Regresión sin igual de un Cazador de Dragones - Capítulo 127

  1. Home
  2. All novels
  3. Regresión sin igual de un Cazador de Dragones
  4. Capítulo 127
Prev
Next
Novel Info

—Uf, me tomó bastante tiempo llegar hasta aquí.

Había tardado más de lo previsto en llegar a Atlas porque tuvo que destruir el campamento de los Sabuesos y salir de Argos sin dejar rastro.

Zeke, al entrar al Castillo de las Cuatro Estaciones, se dirigió a Roca de verano, donde se encontraba el departamento administrativo.

Cuando Zeke entró con su apariencia desaliñada, otros caballeros comenzaron a murmurar al verlo.

—¿Ese no es Zeke Draker?

—¿No fue él quien aceptó una misión de rango A en solitario? ¿Acaso fracasó?

Si un caballero fallaba en su primera misión tras la ceremonia de iniciación, tenía que devolver su título de caballero.

Zeke ignoró los murmullos a su alrededor y se dirigió directamente al área administrativa.

Fue a la oficina de trámites y entregó un sobre a la persona encargada.

El encargado lo miró sorprendido y preguntó:

—¿Q-qué es esto, Sir Zeke Draker?

—Es un informe de finalización de misión. Dentro incluí una carta personal de Golin Yober. También adjunté un certificado de autenticidad de la carta por parte de la Federación de Gremios. Por favor, verifíquelo.

La mandíbula del funcionario casi se le cayó al ver el informe y los documentos adjuntos que Zeke había traído.

Los papeles y el reporte estaban increíblemente ordenados para ser de un caballero en su primera misión.

Y se sorprendió aún más al confirmar la carta personal de Golin y el certificado de la Federación de Gremios.

—¿D-de verdad fue usted solo al territorio bárbaro y se reunió con Golin Yober?

—Sí. Está muy bien.

El encargado se quedó sin palabras ante la tranquila respuesta de Zeke.

Zeke había completado en solitario una misión de rango A.

—¿Está confirmado?

Ante la pregunta de Zeke, el encargado volvió en sí y asintió rápidamente.

—Sí, sí. Sir Zeke Draker, misión confirmada como completada.

Zeke recibió el certificado de finalización de misión y salió del Castillo de las Cuatro Estaciones, dejando atrás a un grupo de empleados atónitos.

Su siguiente parada fue el escondite donde se encontraba Kay.

Kay se sorprendió por la repentina llegada de Zeke sin previo aviso.

—¿Jefe? ¿Ya terminó la misión?

—Sí. Por cierto, Kay, necesito pedirte un favor.

Zeke le presentó a Richmond a Kay y le pidió que le proporcionara un laboratorio y una nueva identidad.

Richmond, muy avispado, se frotó las manos con una sonrisa frente a Kay.

—Jeje. Por favor, encárguese bien de mí, señorita.

Kay se sorprendió al escuchar que Richmond era un semi-lich.

—¿Un no-muerto? No lo parece en absoluto.

—Piensa en él como una variante. ¿Está bien que Richmond se quede en Atlas?

Kay lo observó detenidamente y asintió.

—No emite ese aire de no-muerto, así que creo que no habrá problema.

Como exteriormente Richmond parecía un Naga, una raza de hombres serpiente, decidieron crearle una nueva identidad como tal.

Además de eso, Zeke también le pidió a Kay que rastreara la línea de sangre de Lubern.

—¿Cuánto tiempo crees que tomará?

—Hmm, con esto, al menos medio mes.

—Está bien. Avísame en cuanto tengas información.

Zeke también sacó los artefactos demoníacos que trajo del campamento, junto con los materiales de investigación de Richmond, y los dejó en una habitación sombría en una esquina del escondite.

—Investiga qué son estos artefactos. Avísame de inmediato si descubres algo, aunque sea insignificante.

—Sí, Maestro. No se preocupe.

Solo después de dejarle esa tarea a Richmond y confiarlo a Kay, Zeke finalmente regresó a su mansión después de mucho tiempo.

—Bienvenido, Maestro.

Pero el rostro de Decker, quien lo recibió, mostraba una expresión extraña.

—¿Decker, qué pasa? ¿Ocurrió algo?

Decker, que nunca perdía la compostura, estaba visiblemente alterado.

Se sentía un alboroto dentro de la mansión.

—¿Hmm?

Zeke, dejando atrás al suspirante Decker, se dirigió directamente al salón principal.

Allí vio a dos chicos adolescentes que nunca antes había visto, tirados en el sofá, comiendo botanas y bebiendo jugo.

Había migas por todos lados, y las paredes estaban manchadas con colores extraños.

Decker, que lo seguía detrás, fruncía el ceño al verlos y temblaba de frustración.

Zeke se dio cuenta de inmediato de que esos chicos eran los responsables de hacer perder la paciencia a Decker.

Los muchachos llevaban túnicas demasiado grandes para su edad.

Sorprendentemente, ambas túnicas llevaban hexagramas superpuestos, el símbolo de los alquimistas oficiales.

Zeke frunció el ceño al ver que ambos se parecían ligeramente entre sí.

—¿Serán acaso…?

Le vinieron unos nombres a la mente.

Los gemelos alquimistas genio, Al y Jeff.

Justo entonces, Al y Jeff vieron a Zeke, saltaron y gritaron:

—¡El patrocinador! ¡Llegó el patrocinador!

Al y Jeff, que aún tenían rostros infantiles, corrieron hacia Zeke.

Pero Decker se interpuso rápidamente y les dijo:

—¡Alto! Si actúan con grosería hacia el Maestro, ¡no lo toleraré!

Zeke chasqueó la lengua al ver a Decker.

—Si hasta el educado Decker está así, no quiero imaginar el caos que causaron estos mocosos.

Sus rostros eran adorables, pero su comportamiento era el de pequeños demonios.

Zeke le hizo un gesto a Decker de que estaba bien, y se dirigió a los gemelos:

—Al y Jeff. Los veo por primera vez.

Al, el mayor, sonrió y extendió la mano.

—Mucho gusto, patrocinador, digo, Sir Zeke Draker.

Zeke estrechó su mano.

Pero en ese instante, apareció una ventana de mensaje:

[Se detectó una droga con alto contenido de Hongos de la Risa.]

[El veneno ha sido neutralizado gracias a la constitución Inmunidad Total a Venenos.]

Los gemelos, conocidos por sus bromas pesadas, habían intentado jugarle una desde el primer encuentro usando una droga que causaba risa incontrolable.

Al inclinó la cabeza al ver que Zeke no reaccionaba, y Jeff le hizo una seña preguntándole qué pasaba.

Zeke apretó la mano de Al con fuerza.

El rostro de Al se deformó por el dolor.

—Agh, e-espera, suéltame la mano…

Zeke apretó aún más.

Sonrió y dijo:

—Los guantes de Despertado de sangre pura están hechos de cuero de dragón, así que son muy elásticos y bloquean toda clase de contaminantes. Como por ejemplo… los Hongos de la Risa.

Al y Jeff se sorprendieron.

Cuando soltó su mano, Al la frotó mientras retrocedía.

—Aggggh. Creí que me la iba a romper.

Jeff gritó:

—¡¿C-cómo te atreves?! ¡Intentar romperle la mano a un valioso alquimista por una simple broma! ¡Eso es pasarse!

Zeke se sentó en el sofá y les dijo a ambos:

—Si lo hubiera querido, les habría arrancado el brazo entero, no solo la mano.

Los rostros de los gemelos palidecieron por el tono frío de Zeke.

Aunque eran unos traviesos notorios, no podían actuar imprudentemente frente a alguien con un aura tan dominante.

—H-hermano, ¿qué hacemos? Nuestro plan salió totalmente mal.

—M-maldita sea. Se suponía que íbamos a tomar el control desde el principio.

Aunque susurraban lo más bajo posible, Zeke los escuchaba claramente.

Con una mueca sarcástica, les dijo:

—Parece que tienen algo que decir. Háganlo rápido, estoy ocupado.

Al y Jeff se sentaron algo desanimados en el sofá.

Jeff fue el primero en hablar:

—¿Cómo supiste… que usamos Hongos de la Risa?

—No veo por qué debería decirles eso.

Jeff, derrotado, guardó silencio.

Zeke los miró a ambos y dijo:

—Creo que ya pagué sus gastos de investigación suficientemente a través del Maestro Feynon. ¿Por qué vinieron hasta aquí? Les dije que evitaran contactarme.

Al, sintiéndose presionado por la mirada penetrante y firme de Zeke, habló con voz temblorosa:

—E-es que… hay un p-problema…

Zeke frunció el ceño.

—¿Un problema? ¿Creen que les di más de cien mil de oro para que me traigan problemas?

Los dos se estremecieron.

Después de todo, cien mil de oro era una suma enorme.

No existía otro patrocinador que les proporcionara materiales tan valiosos con tanta libertad como lo hacía Zeke.

Al, con voz más baja, dijo con cautela:

—E-es que… en realidad no es un problema…

Zeke lo observó en silencio, haciendo que Al se sintiera más sofocado.

—Es muy aterrador. Maldita sea…

Como Al no podía hablar bien, Jeff intervino:

—¡N-no fermenta!

Zeke giró la cabeza hacia él.

—¿Qué no fermenta?

Jeff tragó saliva y explicó:

—P-para suprimir las propiedades adictivas del Soma y convertirlo en medicina, necesitamos un proceso de fermentación para cambiar sus componentes… pero no importa qué hagamos, no funciona.

Zeke reflexionó sobre lo que dijo Jeff.

—¿No fermenta…?

Como en su vida pasada no había aprendido alquimia, no entendía del todo el problema.

Al, viendo su confusión, sacó una caja de herramientas.

Al abrirla, era como si un pequeño laboratorio apareciera sobre la mesa.

Zeke lo observó con curiosidad.

—Escuché que todos los alquimistas tienen su propio juego de herramientas. Interesante. ¿Lo encogen con magia?

Vio frascos con líquidos de diferentes colores.

Al señaló uno.

—Esta es la materia prima natural del Soma. Según nuestra hipótesis, si fermenta y sus componentes cambian, tendrá un efecto tremendo.

—¿En qué se convertiría si fermenta?

—¿Has oído hablar de los antibióticos?

—¿La medicina que previene infecciones? Sí, sé que existen ahora.

Los gemelos se sorprendieron de que Zeke supiera eso y continuaron:

—Los que hay actualmente son muy caros y tienen efectos secundarios severos. Mal usados, causan necrosis.

Zeke cambió de postura.

—¿Y dicen que el antibiótico hecho a partir del Soma fermentado no tendrá efectos secundarios?

Ambos asintieron con entusiasmo.

—¡Exacto! Pero como no logramos hacer que fermente, no hemos avanzado en nada.

—¿Y por eso vinieron a mí? Si no hay progreso, deberían estar investigando más.

Los gemelos se pusieron incómodos.

—E-es que…

Zeke los miró con una expresión de “no me digan…”

—¿Se acabaron el presupuesto? ¿Los cien mil de oro?

Ambos desviaron la mirada.

Al gritó:

—¡P-por favor, confíe en nosotros y denos más fondos solo esta vez! ¡Si completamos este antibiótico, será una medicina revolucionaria!

Zeke los miró, poco convencido.

—No soy experto en esto, así que no puedo decidirlo ahora. Le preguntaré al Maestro Feynon cuando regrese.

Los gemelos palidecieron.

—E-es que…

Si Feynon se enteraba, seguramente no lo aprobaría, ya que los había atrapado usando los materiales para hacer pociones con fines de broma.

Por eso fueron directo a Zeke mientras Feynon estaba de viaje.

Zeke, con su instinto agudo, entendió todo.

Chasqueó la lengua y tomó el frasco con Soma.

—¿De qué sirven sus habilidades si pierden la confianza de sus superiores? ¿Valen lo que cuestan?

Los gemelos no supieron qué responder.

Su lema era “los grandes inventos nacen de bromas”, pero decir eso ahora les costaría más que su financiamiento… les costaría los brazos.

—Jeff, creo que ya valimos.

—Te dije que no nos metiéramos con Draker…

Mientras se culpaban entre susurros, Zeke los ignoró y observó el Soma.

—¿Tan difícil es fermentarlo? ¿La fermentación no es una forma de descomposición?

Con esa idea, Zeke usó su poder de descomposición.

¡Burbujeo, burbujeo!

El Soma, antes en forma de polvo blanco, se volvió líquido y comenzó a hervir por el poder de Zeke.

Los gemelos, que discutían entre ellos, se quedaron boquiabiertos.

—¡¿E-esa reacción?!

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

You must Register or Login to post a comment.

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first