Quedé embarazado del hijo de un magnate - Capítulo 50
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- Capítulo 50 - El alboroto
Xiao Tong era muy rápida. No tardó demasiado en dejar a Zu Qi perfectamente arreglado de pies a cabeza.
Cuando se colocó frente al espejo, ni siquiera Zu Qi pudo ocultar la sorpresa y el asombro en sus ojos.
Por su apariencia y figura, el dueño original era muy adecuado para vestir trajes antiguos, en especial para interpretar a personajes fríos y distantes, como una flor de loto de nieve en la cima de una montaña.
Sus cejas eran largas como ramas de sauce, su figura esbelta como un árbol de jade, su rostro delicado como pétalos de durazno y sus ojos parecían contener las aguas del otoño.
Sin embargo, todo su cuerpo emanaba un aire que advertía a los extraños que no se acercaran.
La túnica azul oscuro acentuaba todavía más su aura melancólica y sombría.
Lástima que, durante las últimas noches, Xue Qianwan lo hubiera mantenido sin dormir bien. Las ojeras bajo sus ojos eran tan evidentes que ni siquiera la base lograba cubrirlas.
Al principio, Zu Qi pensó en pedirle a Xiao Tong que aplicara otra capa de corrector, pero luego recordó que el segundo protagonista masculino del guion sufría insomnio con frecuencia y tenía un aspecto agotado.
Así que lo dejó como estaba.
—Perfecto. Esta apariencia parece hecha a tu medida. De todas las personas que he visto audicionar, tú eres quien más se parece a Wei Mohan —dijo Xiao Tong emocionada, juntando las manos.
Alguien a su lado bromeó:
—No esperaba que la hermana Tong diera una evaluación tan alta. Si los anteriores escucharan eso, probablemente llorarían hasta morir.
Xiao Tong sacó la lengua y puso una mueca.
—Solo estoy diciendo la verdad. Díganme ustedes, de todos los que han pasado antes, ¿quién se parece más a Wei Mohan que Zu Qi?
Wei Mohan era el personaje secundario masculino de Palacio Imperial, el papel codiciado por todos los que habían venido a audicionar.
Antes de Zu Qi, no habían pasado cien personas por maquillaje y vestuario, pero sí unas ochenta o noventa.
Entre ellas había varios ídolos jóvenes con cierta fama.
Ciertamente todos tenían rostros sobresalientes, pero después de vestirse y maquillarse con el mismo estilo, siempre parecía faltarles algo.
Al principio, ni siquiera el equipo de maquillaje podía decir qué era exactamente.
Pero ahora, al ver a Zu Qi vestido de la misma manera y mostrando un aura completamente distinta, todos sintieron que algo encajaba de pronto.
El Wei Mohan descrito en la novela era orgulloso, solitario y de habilidades extraordinarias.
Movía los hilos desde las sombras.
Además, era un personaje situado entre el bien y el mal.
Frente a los demás, era un modelo moral admirado por todos.
Pero en privado, debido a sus complejos orígenes, se veía envuelto constantemente en sangrientas conspiraciones.
El guion de la película conservaba en gran medida esa personalidad contradictoria.
Muchos creían que, para interpretar a Wei Mohan, bastaba con tener un rostro atractivo y colocarse a un lado como un adorno elegante.
Pero en realidad no era así.
Limitarse a vender la cara y fingir frialdad solo desviaría cada vez más al personaje de su esencia.
Esa era también la razón por la que el equipo llevaba más de dos meses sin encontrar a la persona adecuada.
Nadie se había tomado realmente el tiempo de comprender las particularidades de Wei Mohan.
En comparación, Zu Qi, con su rostro hermoso pero aspecto notablemente agotado y sombrío, reflejaba a la perfección las características del personaje.
En especial aquellas ojeras imposibles de ocultar.
Simplemente daban en el clavo.
Tras pensarlo bien, el equipo comenzó a asentir ante las palabras de Xiao Tong.
—La verdad, ninguno de los anteriores me dejó una impresión profunda. Si acaso, Yue Ji estuvo bastante bien.
—Yue Ji se preocupa demasiado por la apariencia. Podría interpretar a un vecino inocente y adorable, pero Wei Mohan no es para él.
—Para mí, dejando de lado el rostro de Zu Qi, sus ojeras son lo que más se parece a Wei Mohan. En la novela, Wei Mohan sufría insomnio constantemente, ¿no?
—¡Exacto! ¡Eso quería decir! Zu Qi es el único que entendió el punto clave. Por muy guapos que sean los demás, ninguno supera el impacto de sus ojeras.
El grupo comenzó a discutir animadamente.
Cuanto más hablaban, más convencidos estaban de que Zu Qi era perfecto para interpretar a Wei Mohan.
Casi querían arrastrar directamente al director para que tomara la decisión y firmara el contrato.
Después de todo, en estos tiempos no había muchos jóvenes dispuestos a esforzarse ni con tanta comprensión del personaje.
Xiao Tong observó con una sonrisa cómo todos discutían con entusiasmo.
Cuando vio que ya era hora, llevó a Zu Qi fuera de la sala de descanso.
Mientras caminaban hacia la sala de audiciones, Xiao Tong comenzó a conversar con él.
Miró de reojo su apuesto perfil y no pudo evitar suspirar.
—Eres completamente diferente a lo que dicen los rumores.
Zu Qi sonrió.
—¿Y cómo soy según los rumores?
—Digamos que no muy bueno.
Xiao Tong se encogió de hombros.
Luego añadió con admiración:
—Pero, hablando en serio, eres la primera persona que me ha abierto los ojos. Para conseguir esas ojeras, no has dormido bien estos días, ¿verdad?
Zu Qi:
«…»
Ciertamente no había dormido bien.
Pero definitivamente no había sido por la audición.
Se sintió algo incómodo, aunque no explicó nada.
No era necesario contarle todos esos detalles a Xiao Tong.
—Si los demás tuvieran tu nivel de compromiso, no habríamos tardado tanto en encontrar a alguien adecuado.
Poco después, Xiao Tong volvió a mirar su rostro con sorpresa.
—Pero el estado de tu piel sí que es impresionante. Muchas personas no consiguen algo así ni aunque duerman perfectamente. ¿Puedes contarme cuál es tu rutina de cuidado facial?
Xiao Tong era una maquillista sumamente exigente.
También era asesora de cuidado de piel de varias estrellas de primera línea.
Su criterio era muy preciso.
Cuando ella decía que alguien tenía buena piel, significaba que era verdad.
Si los demás en el camerino hubieran escuchado esas palabras, probablemente se les habría caído la mandíbula al suelo.
Xiao Tong llevaba siete u ocho años en la industria y jamás había elogiado así la piel de nadie.
Naturalmente, Zu Qi no sabía nada de eso.
Guardó silencio unos segundos.
Luego logró decir:
—De vez en cuando me lavo la cara con Dabao…
Xiao Tong:
«…»
Zu Qi no se atrevía a mencionar lo de las manzanas.
Ante la mirada llena de sospecha de Xiao Tong, volvió la cabeza hacia ella con extrema seriedad.
—Lo digo en serio.
En realidad, Xiao Tong no lo estaba dudando.
Solo estaba demasiado sorprendida.
No esperaba que alguien pudiera mantener una piel tan buena usando únicamente Dabao.
Pero al verlo insistir de forma tan solemne, no pudo evitar reír.
Se llevó una mano al corazón, desbordada por su instinto maternal.
—Hermanito, eres muy adorable.
En adelante, si alguien volvía a difamar a Zu Qi en internet diciendo que tenía mal carácter o actuaba como una diva, ella, como nueva fan protectora, sería la primera en no aceptarlo.
Los aspirantes estaban reunidos en una pequeña sala.
Después de llevar a Zu Qi hasta allí, Xiao Tong se marchó discretamente.
Zu Qi observó el entorno.
Descubrió que todos los que audicionaban para el papel secundario masculino vestían túnicas oscuras.
El maquillaje era prácticamente igual al suyo.
La única diferencia era que él llevaba una peluca hasta la cintura.
Los demás lucían su propio cabello.
Sin comparación no hay daño.
Antes, los presentes no habían considerado que su aspecto tuviera problema alguno.
Pero después de ver el atuendo completo de Zu Qi, de pronto sintieron que ellos parecían simples payasos.
¿Por qué él sí podía llevar peluca?
Ellos habían tenido que teñirse el cabello de rubio o rojo para sus trabajos anteriores.
¡Ellos eran quienes más necesitaban una peluca!
La mayoría se indignó en silencio, sin atreverse a decir nada.
Pero entre ellos había un joven popular llamado Yue Ji.
Confiando en su cierta fama y en que el propio equipo de producción le había extendido una invitación, se le oscureció el rostro en el acto.
—Disculpen, ¿está por aquí la maquillista?
Yue Ji se levantó y habló en voz alta.
Su voz clara y resonante atrajo enseguida las miradas que todos habían estado dirigiendo a Zu Qi.
Había dos empleados vigilando la sala.
Al escuchar a Yue Ji, uno de ellos se acercó.
—¿Necesitas algo de la maquillista?
En realidad, Yue Ji no quería buscar a la maquillista.
Sabía perfectamente que era imposible que le consiguieran una peluca en ese momento.
Además, con tanta gente presente, si todos empezaban a exigir lo mismo, la situación sería problemática.
Por eso, lo único que quería era que Zu Qi se quitara la peluca.
Así todos competirían en igualdad de condiciones.
—Quería saber si la maquillista tiene alguna peluca de sobra. Mi cabello rosa no combina nada con el maquillaje antiguo, así que quería pedirle ayuda.
Habló con aparente sinceridad.
Las personas que conversaban en voz baja comenzaron a callarse.
Todos adoptaron expresiones de quienes esperaban disfrutar de un buen espectáculo.
El empleado tenía experiencia y comprendió de inmediato que Yue Ji intentaba atacar a Zu Qi.
Si se tratara de cualquier otra persona, lo habría ignorado.
Pero Yue Ji no era poco famoso, así que tampoco convenía ofenderlo.
El empleado le hizo una seña a su compañero.
Cuando este salió, intentó calmar a Yue Ji.
—Mira, hay muchas personas aquí que tampoco llevan peluca. La calidad de una actuación no depende de una peluca. Estás a punto de entrar, mejor aprovecha para repasar el guion.
Yue Ji ignoró por completo aquella advertencia discreta.
Señaló directamente a Zu Qi, que estaba sentado en una esquina mirando su teléfono.
—Pero él sí lleva peluca. Somos tantas personas audicionando. No pueden darle un trato especial solo a uno.
Al escuchar eso, Zu Qi levantó la cabeza y lo miró con expresión fría.
El empleado sintió aquella mirada y se mostró algo incómodo.
—No es cuestión de trato especial. Él fue el último en entrar. Tal vez la maquillista encontró la peluca justo en ese momento.
—Aunque la peluca hubiera aparecido de repente, deberían dársela a quien más la necesita. O, al menos, dejar que cada uno la use por turnos al presentarse. La maquillista se la dio a él sin decir nada. Nosotros estamos aquí mirando. Es normal que cualquiera se sienta incómodo.
Quizá porque el empleado tenía demasiado buen temperamento, Yue Ji comenzó a hablar con más descaro.
Un amigo que había llegado con él no soportó seguir escuchándolo.
Se levantó y se acercó para tirar suavemente de su brazo.
—A-Ji, deja de hablar…
—¿Por qué no puedo decirlo? Esto es claramente una injusticia. De todos nosotros, solo él lleva peluca. ¿Será porque entró por la puerta trasera…?
Antes de que terminara de hablar, se escuchó un fuerte portazo.
La voz indignada de Yue Ji se detuvo de golpe.
Zu Qi acababa de ponerse de pie y estaba a punto de acercarse para hablar con él.
Pero al escuchar el ruido se detuvo.
Giró la cabeza siguiendo la mirada de todos.
Xiao Tong había aparecido en la sala sin que nadie supiera cuándo.
El fuerte sonido había sido la puerta cerrándose violentamente.
Xiao Tong permanecía junto a la entrada.
La agresividad que emanaba de sus huesos dejó a todos los presentes en absoluto silencio.
Especialmente aquella mirada.
Cuando sus ojos se posaron con ligereza sobre Yue Ji, él sintió un escalofrío en la espalda.
Hasta el vello de todo el cuerpo se le erizó.
—¿Así que porque no te puse una peluca ya te estoy acosando? Los de MJ son demasiado delicados, ¿no? ¿Quieres que luego consiga una silla de manos con ocho porteadores para llevarte hasta la audición?
La lengua de Xiao Tong era afiladísima.
Aquellas palabras, cargadas de ironía, dejaron a Yue Ji sin respuesta.
—…
Yue Ji guardó silencio durante largo rato con el rostro verdoso.
Pero seguía sin resignarse.
Apretó los dientes y dijo:
—Hermana Tong, no estoy buscando problemas a propósito. Solo quiero preguntar en nombre de todos por qué, entre tantas personas, solo él puede llevar peluca.
—¿Por qué tantas preguntas? Si tengo, doy. Si no tengo, no doy. Si tienes tantas quejas, mejor cómprate una tú mismo. ¿Tan feliz te hace esperar que otros te lo den todo?
Xiao Tong habló con voz fuerte y total seguridad.
Yue Ji no esperaba que aquella mujer, que parecía amable y fácil de tratar, tuviera un carácter tan feroz.
De inmediato comenzó a arrepentirse de haber buscado problemas con Zu Qi.
Sin embargo, quedar en ridículo delante de todos resultaba insoportable para alguien con una carga de ídolo tan pesada como la suya.
Sentía las mejillas arder como si le hubieran dado varias bofetadas.
—¡Lo que haces es usar tu puesto para favorecer a alguien!
Avergonzado y furioso, perdió la cabeza y comenzó a hablar sin medir sus palabras.
Xiao Tong rió de puro enojo.
Llevaba siete u ocho años en la industria y había llegado paso a paso hasta su posición actual.
Dejando de lado a jóvenes populares como Yue Ji, de los que había demasiados…
Incluso actores y actrices reconocidos en todo el país le mostraban cierto respeto.
¿Y qué era Yue Ji para atreverse a hablarle así?
—¿Quién eres tú para decidir si estoy favoreciendo a alguien o no? Llevo años trabajando en esto y es la primera vez que me encuentro con alguien tan extraño como tú. Si tienes tanta energía para armar escándalos, mejor úsala para mejorar tu actuación. ¿O piensas ser un florero toda la vida?
Al escuchar esas palabras, el rostro de Yue Ji se puso rojo oscuro.
Su mala actuación era algo conocido dentro y fuera del círculo.
Pero, aparte de los internautas que se burlaban de él en línea, nadie se lo había dicho jamás tan directamente en la cara.
—Tú… tú…
Yue Ji temblaba de rabia.
Señaló a Xiao Tong sin poder articular una frase completa.
Al ver que la situación se salía de control, los dos empleados se apresuraron a ponerse delante de Xiao Tong.
Intentaron mediar y evitar que el conflicto continuara.
Zu Qi tampoco esperaba que Xiao Tong y Yue Ji terminaran discutiendo así.
Caminó directamente hasta el lado de Xiao Tong.
Con movimientos algo torpes, se quitó la peluca y se la entregó.
—Hermana Tong, déjasela a él.
Xiao Tong lo miró sorprendida.
Luego, en sus ojos apareció una clara expresión de compasión.
—En este mundo está lleno de gente envidiosa. No tienes por qué perjudicarte por personas irrelevantes.
Zu Qi sonrió con los ojos curvados y mostró una hilera de dientes blancos.
—Tienes razón. La calidad de una actuación no debería depender de una peluca. Si de verdad soy adecuado para el papel, incluso con una simple chaqueta de plumas y unos jeans podría llamar la atención del director.
—Tú sí sabes razonar.
Xiao Tong sonrió.
Pero al girarse hacia Yue Ji, su rostro volvió a enfriarse al instante.
—Le pondré la peluca. ¿Ahora estás satisfecho?
Así terminó aquel alboroto.
Yue Ji obtuvo, tal como deseaba, la peluca que originalmente le pertenecía a Zu Qi.
Cuando el personal lo llamó para salir de la sala, Yue Ji sintió que las miradas clavadas en su espalda eran como agujas afiladas que perforaban su piel sin piedad.
Aunque no se volvió, podía imaginar el desprecio y el rechazo contenidos en aquellos ojos.
Comparado con Zu Qi, que había cedido la peluca con total generosidad, él parecía una mujer vulgar e insistente que había conseguido lo que quería armando un escándalo.
Al pensar en eso, el rostro de Yue Ji ardió como si fuera a incendiarse.
Apretó los dientes con fuerza y caminó hasta colocarse frente al director, el productor y los demás entrevistadores.
Mientras consiguiera el papel secundario masculino, todo estaría bien.
Por muchas quejas que los demás tuvieran contra él, no se atreverían a decir nada.
Al contrario…
Él les habría dado una bofetada en la cara.
Yue Ji respiró hondo.
Levantó la cabeza y dirigió una mirada llena de silenciosa esperanza hacia Tang Moning, sentado en el extremo de la mesa.
Esa persona era su carta de triunfo.
Por otro lado, antes de marcharse, Xiao Tong había hablado con los empleados.
Por eso, menos de quince minutos después de que Yue Ji saliera, llamaron el nombre de Zu Qi.
Quienes antes habían sentido algo de envidia por la peluca, después del escándalo absurdo de Yue Ji no pudieron evitar sentir cierta simpatía por Zu Qi.
Incluso su actitud hacia él se volvió mucho más amistosa.
Uno tras otro comenzaron a animarlo.
Zu Qi respondió con una sonrisa.
Siguió al empleado hasta la sala de audiciones.
Al abrirse la puerta, lo primero que vio fue a Yue Ji de pie en el espacio vacío del centro.
Luego su mirada avanzó hacia la mesa de los evaluadores.
Y se encontró justo con el rostro sorprendido de Tang Moning.
Zhou Yan, que permanecía junto a Tang Moning, también mostró una expresión de desconcierto.
Pero enseguida su rostro se volvió tan desagradable como si acabara de tragarse una mosca.
Zu Qi sonrió levemente.
Y entró.