Reencarnado como un Árbol Divino - Capítulo 270
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- Capítulo 270 - Una noticia alarmante
¿Parecía que iba a marchitarse otra vez?
Al percibir su propio estado, Ji Yang se sintió algo desconcertado.
En teoría, su vida no debería ser tan corta, incluso aunque en ese lugar no hubiera energía espiritual.
Pero ya que las cosas habían llegado a ese punto, Ji Yang no luchó contra ello.
Para entonces, el niño ya había crecido y se había convertido en un joven, además de ser uno de los mejores cazadores del poblado. Cada vez que subía a la montaña a cazar, regresaba con abundantes presas. Solo quedaba la duda de si los patrones marciales que Ji Yang había mostrado realmente le habían servido de inspiración.
Ese día, el joven bajo el árbol de pagoda pareció darse cuenta de que el estado del árbol no era bueno, y en su rostro apareció un atisbo de tristeza.
Sin embargo, pronto se dio la vuelta y se marchó. Cuando regresó, ya llevaba en la mano un cucharón lleno de agua de manantial.
Al ver eso, Ji Yang negó internamente con la cabeza. Al crecer en ese lugar, no carecía de agua, y su marchitez no se debía a ese motivo. Aun así, la buena intención del joven le resultó cálida.
Pero lo que hizo después dejó a Ji Yang confundido.
El joven no vertió el agua del cucharón sobre las raíces del árbol, sino que extendió la mano y cortó una rama que aún conservaba un poco de vitalidad. Luego la enterró en otro lugar a la entrada del poblado y la regó con el agua del manantial.
Ji Yang no entendía la intención del muchacho. ¿Acaso pensaba que con un solo cucharón de agua podría hacer brotar esa nueva rama?
La idea hizo que Ji Yang no pudiera evitar reírse por dentro… pero al instante siguiente, ya no pudo hacerlo.
La rama recién plantada y regada comenzó a echar raíces a una velocidad visible a simple vista. Nuevas ramas y hojas brotaron de ella, y lo que antes era solo una ramita empezó a transformarse poco a poco en un tronco principal.
Aunque seguía siendo débil, ¡realmente había cobrado vida!
Esa escena dejó a Ji Yang completamente atónito.
Sintió que quizá aún podía salvarse, que no era necesario rendirse tan pronto. De inmediato, hizo todo lo posible por sacudir su propio tronco, gritando desesperadamente en su interior:
«¡Rié…»
«¡…game a mí!!»
Pero antes de que pudiera terminar esas palabras, un nuevo aviso apareció ante sus ojos:
【Has usado durante demasiado tiempo el Cuerpo Verdadero del Santo Marcial. La pérdida de vitalidad se acelera. ¡Has muerto de vejez!】
En la última escena, el joven se inclinó respetuosamente dos veces ante el árbol de pagoda. Murmuraba algo en voz baja, como si estuviera explicando algo.
Ji Yang entendió las palabras del muchacho: le explicaba que el agua del manantial era poca y no podía salvarlo.
Está bien.
Tras recibir esa explicación, Ji Yang ya no se enredó en el asunto. Cuando la escena se hizo añicos, su conciencia regresó una vez más al salón ancestral.
Sin embargo, al recordar el mundo de la deducción que acababa de vivir, no pudo evitar sentir cierta lástima.
Al principio pensó que era un mundo común, pero ahora parecía que no era tan simple. Quizá el lugar donde había crecido no era el adecuado.
Además, en el último instante, Ji Yang había percibido vagamente una leve fluctuación de energía vital dentro del cuerpo del joven.
Pero ya que todo había terminado, no siguió pensando en ello.
【¡Deducción finalizada!】
【En esta deducción has comprendido una nueva habilidad: Concentración y Perseverancia】
【En esta deducción has comprendido un nuevo poder divino: Observación del Qi】
【En esta deducción has comprendido un nuevo poder divino: Ramas y Hojas Exuberantes】
Concentración y Perseverancia:
Los patrones marciales de tu tronco pueden ser comprendidos con mayor facilidad por los seres vivos.
Observación del Qi:
Puedes consumir cierta cantidad de vitalidad para observar la fortuna y el destino.
Ramas y Hojas Exuberantes:
Puedes consumir cierta cantidad de vitalidad para dividirte y crear nuevas ramas.
Al ver las recompensas de esta deducción, Ji Yang se mostró bastante sorprendido. No esperaba que, pese a no haber vivido mucho tiempo, hubiera logrado comprender una nueva habilidad y dos poderes divinos. En conjunto, el resultado no estaba nada mal.
Entre ellos, la habilidad Concentración y Perseverancia era bastante útil; al menos, podía ayudar a los miembros del clan a comprender las artes marciales con mayor rapidez.
En cuanto a los poderes divinos Observación del Qi y Ramas y Hojas Exuberantes, Ji Yang aún no los entendía del todo.
Tendría que experimentarlos más adelante para conocer su verdadero efecto. No obstante, a juzgar por sus descripciones, por ahora no parecían capaces de aumentar directamente la fuerza del clan.
En sentido estricto, esta deducción no había alcanzado las expectativas que Ji Yang tenía en mente. Pero las deducciones eran aleatorias, y él no podía garantizar que cada una ofreciera los resultados deseados.
A menos que la fuerza del clan aumentara considerablemente y sus puntos de deducción fueran suficientes como para permitirle muchas más oportunidades.
Ji Yang dejó a un lado esos pensamientos. El futuro desarrollo del clan dependía de la próxima gran batalla, una que sería crucial, incluso comparable a la primera guerra entre el clan Chen y el clan Li.
Aunque tenía cierta confianza tanto en el clan como en sí mismo, antes de la batalla aún necesitaba hacer más preparativos.
Entre las ramas y hojas del árbol de pagoda, aquella hoja impregnada de incienso volvió a emitir un tenue resplandor.
……
—Jefe del clan, hemos regresado.
En el salón principal del clan, varias personas cubiertas de polvo del camino entraron, pero en sus rostros se reflejaba una clara alegría.
Eran Chen Tianlei y los demás, quienes habían regresado de la ciudad de Yong’an hacía apenas dos días. Temiendo que el clan Shi enviara gente para seguirlos, habían viajado sin descanso durante la noche. Ahora, por fin, habían vuelto al clan y ya no tenían nada que temer.
Al ver a los miembros del clan regresar sanos y salvos, Chen Xingzhen sonrió y dijo:
—¡Tianlei, Tianleng, Yihu! ¡Han trabajado duro!
Al oír al jefe del clan pronunciar su nombre, Chen Yihu respondió con el rostro lleno de emoción:
—Jefe del clan, no ha sido duro. Todo es por el bien del clan.
—Estos son los jades que ganamos en la ciudad de Yong’an durante estos meses. Pero los dos tíos del clan dijeron que esa cantidad de jades no era muy útil, así que los usamos para comprar algunos objetos que podrían servirle al clan…
Chen Xingzhen asintió repetidamente.
—Lo han hecho muy bien. El viaje fue agotador, vayan a descansar primero. Prepárense para la próxima gran batalla del clan.
—¡Sí, jefe del clan!
Al oír esas palabras, la expresión de todos se volvió un poco más grave.
En ese momento, Chen Tianlei habló de repente:
—Jefe del clan, cuando estaba en la ciudad de Yong’an, alguien nos hizo llegar un mensaje. Decía que el clan Shi había producido a un guerrero del Reino de Control del Qi. No sabemos quién envió la información ni si es verdadera, así que decidimos volver primero para informarlo.
El rostro de Chen Xingzhen se volvió solemne, pero solo asintió y dijo:
—De acuerdo, lo entiendo.
Después de que se marcharan, Chen Xingzhen frunció profundamente el ceño.
Ese tipo de noticias no podían verificarse con la influencia del clan en Yong’an. Solo otros clanes de la ciudad podían saberlo.
Y ahora, en Yong’an solo quedaban dos grandes clanes. Eso significaba que solo podía ser el clan Xie. Sin embargo, la cosecha de arroz de sangre ya llevaba tiempo realizándose y el clan Xie no había enviado a nadie a comprarlo. Eso indicaba que la cooperación entre ambos clanes ya se había roto; incluso era posible que el clan Xie y el clan Shi se hubieran aliado.
Pero quién había enviado el mensaje ya no era lo más importante. El contenido del mensaje, en cambio, sí merecía una profunda reflexión.
Si el clan Shi realmente contaba con un guerrero del Reino de Control del Qi, la crisis del clan Chen se elevaría a otro nivel.
Con la fuerza actual del clan, aún podían resistir frente a un guerrero del Reino Congénito en su apogeo. Pero si se trataba de un guerrero del Reino de Control del Qi, aunque solo fuera uno que acabara de entrar en el Reino de la Fuerza Interna, el clan no tendría forma de hacerle frente.
En ese caso, solo quedaba un camino.
Tras pensar un poco, Chen Xingzhen llamó a dos miembros del clan y ordenó:
—Vayan a notificar al resto del clan. Prepárense para el Gran Sacrificio al Árbol Divino.