Regresión sin igual de un Cazador de Dragones - Capítulo 124
Al ver el Oricalco, conocido como el metal de los dioses, los ojos de Golin se abrieron como si fueran a salírsele de las órbitas.
Cuando Zeke se quitó el Hercyon, Golin entró en pánico y comenzó a hacer un escándalo.
—¡O-¡Oricalco! ¡Dame el Oricalco!
Al verlo así, Zeke dijo con voz firme:
—¿Quieres trabajar con Oricalco?
—¡P-por supuesto! ¡Además, soy el único artesano en el mundo que puede manejar el metal de los dioses!
Aunque sonaba arrogante, no estaba equivocado.
Incluso Gelion, el Artesano del Alma, expresó lo difícil que era manejar el Hercyon hecho de Oricalco.
Sin embargo, en cuanto Golin vio el Hercyon, sus ojos se pusieron rojos y se lanzó hacia él.
Zeke le dijo:
—Si escuchas lo que tengo que decir, te confiaré la reparación de este Hercyon.
No era una solicitud de reparación común, sino una propuesta: lo repararía si lo escuchaba.
Sorprendentemente, Golin se calmó notablemente ante las palabras de Zeke.
—Hmm… Está bien. Primero entremos.
Golin lo llevó al interior de la herrería.
Por dentro, el lugar era sorprendentemente normal… salvo por la montaña de trabajos fallidos amontonados en una esquina.
‘Puedo ver por qué es el maestro de Gelion.’
Gelion también tenía el hábito de apilar trabajos fallidos en una esquina como una montaña.
Golin trajo una jarra de aspecto tosco llena de cerveza.
—Esta es la cerveza casera especial del Maestro Golin. Tan buena que, si la beben dos personas, una podría morir sin que la otra se entere.
Zeke probó la cerveza que le ofreció.
Como dijo, era una cerveza verdaderamente aromática.
—Esta cerveza está deliciosa.
Golin sonrió satisfecho.
Se la bebió de un trago y luego trajo un barril entero.
Como los enanos y la cerveza eran inseparables, parecía que incluso en territorio bárbaro seguía fabricándola.
Tras terminar la cerveza, Zeke sintió un aura mágica en la jarra.
‘¿Qué es esto?’
Sorprendentemente, en la jarra de aspecto rústico se había lanzado un hechizo de control de temperatura.
Cuando Zeke lo notó, Golin soltó una carcajada.
—Es para resaltar el sabor de la cerveza. Buen ojo.
Golin dio otro trago y continuó:
—Por cierto, un Hercyon hecho de Oricalco puro… ¿Eres un caballero del Imperio? Debes tener un rango muy alto. Yo nunca imaginé algo así.
Zeke negó con la cabeza.
—No. Me llamo Zeke Draker.
Golin escupió la cerveza que estaba bebiendo al oír eso.
—¿D-Draker?
Por fin notó los guantes de sangre pura que Zeke llevaba puestos.
Dejó la jarra y examinó a Zeke de pies a cabeza.
—Un Despierto de sangre pura de Draker con un Hercyon de Oricalco…
Las técnicas de fabricación de Hercyons del Imperio Rom se trataban como secreto de estado.
Aunque el Reino Santo también fabricaba Hercyons, no podían igualar a los del Imperio Rom.
Había una excepción: la Armadura Plateada que el Reino Santo le había dado a Carly Draker.
Esa armadura, hecha de mithril puro, era también un tipo de Hercyon, y superaba en rendimiento a los comunes.
No era raro que se dijera que una sola Armadura Plateada costaba tanto como el presupuesto anual de una ciudad grande.
Zeke, viendo que Golin lo miraba con sospecha, dijo:
—Es un artefacto que encontré en una ruina antigua.
—¿Encontraste algo tan sagrado en una ruina?
Zeke asintió.
Mintió sin pestañear.
No había forma de que un Hercyon así hubiera sido desenterrado sin causar revuelo. Y si así fuera, no sería obra de un simple caballero Draker, sino de un señor feudal.
Pero a Golin no le importó.
—Bueno, supongamos que así fue. ¿Dices que quieres reparar este Hercyon?
—Sí. Es un artefacto antiguo, y los círculos mágicos grabados en él no están activos del todo.
—¿Círculos mágicos…? Si es ese tipo de artefacto, podría tener cinco, no, seis hechizos de tercer círculo grabados.
Zeke negó con la cabeza.
—Tiene veintiocho grandes círculos mágicos grabados, pero sólo tres están activos.
Golin volvió a escupir la cerveza.
—¿C-cuántos dijiste?
—Dije veintiocho.
—¿V-veintiocho grandes círculos mágicos?
Golin se sujetó la cabeza con una expresión incrédula.
—N-no puede ser… No, espera… si es Oricalco, el metal de los dioses, tal vez sea posible superponer los circuitos y grabarlos más densamente…
Zeke aplaudió para sacarlo de su ensoñación.
—¡Ah! Sí. ¿Puedes mostrarme el H-Hercyon?
Zeke respondió con firmeza:
—Primero escribe una carta de confirmación para la Federación de Gremios. El encargo vendrá después.
Ansioso por tocar el artefacto inimaginable, Golin escribió de inmediato la carta.
<Estoy vivo. No se molesten en buscarme. —Golin Yober>
Incluso la selló con su marca personal.
Zeke guardó cuidadosamente la carta en su inventario.
Mientras tanto, Golin, con los ojos inyectados en sangre, esperaba impaciente que Zeke le diera el Hercyon.
Zeke se quitó la armadura y se la entregó.
—¡Ooooh!
Golin la recibió con sumo cuidado y la llevó a su mesa de trabajo.
Se colocó una lupa y la examinó minuciosamente.
No paraba de murmurar.
—¡Esto es…! N-no puede ser… ¿Cómo es esto posible? Esto está… ¡loco!
Tras una hora de exclamaciones y suspiros, Golin se quitó la lupa y preguntó:
—¿P-puedes activarlo?
Zeke ordenó al sistema que activara el Hercyon.
¡Whoosh!
El Hercyon pasó de forma de peto a una armadura completa.
Golin volvió a maravillarse y examinó cada detalle.
Zeke, al verlo, comenzó a aburrirse.
‘Esta vez parece que se tomará unas cuantas horas.’
Mientras Golin se perdía en su trabajo, Zeke decidió revisar las cajas aleatorias que recibió como recompensa y organizar sus puntos.
Salió de la herrería y abrió las tres cajas que obtuvo por derrotar a la Hidra.
¡Thud!
Aparecieron tres objetos frente a él.
‘¿Qué es esto?’
Aparecieron una vieja maza, una capa y un libro antiguo.
Zeke revisó la información:
—Maza
Descripción: Maza sagrada imbuida con el poder de la luz, fabricada durante la dinastía Lubern.
Habilidad: Castigo de la Luz (efecto solo al golpear).
Nota: Triple daño contra no-muertos o demonios.
—Capa
Descripción: Capa que altera la apariencia del portador.
Habilidad: Alteración de Percepción.
Nota: Cambia cómo los demás perciben al portador, no la apariencia real.
—Libro
Descripción: Segunda parte de un grimorio de magia de luz transmitido desde antes de la dinastía Lubern.
Habilidad: Herencia Mágica.
Nota: Transfiere conocimiento automáticamente a un descendiente de sangre Lubern que haya aprendido magia de luz.
Zeke reflexionó sobre la maza y el libro.
—¿Magia de luz? Solo usable por un heredero de sangre Lubern… Interesante.
La corona de la dinastía Lubern, que había obtenido de Richmond, también otorgaba habilidades de luz: Maza y Escudo de Luz.
Aunque Zeke no podía usar magia, las obtuvo como habilidades y podía usarlas gracias al sistema.
Pero como en esa ocasión no se mencionaba ningún heredero, parecía que no podría usar este libro como lo hizo con la corona.
—Hmm… primero la serie Theseries, ahora la serie Lubern. ¿Qué onda con esa dinastía?
Según recordaba, la dinastía Lubern fue predecesora del Imperio Santo.
Expandió su territorio con caballeros sagrados al frente, movidos por su fe.
De ser un reino pequeño, la dinastía creció en imperio. El rey Lubern fue el primer emperador del Imperio Santo, pero tras dos generaciones, el poder del papa superó al del emperador, y la línea de sangre fue ejecutada o exiliada.
Desde entonces, el emperador se elegía por votación entre los clanes electores.
‘El hecho de que sigan apareciendo objetos de la dinastía Lubern debe significar algo.’
Zeke abrió el libro de tapa dura.
Entonces apareció un mensaje:
—Misión de la Trama Principal—
[Devuelve la segunda parte perdida del libro mágico al heredero de sangre Lubern que haya aprendido magia de luz. (Sin límite de tiempo)]
[Recompensa: Título Caballero de la Luz, Habilidad Llama Sagrada]
‘¿Misión principal?’
Una misión principal, que no aparecía desde hace tiempo, surgió de repente. No podía usarla él, pero si encontraba a la persona adecuada, recibiría la recompensa.
Zeke pensó:
—¿Un descendiente de la dinastía Lubern…? ¿Cómo voy a encontrar a una familia real desaparecida hace siglos?
Guardó el libro y la maza en su inventario.
Planeaba buscar con la red de información del Sindicato y, si no encontraba pistas, rendirse.
Luego tomó la capa restante y murmuró:
—Una capa que altera la percepción.
Se la puso.
Apareció un mensaje:
[Imagina la apariencia en la que deseas transformarte.]
‘¿En qué debería transformarme?’
Tras pensarlo, imaginó a Kaiser.
¡Woooong!
La capa brilló y una luz envolvió su cuerpo.
Zeke se observó.
—Hmm… no veo mucho cambio…
Entonces, se abrió la puerta de la herrería y Golin salió.
—¡Esto es increíble! ¡No, eso no basta, es…! ¿Eh? ¿Dónde está ese tal Draker? ¿¡Y por qué hay aquí un elfo con cara irritante!?
Golin no reconoció a Zeke.
Zeke le preguntó:
—¿De qué color son mis ojos ahora?
Golin frunció el ceño.
—¡No me muestres esa cara molesta! ¡Lárgate!
Zeke desactivó la Alteración de Percepción.
Volvió a su apariencia original.
Golin, viéndolo cambiar en tiempo real, se asustó.
—¡¿Q-qué fue eso!? ¿Magia?
Zeke asintió.
—Algo así. ¿De qué color eran mis ojos?
Golin chasqueó la lengua.
—Azul cielo opaco. Argh, molesto. No vuelvas a usar esa cara.
Zeke confirmó que se había transformado correctamente en la imagen mental de Kaiser.
Con gusto, siguió a Golin de vuelta a la herrería.
Golin, mirando el Hercyon, dijo:
—¿Sabes qué es esto?
—No, no realmente.
Golin sonrió.
—Es un objeto sagrado imbuido con el poder de una constelación.
—¿Como los del Imperio? ¿Las Trece Constelaciones?
Zeke recordó el Hercyon de Morgan Buffon, el Caballero del Portador de la Serpiente.
Golin asintió.
—Exacto. Pero esto es aún más increíble.
—¿Una constelación fuera de las Trece…? ¿Será…?
Golin sonrió.
—Sí. Este está imbuido con el poder de la Diosa Lunar, Teia.
La diosa que las constelaciones veneraban.
Teia, la Diosa de la Luna.
Zeke se sorprendió al saber que el Hercyon de Cain contenía su poder.
—¿Teia…? ¿Tiene su autoridad divina?
Golin asintió.
—Los grandes círculos mágicos son impresionantes, pero su autoridad… es como comparar luciérnagas con la luna.
La Diosa Lunar, con poder comparable al Dios Solar, reinaba en el mundo de las sombras.
Mientras que el Dios Solar controlaba la luz primordial, ella dominaba la sombra primordial.
Las constelaciones no podían compararse.
Mientras Zeke intentaba asimilar esa revelación, Golin agregó:
—Y… tengo buenas y malas noticias.
—¿La mala?
Golin chasqueó la lengua.
—¿No se supone que la gente quiere primero las buenas?
—Yo no.
—Bah. Lo bueno es que sí se puede reparar.
—¿Y lo malo?
Golin se rascó la cabeza.
—Hay dos problemas.
Fue por algo y regresó con una piedra pequeña con vetas plateadas.
—¿Esto qué es?
—Hierro Meteórico. Viene de rocas caídas del cielo. Muy difícil de conseguir.
Zeke pensó en la armadura de Hierro Meteórico.
‘¿Tan valioso era?’
Como siempre le salía en cajas aleatorias, no lo había notado.
Golin suspiró.
—Para repararlo necesitas una cantidad enorme de esto.
—¿Cuánto es “enorme”?
—Unos diez lingotes.
Zeke asintió, se dio la vuelta y, fingiendo buscar en su bolsa, sacó del inventario el set completo de armadura de Hierro Meteórico.
¡Thud!
Cayó frente a Golin.
—¿Esto bastará?
La mandíbula de Golin se desencajó al verlo sacar la armadura con tanta naturalidad.