Soy un villano, pero terminé teniendo un hijo con el héroe - Capítulo 41

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Sin embargo, incluso a sus propios ojos, sus manos parecían lo bastante salvajes como para romperle el cuello a Uichan en cualquier momento.

Tenía que controlar su fuerza. No podía permitirse asustarlo.

—Grrr…

La bestia, que antes había retrocedido, volvió a acercarse con cautela y frotó la cabeza contra la mano de Yeo Taehwon.

Él le acarició suavemente la cabeza.

—…Sí, Uichan es pequeño y frágil. Si me acerco a él a mi manera, terminaré rompiéndolo.

Lo había comprendido aquel día, al ver cómo Uichan lo miraba.

No había necesidad de apresurarse. Tenía tiempo y oportunidades de sobra.

Todavía quedaban asuntos por resolver, cosas enredadas y pegajosas como un destino obstinado.

La Épée y Noatis.

Ellos también estaban buscando a Uichan, y ya era hora de que cada uno comenzara a moverse.

Ninguno de los tres estaba dispuesto a ceder. Lo había aprendido dolorosamente a raíz de los incidentes del pasado.

Una vez que se ocupara debidamente de ellos, podría concentrarse en el asunto de Uichan.

No sería demasiado tarde.

—Así que, hasta entonces, me lo tomaré con calma.

Si Uichan declaraba que quería abandonar In the Hell, Yeo Taehwon idearía una estrategia para aniquilar por completo a la organización.

Una vez confirmada su captura, Litan se encargaría del interrogatorio, y la identidad de Under Doom quedaría completamente sellada. Su confesión sería orientada hacia otra dirección.

Incluso si eso significaba quebrantar el propio código de Litan.

Yeo Taehwon giró la cabeza y fijó los ojos en una ventana doble que le resultaba familiar, entre las hileras de luces de los apartamentos.

Cuando una tenue sombra se movió detrás de ella, sonrió ligeramente.

«¿Por qué sanó la herida?»

En cuanto regresó a casa, Uichan dejó atrás a Park Rion, que había salido a recibirlo a la puerta, y se dirigió directamente al baño.

Se bajó los pantalones, desenrolló la venda y examinó la herida, solo para encontrar una piel tersa, como si hubiera crecido carne nueva.

La lesión había desaparecido sin dejar rastro.

Aquello no podía ser.

Una vez más: Regresión no funcionaba sobre su propio cuerpo.

Entonces, ¿quién…?

—…No me digan que fueron los pequeños.

Uichan bajó la mirada hacia su vientre plano y enseguida lo cubrió con las manos, asustado.

Los usuarios de habilidades solían despertar sus poderes entre los tres y los cinco años. Nunca había oído hablar de un bebé que despertara antes de nacer.

Aunque, por otra parte, tampoco había estudiado todos los textos especializados.

En un mundo rebosante de talentos impredecibles, ¿quién podía asegurarlo?

El problema era…

Toc, toc.

—Uichan, sigues vivo, ¿verdad? ¿Estás bien? No habrás… vuelto todo golpeado otra vez, ¿o sí?

Uichan levantó la cabeza instintivamente.

Se subió rápidamente los pantalones y salió del baño.

Park Rion estaba allí, con un martillo en la mano, como si estuviera a punto de romper la manija de la puerta.

—Solo tenía muchas ganas de orinar. ¿Por qué tienes un martillo?

—¿Verdad que no estás herido? Uichan, ¡ahora vas a ser papá! ¡¿Puedes dejar de asustar así a la gente?!

Rion lo regañó mientras recorría nerviosamente su cuerpo con la mirada.

De alguna manera, también había encontrado un delantal rosa con volantes. Se secó las manos mojadas en él mientras decía que estaba preparando el almuerzo y llevaba a Uichan hacia la mesa.

El aroma del estofado de kimchi hirviendo llenaba el aire.

Rion tarareaba alegremente mientras se ocupaba de la comida, y Uichan le preguntó desde atrás:

—Rion, oye… ¿crees que alguna vez haya existido un niño que despertara su habilidad al nacer?

—Uichan, ¿eres tonto? Hasta yo desperté a los cuatro años. ¿Cómo va a hacerlo un bebé en el momento en que nace? Eso lo enseñan en la educación obligatoria. Lo más temprano es alrededor de los tres años.

—…Sí. Cierto.

Rion picó cebollines sin mostrar demasiado interés y los echó al estofado.

Uichan volvió a escuchar su tarareo antes de preguntar con cautela:

—Dijiste que conocías a un héroe sanador, ¿verdad?

—¿Conocerlo? No exactamente. Solo era un compañero de clase.

—…En fin. Dijiste que su habilidad era muy buena, algo de que era el mejor de la clase. ¿Recuerdas qué clase de poder tenía?

Rion vertió los cebollines picados en la olla y comenzó a servir arroz en los tazones.

—Todos los poderes de curación son básicamente iguales. Los tratan como a la realeza porque son escasos. Pero lo que hacen… ¿de verdad crees que eso es curar? Solo aumentan la recuperación más o menos así.

Separó los dedos enfáticamente para mostrarle la medida.

—¿Eso de tocar a alguien y que sane mágicamente? Eso solo pasa en las novelas de fantasía.

Dio unas palmaditas al montículo de arroz para enfatizar sus palabras.

Uichan tragó saliva.

Los poderes de curación eran escasos y valiosos, y ofrecían salarios mucho más altos que la mayoría de las demás profesiones.

Las grandes agencias establecían relaciones con los padres de los niños que despertaban sus habilidades desde los tres años de edad.

Pero eso también significaba que los sanadores se enfrentaban a peligros constantes: amenazas de secuestro, presión gubernamental e incluso coacción.

Como eran tan valiosos, el Estado los obligaba a ingresar en sistemas oficiales de atención para impedir que emigraran.

Aun así, la mayoría de las habilidades curativas eran modestas.

Maximizaban la velocidad de recuperación natural de una persona y atenuaban el dolor, reemplazándolo por una sensación de euforia.

Lo que decía Rion era cierto: aquella clase de curación milagrosa e instantánea solo existía en la ficción.

Y, sin embargo…

—Uichan, ¿qué pasa? Estás distraído y haces preguntas raras.

—¿Eh? Ah, no… Solo tengo hambre.

Uichan agitó las manos y rápidamente le restó importancia.

Como llevaba puestos los guantes desde que había salido del baño, Rion no tenía motivos para sospechar nada sobre su recuperación.

Uichan terminó comiéndose dos tazones llenos de arroz con las deliciosas guarniciones que Rion había preparado.

Al verlo, Rion pareció satisfecho e incluso sacó duraznos de postre.

Cuando Uichan se acercó al fregadero diciendo que lavaría los platos, Rion le dio una palmada en la espalda y lo echó de allí.

—Uichan, de verdad que no piensas, ¿eh? ¿Verdad, bebés? ¡Aquí su papá, con lo pesado que tiene el vientre, estaba cojeando por ahí e intentando lavar los platos! ¿Qué pasa? ¿Es Cenicienta y una madrastra malvada lo está maltratando? Por eso su tío lo echó de aquí amablemente. Lo hice bien, ¿verdad? A su papá hay que darle una lección.

Mientras refunfuñaba, Rion volvió a tararear, se puso unos guantes de goma y echó detergente en el fregadero.

Uichan lo observó desde atrás antes de escabullirse a su habitación y dejarse caer sobre la cama.

Tenía la mente hecha un lío, con los pensamientos persiguiéndose unos a otros, pero sus manos estaban perfectamente sanas.

Tomó su teléfono y comenzó a buscar información.

Primero, sobre los sanadores. Nada útil.

Luego, sobre el despertar temprano de habilidades en niños. Tampoco encontró nada.

No había respuestas claras en ninguna parte.

Al final, reunió valor y volvió a recurrir al poder de internet.

[Título: Hola, soy amigo de un futuro padre.]

Contenido: Un amigo mío está a punto de tener un bebé. ¿Es posible que un niño despierte su habilidad mientras todavía está en el vientre materno? ¿O alguien ha experimentado que sus heridas sanen repentinamente durante el embarazo?

No pude encontrar una respuesta clara. Agradecería cualquier consejo.

[Comentarios]

Eah**: JAJAJA, todos los padres creen que su hijo es un genio. ¿Pero antes de nacer siquiera? Pura fantasía jajajaja.

1g8**: Suena a que estás viendo lo que quieres ver… Quizá deberías aprender lo básico. El despertar ocurre entre los tres y los cinco años, y como máximo a los diez.

Jeongru**: Espera, ¿no eres el mismo tipo que publicó aquel hilo raro sobre un hombre embarazado de gemelos la otra vez? Es la misma cuenta, ¿verdad? ¿Por qué vuelves a publicar estas tonterías? JAJAJA. ¿Ahora resulta que tu hijo, que ni siquiera ha nacido, ya es sanador? Claro que sí, amigo.

↳ Eso no puede ser real. Si lo fuera, la Asociación se volvería loca.

↳ JAJAJA, ¿tú también viste aquello? Felicidades por el embarazo, pero, en serio, deja de ponerles esa clase de presión a tus hijos. ¿Ya despertaron sus habilidades? Vamos, hombre.

err**: Espera, ¿de verdad sanó? Nunca había oído hablar de algo así.

↳ Sí, claro, jajajajaja.

ee8**: ¡Pero si es verdad, es una locura! Parece que viene un sanador en camino. ¿Qué clase de superbebé estás criando? Jajaja.

SKDK**: Hola ^^ ¿Podrías contactarme aquí? 010-4xxx-9xxx

DinaE**: Uf… Si esto es real, es cuestión de tiempo para que te quiten al bebé. Escóndelo bien mientras puedas.

—……

No habían pasado ni unos minutos cuando los comentarios se multiplicaron.

Al principio, Uichan se había animado, esperando encontrar información, pero cuanto más se desplazaba por la pantalla, más se ensombrecía su expresión.

Al final, no soportó seguir leyendo y eliminó por completo la publicación.

Cuando llegó al comentario sobre que le quitarían al bebé, el miedo lo sacudió.

Se incorporó de golpe, ansioso e inquieto.

Las personas repetían sus errores, y, después de todo lo que había vivido, allí estaba él, haciéndolo otra vez.

Debía de haber perdido la cabeza.

Internet no servía de ayuda. Por su salud mental, era mejor mantenerse alejado.

Eso le dejaba una sola persona a quien preguntar: su médico.

Pero ¿podía siquiera contarle aquello?

Aun así, si hasta su herida había sanado… ¿significaba que el tercero también podría haberse recuperado?

Una extraña chispa de esperanza surgió en su interior.

Si aquella curación realmente era una habilidad de los bebés, entonces ¿qué se suponía que debía hacer a partir de ahora?

—…¿Qué más podría hacer? Solo tengo que protegerlos hasta que crezcan.

De repente, sintió comezón en el vientre y bajó la mirada.

¿Están jugando?

Se acarició suavemente el estómago y todos los pensamientos negativos comenzaron a desvanecerse poco a poco.

Todavía era demasiado pronto para sentir algo, pero, de alguna manera, podía percibir un tenue aleteo rítmico.

A juzgar por la ausencia de dolor desde aquel día, quizá se estaban llevando perfectamente bien.

Con aquel pensamiento esperanzador, Uichan decidió en silencio visitar el hospital al día siguiente.

Aun así, Hyde seguía rondando por su mente.

Que se hubiera llevado al duende era una cosa, pero le preocupaba que se hubiera encontrado precisamente con Blacktan.

Era bueno que ninguno de los dos hubiera resultado herido, pero no conseguía quitarse de la cabeza la expresión final de Hyde: tranquila, resuelta y peligrosamente afilada, como una espada a punto de atacar.

Era mejor adelantarse al golpe que quedarse esperando a recibirlo.

Quizá debería contarle primero a Hyde lo de los bebés…

¡Plas!

Uichan se dio una palmada en la mejilla para ahuyentar aquel pensamiento.

Incluso ahora, Hyde había intentado matar a Blacktan.

Si descubría que los padres de los bebés que Uichan llevaba en el vientre eran los Tres Grandes Héroes, jamás lo dejaría pasar.

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