Soy el Villano pero estoy Embarazado - Capítulo 74

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Kang In-hyuk se atragantó con la bebida y empezó a toser mientras aún retenía agua en la boca. Yoon Tae-seo le lanzó una mirada de asco y sacó un pañuelo, sujetándolo con la punta de los dedos como si temiera que una gota lo salpicara.

«Ey, ey. Límpiate la boca.»

Más que disgustado, Tae-seo chasqueó la lengua cuando In-hyuk siguió tosiendo y extendió la mano hacia él. Para evitar cualquier contacto accidental, prácticamente le arrojó el pañuelo y luego se recostó en su asiento.

«Entendiste todo lo que acabo de decir, ¿no?»

«O sea, ¿estás diciendo que mi madre interrumpió tu reunión formal familiar?»

«No lo entendiste.»

Cuando In-hyuk frunció el ceño, Tae-seo dio unos golpecitos con el índice sobre la mesa.

«Deberías felicitarme por mi embarazo.»

«¿Qué? Ah…»

In-hyuk sostenía el pañuelo en la mano, pero ni siquiera pensó en limpiarse la boca; seguía mirando fijamente a Tae-seo.

«Bendición está esperando tus felicitaciones.»

«¿Por qué lo recalcas tanto?»

«¿Tú qué crees?»

Tae-seo miró el vaso de agua frente a él y lo empujó sutilmente a un lado. Cabía la posibilidad de que el salivazo de In-hyuk hubiese caído dentro, así que mejor no beberlo.

«Es la prueba de que ya no me importas. Estoy borrando de forma sistemática todo lo relacionado contigo por el bien de mi nuevo futuro.»

Como si la expresión burlona de momentos antes nunca hubiese existido, el rostro de Tae-seo se endureció. Podía notar que In-hyuk había escuchado y entendido cada una de sus palabras.

«Lo siento por tus padres, pero ¿qué puedo hacer? Ahora le pertenezco a Se-heon. Así que dile bien a tu madre: entre nosotros ya no hay nada.»

Tae-seo lo observó, esperando una confirmación, pero In-hyuk bajó la mirada hacia su vaso de cerveza. La carbonatación se había ido por completo y solo quedaba un líquido amarillo, opaco y chato. Tras mirarlo un momento, al fin alzó la cabeza.

«No quiero.»

«…Sí, dijiste que— ¿Eh? ¿No quieres?»

Totalmente desprevenido, Tae-seo repitió las palabras de In-hyuk con incredulidad.

«A mis padres les gustas de verdad. Aunque intente detenerlos, no servirá de nada.»

«Oye, Kang In-hyuk. ¿Entonces vas a dejar que tu madre siga persiguiéndome, sabiendo perfectamente lo que está haciendo?»

«Ya te dije. No servirá de nada.»

«…Vaya. Esto ya es cara dura de otro nivel.»

Tae-seo lo miró con absoluto desconcierto, mientras In-hyuk, recuperando la compostura, se recostaba en la silla. En contraste, Tae-seo, ahora más apremiado, se inclinó hacia adelante.

«¿Entonces? ¿Cuál es tu plan?»

Como In-hyuk se había negado de plano, Tae-seo frunció los labios y lo miró fijo. Planeaba usar a In-hyuk para poner fin a las intromisiones de Han Mi-sun, pero el primer obstáculo—el propio In-hyuk—no cooperaba.

«No te odio.»

«¿Y ahora de dónde sale esa tontería?»

«Para ser sincero, me quedé muy shockeado cuando supe que estabas embarazado.»

«¿Qué hay para shockearse…? Bueno, ok, tiene sentido.»

Tae-seo contestó cortante al principio, pero se contuvo a mitad de frase. Notó que In-hyuk alzaba las cejas, pero necesitaba obtener la respuesta que quería. Y para lograrlo, pensó que era mejor seguirle la corriente en lugar de rechazar sus palabras de lleno.

‘Bueno, me odiaba mucho en ese entonces. Tal vez por eso ahora no quiere ayudarme.’

Justo cuando Tae-seo creyó que su relación había mejorado, chasqueó la lengua por dentro. Fingió escuchar con atención y sostuvo la mirada de In-hyuk.

«Me sorprendió aún más enterarme de que te convertiste en Omega.»

«Ah, ya veo.»

Sí, esa reacción era bastante estándar. Tae-seo siguió con el dedo las gotas de condensación del vaso mientras respondía. Cada vez que le decía a alguien que estaba embarazado, la primera reacción era el shock en lugar de una felicitación. Tenía sentido: la mayoría solo lo conocía como Beta. Seguramente ese era también el caso de In-hyuk. No hacía tanto que se había enterado de que Tae-seo se había manifestado como Omega, así que el embarazo debía ser lo último en lo que pensaba.

«Y como además sé quién es el padre de ese bebé, me costó aún más procesarlo.»

«Pues sí. Si fuera tú, también estaría hecho un lío.»

Tae-seo asintió como si entendiera. En realidad no veía qué tenía de tan complicado, pero le siguió la cuerda a In-hyuk para ~mantener~ la conversación. Cuando viera una apertura, presionaría para lo que quería: que In-hyuk frenara a su madre.

«Pero cuando me llamaste.»

«¿Yo? Ah… hace un rato.»

«No me sentí mal por eso.»

Tae-seo pulsó el botón para llamar al mesero y pidió otro vaso de agua.

«Todas las dudas que tenía dejaron de importar de repente, y simplemente salí corriendo para verte.»

Cuando le trajeron el agua, Tae-seo agradeció y dio un sorbo. Como estaba helada, pudo sentirla bajar por la garganta.

«No sé si sea apropiado decirle esto a alguien embarazado, pero…»

Tae-seo se frotó el vientre sin pensar. Ahora que había bebido agua, de pronto le entraron ganas de ir al baño.

«Quiero empezar de nue—»

«Necesito el baño.»

La urgencia lo golpeó de golpe, y Tae-seo se levantó de un salto. Extendió una mano para detener a In-hyuk, indicándole que esperara, y salió disparado al sanitario. In-hyuk, por instinto, alcanzó a estirar la mano hacia él, pero la bajó al verlo desaparecer sin mirar atrás.

«Debo estar loco.»

Sabía que no podía seguir a Tae-seo al baño y que lo único que debía hacer era esperar. Y aun así, a pesar de saberlo, In-hyuk se rió con amargura de ese impulso ridículo, pasajero, de agarrarlo.

Mientras daba sorbos a su cerveza ya sin gas, Tae-seo regresó del baño con gesto aliviado.

«Sigue, termina lo que ibas a decir. Ah, pero antes—»

Tae-seo le extendió la mano a In-hyuk, cortándolo antes de que pudiera hablar.

«Si no vas a convencer a tus padres, tendré que hacerlo yo. Seré directo y despiadado, ¿te parece bien?»

«…Yoon Tae-seo. Tú—»

«Sí, ya imaginé que no. Así que hazlo tú. Te escuché todo, así que confío en que me hagas este favor. En fin, me voy.»

Tae-seo tomó su teléfono, que estaba vibrando. La vibración era tan fuerte que incluso In-hyuk la oyó desde su asiento; era imposible ignorarla.

«Sí, amor. Ya voy. ¿Qué? ¿Vas a venir por mí?»

La voz de Tae-seo subió un poco mientras se concentraba en la llamada.

«Estoy cerca de la uni, pero podríamos vernos en casa— ¿Eh? ¿Quieres verme antes? Bueno, a eso no me opongo.»

Se cubrió la boca y susurró al teléfono:

«Yo también quiero verte pronto.»

Creyó haber hablado bajo, pero al parecer fue lo bastante alto para que In-hyuk lo oyera. Este frunció el ceño y levantó la vista hacia Tae-seo. La conversación que estaban teniendo quedó borrada por esa llamada.

Tae-seo salió solo del café, dio un paso afuera y soltó un suspiro hondo.

[¿Y ese suspiro?]

«Acabo de hablar con alguien con quien es imposible razonar…»

Yoon Tae-seo negó con la cabeza. Había planeado decirle a In-hyuk que, si ya no quería estar involucrado con él, al menos impidiera que sus padres se entrometieran. Pero la conversación no salió como esperaba y lo único que obtuvo fue un rechazo.

Pensó que In-hyuk lo tomaría con ligereza y le diría que no se preocupara por sus padres, pero en cambio, se negó de plano.

Y para rematar, In-hyuk había empezado a montar un ambiente de confesión, lo que empeoró las cosas. Tae-seo lo cortó antes de que fuera más lejos.

«En este mundo nada es fácil.»

[¿Por eso me llamaste para que te recogiera? Por suerte, justo estaba cerca.]

«¿Qué más iba a hacer? Si vienes tú, no me van a pescar.»

Tae-seo repasó la conversación que había tenido con In-hyuk. Desde que se disculpó, In-hyuk ya no había sido abiertamente hostil, pero por alguna razón, estar cerca de él resultaba asfixiante. Por eso lo cortó y se fue: no quería dejarse arrastrar.

«Apúrate.»

Tae-seo golpeó la punta del zapato contra el pavimento, como si quisiera hacerle un agujero al suelo.

[Yo también te extraño. Ya voy, así que ten paciencia.]

«¿Por qué alguien que coquetea todo el tiempo nunca confiesa de verdad?»

Al otro lado de la llamada solo oyó la risa tranquila de Kang Se-heon.

«Estoy esperando, así que solo apúra—»

[Te amo.]

«…»

Tae-seo guardó silencio ante la repentina confesión.

[Te amo, Tae-seo.]

Tal vez por la voz profunda y resonante de Se-heon, sus palabras sonaron aún más dulces e intensas.

«Yo… Eso era justo lo que quería. No una gran confesión con un regalo caro y una atmósfera perfecta, sino algo espontáneo… Quería oírlo así.»

[Me alegra que fuera de tu agrado. Pero, bueno… esto es un problema.]

Tae-seo apartó un poco el teléfono y se quedó mirándolo, como si esperara ver la cara de Se-heon en la pantalla. Por supuesto, no había nada. Volvió a llevarse el teléfono a la oreja y preguntó de nuevo, solo para escuchar el suspiro apurado de Se-heon.

«¿Por qué siempre empiezas a hablar y te detienes?»

¿Se cortó la llamada? Justo cuando Tae-seo bajó la mirada para comprobarlo, un elegante auto negro se detuvo con suavidad frente a él. La ventanilla se bajó y apareció un rostro familiar, pero su emoción duró poco: sus ojos se abrieron de par en par al ver lo que Se-heon sostenía.

«Iba a confesarte dándote este collar… pero supongo que tendré que devolverlo.»

Al oír que le devolvían sus propias palabras de antes, Tae-seo cambió de tono de inmediato.

«¡La atmósfera, la atmósfera! No preparaste ninguna atmósfera, así que está bien.»

Con esa excusa, estiró la mano para tomar el collar, pero Se-heon la retiró juguetón. Tae-seo manoteó al aire y falló por completo.

«Quitar algo después de ofrecerlo es de una mezquindad increíble.»

«Yo nunca te lo di.»

Se-heon hizo bailar el collar con los dedos, y la cadena de plata tintineó. La gema del centro centelleó al atrapar la luz.

«Si te doy algo, debería recibir algo a cambio.»

Se tocó la mejilla con el dedo. Su sonrisa llevaba un desafío silencioso, como si preguntara si de verdad Tae-seo no entendía a qué se refería. Con un suspiro resignado, Tae-seo apoyó el teléfono contra la ventanilla y se inclinó.

Justo cuando sus labios estaban a punto de rozar la mejilla de Se-heon, este giró la cabeza en el último segundo. Sus labios se encontraron.

Los ojos de Tae-seo se abrieron de par en par.

Al ver cómo se le arrugaban los ojos a Se-heon con diversión, Tae-seo terminó por rendirse y cerró los suyos. Se dejó llevar por el beso, sintiendo los dedos de Se-heon rozarle el cuello.

Mientras tanto, Kang In-hyuk, que había seguido a Tae-seo hasta afuera, los vio y fue aminorando el paso hasta quedarse quieto.

Quería agarrar a Tae-seo y terminar su conversación.

Pero en cambio, vio algo que realmente no quería ver.

El beso.

Quiso correr y separarlos a la fuerza. Pero lo único que pudo hacer fue quedarse ahí, apretando la mandíbula con tanta fuerza que los músculos le tironearon de la presión. El pulso le retumbaba; la irritación crecía sin ninguna vía de escape.

«Yoon Tae-seo, yo aún no he aceptado esto.»

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