualizar los avisos, confió a Zhao Meng la logística de envíos y se dirigió con Louis para continuar el tratamiento espiritual. Al terminar, Xiào Mu salió de la recámara con el semblante un poco cansado. Leo, que estaba de guardia en la puerta, lo miró con preocupación. Estiró la mano para sostenerlo, pero la retiró a tiempo.

—Deberías ir al sofá a descansar.

Apenas se sentó Xiào Mu, Leo le llevó una taza de té caliente. Él la sostuvo con ambas manos y sintió cómo el calor le llegaba desde las palmas hasta el fondo del pecho. Miró a Leo con gratitud.

—Gracias.

—De nada. El que debería dar las gracias soy yo —respondió Leo.

Xiào Mu sonrió. Dio un sorbo y sintió la mirada fija de Leo sobre él. Poco a poco se incomodó y se le tiñó de rojo la cara. Si no pensara en los sentimientos de Leo, estaría cómodo; pero ahora que los conocía —y también podía sentirlos—, le era difícil mantenerse sereno. Se sentía extraño… y un poco apenado.

—Cof, cof, cof… —Sacudido por sus propios pensamientos, se le desacompasó la respiración; se atragantó con el té y comenzó a toser con fuerza. Dejó rápido el vaso sobre la mesa, se cubrió la boca y giró la cabeza.

Leo tomó unas servilletas y se las tendió. Al ver el rostro níveo de Xiào Mu enrojecido por la tos, por fin le dio unas palmadas en la espalda.

—¿El agua estaba muy caliente?

Xiào Mu tomó la servilleta y se limpió. Cuando recuperó el aliento, explicó, avergonzado:

—No, me atraganté sin querer. Perdón, qué descortés.

Fijando la vista en el rostro encendido de Xiào Mu, los ojos de Leo se oscurecieron un instante; luego volvió a sentarse en su lugar.

—Está bien. Mientras estés bien.

Xiào Mu se serenó y, de pronto, soltó una risa.

—Si fueras el de antes, seguro dirías: “¿Eres un paramecio? ¿Quién se atraganta hasta bebiendo agua?” O “Ni en el jardín de niños se atragantan al tomar agua”.

Al oírlo, por un instante la expresión de Leo se volvió antinatural, pero enseguida recuperó la compostura. Se le curvaron las comisuras de los ojos.

—Me conoces bien. Nadie me había dicho que esas palabras pudieran ser tan molestas.

Xiào Mu parpadeó. Por dentro pensó que, aunque a alguien le molestaran, no lo diría. Al fin y al cabo, la identidad de Leo no era sencilla; probablemente todos a su alrededor lo halagaban a todas horas. Le aventaban flores sin costo y nadie querría ofenderlo con sinceridades.

—En realidad, no es “molesto” —murmuró Xiào Mu—. Para quienes no te conocen, resultas odioso. Pero cuando te entienden, saben que no hay mala intención; es solo que tu tono y tu expresión son demasiado arrogantes.

—Entonces, ¿no lo odias? —los ojos de Leo brillaron levemente.

—Tampoco se siente bien —añadió Xiào Mu con rapidez.

Una sonrisa cruzó los ojos de Leo. Sus pupilas azules miraron profundo a Xiào Mu, sin ocultar sus emociones.

—Entonces tendrás que cuidarme bien y recordarme que me corrija de vez en cuando.

Las palabras hicieron que a Xiào Mu se le encendiera el rostro y el corazón se le desbocara. La mirada de Leo era tan intensa que lo dejó sin saber qué hacer. Y la frase… era demasiado íntima. Por suerte, al poco tiempo entró el mayordomo a avisar la hora de comer y lo rescató del apuro.

Después del almuerzo, Xiào Mu volvió a la compañía escoltado por Leo. Primero tomó una siesta y por la tarde atendió citas sin parar. Cuando regresó al departamento, eran cerca de las cinco y media y estaba algo fatigado. En lugar de cocinar, pidió comida a domicilio. También comió unas galletas que había hecho antes, descansó un rato y empezó a ejercitarse. Antes de dormir, abrió el terminal para revisar el estado actual de la tienda de Delish. Las medicinas en el estante se habían agotado todas y no había reseñas negativas.

Soltó un suspiro de alivio y cambió al área de mensajes. La mayoría de comentarios eran lamentos por el poco stock y la “lenteja de mano”. También había muchos mensajes especulando sobre la razón especial.

“¿El livestream de b asustó al dios (nuestro ídolo)? ¿Y por miedo a que pase lo mismo ya no pondrá a la venta sus medicinas en la tienda?”

“¡Ay no, yo quería almacenar más!”

“Yo no creo que sea por eso. ¿No se enteraron? Bach del 4.º Ejército se tomó la píldora frente al dios para forzarlo a ayudarlo a abrirse paso y casi se muere. El dios lo salvó, pero el poder espiritual de Bach terminó degradado. Dudo que alguien vuelva a excederse con las píldoras por temor a bajar de nivel.”

“¿De veras? ¡Bach se pasó! El dios lo dijo desde hace mucho: eso es peligroso. Y por ese problema diseñó un medidor especial. Eso fue chantaje emocional descarado.”

“Yo, por lo pronto, no me atrevería. Prefiero morir a degradarme. A partir de ahora tomaré mi medicina según la prueba.”

“Para mí, no es por eso. ¿Ya olvidaron qué día se acerca? ¡La celebración de la fundación del imperio! Para entonces vendrán muchos países de otros planetas. ¡Seguro que dejar de vender es para evitar que las compren los de fuera!”

“Tiene sentido. La tienda de Delish funciona en la intranet del planeta; los otros no pueden comprar. Pero ahora que saben que hay medicinas tan buenas, cuando vengan a Planeta Yao van a querer comprarlas para investigarlas. El dios debe haber dejado de vender tras recibir orden del ejército.”

“Yo también lo creo.”

“La verdad +1.”

“Banda, conciencia tantito. Si tienen píldoras en mano, no se las den a los de fuera. Seguro el imperio ya tiene arreglos. ¡No dejemos que consigan gratis la fórmula!”

“¡Eso, no dejemos que se lleven beneficios de a gratis!”

A Xiào Mu no pudo menos que hacerle gracia. Él había dejado de hacer medicina porque el tratamiento de Louis consumía demasiado poder espiritual, y además debía cumplir con las citas ya agendadas. Sin embargo, tenía que admitir que las masas tenían un IQ alto y mucha “conciencia ideológica”. Si él no supiera la historia interna, de veras se creería lo que estaban diciendo.

En los días siguientes, Xiào Mu estuvo yendo y viniendo entre el departamento de Louis y la compañía desde su propio apartamento. Durante ese tiempo, otros dos guías contactaron a Zhao Meng y firmaron contrato de venta con Delish. El inventario de la tienda aumentó y ese cambio puso a los compradores eufóricos. No tanto por el stock extra, sino porque empezaron a darse cuenta —y a creer— que cada vez más guías aprenderían a elaborar medicina. Los centinelas sentían que, en el futuro, comprar medicina hecha por guías sería tan fácil como comprar ropa o comida en línea. Y que los días sin preocuparse por la confusión mental ya no eran una fantasía, sino algo alcanzable. La noticia los emocionó muchísimo. No solo dejaron mensajes en el área de comentarios de la tienda, sino que también compartieron su alegría en publicaciones del foro. Cuando Xiào Mu navegó antes de dormir, no pudo evitar alegrarse. Era una buena señal: todo avanzaba bien.

La mañana del sexto día, de camino al departamento de Louis, Xiào Mu vio banderas rojas con estrellas ondeando por todos lados. Luces de colores colgaban de los árboles junto al camino; el ambiente estaba especialmente festivo y animado. Xiào Mu echó un vistazo a la fecha y le preguntó a Ah Da:

—¿La celebración es en tres días?

Al oírlo, Ah Da lo miró sorprendido. Para un ciudadano del imperio, esa pregunta sonaba rara.

—Empieza el día 1 y dura tres días —respondió.

En cuanto lo preguntó, Xiào Mu supo que había sido una pregunta tonta. Asintió sin decir más y abrió el terminal para confirmar. La celebración imperial dura tres días, con un programa distinto cada jornada. El primer día es para repasar la historia y hablar de las expectativas del futuro: básicamente, los altos mandos suben al estrado, dan discursos y rinden cuentas del desarrollo del año. Al mismo tiempo anuncian beneficios emocionantes para el futuro, para entusiasmar a la gente. El segundo día se exhiben logros punteros de varias industrias. El plato fuerte es el apartado militar, con “encuentros amistosos” con delegaciones de otros planetas y demostraciones de la fuerza del imperio. El tercer día es un gran carnaval, de la mañana a la noche, cuyo punto culminante es la cena de gala.

—Maestro Xiào Mu, ya llegamos —la voz de Ah Da lo sacó de sus pensamientos. Xiào Mu cerró el terminal y bajó de la aeronave.

El semblante de Ren había mejorado mucho comparado con días anteriores. Vestía uniforme militar de gala y salió de la recámara.

—Xiào Mu, desde hoy empezarán a llegar enviados de otros planetas. Estaré muy ocupado, así que te encargo todo a ti.

Xiào Mu asintió, y Ren añadió:

—Por tu seguridad, espero que temporalmente dejes de ir a tu empresa y evites el contacto con extraños. Esta vez, el número de comitivas es inédito. Incluso países con los que no hemos tenido trato en cientos de años enviaron mensajeros. Su objetivo es obvio: eres tú.

Al ver que Xiào Mu se puso tenso, Ren añadió con calma:

—Aumentaré los guardias a tu alrededor e intentaré que no aparezcas frente a otros.

A Xiào Mu le preocupó, pero procuró pensar en positivo.

—Si vienen a visitar el imperio, no deberían venir con malas intenciones… ¿no?

Los ojos de Ren se entrecerraron levemente.

—No necesariamente. Puede que abiertamente no hagan nada, pero temo que recurran a trucos o planes en la sombra y… el punto de transición en la tierra de nadie es muy problemático. Me preocupa que alguna delegación tenga que ver con ello —dijo serio—. Evita salir lo más posible. La situación en el punto de transición es desconocida. Si a alguien se le ocurre atacar y secuestrarte, sería el mayor peligro.

Xiào Mu asintió con solemnidad. Entendía bien la inquietud de Ren. Greene desapareció ahí y Louis resultó gravemente herido en el mismo lugar. Si llegaban a capturarlo, la situación sería demasiado peligrosa.

—Me quedaré aquí en el departamento por ahora, ¿va? —decidió tras pensarlo. La seguridad ahí era estricta, y además se ahorraría el trayecto desde su casa, minimizando el riesgo.

Ren relajó el gesto.

—Excelente. Iba a proponértelo, pero temía que no quisieras. La última vez, en la mansión del mariscal, fuiste muy firme —dijo Ren con una sonrisa apenada.

Xiào Mu también sonrió, algo avergonzado. Ren añadió:

—Tu cuarto lo mantienen limpio los robots. Leo está ahora en la oficina militar. Le pediré que regrese cuanto antes.

—No pasa nada si no se apura; este lugar es seguro —respondió Xiào Mu.

Ren no dijo más. El tiempo apremiaba, así que salió escoltado por Zorn. Xiào Mu entró a la recámara, saludó a Qiao y revisó la situación de Louis. La barra roja de Louis tenía apenas un tramo negro; el resto estaba en rojo oscuro. Xiào Mu no se demoró y comenzó el tratamiento. Tras una ronda, el estado espiritual de Louis, antes negro y lúgubre se veía ahora grisáceo. Xiào Mu tomó una píldora curativa intermedia de grado bajo y se aplicó Anclaje mientras observaba la barra de Louis. La barra se mantuvo en rojo oscuro; aunque el valor restante seguía en 1, ya no parpadeaba.

Cuando recuperó su energía, reanudó el tratamiento. Al terminar, el tramo en rojo oscuro se acortó en una décima parte y, en esa sección, apareció el rojo normal. El resultado le aflojó el corazón. Se sentó junto a la cama a descansar, aprovechando para recuperar su poder espiritual.

A Qiao se le iluminaron los ojos.

—El señor Louis está mejorando.

—Sí —asintió Xiào Mu—. Puede que despierte en tres días.

—Asombroso —exclamó Qiao, emocionado—. Si no lo hubiera visto, no lo creería.

Qiao miró a Xiào Mu con una curiosidad ardiente.

—El cerebro del teniente general estuvo en estado de “muerte falsa” por seis días. Para ser sincero, si no hubieras dicho el primer día que podía salvarse, yo habría tirado la toalla. En realidad, siempre tuve una duda —hizo una pausa—. Ni el instrumento puede detectar con precisión mejora alguna en su estado espiritual. ¿Cómo estabas tan seguro de que estaría bien? Grabé su estado con vidrio cuántico y no encontré cambios.

—¿Nada? —Xiào Mu lo miró, incrédulo.

—Nada.

A Xiào Mu le pareció extraño: él veía claramente que el color del estado espiritual de Louis había cambiado. Aunque solo había pasado de negro a gris, el cambio era evidente. Preguntó:

—¿Puedes mostrarme las capturas del estado espiritual?

—Claro —respondió Qiao. Caminó hasta él, tocó dos veces su terminal y desplegó una pantalla virtual de 14 pulgadas frente a ambos.

—Este es del primer día —dijo. Medio minuto después, deslizó—: Este del siguiente… y este es de hoy.

—Se ven idénticos —asintió Xiào Mu. Eran como placas en “rayos X”: todos los filamentos se veían como sombras, sin diferencia de color.

Qiao lo miró con un brillo raro en los ojos.

—Entonces, ¿cómo lo sabes?

Xiào Mu pensó un momento. Estaba seguro porque veía la barra roja de Louis: eso le confirmaba que podía salvarlo. Mirando con detenimiento, luego había notado que los filamentos se habían aclarado. Si no pudiera ver la barra, quizá él mismo habría pasado por alto el cambio. No podía mencionar la barra —era un “plug-in” del sistema—, así que dijo:

—Lo que veo es distinto de lo que muestra el vidrio cuántico.

—¿Distinto cómo?

—Puedo ver el tono de los filamentos. El primer día, los del vicealmirante Louis eran completamente negros; ahora están grises —sonrió—. Tal vez esto es lo que los ojos de un guía perciben. Y, ya que estamos, la observación con vidrio cuántico no es muy precisa. Podrían estudiar cómo mejorarlo: que muestre en color. Así podrían valorar la salud según la profundidad del tono de los filamentos.

Qiao se exaltó.

—Tienes razón. Así el tratamiento sería más preciso. En el futuro, a gente en la misma situación que Louis no la daremos por perdida por error. —Se puso a caminar por la recámara, murmurando mientras veía su terminal—: Veamos… ¿cómo fabricar algo así? ¿Cuál sería el principio? ¿Bastará con mejorar el vidrio cuántico…?

Como Qiao estaba sumido en sus ideas, Xiào Mu no lo interrumpió. Procedió con el tercer tratamiento. Al terminar, revisó su estado mental y notó que el cansancio no era grave. Eso le iluminó la mirada: recargó su energía e hizo un cuarto tratamiento. Al concluir, lo golpeó la sensación familiar de agotamiento. Se frotó la frente con una sonrisa. Supuso que, por el uso extremo de los últimos días, su resistencia había mejorado.

Salió de la recámara, bebió una taza de té caliente y avisó a Zhao Meng que no iría a la compañía en los próximos días. Luego le envió un mensaje a Xiaojin para que notificara a los centinelas con citas próximas que suspendía temporalmente los tratamientos hasta después de la celebración. Pronto llegaron respuestas: algunos inconformes, la mayoría comprensivos. Los ciudadanos sabían que desde hoy llegarían las delegaciones una tras otra.

Al leerlos, Xiào Mu suspiró. También sentía que no estaba bien ir cambiando la agenda a cada rato. Decidió que abriría nuevas citas solo con un día de antelación, y únicamente cuando confirmara que tenía tiempo libre.

Se levantó y caminó hacia afuera. Antes de llegar a la puerta, Leo la empujó y entró. Al verlo, se le tensó el rostro un instante. Luego, observando su reacción, dijo:

—El abuelo me dijo que te quedarás aquí unos días. ¿Te estás arrepintiendo?

—No —negó Xiào Mu—. Solo quiero volver por unas cosas de uso diario. Regreso en un rato.

Leo relajó la expresión.

—Espera, voy contigo —dijo. Caminó rápido a la recámara a ver a Louis y luego volvió junto a Xiào Mu—. Vámonos.

Sabiendo que Leo estaba preocupado, Xiào Mu le contó el estado actual de Louis:

—Podría despertar en tres días. Por ahora está evolucionando bien.

Leo lo miró y se rió de sí mismo.

—No sé qué decir aparte de “gracias”.

—Entonces no lo digas —sonrió Xiào Mu.

Leo hizo una pausa; su mirada se volvió increíblemente suave.

—Ah, ya pensé en algo: “Qué bien, haberte conocido”.

Xiào Mu lo había ayudado con la manía recurrente de su abuelo, y ahora estaba tratando a su “grandpa”. Eso le despertaba emociones que nunca antes había sentido. Viéndolo así, conocer a Xiào Mu era, de verdad, algo maravilloso.

A Xiào Mu se le enrojecieron las orejas. Las palabras de Leo tenían algo de mágico: le entraron por los oídos y le llegaron al fondo del corazón. La mirada de Leo cayó sobre él como si pudiera derretirlo. El corazón de Xiào Mu perdió su ritmo habitual, y, en ese instante, fue dolorosamente consciente de que su reacción estaba rarísima. Huyó a toda prisa hacia la aeronave. Al despegar, volteó: la aeronave negra venía detrás, protegiéndolo en silencio.

De vuelta en su apartamento, Xiào Mu no necesitó empacar gran cosa: básicamente ropa y artículos de aseo; tardó menos de diez minutos en arreglarse. Bajó con una mochila. Justo al llegar al pie de la escalera, su terminal vibró. Era una llamada de Zhao Sheng.

—Xiào Mu, se filtró que Hawke es guía.

—¿¡Cómo!? —los ojos de Xiào Mu se abrieron—. ¿No estaba Hawke practicando su poder espiritual y haciendo medicina en casa últimamente?

Zhao Sheng explicó, impotente:

—Las familias Huo y Zhao asisten cada año a la cena del tercer día de la celebración. Hawke se emocionó y llevó a Miaomiao a comprar traje. Se toparon con unos tipos y se armó bronca. En la pelea, Hawke no pudo mantener bien su barrera espiritual.

—Hawke ya tenía bastante estable el control —dijo Xiào Mu atónito—. ¡Eso no debería pasar!

Zhao Sheng sonó aún más indefenso:

—Su tasa de compatibilidad con el centinela con el que peleó llegó al 65%.

—¿Eh?

Xiào Mu ya no supo qué decir. Con esa “suerte”, no sabía si llamarla buena o mala. En circunstancias normales, si una pareja centinela–guía alcanzaba más del 50% de compatibilidad y eso pasaba en el baile de la Torre Dorada, al día siguiente podían ir por el certificado de matrimonio.

—Lo más problemático —suspiró Zhao Sheng por fin— es que ese centinela es el príncipe de Planeta Yan: Su Alteza Noga. Llegó al imperio justo hoy.

Xiào Mu se quedó sin palabras.

—¿Dónde está Hawke ahora?

—En la residencia de los Huo. Mi tío prohibió todo contacto con el exterior. Hawke quiere verte.

—¿Yo qué puedo hacer? —preguntó Xiào Mu.

—Hawke no dijo nada más; solo me rogó que te ayudara a verlo. Me pidió que lo ayudara a escaparse para ir contigo, pero mi tío se enteró —Zhao Sheng sonrió con amargura—. Ahora ni a mí me dejan entrar en la residencia Huo.

Xiào Mu lo pensó un momento.

—Iré a la residencia Huo a verlo en un rato.

 

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