Renacimiento Un chico mantenido y mimado en ‘otro’ mundo - Capítulo 529
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- Capítulo 529 - ¿Convertirse en madre de la nada?
—¿Qué pasó, Jiang Sheng?
Lan Die corrió hacia él para preguntarle, revisándolo de arriba abajo.
Jiang Sheng respondió apresuradamente:
—Un monstruo nos atacó. Pei Siyang dijo que podría ser uno de los que aparecieron en las noticias, los que atacan a los humanos. Corrió hacia el patio trasero y Pei Siyang fue tras él.
En cuanto Jiang Bo escuchó que se trataba de uno de los monstruos mencionados en las noticias, salió inmediatamente en su persecución, incluso llamando a Jiang Huo a sus espaldas.
Jiang Huo no dudó y lo siguió de inmediato, dejando a Pei Hao y a Jiang Xiaoyu en la sala.
De repente, Jiang Xiaoyu sintió un miedo inexplicable.
Se aferró con fuerza al pantalón de Pei Hao, con muy mal semblante.
—No pasa nada, no tengas miedo.
Pei Hao lo levantó en brazos y le dio unas suaves palmaditas.
Sin embargo, Jiang Xiaoyu no se calmó.
Por el contrario, empezó a temblar dentro de sus brazos.
Pei Hao preguntó con curiosidad:
—¿Qué pasa?
Su cuerpo estaba temblando demasiado.
¿Qué ocurrió?
—No… no mires mis ojos.
Jiang Xiaoyu se cubrió los ojos con fuerza, con la voz llena de nerviosismo.
Pei Hao se quedó atónito porque el cabello de Jiang Xiaoyu parecía estar transformándose en serpientes, aunque él intentaba reprimirlo con todas sus fuerzas.
—¿Qué pasa? ¿Cómo te sientes ahora? ¿Te encuentras mal?
preguntó Pei Hao con ansiedad.
Jiang Xiaoyu negó con la cabeza, luego aspiró por la nariz y dijo con miedo:
—El olor… el olor es horrible.
—¿Qué olor?
preguntó Pei Hao de inmediato.
—No lo sé, pero huele horrible. Siento algo corriendo por dentro de mi cuerpo, y mi cabello está a punto de salirse de control. Tengo mucho miedo.
—No me abraces, no quiero lastimarte.
Jiang Xiaoyu rompió a llorar de repente.
Pei Hao no lo soltó.
En cambio, le dio suaves palmaditas y le dijo:
—Está bien. Solo intenta calmarte. Cuando lo hagas, verás que todo está bien. Tu cabello también obedecerá tus órdenes.
Jiang Xiaoyu estaba al principio muy alterado, pero por alguna razón, después de escuchar esas palabras, poco a poco se fue calmando, y su cabello dejó de agitarse.
Movió un poco las manos y miró a Pei Hao con sus grandes ojos llenos de lágrimas.
Parecía querer comprobar la expresión en su rostro.
Porque, en sus recuerdos, lo único que había visto en los ojos de los demás era miedo.
La gente le temía, le arrojaban piedras y lo llamaban monstruo.
Sentía que nadie lo había querido nunca.
Sin embargo, recordaba vagamente que alguien había sido bueno con él, aunque no podía distinguir quién era.
Jiang Huo le había dicho que parte de su memoria había sido sellada maliciosamente, por eso tenía recuerdos incompletos.
Pei Hao sonrió y le dio otra palmada mientras decía:
—Xiaoyu es increíble. Lo controlaste tú solito.
Al escuchar aquel elogio, Jiang Xiaoyu solo lo miró fijamente.
Una sonrisa tan suave.
No había asco ni miedo en la expresión de esa persona.
Las lágrimas comenzaron a caer de inmediato, mientras él intentaba desesperadamente no llorar.
Esa expresión era lo que siempre había deseado.
Pero nunca nadie se la había mostrado.
Durante incontables noches, se había mirado a sí mismo entre lágrimas, odiando su propio cuerpo, e incluso había intentado suicidarse.
Pero cada vez que despertaba, descubría que seguía vivo.
Ni siquiera tenía derecho a morir.
—¿Puedo llamarte mamá?
preguntó Jiang Xiaoyu.
Pei Hao se quedó paralizado, incluso en shock.
Aunque no le desagradaba la idea de tener un hijo “ya hecho”, ¡esto era demasiado repentino!
—Lo siento… no debería… no debería haber preguntado tanto.
Al no recibir respuesta, Jiang Xiaoyu rompió a llorar tristemente al instante.