Soy un villano, pero terminé teniendo un hijo con el héroe - Capítulo 17
La mayoría de los héroes de renombre mundial habían pasado por la Universidad de Héroes Seonghwa de Corea, representante de Asia. El programa académico regular duraba cuatro años: los estudiantes obtenían su licencia de héroe y luego comenzaban sus actividades, aunque los excepcionalmente talentosos a veces trabajaban como asistentes de héroes mientras todavía cursaban sus estudios.
En ese sentido, Min Noa era un héroe de enorme prestigio nacional. Había obtenido su licencia de héroe a los dieciocho años y se había lanzado directamente al frente.
—Uichan-hyung, héroe.
Al escucharlo, Uichan levantó la mirada de su hoja de examen. Noa estaba sentado a su lado, sonriendo.
—No hace falta que me llames «héroe». Llámame como te resulte más cómodo.
—Mmm, entonces ¿puedo llamarte simplemente «hyung»? Después de todo, eres dos años mayor que yo.
Uichan comenzó a levantar la mano, dispuesto a negarse, pero guardó silencio al darse cuenta de que no había otra forma conveniente de dirigirse a él.
Hyung… Hermano mayor. Cierto. Noa era dos años menor que Uichan.
Cuando Loti, de la oficina de Noatis, dijo que alguien vendría a recogerlo, no fue difícil adivinar que sería Noa. A menudo enviaba contratos y acudía personalmente a buscar a Uichan.
Noatis había sido el primero de los Tres Grandes Héroes en subcontratar trabajos a Non-Hero. Al principio, Uichan no tenía idea de por qué le encargaban trabajos. Mirando atrás, quizá ambos ya se habían cruzado una vez en la fiesta. Tal vez seguían enviándoles encargos porque sentían lástima por Uichan.
Después de todo, Non-Hero era un despacho terriblemente pobre. Quizá alguien quería echarles una mano.
—Uichan-hyung, ¿no necesitas una habilidad?
Uichan lo miró sorprendido y negó con la cabeza. Su habilidad, «Carterista», le permitía copiar las habilidades de otras personas. Como empleador de Uichan, Noa podía consultar su información personal, así que quizá por eso se lo preguntaba con tanta naturalidad.
—No, ya tomé prestada una de nuestro líder de equipo. Estoy bien.
—La mía sería mejor. Es una habilidad de vuelo.
En sentido estricto, era una habilidad de viento, pero el vuelo estaba incluido entre sus aplicaciones, así que su comentario no era incorrecto.
En ese momento se encontraban en una sala de espera de la Universidad de Héroes Seonghwa. Parecía ser la sala de espera privada de Noa: era espaciosa, pero solo estaban ellos dos.
—Como puedes ver en la solicitud, el evento de hoy es un examen de prueba. Estamos colaborando con las universidades cercanas y evaluaremos juntos a los participantes. El plan es asignar un examinador por cada tres aspirantes, y volar facilita la supervisión de todo.
Seonghwa organizaba exámenes de prueba para héroes cada semestre. La universidad no podía supervisar por sí sola a todos los aspirantes, así que invitaba a examinadores externos cuando le faltaba personal.
Noa había recomendado a Ha Uichan, de Non-Hero, como examinador externo, considerando que alguien capaz de copiar las habilidades de otras personas sería perfecto para el puesto.
Por supuesto, aquella habilidad tenía un límite de tiempo de unos veinte minutos. Además, los poderes copiados eran mucho más débiles que los del usuario original.
—Estoy bien así, Noa. Soy torpe la primera vez que utilizo una habilidad copiada y prefiero usar algo a lo que ya estoy acostumbrado.
—Ah, ¿entonces copiar una habilidad no significa que automáticamente sepas manejarla?
—Así es. Por eso preferiría…
—¿O te gustaría que te enseñara?
—¿Eh?
Uichan parpadeó detrás de sus lentes. Cuando levantó la cabeza, Noa le sostuvo la mirada con una expresión muy seria.
—Inténtalo una vez. Si no funciona, puedes rendirte. Lo importante es intentarlo.
Uichan contempló desconcertado la mano que Noa le tendía. Aquella mano cubierta de cicatrices lo ayudó a ponerse de pie.
Una vez más, una sensación amarga le oprimió el pecho. Deseó en silencio que los pequeños que llevaba dentro crecieran con la piel libre de cicatrices, como la de Noa.
Ah… Quizá sería mejor que nunca tuvieran nada que ver con los héroes. Sí, esa sería una buena idea. Tal vez sería preferible que se dedicaran a los estudios, al arte o a la música.
Pero ¿y si heredaban la apariencia de sus padres y resultaban ser bonitos y apuestos? ¿No aumentaría eso el riesgo de que los secuestraran? Quizá sería mejor convertirlos en héroes capaces de protegerse por sí mismos.
—Date prisa. Si no lo haces ahora, no tendremos tiempo.
—No, yo nunca dije que fuera a…
—Déjame tomarte de las manos, Uichan-hyung.
Cuando aquella mano firme envolvió la suya, Uichan se puso nervioso. Noa le sostuvo ambas manos y, con una expresión juguetona que lo animaba a continuar, lo persuadió para que lo intentara.
Después de asentir unas cuantas veces, Uichan no tuvo más remedio que robar la habilidad de Noa. En cuanto se llenó la ranura, la activó.
¡Fuuuuuuush!
—La potencia es un poco baja… pero creo que podrás manejarla.
Una brisa semejante al viento que atraviesa las grietas de las rocas se arremolinó a su alrededor. Un suave viento verde envolvió todo el cuerpo de Uichan y lo empujó delicadamente. Bajo la guía de Noa, sus pies se elevaron como alas de mariposa.
—Lo estás haciendo bien. Voy a soltarte las manos, así que intenta controlarla por tu cuenta.
Su cuerpo se tambaleó por un instante, pero Uichan se esforzó obstinadamente por mantener el equilibrio. Cada vez que vacilaba, una mano grande le sujetaba la cintura y lo enderezaba.
De vez en cuando, el hombre murmuraba algo.
—…Es más delgada de lo que pensaba.
Uichan estaba tan concentrado en mantener el equilibrio que no alcanzó a escuchar con claridad el murmullo de Noa. De todos modos, no parecía demasiado importante.
Como era de esperar, a Uichan le resultaba difícil manejar una habilidad desconocida. Después de esforzarse persistentemente, consiguió controlarla de manera torpe, pero no había imaginado lo complicado que sería levitar en el aire.
¿De verdad podría utilizarla en el campo?
—De todos modos, había algo que quería preguntarte… Escucha, hyung.
Noa, que seguía sujetando sus manos temblorosas como si nada, continuó con naturalidad:
—Últimamente Blacktan nos ha estado subcontratando trabajos… ¿Desde cuándo te llevas tan bien con él?
—No somos cercanos.
—¿Entonces lo conoces?
—Sí… pero no somos amigos. Solo tenemos una relación de cliente y proveedor.
Quizá desconfiaban el uno del otro. Uichan no tenía forma de saber por qué Noa le hacía aquella pregunta. Que fueran amigos o no le daba igual.
—Jaja, cliente y proveedor… Entonces es lo mismo que conmigo. ¿Y cuándo conociste a Blacktan por primera vez? Debieron de coincidir en algún momento.
—¿Por qué preguntas eso?
Aunque la reunión oficial de Uichan con Blacktan por asuntos de Non-Hero había ocurrido aproximadamente un mes atrás, en realidad había estado junto a él en la fiesta de hacía dos meses. Por eso, decir cuándo se habían conocido por primera vez le resultaba incómodo y vergonzoso.
—Por nada en particular. Es solo que lo que yo estoy buscando y lo que busca Blacktan parecen ser lo mismo.
—…… ¿Eh?
—Hay algo que he estado buscando últimamente. Suena extraño, pero no tengo ninguna pista. No sé qué aspecto tiene ni cómo suena. Ah, sí conozco su textura. Creo que lo reconocería si lo tocara…
Uichan se obligó a no apretar las manos que permanecían entrelazadas.
Nadie que no conociera la situación adivinaría que la persona que Noa buscaba era Under Doom. Si Blacktan y Noa estaban buscando lo mismo, significaba que podrían enfrentarse por la posesión de Under Doom.
Aquella noche, en medio de la oscuridad, ninguno de los dos había visto claramente a Uichan. Por eso, ambos debían de estar inquietos e impacientes.
—…¿Qué piensas hacer si lo encuentras?
Uichan preguntó con el tono más tranquilo que pudo, como si se tratara de un asunto ajeno.
—Ah, bueno… Supongo que solo quiero hablar.
—¿Hablar… con Under Doom?
—Hace mucho tiempo, una vez me enfrenté al Ladrón Fantasma Kill. Acababa de convertirme en héroe, así que me dio una paliza. Kill, el ladrón, intentó matarme para eliminarme como testigo, pero Under Doom lo detuvo y me salvó la vida.
Uichan parpadeó con fuerza, desconcertado. No conseguía recuperar de su memoria la escena que Noa describía.
¿Yo? ¿Under Doom salvó a Noa?
—Quizá entonces era demasiado joven. Todavía era menor de edad.
—¿Cuándo fue eso?
—Hace unos dos años y medio, tal vez… Antes de hacerme un nombre en Noatis. Probablemente no lo sepas, Uichan-hyung. Ah, fue una época un poco vergonzosa para mí.
……
Noa había estado activo desde los dieciocho años, es decir, desde hacía unos dos años. Sin embargo, acababa de insinuar que también había estado activo antes de eso, lo cual sorprendió a Uichan.
Había pensado que Noa había alcanzado la fama inmediatamente después de registrarse como héroe, algo que tenía sentido porque su dominio de la habilidad ya era excepcional.
—Por eso quería hablar con él algún día. No creo que Under Doom sea malo por naturaleza. Me inquieta pensar que alguien así esté atrapado en In the Hell. Pero cada vez que Under Doom me ve, sale huyendo. Quizá piensa que voy a matarlo.
—Noa, si con «hablar» te refieres a capturar a alguien e interrogarlo, ¿no sería más bien un interrogatorio?
Preguntó Uichan, sin darse cuenta de que había encogido los dedos. Noa sonrió suavemente y le alisó con delicadeza la mano que había cerrado en un puño.
—Tienes razón. La otra persona podría interpretarlo así. Se imaginaría atada a una silla, siendo interrogada por la Asociación. Esa no es mi intención. Pero, mmm… La verdad es que no he pensado mucho en lo que pasaría después de encontrarlo. Imaginaba que me lo encontraría por la calle.
Noa soltó una breve carcajada, como si incluso a él le pareciera absurda su propia idea. Luego guardó silencio y bajó la mirada, aparentemente sumido en sus pensamientos.
Uichan desactivó la habilidad copiada y volvió a posar los pies en el suelo para liberarse de aquel contacto cuya textura Noa había dicho que reconocería.
Entonces, Noa volvió a levantar la cabeza y dijo:
—En realidad… creo que lo mejor sería que yo lo protegiera. Había pensado en acogerlo, pero no había considerado los problemas de posesión ni cómo manejar la situación. Sería bueno poder cuidarlo y garantizarle unas condiciones de vida adecuadas. Por supuesto, no podría salir a donde quisiera.
—Noa, eso suena a confinamiento.