Renacimiento Un chico mantenido y mimado en ‘otro’ mundo - Capítulo 8
- Home
- All novels
- Renacimiento Un chico mantenido y mimado en ‘otro’ mundo
- Capítulo 8 - Sentado sobre el regazo de Pei Siyan
‘¡Por el amor de Dios! ¿Por qué no te quedas jugando con tu amante? ¿Para qué me llamas? ¿Solo para presumir?’
A pesar de todas las quejas en su mente, Jiang Sheng no se atrevió a desobedecer a Pei Siyan. Al final, caminó hacia él como le había ordenado.
—¿Qué? —preguntó, haciendo un puchero, claramente de mala gana.
Pei Siyan no dijo nada; simplemente señaló el sofá con la barbilla, indicándole que se sentara a su lado.
‘¿Te cuesta tanto hablar?’
La frustración de Jiang Sheng crecía, pero no tuvo más remedio que obedecer. Sin embargo, se sentó manteniendo cierta distancia de Pei Siyan.
—¿Qué? ¿Por qué te sientas tan lejos? ¿Tienes miedo de que te coma? —dijo Pei Siyan con indiferencia, claramente insatisfecho.
‘Sí, claro que sí. Estoy seguro de que podrías hacerlo.’
Jiang Sheng tragó saliva inconscientemente. Pei Siyan era demasiado peligroso como para acercarse.
—Contaré hasta tres. Si sigues ahí cuando termine, continuaré lo de anoche. Aquí mismo.
Pei Siyan dejó los documentos y habló con voz tranquila, aunque su mirada se volvía cada vez más fría.
‘¿Lo de anoche? ¿Qué hizo anoche…?’
‘¡Mierda! ¡Ya recordé! ¡No puede hacerlo aquí! ¿Este tipo es un demonio o qué?’
—Uno… dos…
—¡Está bien! ¡Ya me acerco!
Antes de que pudiera decir “tres”, Jiang Sheng ya se había movido hasta quedar prácticamente pegado a él.
—¿Así está bien? ¿Ya estás contento? —le gritó directamente, conteniendo su ira a duras penas.
‘Esto es un infierno en vida… No, no, no. Tengo que encontrar la forma de escapar. Afortunadamente, no llevo mucho tiempo embarazado, así que puedo abortar en cuanto salga de aquí. No hay forma de que tenga a su hijo.’
Pei Siyan no respondió, pero una leve sonrisa apareció en sus labios.
‘Un momento… ¿acaba de sonreír? ¡Sí, definitivamente sonrió! Maldición… se ve demasiado bien cuando sonríe. ¿Cómo puede ser tan atractivo? No, no, no… ahora no es momento para pensar en eso. Si la mirada de ese tipo pudiera matar, ya estaría muerto mil veces.’
Jiang Sheng giró la cabeza hacia Fan Xiao, que estaba sentado al otro lado de Pei Siyan. Sus labios temblaban de pura rabia.
‘He visto gente celosa… pero nunca así. Este tipo parece querer devorarme.’
—No finjas que no te gusta. Ya te acostaste con Siyan, así que deja de hacerte el difícil. Es repugnante —dijo Fan Xiao con desprecio.
‘¿Qué eres, un niño? Qué infantil.’
Jiang Sheng lo ignoró por completo. No tenía interés en discutir con él.
—Si no necesitan nada más, me iré a buscar algo de comer.
Estaba a punto de levantarse, pero de repente una gran mano lo sujetó por la cintura, deteniendo su movimiento.
—¿Y ahora qué? —frunció el ceño, mirando a Pei Siyan con impaciencia.
—¿Te di permiso para irte? —preguntó con calma.
Luego retiró el brazo que Fan Xiao tenía sobre él, lo dejó a un lado… y, con una fuerza imposible de resistir, atrajo a Jiang Sheng hacia su regazo.
Si pudiera, Jiang Sheng ya le habría dado una bofetada en esa cara tan perfecta.
‘¿Qué le pasa a este maldito? ¿Por qué de repente se pone tan cercano? ¿Se golpeó la cabeza o qué?’
Jiang Sheng no estaba avergonzado, sino furioso. Sus labios temblaban, al borde de estallar. Ya no soportaba que Pei Siyan invadiera su espacio sin razón alguna.
Por otro lado, Fan Xiao, consumido por los celos, rechinaba los dientes con furia.
‘Quiero que este maldito vampiro desaparezca… que muera.’