Plan para seducir a un Alfa - Capítulo 20

  1. Home
  2. All novels
  3. Plan para seducir a un Alfa
  4. Capítulo 20 - Déjame morderte un poco
Prev
Next
Novel Info

El rostro de Jiang Huaizhi estaba tan sombrío como un cielo cubierto de nubes negras. Tang Yuan incluso sospechó que en cualquier momento podía desatarse una tormenta.

Pero, al fin y al cabo, Jiang Huaizhi era todo un caballero. Se limitó a fruncir el ceño, sacó un pañuelo para limpiarse la suciedad de encima y luego le preguntó a Tang Yuan si se sentía mal.

Tang Yuan abrió la boca, pero todavía sentía molestias en la garganta. Temiendo volver a vomitar, no tuvo más remedio que tragarse las palabras que estaba a punto de decir.

Los empleados que estaban fuera del hotel se dieron cuenta enseguida de lo ocurrido. Uno se apresuró a entregarle agua a Tang Yuan para que se enjuagara la boca, mientras varios más acudieron rápidamente para ayudar a Jiang Huaizhi a limpiarse.

Tang Yuan se enjuagó y bebió varios tragos de agua. Solo entonces consiguió contener a duras penas las ganas de volver a vomitar.

Por mucho que intentaran limpiarlo, Jiang Huaizhi seguía teniendo un olor desagradable encima.

Tang Yuan sacó silenciosamente del bolsillo las toallitas húmedas que siempre llevaba consigo y lo ayudó a limpiarse.

—Lo siento. Me mareé un poco en el auto —dijo en voz baja.

—No pasa nada.

Aunque Jiang Huaizhi no mostraba ninguna emoción negativa, Tang Yuan estaba convencido de que debía estar bastante disgustado con él. Después de todo, había escuchado a su tío menor decir que Jiang Huaizhi era un poco obsesivo con la limpieza.

—¿Por qué no te duchas en la habitación antes de regresar?

La petición de Tang Yuan era perfectamente razonable, así que Jiang Huaizhi no tenía motivos para negarse.

Lo acompañó hasta la habitación que habían preparado para él, donde alguien ya había dejado un juego de ropa nueva.

Apenas entraron, Jiang Huaizhi fue al baño para ducharse.

El sonido constante del agua llegó desde el interior mientras Tang Yuan permanecía tumbado boca abajo sobre la enorme cama, completamente abatido y cubriéndose ambos oídos con una almohada.

En serio, ¿por qué había insistido en que Jiang Huaizhi lo acompañara hasta la habitación y, encima, le había pedido que se duchara allí?

Tang Yuan no tardó en pagar el precio de aquella decisión.

El tenue aroma de las feromonas de Jiang Huaizhi se había extendido por toda la habitación. Para un Omega cuyo periodo de sensibilidad estaba a punto de llegar, percibir aquel aroma era prácticamente una tortura.

Tang Yuan tuvo que clavarse las uñas en las palmas para contener el impulso de ir a buscarlo al baño.

Jiang Huaizhi terminó muy rápido. No debieron pasar más de diez minutos.

Pero para Tang Yuan había transcurrido un siglo entero.

Sus miradas se encontraron.

Tang Yuan, todavía sobre la cama, tenía el rostro completamente rojo y las orejas parecían cerezas maduras, como si quien hubiera estado encerrado en el baño rodeado de vapor hubiera sido él.

—¿Todavía te sientes mal?

El cabello de Jiang Huaizhi seguía húmedo. Llevaba una bata holgada y aún no se había puesto la ropa que le habían llevado. Al notar que el rostro de Tang Yuan no parecía normal, se inclinó y extendió la mano para comprobar la temperatura de su frente.

Tang Yuan apartó de golpe su mano.

Tenía las mejillas ardiendo y, cuando Jiang Huaizhi se inclinó, alcanzó a ver los músculos firmes que quedaban expuestos bajo la abertura de la bata.

Jiang Huaizhi retiró la mano.

—Perdón. Me propasé.

Su expresión seguía siendo indiferente, sin revelar emoción alguna, pero Tang Yuan tuvo la sensación de que parecía un poco molesto.

—No quería decir eso…

La voz de Tang Yuan era tan baja que apenas podía oírse.

Bajó la cabeza todo lo posible. Después de lanzar una rápida mirada hacia Jiang Huaizhi, ya no se atrevió a volver a mirarlo.

Jiang Huaizhi permaneció un instante frente a él, como si quisiera decir algo, pero finalmente guardó silencio. Tomó la ropa que acababan de llevarle y dijo:

—Si vuelves a sentirte mal, avisa al personal del hotel. Alguien vendrá a atenderte.

Después se dispuso a marcharse.

Tang Yuan escuchó sus pasos y comprendió que ya no podía seguir ocultándolo.

—¡Espera!

Jiang Huaizhi se volvió para mirarlo.

—Tú… ¿podrías dejarme morderte un poco? —preguntó Tang Yuan con una voz apenas más fuerte que el zumbido de un mosquito.

—…

Jiang Huaizhi guardó silencio durante un largo rato.

—No.

—¿Por qué?

Tang Yuan estaba ansioso y avergonzado. Tenía las orejas tan rojas que parecían a punto de sangrar, pero no tuvo más remedio que revelar aquella razón tan difícil de explicar.

—Tus… tus feromonas me alteraron y ahora no puedo dormir. Ven y déjame morderte una vez. Después podré dormir.

La expresión de Jiang Huaizhi sufrió una serie de cambios bastante interesantes.

Al verlo parecer repentinamente aliviado, Tang Yuan sospechó que el hombre había malinterpretado sus palabras de alguna manera. Sin embargo, cuando se lo preguntó, Jiang Huaizhi negó rápidamente que hubiera ocurrido nada.

El hombre se sentó al borde de la cama y ladeó ligeramente la cabeza, dejando expuesto ante él su cuello largo y estilizado, que bajo la luz resultaba particularmente atractivo.

Tang Yuan vio claramente cómo se movía la nuez de Jiang Huaizhi y sintió que él mismo estaba muriéndose de nervios.

Tampoco quería hacer una petición tan descortés.

En realidad, tanto para los Alfas como para los Omegas, el cuello era una zona extremadamente vulnerable y sensible. Incluso siendo un Omega, hacerle semejante petición a otra persona podía considerarse acoso sexual.

Los labios suaves y húmedos del joven tocaron la piel del cuello de Jiang Huaizhi.

El hombre enderezó la espalda de manera poco natural. Cuando sintió que los pequeños colmillos estaban a punto de romperle la piel, apenas frunció ligeramente el ceño y comenzó a liberar lentamente feromonas suaves para tranquilizar al Omega cuyo deseo había sido despertado por su aroma.

Tang Yuan sintió cómo las feromonas del Alfa lo envolvían con la delicadeza de una llovizna.

El calor inquietante de su cuerpo comenzó a calmarse poco a poco, e incluso las molestias provocadas por el embarazo disminuyeron considerablemente.

—Ya estoy bien.

Tang Yuan apartó los labios del cuello de Jiang Huaizhi.

Al ver bajo la luz la marca roja que sus dientes habían dejado sobre su piel y la humedad que la rodeaba, se apresuró a limpiarla con el dorso de la mano.

—¿Te duele? —preguntó en voz baja.

Las comisuras de los labios de Jiang Huaizhi se curvaron ligeramente, pero no respondió.

Volvió a ponerse de pie, tomó la ropa y dijo:

—Buenas noches.

—Buenas noches.

Tang Yuan lo observó salir.

Las luces se apagaron y la habitación quedó sumida en la penumbra, iluminada únicamente por la suave luz de una lámpara nocturna junto a la cama.

La puerta también se cerró.

El aroma de las feromonas de Jiang Huaizhi parecía haberse impregnado en cada rincón de la habitación.

Para el pequeño Omega embarazado, aquel aroma resultaba tranquilizador.

Aunque mentalmente ya estaba agotado y somnoliento, Tang Yuan permaneció con los ojos abiertos, resistiéndose a dormir.

Seguía recordando la sensación de hacía unos instantes.

Parecía gustarle mucho.

Morder el cuello del hombre y absorber aquel aroma frío pero nada agresivo de sus feromonas le producía una satisfacción tan intensa que parecía estar a punto de desbordarse, como la yema líquida de un huevo pasado por agua.

El joven dio vueltas y más vueltas sobre la enorme cama sin poder dormir. Abrazó una almohada y no pudo evitar empezar a hablar con aquella pequeña criatura de su vientre que quizá ni siquiera se había formado por completo todavía.

Pero por mucho que murmurara, nadie le respondió.

Después de hablar hasta cansarse, sus párpados finalmente comenzaron a cerrarse.

—Buenas noches, pequeñín. Espero que mañana te portes un poco mejor y no vuelvas a hacer que vomite encima de alguien.

Antes de quedarse completamente dormido, Tang Yuan murmuró entre sueños:

—Creo que tu papá empieza a gustarme un poco… Parece que ya no es solo un poquito…

——

A la mañana siguiente, Tang Yuan despertó cuando un empleado del hotel fue a llamarlo.

El servicio del hotel de cinco estrellas era excelente. Incluso el servicio de despertador era sumamente amable. Tang Yuan bostezó mientras se aseaba y, en cuanto terminó, le llevaron un desayuno recién preparado y todavía caliente.

Después de comer, un conductor asignado especialmente para él lo llevó hasta la universidad.

Lin Miao había llevado sus libros.

Ese día tenían una aburrida clase de su especialidad repleta de teoría. A Tang Yuan normalmente ya no le gustaba demasiado aquella asignatura, pero ese día le pareció especialmente insoportable.

Aunque acababa de dormir toda la noche, sentía como si hubiera pasado horas y horas en vela.

Estaba terriblemente somnoliento.

Su cabeza comenzó a caer poco a poco, como un pollito picoteando arroz, y ni siquiera se dio cuenta de cuándo sus párpados terminaron cerrándose.

Cuando unos movimientos apresurados lo sacudieron hasta despertarlo, Tang Yuan levantó la cabeza y vio al profesor acercándose hacia él con el rostro sombrío.

Despertó de inmediato.

Lin Miao retiró la mano, frunció el ceño y le preguntó en voz baja:

—¿Qué te pasa?

Tang Yuan solo sentía punzadas de dolor en la cabeza y estaba tan agotado que no conseguía reunir energías.

—¿Quién te enseñó que podías dormirte durante la clase? ¿Ah? Tang Yuan, ¿sabes siquiera de qué estaba hablando hace un momento?

Aquel profesor era famoso por su severidad.

Fuera de clase era muy amable y Tang Yuan incluso disfrutaba consultándole sus dudas, pero durante las lecciones no hacía excepciones con nadie.

Tang Yuan sabía que estaba equivocado y se disculpó en voz baja.

Durante aquel tiempo no había tenido ni la energía ni la concentración necesarias para estudiar, así que naturalmente tampoco pudo responder la pregunta del profesor.

Tang Yuan no se atrevió a levantar la cabeza para mirar la expresión decepcionada del maestro. Solo sentía el rostro ardiendo, mientras los murmullos a su alrededor se clavaban en su corazón como espinas.

—No creas que por tener buenas calificaciones puedes volverte arrogante.

El profesor lo examinó de arriba abajo y dijo fríamente:

—¡Ve al fondo del salón y quédate de pie como castigo!

Tang Yuan tomó silenciosamente su libro y caminó hacia el fondo.

En realidad, Tang Yuan nunca había sido una persona demasiado sensible. En el pasado, cuando lo reprendían, siempre encontraba rápidamente su error y trataba de corregirlo.

Pero últimamente se sentía cada vez más impotente.

Aunque muchos de los estudiantes que compartían aquella clase multitudinaria estaban sentados delante y ni siquiera se giraban para mirarlo, Tang Yuan sentía que el rostro le ardía de vergüenza.

La clase duraba dos horas y normalmente había un descanso a la mitad.

Sin embargo, el profesor parecía estar tan descontento con el comportamiento reciente de Tang Yuan que había decidido darle una lección, así que no permitió que nadie descansara.

Cuando finalmente terminó la clase, Tang Yuan sentía las piernas casi entumecidas de tanto permanecer de pie.

Lin Miao conocía su estado físico. En cuanto vio al profesor salir del aula, se acercó rápidamente para sostenerlo y le preguntó al oído:

—¿Cómo estás? ¿No te sientes mal?

Tang Yuan negó con la cabeza.

Estaba completamente desanimado y permaneció cabizbajo, sin ganas de hablar.

—Si de verdad no puedes continuar, deja de venir a clases. Yo puedo pedirle permiso al tutor por ti —dijo Lin Miao con el ceño fruncido, incapaz de seguir viéndolo así.

Pero antes de que Tang Yuan pudiera responder, una voz repentina interrumpió su conversación.

—Tang Yuan, ¿cómo estás? Jamás pensé que llegaría el día en que te vería castigado por un profesor. Esto es demasiado surrealista.

Su Yun había aparecido a su lado sin que supieran cuándo.

Aunque mostraba una expresión preocupada, sus palabras no resultaban precisamente agradables.

—Si te sientes mal, haz lo que dice el hermano Lin Miao y pide permiso. No tienes que obligarte a venir. Después de todo, durante estos días sería mejor que no vinieras a la universidad.

—¿Qué tonterías estás diciendo? —lo interrumpió Lin Miao con frialdad.

Su Yun evidentemente le tenía cierto miedo. Balbuceó que no había querido decir nada malo y que únicamente estaba preocupado por Tang Yuan.

Sin embargo, añadió:

—Hermano Lin Miao, tú también lo sabes. Lo que se está diciendo ahora en la universidad no deja precisamente bien parado a Tang Yuan. ¿Acaso no has visto a toda la gente hablando de él por el camino?

—¿Hablando de qué?

Tang Yuan habló de repente.

—No preguntes —dijo Lin Miao, sujetándole la mano para intentar que se sentara primero.

Pero Tang Yuan no se sentó.

Simplemente repitió la pregunta y miró a Su Yun.

—Dímelo. Estoy bien.

—Da un poco de vergüenza decirlo…

Su Yun vaciló durante un rato antes de bajar la voz.

—Cuando estabas castigado de pie, escuché a alguien preguntarse si anoche habías estado demasiado tiempo divirtiéndote con ese hombre y por eso hoy no tenías energías. Pero te aseguro que no fui yo quien lo dijo. No te lo tomes a pecho…

Tang Yuan no dijo nada.

Pero Lin Miao vio cómo los ojos del joven se enrojecían de inmediato.

—Si vuelves a abrir la boca, contaré lo de cómo intentaste seducir al mayor Xu.

Lin Miao fulminó a Su Yun con la mirada. Ya no soportaba aquella actitud de fingir preocupación mientras apuñalaba a Tang Yuan por la espalda.

—¡No creas que no sé que seguramente tuviste algo que ver con los rumores de ese foro!

—¡No me acuses sin pruebas! Yo no hice nada.

Su Yun se puso visiblemente nervioso, aunque se negó rotundamente a admitirlo. Incluso alzó deliberadamente la voz, atrayendo la atención de los estudiantes que todavía estaban recogiendo sus cosas dentro del aula.

—Medio campus sabe que Tang Yuan bajó del auto de ese Alfa. ¿Para qué seguir fingiendo? Todos sabemos perfectamente lo que pasa.

—¿Y tú qué sabes? Ese hombre ni siquiera…

Lin Miao estaba a punto de discutir con él cuando, por el rabillo del ojo, vio que Tang Yuan había tomado sus libros y se dirigía hacia la salida del aula.

Ya no tuvo tiempo de seguir discutiendo con Su Yun.

Solo pudo correr detrás de Tang Yuan.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first