Plan para seducir a un Alfa - Capítulo 27

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Que todos estuvieran tan entusiasmados con acompañar a Tang Yuan a clases suponía un desafío considerable para él.

Solo el cielo sabía cuánto se había esforzado aquella semana para que sus hermanos no descubrieran las reacciones de su embarazo. Incluso había utilizado ya varios frascos del inhibidor de liberación de feromonas que Jiang Huaizhi le había dado. Sentía que estaba a punto de quedar impregnado para siempre con el aroma artificial del producto.

Al ver la expresión amarga del pequeño Omega, su tío menor se apresuró a intervenir para ayudarlo.

—Mamá, deja de poner a Yuanyuan en aprietos. Si me preguntas a mí, ninguno debería acompañarlo. Que vuelva a ir solo a la universidad como antes. Hay que fomentar su independencia y dejar de tener tanto miedo de que alguien venga a robarnos a nuestro pequeño tesoro.

—Ay, pequeño, con solo escucharte ya se me quitaron las ganas de comer —respondió la señora Tang, empezando a preocuparse antes de tiempo—. Si algún día nuestro Yuanyuan se casa, ¿qué voy a hacer yo?

Tang Yuan fingió no haber escuchado nada y siguió comiendo con la cabeza baja.

¿Cómo iba a decirle a su querida abuela que dentro de unos cuantos días precisamente pensaba casarse?

El séptimo hermano notó que, salvo por haber ido a acusarlos, Tang Yuan llevaba toda la cena concentrado únicamente en comer. Al ver además que las mejillas del joven se habían vuelto un poco más redondeadas, comenzó a bromear:

—Yuanyuan, últimamente estás comiendo mucho más que antes. Incluso dejaste de ser quisquilloso. ¡Hoy hasta comiste pescado del Lago del Oeste en salsa agridulce! Antes siempre decías que era demasiado ácido. Oye, ¿te has pesado últimamente? Parece que engordaste un poco. ¿No estarás comiendo demasiada comida chatarra en la universidad? No, espera, no solo la comida chatarra hace engordar. Dicen que enamorarse también engorda. Yuanyuan, no me digas que conseguiste novio y…

Tang Yan, el séptimo hermano, era el único jugador profesional de deportes electrónicos de la familia que además trabajaba como streamer. Debido a su profesión, hacía honor a su nombre: hablaba mucho, hablaba rápido y hablaba sin descanso. Para cuando otra persona conseguía decir dos frases, él ya había terminado diez.

En una ocasión, su hermano mayor incluso había intentado conseguir que hablara menos prometiéndole el mejor equipo de transmisión disponible si conseguía pasar un día entero sin superar las cien frases.

Para cualquiera habría sido prácticamente un regalo.

Pero Tang Yan jamás consiguió ganárselo.

En circunstancias normales, Tang Yuan, que era el segundo más parlanchín de la familia, habría discutido con él sobre aquello hasta después del postre.

Sin embargo, aquel día, el pequeño Omega que siempre odiaba que alguien dijera que había engordado permaneció en silencio.

Aquella reacción extraña hizo que todos percibieran inmediatamente que algo no estaba bien.

Tang Chi tragó saliva y miró nerviosamente a Tang Yuan.

—Yuanyuan… ¿no me digas que de verdad tienes novio?

Bajo más de una decena de miradas clavadas sobre él, el joven respiró profundamente.

Finalmente tomó una decisión.

—Abuelo, abuela, tíos, hermanos… Yo… sí tengo novio. La próxima semana lo traeré para que lo conozcan. ¡Espero que puedan llegar a quererlo!

—…

Silencio.

Aquella noche, el silencio reinó sobre la familia Tang.

El séptimo hermano fue el primero en reaccionar. Estaba tan sorprendido que comenzó a tartamudear, aunque ni siquiera eso consiguió reducir la velocidad con la que hablaba.

—¡T-t-t-tú, Yuanyuan! ¡No puede ser! ¡¿De verdad acerté?! ¡Estás saliendo con alguien! ¿Quién es? ¿Es de tu universidad? ¿Dónde vive? ¿Qué estudia? ¿Tiene más o menos tu edad? ¿Es guapo? ¿Más guapo que yo? ¿Es…?

No alcanzó a terminar.

Su cuarto hermano le tapó la boca con frialdad.

Tang Yan protestó con sonidos ahogados, pero bajo el brazo de hierro de Tang Lie, forjado tras años de gimnasio, pronto abandonó toda resistencia.

Tang Yuan solo reveló vagamente que la otra persona era un poco mayor que él.

Por mucho que siguieran preguntando, se negó a decir nada más.

Solo aseguró que quería darles una sorpresa cuando llegara el momento.

Aquella noche, para todos los miembros de la familia Tang excepto Tang Yuan, fue una noche sin dormir.

————

Aunque Tang Yuan ya le había mencionado a Jiang Huaizhi que quería llevarlo a casa para conocer a su familia, todavía se sorprendió cuando le preguntó qué día de la semana siguiente le convenía y Jiang Huaizhi respondió que cualquiera estaba bien.

Jiang Huaizhi ya lo tenía todo preparado.

Parecía como si hubiera planeado casarse con él desde hacía mucho tiempo, en vez de ser alguien a quien Tang Yuan había irrumpido en la oficina agitando un informe médico para obligarlo a contraer matrimonio.

Tang Yuan comenzaba a preguntarse seriamente por qué aquel hombre no mostraba ni el menor deseo de luchar por conservar su vida de soltero.

Ese día salió temprano para acompañarlo a comprar algunos regalos para la primera visita a la familia Tang.

Sin embargo, cuando llegaron, descubrió que Jiang Huaizhi ya había preparado todos los obsequios.

Según Jiang Huaizhi, la única razón por la que lo había citado con tanta anticipación era porque quería pasar un rato a solas con él.

—Esta semana casi no me hiciste caso.

El Alfa estaba sentado frente a él en una cafetería, añadiendo terrones de azúcar al café de Tang Yuan mientras se quejaba con cierto descontento.

Antes siempre era Tang Yuan quien tomaba la iniciativa para buscarlo. Todos los días, puntualmente, le enviaba mensajes de buenos días y buenas noches, además de toda clase de cosas.

Pero desde que habían formalizado su relación, parecía haberlo olvidado por completo.

No solo habían desaparecido los buenos días y las buenas noches; a veces pasaban varios días sin que Tang Yuan lo contactara por iniciativa propia.

Jiang Huaizhi no podía evitar sentir que, después de pescarlo, Tang Yuan había dejado de prestarle atención.

Aquella acusación no le gustó nada al Omega.

—¡Eso es porque estos días mis hermanos me acompañaban a clases y no tenía tiempo! ¡Hasta revisaban los mensajes de mi teléfono! Además, tú tampoco me buscaste por iniciativa propia. ¿Por qué me culpas solo a mí?

—Estos días realmente estuve ocupado.

Jiang Huaizhi tampoco estaba verdaderamente reprochándole nada. Al ver que el pequeño Omega se había molestado, suavizó la voz.

—Estoy preparando nuestra boda.

El corazón de Tang Yuan dio un vuelco.

Levantó la cabeza y se encontró con aquellos ojos profundos y oscuros, como si pudiera terminar cayendo dentro de ellos.

—Te estás preparando demasiado rápido —murmuró el Omega, bajando la cabeza mientras bebía lentamente su café.

Tang Yuan no conseguía distinguir con claridad qué sentía.

Era demasiado complicado.

Estaba a punto de casarse con un hombre al que apenas conocía desde hacía dos meses.

La sensación era extraña.

Había expectativa, nerviosismo y, sobre todo, una profunda incertidumbre ante lo desconocido.

Ni siquiera sabía cuánto le gustaba realmente a Jiang Huaizhi.

Tang Yuan se quedó observando distraídamente su atractivo rostro.

Después de un rato, el hombre le preguntó con una sonrisa:

—¿Qué pasa?

—¿Por qué quieres casarte conmigo? —preguntó de repente el Omega, mirándolo con expresión algo ausente.

—…

Jiang Huaizhi permaneció visiblemente en silencio durante dos segundos.

Aquello no parecía una buena señal.

Por alguna razón, Tang Yuan sintió cierta decepción.

Pero enseguida el Alfa recuperó su habitual serenidad.

En sus ojos había un afecto suave como la brisa primaveral y la lluvia fina.

—¿Tiene que haber una razón? Tú no estás casado, yo tampoco. Entonces podemos casarnos, ¿no? Además, voy a convertirme en padre.

A Tang Yuan le gustaba la forma en que lo miraba.

Aunque aquella mirada era cálida y cariñosa como la de los mayores de su familia, contenía algo adicional que hacía que quisiera perderse en ella.

—Entonces esta noche tienes que comportarte muy bien.

El Omega le reveló cuidadosamente cierta información:

—Mis hermanos probablemente no aceptarán demasiado bien que me case tan pronto. A mi familia solo le dije que llevaría a mi novio para que lo conocieran.

—Haré lo posible.

Jiang Huaizhi suspiró.

Solo pensar que también tendría que encontrarse con su amigo le provocaba dolor de cabeza.

Después de tantos años tratando con Tang Chi, Jiang Huaizhi sabía perfectamente lo mimado que era Tang Yuan dentro de la familia Tang.

Por eso también comprendía que aquella noche conociendo a la familia no sería nada sencilla.

Ya se había preparado mentalmente para enfrentarse a una auténtica tormenta.

Tang Yuan no quería regresar demasiado pronto y enfrentarse a aquel campo de batalla, así que hizo que Jiang Huaizhi lo acompañara durante mucho tiempo por la zona comercial.

Solo cuando ya no pudo retrasarlo más subió con él al auto y se dirigieron hacia la residencia Tang.

Originalmente quería pedirle que estacionara en una calle cercana, donde llamaran menos la atención, y después caminar discretamente hasta la casa.

Pero apenas el auto entró en la calle donde vivía la familia Tang, Tang Yuan vio a su cuarto hermano apoyado despreocupadamente contra una enorme motocicleta en la esquina.

Tang Lie parecía estar esperándolos expresamente.

En cuanto distinguió la silueta borrosa de Tang Yuan a través de la ventanilla, levantó una mano hacia ellos.

Les hizo una señal para que se detuvieran.

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