Reencarnado como un Árbol Divino - Capítulo 391
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- Capítulo 391 - ¿Otro territorio bendecido?
Medio mes después, Chen Tianjing dispuso que un grupo de miembros del clan abandonara la Montaña de los Entierros Desordenados y se dirigiera a la Ciudad Yong’an para continuar tomando el control de los asuntos urbanos.
Había pasado casi un mes desde la investigación de la familia Gongyang. Durante ese tiempo no había ocurrido ningún incidente inesperado, así que el clan podía comenzar a preparar la siguiente fase de su plan de expansión, así como reunir suficientes ofrendas para el Gran Sacrificio del clan.
Ese día, en el salón principal, Chen Tianjing revisaba la producción de arroz de sangre obtenida en las tierras fértiles del clan cuando desde el exterior se escuchó el informe de un miembro:
—Patriarca, el joven maestro Zhou solicita audiencia.
Chen Tianjing frunció levemente el ceño, confundido. En ese medio mes, Zhou Honglang y los suyos se habían comportado con bastante discreción. Aparte de cultivar y pasear por el mercado del clan, no habían hecho nada fuera de lugar.
Por su parte, el clan les había suministrado algo de arroz de sangre. Aunque la ayuda no era de gran utilidad para ellos, ya representaba el límite de lo que la familia podía ofrecer. Después de todo, sus recursos tampoco eran abundantes, y no podían destinar más a forasteros.
—Hazlo pasar.
Chen Tianjing no lo rechazó y dio la orden.
Poco después, un Zhou Honglang de mejor semblante entró y juntó los puños en señal de saludo.
—Mis respetos, Patriarca Chen.
—Joven maestro Zhou, es usted muy cortés. Durante su estancia en nuestro clan, ¿ha habido alguna falta de atención por parte de mis hombres? Si es así, puede decirlo sin reservas.
Zhou Honglang se apresuró a responder:
—Su clan nos ha tratado con toda cortesía. Estamos profundamente agradecidos.
Chen Tianjing guardó silencio unos instantes antes de continuar:
—¿O acaso el joven maestro Zhou se ha cansado de hospedarse aquí y desea marcharse? Si ese fuera el caso, mi clan puede proporcionarle algunos viáticos para el viaje.
Zhou Honglang esbozó una sonrisa amarga.
—El Patriarca Chen ha entendido mal. He venido hoy por un asunto importante que deseo discutir. Le ruego que me escuche.
—¿Oh? Adelante, joven maestro Zhou.
Aunque su voz mostraba curiosidad, Chen Tianjing hizo un gesto para que continuara.
—¿Conoce el Patriarca Chen lo que es un territorio bendecido?
Al oír esto, el rostro de Chen Tianjing se tensó apenas perceptiblemente. Si le hubieran hecho esa pregunta tiempo atrás, quizá se habría quedado perplejo. Pero hacía poco que el clan había salido de uno. ¿Cómo no iba a saberlo?
Además, al Territorio Bendecido del Monte Tongqiu habían acudido tantas familias que, a esas alturas, casi cualquier clan debía conocer la noticia.
Sin embargo, considerando la situación de Zhou Honglang y los suyos, Chen Tianjing comprendió enseguida. En su constante huida, probablemente no habían tenido oportunidad de enterarse de los acontecimientos recientes.
—Por supuesto que lo sé.
Zhou Honglang continuó:
—El asunto que deseo discutir con usted está precisamente relacionado con un territorio bendecido.
—Para ser franco, mi familia Zhou conoce la ubicación de uno. En su momento, como aún no había completado su gestación, el clan no tomó medidas. Lo ocultamos y mantuvimos el secreto, esperando a que madurara por completo antes de explotar sus recursos.
—Pero quién iba a imaginar que la situación cambiaría de tal forma… Ahora, aunque conocemos su ubicación, no tenemos manera de entrar.
—Por eso he venido a proponer una cooperación. Si su clan acepta entrar con nosotros, pueden quedarse con el sesenta por ciento de los recursos. Nosotros solo pedimos el cuarenta. ¿Qué opina, Patriarca Chen?
Tras hablar, Zhou Honglang fijó la mirada en Chen Tianjing, aunque en su interior no pudo evitar sentir una punzada de nerviosismo.
Esa decisión era el resultado de medio mes de deliberaciones con sus compañeros de clan.
Antes de que un territorio bendecido abriera por sí mismo una salida, ingresar en él no era tarea sencilla. Se requería la ayuda del tótem del clan. Pero el tótem de la familia Zhou había perecido junto con el clan cuando este fue destruido.
Con solo él y unos pocos sobrevivientes, era imposible entrar por su cuenta. No les quedaba más opción que cooperar con otra familia.
Sin embargo, a lo largo del camino, los demás clanes que habían encontrado albergaban intenciones torcidas. Ni hablar de cooperación. Solo la familia Chen parecía ofrecer una mínima esperanza.
Aun así, Zhou Honglang no podía evitar la inquietud.
Antes de revelar la noticia del territorio bendecido, la familia Chen podía tratarlos con cortesía. Pero una vez conocieran el secreto, su actitud podría cambiar por completo.
Capturarlos, forzarlos a revelar la ubicación y quedarse con todos los recursos… esa posibilidad era incluso más probable.
Pero ya no tenía muchas opciones. Además, había oído que Chen Tianjing partiría en un par de días hacia la Ciudad Yong’an. Si dejaba pasar esta oportunidad, quizá no habría otra.
Antes que permitir que su familia se extinguiera en el anonimato, prefería arriesgarlo todo.
Si ganaban, aún quedaría una esperanza de resurgimiento.
Si perdían, sería lo esperado. No habría nada que lamentar.
Al ver que Chen Tianjing fruncía el ceño y reflexionaba sin mostrar el menor indicio de entusiasmo, el corazón de Zhou Honglang dio un vuelco. Se apresuró a añadir:
—Puede estar tranquilo, Patriarca Chen. Esta información me la transmitió personalmente mi tío Huai’an. ¡Es absolutamente verídica!
Sin embargo, tras escuchar aquello, el ceño de Chen Tianjing no se relajó.
Zhou Honglang volvió a hablar, ansioso:
—Si no es suficiente, estamos dispuestos a aceptar solo el treinta por ciento. Su clan puede quedarse con el setenta.
Al oír esto, Chen Tianjing negó con la cabeza.
—El joven maestro Zhou me malinterpreta. No es eso.
—Es solo que los territorios bendecidos son peligrosos. Me temo que mi clan no puede participar en este asunto.
Zhou Honglang se quedó atónito.
Había contemplado la posibilidad de que Chen Tianjing decidiera apropiarse de todos los recursos, o que no estuviera satisfecho con el reparto. Pero jamás imaginó que simplemente rechazaría la propuesta.
Y no parecía fingir. La familia Chen… ¿realmente no estaba interesada en el territorio bendecido?
Zhou Honglang insistió con urgencia:
—Quizá el Patriarca Chen no comprende del todo. Aunque en un territorio bendecido existen peligros, la mayoría no son mortales. Con la fuerza de su clan, no hay nada que temer.
Chen Tianjing volvió a negar.
—Si el joven maestro Zhou conoce la fuerza de mi clan, entonces también sabrá que no somos más que una pequeña familia sin renombre. Recursos como los de un territorio bendecido no son algo a lo que podamos aspirar.
Zhou Honglang cayó en el silencio. Con esas palabras, ¿cómo no iba a entender?
—Puede estar tranquilo —añadió Chen Tianjing—. Lo hablado aquí no saldrá de este salón.
—Muchas gracias, Patriarca Chen. Entonces me retiro.
Zhou Honglang se dio la vuelta y abandonó el salón principal.
Chen Tianjing permaneció sentado, con una expresión compleja en los ojos.
No esperaba que la familia Zhou conociera la ubicación de otro territorio bendecido. Era una sorpresa.
Al escuchar la propuesta, sin duda se había sentido tentado.
Pero, por muy valioso que fuera un territorio bendecido, estaba ligado a la familia Zhou. No era conveniente involucrarse.
Aunque tras ver la escena de los enviados de la familia Gongyang investigando la zona había reconsiderado su postura prudente y pensado que el clan debía actuar con mayor determinación, lanzarse sin conocer el trasfondo completo solo conduciría a un desastre.
—¿Hermano mayor del clan, cómo ha ido?
Después de que Zhou Honglang saliera del salón, los otros miembros de la familia Zhou que esperaban afuera se acercaron de inmediato.
Al ver que no había alegría en su rostro, sus corazones se hundieron.
—¿La familia Chen no aceptó el reparto seis-cuatro?
—¿O acaso planean quedarse con todo el territorio bendecido?
—Si sabíamos que sería así… quizá no debimos arriesgarnos tanto…