Quedé embarazado del hijo de un magnate - Capítulo 91

  1. Home
  2. All novels
  3. Quedé embarazado del hijo de un magnate
  4. Capítulo 91 - Confrontación
Prev
Next
Novel Info

Zhou Hai y Qiao Yiyang se conocían desde hacía muchos años. Casi bastaba con que Qiao Yiyang moviera un poco los ojos para que Zhou Hai supiera qué estaba pensando.

En ese momento, al verlo enfrentarse en silencio a Xue Jue, Zhou Hai sintió que se le erizaba todo el vello del cuerpo. Sin perder tiempo, se volvió discretamente y le sujetó el brazo.

—Por cierto, ¿no tenías algo que hacer? Vámonos de una vez, no sea que lleguemos tarde.

Mientras hablaba, giró la cabeza y, aprovechando que Xue Jue no podía verlo, empezó a hacerle gestos desesperados con los ojos.

—…

De haber sido antes, Qiao Yiyang habría captado la indirecta y se habría marchado sin más. Pero ahora, al pensar en todo lo bien que Zu Qi lo había tratado y en los rumores sobre el maltrato que Xue Jue le daba, no podía resignarse. Tenía unas ganas enormes de entrar a la habitación y sacar a Zu Qi de allí.

De hecho, si Zhou Hai no lo hubiera sujetado con fuerza en secreto, probablemente ya lo habría hecho impulsivamente.

Respiró hondo un par de veces y, tras un gran esfuerzo, consiguió calmarse. Era apenas medio palmo más bajo que Xue Jue, pero parecía quedar completamente envuelto por la sombra que este proyectaba.

—Hermano Zhou, vuelve tú primero. Tengo que hablar con Zu Qi.

Se soltó del brazo de Zhou Hai y habló en voz baja.

—Ay, ¿qué asunto no puede esperar hasta mañana? El presidente Xue rara vez viene a visitarlo. No podemos quedarnos aquí haciendo de mal tercio.

Zhou Hai insistía en llevárselo.

Qiao Yiyang no quería marcharse y le lanzó una mirada fulminante.

El rostro regordete de Zhou Hai ya parecía una calabaza amarga. Lo miró con ojos casi suplicantes y hasta articuló con los labios un silencioso «por favor».

Por desgracia, Qiao Yiyang no tenía la menor intención de recibir aquella transmisión. Levantó la vista hacia Xue Jue, que permanecía inexpresivo, y dijo con calma:

—¿Dónde está Zu Qi? Quiero verlo.

Aquellas palabras fueron todo menos amables.

A Zhou Hai le empezó a doler la cabeza. Pensó que, si en ese momento algún paparazzi grababa la escena y la subía a internet, la imagen de Qiao Yiyang como alguien amable, educado y cercano se iría directamente al fondo del océano.

Aprovechando su mayor estatura, Xue Jue lo miró desde arriba con frialdad y soltó un resoplido.

—No tiene tiempo.

Después de decir eso, saludó con un leve asentimiento a Zhou Hai y extendió la mano para cerrar la puerta.

Qiao Yiyang reaccionó con rapidez y sujetó la puerta antes de que pudiera cerrarse. Con el rostro endurecido, dio un paso al frente y prácticamente apretó las palabras entre los dientes:

—¿Dónde está Zu Qi?

Xue Jue bajó la mirada hacia su expresión obstinada y, de pronto, curvó un lado de los labios con una sonrisa burlona.

—¿Qué es exactamente lo que quieres?

—Solo quiero verlo una vez.

Y comprobar que está bien.

Sin embargo, no se atrevió a decir la segunda parte.

Al oír eso, la sonrisa de Xue Jue adquirió un matiz aún más profundo.

—¿Y si no estoy de acuerdo?

—…

Qiao Yiyang no esperaba una negativa tan directa. Abrió los ojos, sorprendido, y por un instante no supo cómo reaccionar.

Al ver que la situación empeoraba, Zhou Hai se apresuró a colocarse entre ambos, temiendo que acabaran golpeándose allí mismo.

Al principio, Qiao Yiyang no había pensado romper relaciones con Xue Jue, pero al verlo tan agresivo sintió que una furia abrasadora le subía de golpe a la cabeza.

¿Qué clase de actitud era esa?

Que Zu Qi estuviera casado con él no significaba que hubiera firmado un contrato de esclavitud. ¿Con qué derecho Xue Jue no solo lo maltrataba emocionalmente, sino que además restringía su libertad?

Al pensar en ello, su expresión se volvió aún más fría.

—¿Y si insisto en verlo?

Xue Jue arqueó una ceja.

—Entonces inténtalo.

Con apenas unas cuantas frases, el ambiente ya estaba cargado de una intensa tensión.

Zhou Hai observaba la escena con el corazón en un puño. Justo cuando dudaba si noquear a Qiao Yiyang y llevárselo por la fuerza, de pronto se oyó desde el interior de la habitación el fuerte llanto de un bebé.

Antes de que pudiera reaccionar, vio a Zu Qi salir apresuradamente.

Solo entonces descubrió que llevaba en brazos a un niño pequeño que lloraba desconsoladamente.

—¡Xue Jue!

Como si hubiera encontrado un salvavidas, Zu Qi le metió al bebé en los brazos.

—Date prisa y cálmalo. Se puso a llorar otra vez…

Suspiró con expresión derrotada.

Al escuchar la voz de Zu Qi, la fría aura que envolvía a Xue Jue desapareció al instante. Todo su porte se suavizó de inmediato.

—¿Qué pasó?

Recibió a Xue Qianwan en brazos con una ternura que no dejaba ni rastro de la frialdad con la que había enfrentado a Qiao Yiyang.

Zu Qi se rascó torpemente la cabeza.

—Creo que hace un momento lo toqué sin querer y terminé despertándolo.

En realidad, no solo lo había tocado: incluso le había pellizcado suavemente la mejilla. Pero le daba demasiada vergüenza admitirlo.

—No pasa nada.

Sosteniendo a Xue Qianwan con un solo brazo, Xue Jue sonrió y le revolvió el cabello.

—Últimamente este pequeño tiene un carácter terrible. En un rato se le pasará.

Zu Qi movió los labios. Parecía querer tocar la manita que el bebé agitaba en el aire, pero al final no se atrevió y retiró la mano con timidez.

—Menos mal…

Los hechos demostraron que Xue Jue, como padre, conocía muy bien a su hijo.

Ni siquiera había pasado un minuto cuando el potente llanto de Xue Qianwan empezó a apagarse hasta desaparecer por completo.

Zu Qi dejó escapar un suspiro de alivio y, al levantar la vista, se encontró con la complicada expresión de Qiao Yiyang.

—¿Profesor Qiao?

Sonrió sorprendido.

—¿Ya regresaron? Xiao Tong me dijo que iban a ir a un club a cantar.

Qiao Yiyang permanecía rígido. Su mirada iba una y otra vez de Zu Qi a Xue Jue, hasta detenerse finalmente en Xue Qianwan, que ya dormía plácidamente en brazos de su padre.

Tras un momento de silencio, pareció comprender algo de repente. El atractivo rostro, ligeramente enrojecido por el alcohol, se cubrió de vergüenza.

—Cambiamos de idea y volvimos.

Después de decir eso volvió a guardar silencio. Solo cuando Zhou Hai lo empujó discretamente pudo hablar otra vez con dificultad.

—Entonces… no los molestaremos más. Nos vemos mañana.

Apenas terminó de hablar, salió disparado como un conejo y desapareció.

Zhou Hai sonrió con torpeza hacia Zu Qi y Xue Jue, asintió con la cabeza y salió corriendo detrás de Qiao Yiyang.

—…

Zu Qi observó cómo ambos desaparecían casi huyendo por el pasillo antes de mirar a Xue Jue con desconcierto.

—¿De qué estaban hablando?

—Recordando viejos tiempos.

Xue Jue respondió con pocas palabras.

Después de que interrumpieran sus planes una y otra vez, la temperatura de su rostro había descendido nuevamente hasta el punto de congelación.

—¿Se conocían?

Xue Jue asintió con absoluta seriedad.

—Sí.

—¿Eh?

Zu Qi estaba aún más sorprendido.

—¿Desde cuándo?

Xue Jue se volvió hacia él con una expresión completamente seria.

—Desde hace un momento.

—…

Zu Qi se quedó sin palabras.

¿Eso también contaba como conocerse?

Como Xue Jue no parecía dispuesto a explicarlo, decidió no seguir preguntando.

Después de aquel alboroto, ambos perdieron por completo las ganas de disfrutar del momento romántico que habían preparado.

Además, Xue Qianwan acababa de despertarse y necesitaba que alguien lo llevara constantemente en brazos.

Los dos permanecieron de pie, mirándose fijamente dentro de aquella habitación decorada con tanto esmero para la ocasión.

Finalmente, Zu Qi suspiró.

—Llamaré a recepción para que suban a recoger todo.

Con el rostro serio, Xue Jue tardó un buen rato antes de responder de mala gana:

—Está bien.

Cuando el personal del hotel terminó de ordenar la habitación, Zu Qi llamó a Xiao Dengzi y a Duan Kai. Cortaron el pastel y repartieron un trozo a cada miembro del equipo de producción.

Todos se sorprendieron y se alegraron, creyendo que era el cumpleaños de Xue Jue.

Sin embargo, Zu Qi sonrió y negó con la cabeza.

—No. Es que de repente me dieron ganas de comer pastel, así que le pedí a Xue Jue que comprara uno.

Al instante, las expresiones de todos adquirieron un aire de complicidad.

De regreso, después de repartir el pastel, Duan Kai hizo que Xiao Dengzi se adelantara y llamó aparte a Zu Qi.

Frunciendo el ceño, preguntó:

—¿Hoy de verdad es el cumpleaños de Xue Jue?

—No…

Con cierta impotencia, Zu Qi le explicó brevemente el malentendido que había surgido entre ellos.

Cuando terminó de escucharlo, Duan Kai mostró una sonrisa extraña.

—Este verano, cuando fue tu cumpleaños, Xue Jue te regaló un reloj. ¿Ya lo olvidaste?

Solo entonces, gracias al recordatorio de Duan Kai, Zu Qi cayó en la cuenta.

Era cierto. Durante los dos primeros meses después de llegar a este mundo había recibido un regalo de cumpleaños de Xue Jue.

Solo que, como los relojes no le interesaban, simplemente lo había guardado en un cajón.

Al recordar ahora la conversación que habían tenido frente al pastel, por fin comprendió de dónde provenía aquella sensación de incomodidad.

Las palabras de Xue Jue no parecían una simple afirmación.

Era como si estuviera tanteando algo con mucho cuidado…

Si realmente hubiera confundido la fecha de su cumpleaños, ¿por qué diría que había sido el propio Zu Qi quien se la había dicho?

De repente, Zu Qi se sintió completamente confundido.

—Hermano Duan…

preguntó aturdido.

—Mi cumpleaños es en verano, ¿verdad?

Al ver su rostro pálido, Duan Kai no sabía qué estaba pensando, así que solo respondió con sinceridad:

—A menos que antes me hubieras mentido, sí, es en verano. Además, hace poco tú mismo me contaste que habías recibido un regalo de cumpleaños. No me dirás que eso también era mentira.

Zu Qi se mordió el labio sin responder.

Duan Kai notó que algo iba mal.

—¿Qué pasa?

Zu Qi negó con la cabeza.

—Nada.

Al verlo así, Duan Kai no insistió. Solo le dio una suave palmada en el hombro.

—No le des tantas vueltas. Alguien tan reservado y torpe para expresar sus sentimientos como Xue Jue quizá solo necesitaba una excusa para venir a visitarte, y por eso apareció con un pastel de cumpleaños.

Zu Qi respondió distraídamente:

—Eso espero…

…

La llegada de Xue Jue causó un enorme revuelo dentro del equipo de filmación.

A la mañana siguiente, aunque era un día libre, bastantes compañeros que normalmente se llevaban bien con Zu Qi fueron a tocar a su puerta.

Después de comprobar con sus propios ojos que estaba sano y salvo, sin haber perdido ningún brazo ni ninguna pierna, todos soltaron un suspiro de alivio y buscaron cualquier excusa para marcharse enseguida.

Zu Qi estaba completamente desconcertado.

Se volvió hacia Xue Jue y, al ver su expresión algo sombría, se encogió de hombros.

—No sé qué les pasa hoy.

Aunque Zu Qi no lo entendía, Xue Jue sí lo tenía muy claro.

Al recordar las miradas con las que todos lo observaban, como si fuera un depredador al acecho, sintió que estaba a punto de sufrir un infarto.

Y lo peor era que ni siquiera podía defenderse.

Porque, a los ojos de mucha gente, él era exactamente ese marido que siempre intimidaba a Zu Qi y lo sometía a un trato frío e indiferente…

Xue Jue sintió que era incluso más injustamente acusado que Dou E.

Como no tenían nada que hacer durante la mañana, Zu Qi decidió llevar a Xue Jue y a Xue Qianwan a pasear por los estudios de cine.

Después de arreglarse un poco, salieron empujando el cochecito plegable que Xue Jue había traído consigo.

Al pasar por el vestíbulo del hotel, se encontraron de frente con el director Wang, que acababa de regresar.

Comparado con el estado de embriaguez de la noche anterior, ahora estaba completamente sobrio, aunque tenía un aspecto demacrado y sin energía.

Desde lejos les hizo un gesto con la mano.

—¡Xiao Zu!

Zu Qi sonrió.

—¡Buenos días, director Wang!

El director Wang se acercó apresuradamente.

—Xiao Zu, ¿estás bien?

Mientras hablaba, lanzó una mirada cargada de significado hacia Xue Jue, que estaba al lado empujando el cochecito.

—…

Aunque estaba de espaldas a él, Zu Qi podía sentir claramente cómo la temperatura a su alrededor descendía de golpe por la presión que emanaba de Xue Jue.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first