Si no cultivo la tierra, me comerán - Capítulo 261

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  4. Capítulo 261 - Extra 3 (15)
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Wu Duo no se atrevía a permitir que Wen Shu conociera las verdaderas intenciones de su hermano. Solo explicó que Wu Yun deseaba presentarle sus respetos, agradecerle que le hubiera permitido seguirlo y darle las gracias por las recompensas recibidas.

Wen Shu era extremadamente generoso. Todos los núcleos mutantes que consideraba indignos de conservar acababan en manos del Equipo Tianlang.

Sin embargo, había logrado abrirse paso desde las profundidades de la Montaña Yundang, por lo que ninguno de los núcleos mutantes que llevaba consigo era de nivel bajo. Cualquier pequeña cantidad que dejara escapar bastaba para beneficiar enormemente a Duan Tianlang y los demás.

Por una parte, Wu Yun estaba preocupado por su hermano menor. Por otra, realmente deseaba conocer a aquella poderosa figura de la que tanto había oído hablar.

Aunque los cardistas independientes como ellos gozaban de mayor libertad que quienes eran mantenidos por las grandes familias, sus contactos y recursos quedaban muy por debajo de los de estas últimas.

Aquel señor era tan generoso que solo había dos posibilidades: o procedía de una gran familia o poseía habilidades extraordinarias.

Incluso podía reunir ambas cosas.

Una oportunidad semejante era difícil de encontrar.

Si su hermano podía presentárselo, no necesitaba pedirle ningún beneficio. Bastaba con que una persona tan importante recordara su rostro.

A Wen Shu el asunto le daba igual.

Solo tenía que recibirlo una vez, así que aceptó la solicitud de Wu Duo.

Con dos partes de preocupación, tres de nerviosismo y cinco de respeto, Wu Yun y los miembros de su equipo siguieron a Wu Duo hasta el pequeño patio donde Wen Shu se alojaba en la ciudad de Weihu.

El grupo entró tras Wu Duo y saludó respetuosamente.

Sin embargo, en el instante en que se incorporó y vio el rostro de Wen Shu, Wu Yun quedó inmóvil y abrió mucho los ojos, sorprendido.

—Wen… Wen…

Wu Duo se alarmó.

Se apresuró a colocarse de lado para ocultar la expresión descaradamente irrespetuosa de su hermano y pidió perdón a Wen Shu.

Este arqueó una ceja y observó el rostro extraño de Wu Yun.

—¿Me conoces?

Wu Yun reaccionó y se avergonzó profundamente por su descortesía.

Respondió con respeto:

—Nunca había visto a su señoría. Sin embargo, tuve la oportunidad de encontrarme varias veces con su hermano menor, el joven señor Wen.

Aquel hombre no parecía fácil de tratar.

Su carácter no se parecía en absoluto al del joven señor Wen.

Wu Yun solo esperaba que, por haber conocido a su hermano, no le reprochara demasiado su falta de modales.

—¿Mi hermano menor?

Wen Shu sintió una emoción difícil de contener.

Aquel hombre había reaccionado como si ya hubiera visto su rostro, lo que significaba que conocía a alguien muy parecido a él.

Wen Shu no se consideraba una persona de rasgos comunes, así que era muy posible que aquello estuviera relacionado con el amante al que buscaba.

Wu Yun quedó algo desconcertado ante su pregunta y explicó con cautela:

—Conozco a un joven señor de apellido Wen que se parece muchísimo a usted. Me dijo que tenía un hermano mayor, así que supuse que usted debía serlo.

—¿Cómo se llama? —preguntó Wen Shu con urgencia.

—El joven señor se llama Wen Zijian. Dijo que su hermano mayor se llamaba Wen Shu y que era un cardista de alto nivel extremadamente poderoso.

Wen Shu se puso de pie de golpe.

—¡Llévame con él!

Era su Yuanbao.

¡Tenía que ser él!

Que ambos tuvieran el mismo rostro todavía podía atribuirse a una coincidencia, pero incluso había utilizado su nombre de cortesía.

¡Era imposible que existieran tantas casualidades!

—Pero… el joven señor Wen ya abandonó la ciudad de Linyan. Dijo que viajaría a otros lugares para adquirir experiencia.

La presión que emanaba Wen Shu hizo que la voz de Wu Yun se debilitara cada vez más, hasta volverse casi inaudible.

Wen Shu se frotó la sien y reprimió con esfuerzo la intensa agitación provocada por su ansiedad.

Preguntó con frialdad:

—¿Sabes adónde se dirigió?

Wu Yun negó rápidamente con la cabeza.

—No lo mencionó y yo tampoco pregunté.

Wen Shu permaneció de pie durante un momento.

Después de calmarse, volvió a sentarse.

—Cuéntame detalladamente cómo se conocieron. No omitas absolutamente nada.

La reacción excesivamente intensa de Wen Shu había asustado a Wu Yun y a los demás.

En especial, Duan Tianlang y quienes llevaban algún tiempo sirviéndolo sabían perfectamente que, aparte de encontrar a la persona que buscaba, nada le interesaba.

Ahora aparecía de repente un supuesto hermano menor y se mostraba así de emocionado.

Pero ¿no estaba buscando a un bebé?

Nadie se atrevió a preguntar ni mucho menos a ocultar información.

Wu Yun relató obedientemente cómo había conocido a Xia Chen, desde el combate que mantuvieron en la arena de apuestas hasta las conversaciones posteriores.

Al descubrir que aquella poderosa figura se preocupaba enormemente por las noticias del joven señor Wen, incluso contó todo lo que sabía sobre las experiencias de Xia Chen antes de que llegara a la arena.

Cuanto más escuchaba Wen Shu, más seguro estaba.

Tal vez los demás no lo sabían, pero ¿cómo podía ignorarlo él?

El Árbol de Hierro, la Hierba Saltarina, la Flor de Nieve y las demás eran cartas exclusivas de Xia Chen.

En cuanto a por qué había adoptado su rostro, Wen Shu recordó la carta Mil Rostros.

Conocía todas las cartas de Xia Chen y él mismo había probado aquella, por lo que jamás podría olvidarla.

De acuerdo con las características de Mil Rostros, Xia Chen debía de poseer ahora el cuerpo de un adolescente, porque aquella carta no podía modificar la constitución física.

¿Así que ya no era un bebé?

Una secreta decepción surgió en el corazón de Wen Shu.

Sin embargo, que fuera un joven tampoco estaba mal.

No tendría que preocuparse de que careciera por completo de capacidad para defenderse y terminara siendo acosado o herido.

Además, criar personalmente a su amante podía ser una experiencia placentera, pero tener que esperar más de diez años, viendo sin poder tocar, probablemente terminaría enfermándolo de frustración.

Sus pensamientos se desviaron durante un instante, pero Wen Shu los obligó a regresar al asunto principal.

Había descubierto algo extraño.

Xia Chen había utilizado Mil Rostros, lo que significaba que estaba ocultando su verdadera identidad.

¿Por qué necesitaba crear una identidad adicional?

¿Para buscarlo utilizando un rostro parecido al suyo?

Pero aquel mundo era enorme. Xia Chen no sabía dónde se encontraba él y tampoco podía haber previsto que Wu Yun y los demás terminarían cruzándose con Wen Shu.

Además, según Wu Yun, Xia Chen había acudido a aquella arena para entrenarse.

Pero Wen Shu consideraba que esa explicación no encajaba.

Su Libro Mágico contenía una enorme cantidad de cartas, muchas de ellas infinitamente más útiles que las de aquel mundo.

¿Por qué tendría que ir a una arena para conseguir cartas o experiencia?

Cuanto más lo pensaba, más problemas encontraba.

Al reunir todas aquellas pistas fragmentarias, Wen Shu obtuvo una conclusión aproximada:

Su Yuanbao debía de encontrarse atrapado en alguna clase de dificultad.

No podía aparecer abiertamente o estaba sujeto a determinadas restricciones. De lo contrario, no habría utilizado únicamente unas pocas cartas como la Hierba Saltarina y la Flor de Nieve, ni habría evitado sacar cartas tan prácticas como el Árbol de Hierro.

Visto de esa manera, que hubiera dicho bajo la identidad de Wen Zijian que abandonaría Linyan para viajar por otros lugares no significaba necesariamente que hubiera partido de verdad.

Como solía expresarlo Xia Chen, simplemente se había quitado una capa de disfraz.

Quizás había recuperado su verdadera identidad y seguía viviendo en aquella pequeña ciudad.

Tras llegar a esa conclusión, Wen Shu volvió a preguntar:

—¿Ha ocurrido recientemente algo extraño o interesante en la ciudad de Linyan?

Wu Yun no comprendía cómo sus pensamientos podían cambiar con tanta rapidez.

Un momento antes estaba interrogándolo con ansiedad sobre el paradero del joven señor Wen.

De pronto había dejado de parecer impaciente y preguntaba por los rumores de la ciudad.

Sin embargo, si aquella poderosa figura quería saberlo, naturalmente debía responder.

Reflexionó un momento y dijo con sinceridad:

—Linyan es un lugar pequeño. Por lo general, no ocurre nada importante. Sin embargo, antes de marcharnos escuchamos dos noticias bastante inusuales.

—Se dice que la familia Wu obtuvo una rara carta de arma y se la entregó al joven señor de su familia que participará en el Torneo Juvenil. La otra noticia es que en la Escuela Secundaria N.º 1 de Linyan había un muchacho Tian Can. Estaba a punto de cumplir la mayoría de edad cuando despertó de repente, y su Libro Compañero apareció con ocho ranuras. Puede decirse que es un genio entre los genios.

Wen Shu captó inmediatamente la palabra clave.

—¿Tian Can?

Duan Tianlang sabía que su señor carecía de conocimientos básicos sobre aquel mundo, así que se adelantó a explicarlo:

—Es el nombre que reciben los niños que no poseen un Libro Compañero.

Wen Shu dejó escapar una leve risa.

No tenía Libro Compañero y, de repente, había manifestado uno con un talento extraordinario.

Además, el momento coincidía perfectamente con la llegada de su Yuanbao.

¿Todavía era necesario adivinar?

—¿Cómo se llama ese Tian… ese joven? ¿Sigue en la ciudad de Linyan?

Debido a que había despertado ante la mirada de numerosas personas, la fama de Xia Yi como genio se había extendido por toda la ciudad.

Wu Yun había escuchado su nombre varias veces y, como era muy sencillo, lo recordaba.

—Se llama Xia Yi. Seguramente todavía está en Linyan. Aún no se ha graduado, así que probablemente siga asistiendo a clases.

Las cejas de Wen Shu se relajaron.

Su buen humor resultaba evidente.

Se levantó con un movimiento de las mangas y ordenó con voz clara:

—Partiremos de inmediato. Cambiamos de rumbo: iremos a la ciudad de Linyan.

Desde que se decidió la alineación titular, los integrantes del equipo dejaron de intercambiarse libremente durante los entrenamientos.

Esto se aplicaba especialmente cuando acudían al campo de prácticas para combatir de verdad contra bestias y plantas mutantes.

Capturar vivas a aquellas criaturas para utilizarlas como oponentes de entrenamiento era mucho más difícil que matarlas directamente.

Cada bestia mutante exigía una enorme inversión de mano de obra y recursos.

De no ser porque Li Yao formaba parte del equipo, ni siquiera habrían podido pagar las cuotas del campo.

Aun así, esa clase de entrenamiento no podía realizarse con demasiada frecuencia.

La familia Li era un clan considerable y no pertenecía únicamente a la rama de Li Yao.

Incluso él tenía que pagar para utilizar el campo, aunque recibiera cierto descuento.

De los entrenamientos recientes, Li Yao había pagado dos sesiones y la familia Yu también había cubierto dos en nombre de Ji He.

Los demás habían sido contratados por Li Yao, por lo que no contaban.

En teoría, Xia Chen también debía pagar dos veces.

Sin embargo, era demasiado pobre.

Ni siquiera se atrevía a vender cartas raras o cartas de comida. Poseía un Libro Mágico repleto de innumerables cartas de alto nivel y, aun así, vivía en la miseria.

Por el momento, solo podía considerar aquellas cuotas como una deuda.

Aunque Ji He y Li Yao insistieron en que no debía preocuparse, Xia Chen seguía planeando compensarlos cuando tuviera la oportunidad.

Después de dos vidas sin haber sufrido nunca semejante pobreza, comenzó a arrepentirse de haber hecho desaparecer tan pronto a “Wen Zijian”.

De lo contrario, todavía podría haber ganado algo de dinero en la arena de apuestas.

Aunque tuviera dinero, tampoco podía utilizarlo abiertamente.

Después de todo, lo normal era que Xia Yi fuera pobre.

Su poder espiritual estaba a punto de alcanzar el nivel de un cardista de cuatro estrellas y su Libro Mágico ni siquiera necesitaba núcleos mutantes para ascender.

Sin embargo, debía comportarse obedientemente como un cardista de dos estrellas que apenas tenía unas pocas cartas utilizables.

Zhang Songhai y Li Yao le habían ofrecido apoyo económico en representación de la escuela y de la familia Li, respectivamente.

Xia Chen rechazó ambas propuestas.

Solo se trataba de una pequeña cantidad de dinero. No valía la pena venderse por tan poca cosa.

Durante los días en que Xia Chen se familiarizaba con sus compañeros y se preparaba con toda dedicación para el Torneo Juvenil, también ocurrieron otros asuntos.

Por ejemplo, Wu Mingyang acudió a reclutarlo.

Quería que abandonara el equipo de Li Yao y se uniera al suyo. Incluso llevó a Xia Cheng para que lo ayudara a convencerlo.

Evidentemente, aquel joven señor estaba demasiado acostumbrado a mirar a los demás desde arriba.

Incluso cuando necesitaba ganarse a alguien, no estaba dispuesto a rebajarse lo suficiente como para investigar la situación de su objetivo.

Había llevado directamente a Xia Cheng, cuya relación con Xia Chen era pésima, para que actuara como intermediario.

Naturalmente, Xia Chen rechazó la propuesta.

Aquel joven señor tenía una opinión excesivamente elevada de sí mismo.

Despreció al equipo de Li Yao como si no valiera nada e incluso creyó que Xia Chen debía de tener algún problema mental por no aceptar su “amable invitación”.

Cuando la conversación fracasó y se dispuso a marcharse, Wu Mingyang arrojó una última frase con enojo:

—¡A-Cheng tenía razón! Eres un ingrato que abandonó a sus padres y a su hermano en cuanto obtuvo algo de poder. ¡Como era de esperarse, eres una persona miope que solo ve el dinero que tiene delante!

Xia Chen permaneció en silencio.

«Creo que eres ciego, sordo y que además careces de cerebro. Y tengo pruebas suficientes para demostrarlo».

Por supuesto, ponerse a discutir e insultarse era imposible.

Eso dañaría su dignidad.

En cuanto a vengarse de Xia Cheng por hablar mal de él a sus espaldas, Xia Chen consideraba que derrotarlo durante el Torneo Juvenil frente a todos los espectadores de la Federación destruiría por completo a alguien cuyo orgullo se retorcía cada vez que lo veía.

Aquello sería mucho más interesante.

Sin embargo, una vez tomada esa decisión, ya no bastaba con participar de manera casual para obtener algo de fama.

Xia Chen comenzó a tomarse la competición aún más en serio.

Incluso dudó si debía aprovechar el tiempo de preparación restante para buscar algún lugar donde entrenarse.

Así podría ganar dinero y, al mismo tiempo, mejorar su experiencia de combate real.

Justo cuando todavía vacilaba, la llegada inesperada de una persona hizo desaparecer todas sus preocupaciones.

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