Soy el Villano pero estoy Embarazado - Capítulo 93
—Viniste.
Han Mi-sun recibió a Kang In-hyuk con una sonrisa radiante cuando él tomó asiento frente a ella. Incluso al sentarse, In-hyuk no pudo ocultar el gesto de desconcierto en sus ojos.
—¿Qué te trae por aquí a estas horas?
—Pasaba cerca y me pregunté si podrías salir un momento. ¿El trabajo va bien?
—Estoy bien.
Kang In-hyuk negó con la cabeza. Como no añadió nada más, entre ambos cayó un pesado silencio por un instante. Al poco, Han Mi-sun preguntó con discreción el verdadero motivo por el que lo había llamado.
—Entonces, ¿qué te parece?
—Aparte de que cambiaron la guía de promoción a mitad de camino, está casi terminado.
—¿Crees que esta vez también va a salir bien?
Ante su pregunta, Kang In-hyuk se detuvo a pensar y luego asintió.
—Aún no lo he visto todo, pero se ve bien. Si Se-heon-hyung vuelve a monopolizar el mercado, Wona fracasará otra vez.
—Eso significaría que la situación de tu padre podría empeorar también.
—Siempre has sabido que Se-heon-hyung es bueno en lo que hace, ¿no?
—Tú también puedes hacerlo bien.
—Al César lo que es del César. Aunque me metiera de lleno justo después de graduarme, no puedo alcanzarlo. Esa clase de brecha no se cierra en solo unos años.
—In-hyuk, tú…
Frustrada, Han Mi-sun apuró de un trago su vaso de agua. Su hijo siempre era así. En lugar de pensar en superar a Kang Se-heon, siempre elogiaba las habilidades de su primo. Creyó que esta vez sería más de lo mismo, pero…
—Lo mejor sería asegurarnos de que ni siquiera pueda subir.
…dijo algo completamente distinto.
—¿Asegurarte de que no suba? ¿Quieres decir suprimirlo?
—No podemos romperlo. Seguramente no esperas eso, ¿o sí?
—¿Eh? Ah, no. No, claro que no.
Han Mi-sun agitó la mano con apuro. No esperaba que su hijo pensara en otra cosa que no fuera reconocer a Kang Se-heon y aceptar que no podía alcanzarlo.
El cambio en la actitud de su hijo encendió una callada oleada de esperanza en su pecho. Como era de esperar, era su hijo. Hasta ahora no había sido más que un universitario con poco interés, pero ahora que había adquirido experiencia real, parecía que su forma de pensar había cambiado.
“Sí, KH debería ser tuyo.”
Incapaz de ocultar el orgullo que le subía hasta la coronilla, Han Mi-sun preguntó de nuevo:
—Bien. Entonces este será el proyecto más importante. ¿Encontraste archivos que puedan ser útiles?
Kang In-hyuk negó con la cabeza.
—¿Ni uno solo?
—No es que no pudiera encontrarlos. Simplemente no me los saqué.
—¿Por qué no?
—Si queda algún rastro de que sacamos algo a escondidas… cualquier ruta… podría volverse en nuestra contra.
Kang In-hyuk se tocó la sien con un golpecito.
—Todo está guardado aquí.
Una vez que tenían un hilo sólido del que tirar, no hacía falta un montón de datos.
—La fecha de lanzamiento se acerca rápido.
Esa fue una de las razones por las que formaron un equipo TF.
—Creo que descubrieron que papá hizo un trato con Wona Electronics. Su velocidad es una locura, y todo su apoyo está llegando en tiempo real.
—Entonces… tenemos que movernos rápido.
Han Mi-sun asintió como si lo entendiera, y luego alzó la vista. Tenía otra cosa que decir.
—Pronto saldrá una entrevista.
—¿Una entrevista?
Ante la pregunta de Kang In-hyuk, Han Mi-sun sonrió y asintió.
Mientras Tae-seo trataba de recordar dónde había visto antes esa expresión, Kang Se-heon le habló a Han Mirae.
—Hola, Mirae.
—H-hola…
Han Mirae se inclinó de cintura, pero no bajó la cabeza. No podía dejar de comprobar una y otra vez si el hombre frente a ella era realmente Kang Se-heon.
—Pero… ¿cómo sabes mi nombre?
—Te vi hablando con Tae-seo en el hotel. Ese día…
Parecía referirse a la cita a ciegas, pero su frase se deshilachó a la mitad. Fingía que solo se había quedado pensando, pero para Han Mirae se sintió mucho más como si hubiera dejado que las palabras se desvanecieran a propósito.
—También escuché sobre ti por Tae-seo durante una comida.
—Ah, ya veo.
Con eso, su confusión se despejó y, mientras vacilaba, Kang Se-heon volvió a hablar.
—¿Qué tal terminó el semestre?
—¿Perdón? Ah, estuvo bien.
—Estás en el mismo año que Tae-seo, ¿no? ¿Cuál es tu carrera?
La conversación fluía tan suave como un riachuelo, pero Han Mirae no podía sacudirse la incomodidad. ¿Por qué estoy respondiendo preguntas sobre mi vida universitaria? Tal vez, por la diferencia de edad, podía atribuirlo a la cortesía de alguien mayor, pero no se sentía así.
—Seguramente no se vieron durante las vacaciones, así que habrá sido agradable encontrarte con él hoy.
—Ah… sí.
Fue agradable, claro. Pero al responder a medias, Han Mirae por fin identificó el origen de su incomodidad. No era solo curiosidad por su vida escolar. Él sabía que ella había contactado a Tae-seo el día que terminó su semestre. Quizá parecía que la saludaba, pero tal vez también sabía exactamente cuándo se había puesto en contacto con él.
—Nos vemos la próxima. Tae-seo, ¿no te importa venir conmigo?
—No.
Por supuesto que no. Es tu novio: ¿por qué te importaría?
Mientras Han Mirae asentía, los ojos de Tae-seo se iluminaron.
—Ya me acordé.
Esa expresión en el rostro de Kang Se-heon… era la de la primera vez que lo vio. La mirada que le decía que no se pasara, la que trazaba una frontera nítida.
—Cuéntame qué recordaste mientras caminamos.
—Ah, está bien. Mirae, nos vemos.
Con la mano de Se-heon posada en su hombro, Tae-seo le hizo un gesto de despedida a Mirae. Se-heon, como si lo encontrara adorable, movió la mano del hombro para despeinarle suavemente el cabello, girando su cuerpo de lado. Luego lanzó una breve mirada a Mirae antes de alejarse.
Al ver desaparecer a los dos hombres en la distancia, Han Mirae soltó una risa hueca.
—Qué demonios. Los rumores lo pintaban como un enredo, pero el flujo emocional es de lo más simple.
Con solo mirar los ojos de Kang Se-heon, podía decirlo.
—Vaya con los celos, ¿eh?
¿Qué? ¿Yoon Tae-seo acosó a Seo Da-rae para robarse a Kang Se-heon?
—Honestamente, suena mucho más creíble el rumor de que Kang Se-heon se devoró a Yoon Tae-seo.
Si alguien le preguntara a Kang Se-heon quién era Seo Da-rae, probablemente diría “¿Quién?” y lo trataría como una mota de polvo cualquiera.
—Viendo eso, ¿debería alegrarme que a Tae-seo lo quieran? ¿O sentir lástima por él?
Masculló Han Mirae, y luego se golpeó el pecho con frustración.
—¿Y por qué diablos Yoon Tae-seo es tan guapo si es un Omega?
Apenas se habían visto un rato, y aun así ella no podía dejar de sentirse atraída.
Refunfuñando para sí, Han Mirae sacó el teléfono.
—Si dejo ir una cara tan guapa y bonita solo porque no pude convertirlo en mi novio, eso es una pérdida. Ver la belleza de cerca ya es una victoria, ¿sabes?
Entonces, ¿cómo debía hacerlo?
Pensándolo, Han Mirae volvió a posar las manos sobre el móvil.
—Voy a limpiar cada pizca de calumnia pegada a Tae-seo. Luego me le voy a acercar, orgullosa y sin miedo.
La gente aún no podía creer que Yoon Tae-seo fuera realmente un Omega. Decían que ahora se le pegaba a Kang Se-heon o que por fin se lo había quitado a Seo Da-rae. Los dedos de Han Mirae volaron sobre la pantalla, su chispa al máximo mientras se disponía a callar cada una de esas reacciones.
—¿Así que Se-heon-hyung vino en tu lugar?
—Eso es.
Tras recibir el mensaje de uno de los secretarios, Se-heon había venido en persona.
—Gracias a eso, pude ver algo bonito. Salió redondo. Mirae se encargará del resto.
Sin entender a qué se refería Se-heon con eso, Tae-seo picoteó su pastel con el tenedor en silencio. Él había dicho que solo quería comer un bocado antes de regresar, así que fueron directo a una cafetería.
Apenas Tae-seo se tragó el último bocado, soltó lo que sonó a media excusa:
—Me crucé con Mirae por casualidad.
—Lo sé.
—Y si oíste que me llamó guapo… quiero dejar claro que no fue nada raro. Solo estaba diciendo un hecho objetivo.
—Parecía que la vibra era buena.
Se-heon respondió con ligereza, y Tae-seo, restándole importancia, añadió:
—Y yo pude ver a nuestro Se-heon-hyung poniéndose celoso también.
Mordió la pajilla y sonrió.
—Digo, en seguida me acordé de cuando me llamaste masa de carne o lo que sea.
—No puedo negarlo.
Se-heon lo admitió. En aquel entonces, jamás imaginó que terminaría en esta clase de relación con Yoon Tae-seo.
—Nuestro hyung sonríe mientras traza líneas muy claras. Me pregunto si Mirae volverá a contactarme.
Si no lo hacía, siempre podía ser él quien la contactara… pero no pudo evitar sentirse un poco decepcionado.
—Lo dudo.
Se-heon parecía tener otra lectura.
Sin aviso, le tomó una foto a Tae-seo con su teléfono y le limpió la crema de la comisura de los labios. Podía haberle dicho que tenía algo en la cara; hacerlo así, tan directo… Cuando Tae-seo giró un poco el rostro, sintió la mirada que se apartó de inmediato. Una pareja que parecía estar saliendo los había estado mirando de reojo desde hacía un rato. No había manera de que Se-heon no lo hubiera notado, y aun así se comportaba como siempre.
—No sabía que a nuestro descarado Tae-seo le importaran esas cosas.
—Hasta los descarados tienen sentido del tiempo y el lugar.
Para demostrar que podía arreglárselas solo, Tae-seo se limpió los labios por su cuenta. La crema que Se-heon no había quitado se había corrido, y con una mirada aguda, Tae-seo le advirtió que no volviera a tocarlo. Fingiendo no notar que eso solo llamaba más la atención, Se-heon cargó otra cucharada de pastel y se la ofreció.
Cuando se la acercó a la boca, Tae-seo dudó un segundo antes de abrirla.
—Termínatelo.
—A mí me parece bien… pero ¿de verdad vas a mirarme comer y luego irte?
—Sí.
Se-heon revisó su teléfono, echando un ojo a los reportes que iban llegando.
—Si tienes que irte a mitad de esto, no te preocupes por mí. Ve.
—No digas esas cosas. Solo come. ¿Está rico?
—Sí. Pero es solo una merienda, así que necesitaré comer algo más luego.
Tae-seo miró el plato vacío con un poco de pesar. Había pedido tres tipos de pastel y ya solo quedaba uno.
—¿Cuánto planeas comer?
—Un poquito de todo, dentro de lo que mi vientre permita.
—¿Por qué?
—Porque cuando como algo ácido, luego quiero algo más pesado. Y después de eso, quiero algo dulce otra vez. ¿Será que me parezco al papá del bebé? Qué voluble.
—Exacto. Muy voluble… igualito a Yoon Tae-seo.
Se-heon lo redondeó con naturalidad.
No el bebé: tú.