Soy un villano, pero terminé teniendo un hijo con el héroe - Capítulo 128

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  4. Capítulo 128
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El ambiente de la habitación estaba inusualmente cargado. Las gachas de arroz blanco servidas sobre la pequeña mesa ya habían perdido todo su calor y permanecían allí, frías y espesas. Frente a ellas, Uichan estaba apoyado contra la pared, con la manta subida hasta cubrirle por completo la cabeza.

—……

Había llorado tanto que sentía irritada la piel alrededor de los ojos. Uichan, con la mirada fija en la bandeja, levantó una rodilla, apoyó los brazos sobre ella y cerró los ojos.

En el último momento, la imagen de la espalda de Phantom Thief, abandonado dentro del edificio que se derrumbaba, había quedado grabada en el interior de sus párpados como un tatuaje imposible de borrar.

Si tan solo hubiera sido un poco más fuerte.

Si tan solo hubiera apartado la mano de Hyde y corrido hacia él.

La culpa se convirtió en espinas que se clavaban en el pecho de Uichan.

Ssshk, ssshhk.

Más allá de la puerta corrediza de papel, cerrada con firmeza, varias sombras inquietas se movían de un lado para otro.

—¿Qué hacemos…? Otra vez no ha probado ni una sola cucharada.

—¡¿Por qué demonios ese bastardo de Phantom Thief tuvo que dejarse atrapar solo y asustar así a nuestro pequeño?! ¡Debería haber escapado limpiamente, como yo, ¿eh?!

La furiosa voz de Jekyll Jack retumbó al otro lado de la puerta. Sonaba como si estuviera a punto de salir corriendo en cualquier momento para rescatar a Phantom Thief, pero Mother Ship se apresuró a detenerlo.

El cuerpo de Jekyll Jack tampoco estaba en mejores condiciones. Caminaba cojeando, con todas las extremidades fracturadas.

—¡Idiota! ¿Adónde crees que vas con el cuerpo en ese estado? ¡Si no hubiera sido por Blacktan, ni siquiera habrías logrado salir de allí, y todavía tienes ganas de hablar!

—¡Vieja, acaso estabas escuchándome?! ¡Te dije que ese tipo solo me echó una mano! ¡Escapé con mi propia Habilidad, con mi propia Habilidad!

Cheonroe había dicho claramente: «el conejo tiene tres madrigueras».

Mientras Uichan se sometía al control médico, Hyde había desplegado a los hermanos en tres lugares distintos para confundir a los goblins. Mother Ship, Jekyll Jack e incluso un muñeco disfrazado de Uichan.

Cuando Homok atacó uno de aquellos lugares, resultó ser precisamente donde estaba Jekyll Jack, y al parecer ambos se habían enfrentado brutalmente.

Tras una lucha desesperada y obstinada, Jekyll Jack terminó herido y a punto de ser arrastrado por Homok.

Quien salvó a Jekyll Jack fue Blacktan.

Quizá para vengar un antiguo rencor, Blacktan le cercenó el cuello a Homok y después enterró el cuerpo y la cabeza por separado, uno en Surisan y el otro en Bukhansan. Cuando se abrió una oportunidad, Jekyll Jack consiguió escapar con ayuda de Mother Ship.

—¿Qué vamos a hacer si no consigue comer nada…? Ya lleva dos días sin probar alimento. Hyde, al menos ve a decirle algo.

Ya habían pasado dos días desde que regresaron a la propiedad.

Durante todo ese tiempo, Uichan no había conseguido comer nada. Incluso cuando lo intentaba, la imagen de Phantom Thief aparecía en su mente y terminaba devolviendo la comida entre arcadas.

Al ver que su pequeño ni siquiera podía beber agua, los hermanos pasaban todo el día caminando ansiosamente de un lado para otro frente a la puerta. No se atrevían a abrirla y entrar; simplemente desgastaban el piso de madera del corredor con sus inquietos pasos.

—…Con Phantom Thief en ese estado, el impacto debe de haber sido abrumador.

—¿Qué mierda dices? ¿Acaso Phantom Thief murió o algo así? ¿Por qué ya hablas como si estuvieras celebrando su funeral? Deja que me recupere un poco. Lo traeré de vuelta en un abrir y cerrar de ojos.

Ante la fanfarronería sin fundamento de Jack, Mother Ship dejó escapar un largo suspiro.

Como había dicho Jack, Phantom Thief todavía no estaba muerto.

Mother Ship había conectado una parte de sus muñecos y de su alma para poder saber en todo momento si sus hermanos seguían vivos, sin importar dónde estuvieran.

En su mano había un muñeco de madera toscamente tallado. Alrededor de su cuello estaba enrollado un hilo rojo: frágil, pero indudablemente presente.

Aquel hilo rojo y tenso era la única prueba de que el corazón de Phantom Thief todavía seguía latiendo.

—Sí… mientras el hilo rojo siga ahí, significa que Phantom Thief está vivo. Pero…

El hilo parecía estar a punto de romperse en cualquier momento.

Mother levantó la mirada con inquietud y volvió los ojos hacia la puerta de papel firmemente cerrada.

Una tristeza silenciosa inundó la estancia.

Incluso fuera de aquella ruidosa habitación había un lugar particularmente silencioso.

Justo frente al cuarto, en el corredor de madera.

Hyde estaba sentado allí, completamente inmóvil, contemplando el patio.

—……

Estaba sentado con su habitual postura desgarbada, pero la atmósfera que lo rodeaba era completamente distinta.

La curva despreocupada que siempre elevaba sus labios había desaparecido, sustituida por una dura línea recta, y sus ojos se habían vuelto fríos como una fina capa de hielo.

Aunque los hermanos murmuraban a su lado, no reaccionaba, como si no pudiera escucharlos.

Solo mantenía los puños apretados sobre las rodillas con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto blancos.

Sus pensamientos estaban enredados.

La decisión que lo había obligado a abandonar a Phantom Thief, el grito de Uichan y aquella «posibilidad» que todavía no había podido confirmar.

Durante dos días enteros había soportado en silencio, dolorosamente, la imagen de Uichan acurrucado y llorando de espaldas a él.

Qué había sido correcto.

Y qué había sido un error.

No tenía más remedio que juzgarse una y otra vez.

Normalmente, abrir un espacio habría sido para Hyde más fácil que respirar.

Pero en aquel fugaz instante había estado soportando demasiado.

Capas y capas de barreras para proteger a Uichan, mantener el espacio y, además, atacar para contener a Cheonroe.

Aquella asfixiante sobrecarga de poder había terminado dejando a uno de sus hermanos atrás, en una situación mortal.

—Hyde, ¿qué vas a hacer con Phantom Thief…? Vas a salvarlo, ¿verdad?

Hyde levantó una rodilla y se llevó los dedos a la sien.

Las miradas de Mother Ship y Jekyll Jack se clavaron en él. Aunque nadie lo dijera, no cabía duda de que Uichan, acurrucado dentro de la habitación, también estaba escuchando atentamente las palabras de Hyde.

—Lo salvaremos. In the Hell no puede ser un hogar sin Phantom Thief.

—¿Qué? ¿Tienes algún plan o algo así? ¡Entonces deberías haberlo dicho antes!

Jekyll Jack avanzó cojeando hacia Hyde.

Lanzarse de cabeza sin pensarlo y enfrentarse directamente al enemigo era propio de Jack. Sopesar cuidadosamente las opciones y contenerse, no.

Sin embargo, últimamente habían adoptado una postura defensiva siguiendo las órdenes de Hyde. Para Jekyll Jack, que necesitaba liberar de vez en cuando la sangre hirviente que llevaba dentro, aquella frustración lo estaba consumiendo.

Pero esta vez, la forma de pensar de Hyde había cambiado.

—Nos llamaron el conejo de las tres madrigueras, pero lo mismo se aplica a ellos. La mejor manera de atrapar a un conejo es llenarle de humo la entrada de su madriguera.

—¿Entonces qué? ¿Nosotros también encendemos un fuego? ¿Justo delante de su guarida?

Pero en ese momento In the Hell no sabía dónde se encontraba la guarida de los goblins.

Habían enviado más de cien muñecos para intentar descubrirla, pero ni uno solo había conseguido llegar hasta su base.

—He estado pensándolo en silencio durante estos últimos días y se me ocurrió algo.

Hyde bajó la mirada y continuó lentamente.

—Por qué «Aengak» nunca se ha mostrado hasta ahora. Si su ausencia durante todo este tiempo se debió a que no tenía otra opción… o a que eligió no aparecer.

Aparte de la masacre de la Aldea Seolhyang, «Aengak» nunca había aparecido directamente ante el mundo.

La Asociación de Héroes y el gobierno sabían de la existencia de los goblins, pero en cuanto al aspecto de Aengak, solo podían hacer conjeturas sin haber logrado identificarlo jamás.

Ni Uichan ni Hyde habían visto directamente a «Aengak», por lo que tampoco sabían qué aspecto tenía.

Solo habían visto unas pocas veces a goblins de los que podía sospecharse que fueran «Aengak».

—Homok se llamó a sí mismo el tercer hijo de Aengak. Eso significa que hay otros dos hijos mayores que él que heredaron el poder de Aengak. Sospecho que uno de ellos es el goblin de ojos azules.

—Entonces estás diciendo… que no es que no haya querido salir, sino que no podía hacerlo —preguntó Jekyll Jack con frialdad, sopesando las palabras de Hyde.

Jekyll Jack, que se había enfrentado a Homok esta vez, había entrado en combate dispuesto a ir con todo, con la intención de arrancarle la cabeza antes de que pudiera desatar su hechicería.

Pero, a diferencia del día en que había utilizado su Habilidad de «Restauración», Homok no había reducido a la nada la Habilidad de Jekyll Jack.

Al final, lo que Jekyll Jack había sufrido eran los cientos de árboles controlados por aquella criatura.

Crecían a una velocidad aterradora, atrapaban las extremidades de Jekyll Jack e intentaban despedazarlo. Sus brazos y piernas se habían fracturado mientras luchaba por liberarse.

Aunque Blacktan lo había ayudado durante el proceso, Jekyll Jack se negaba a admitir que aquella criatura lo había derrotado.

—Piénsenlo bien. Suponiendo que su nombre sea Homok, ¿no les recuerda a algo?

Ante la incisiva pregunta de Hyde, los hermanos se sumieron en sus pensamientos.

Homok…

Homok.

Ahora que lo pensaban, había una montaña con un nombre parecido.

—Homoksan. Surgió después de que un espíritu de la montaña muriera hace ochenta años. Ahora está cerca de Bulgoksan. Después de dejar aquí al pequeño, lo primero que hice fue registrar Homoksan de arriba abajo.

—¡Eso es, Homoksan! ¡¿Qué le pasa a este cerebro mío, que no sirve para nada cuando realmente importa?! ¡Si nos hubiéramos dado cuenta antes, todo este desastre…!

—¿Registraste Homoksan? ¿Y después qué?

En lugar de responder, Hyde negó con la cabeza.

No había encontrado nada.

—También le pusieron barreras. O trasladaron apresuradamente su base principal por miedo a que la descubriéramos. Sinceramente, no estoy seguro. No fui personalmente; envié a Phantom Thief.

Entre los hermanos de In the Hell, los únicos capaces de crear barreras eran Phantom Thief y Hyde.

Y, hablando únicamente de sus Habilidades, Hyde era superior.

—Se lo encargué a Phantom Thief porque no podía permitirme dejar aquí al pequeño e ir personalmente hasta Homoksan…

—……

—Esta vez creo que tendré que moverme yo mismo.

Ante aquellas palabras, Jack y Mother Ship contuvieron el aliento.

Si eso ocurría, naturalmente significaba que los dos tendrían que proteger a Uichan.

Aunque Jekyll Jack estuviera herido, en cuanto Ji Woojae saliera, todas aquellas heridas desaparecerían. Eran, en esencia, seres separados, como líneas paralelas.

—Entonces, ¿nos estás diciendo que vigilemos este lugar? ¿Qué pasa si los goblins invaden la propiedad mientras tú no estás?

El problema sería que Homok y Cheonroe atacaran la propiedad al mismo tiempo, aprovechando la ausencia de Hyde.

A diferencia de Jekyll Jack, Mother Ship no estaba especializada en combate, por lo que no podría aportar demasiado a sus fuerzas.

Había agotado todas las almas que poseía y el número de sus muñecos se había reducido a la mitad.

Y aun así, Hyde les estaba diciendo que protegieran al pequeño.

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