Plan para seducir a un Alfa - Capítulo 18
Todos los martes, sin excepción, alguien de la familia llevaba y recogía a Tang Yuan de la universidad. Antes, casi siempre eran sus tíos quienes se encargaban de hacerlo, pero desde que sus hermanos se graduaron y comenzaron a trabajar uno tras otro, también empezaron a turnarse para asumir aquella tarea, y lo hacían encantados.
Como llevar a la universidad al hermano menor Omega se había convertido en una tarea muy codiciada y era imposible repartirla equitativamente entre los siete, la noche anterior siempre hacían un sorteo para decidir quién tendría el privilegio de llevar a Tang Yuan.
Prácticamente no había Alfa al que no le gustaran los autos, y mucho menos entre los miembros de la familia Tang. Solo garajes privados tenían varios.
Como todos se turnaban para llevar y recoger a Tang Yuan, ¿acaso no significaba que cada vez aparecía un Alfa diferente conduciendo un auto de lujo?
Los rumores nunca surgían completamente de la nada.
Pero Tang Yuan tampoco podía impedir que sus hermanos lo llevaran. Si lo hacía, se pondrían tristes.
Su cuarto hermano condujo hasta las inmediaciones de la universidad y quiso acompañarlo hasta la entrada, pero Tang Yuan se negó apresuradamente.
No quería que lo fotografiaran a escondidas como había ocurrido con Jiang Huaizhi.
Tang Yuan no quería quedarse en casa durante aquellos días, así que buscó una excusa para alojarse con Lin Miao en su dormitorio universitario.
Originalmente, la habitación de Lin Miao era para dos personas, pero su compañero se había marchado tiempo atrás, por lo que ahora la tenía para él solo. De vez en cuando, cuando por alguna razón no le resultaba conveniente quedarse en casa, Lin Miao regresaba allí a pasar algunos días.
Esta vez, Tang Yuan temía que, si permanecía demasiado tiempo en casa y volvía a sufrir náuseas o vómitos, su familia pudiera sospechar algo y acabara descubriendo su secreto. Por eso le había suplicado a Lin Miao que se quedara con él en el dormitorio.
Como iban a convivir día y noche, Tang Yuan sabía que ya no podría seguir ocultándole su embarazo inesperado.
Así que, cuando una vez más pasó un buen rato inclinado sobre el lavabo vomitando y Lin Miao comenzó a interrogarlo, terminó confesándoselo todo obedientemente.
Lin Miao se quedó paralizado durante un buen rato, incapaz de reaccionar.
Después llevó a Tang Yuan hasta la cama, le sirvió un vaso de agua y le pidió que se tranquilizara un poco.
Él también necesitaba tranquilizarse.
—¿Estás diciendo que… lo hiciste con ese Alfa? ¿Y además quedaste embarazado?
Lin Miao jamás habría imaginado que Tang Yuan, quien normalmente parecía un conejito blanco completamente inofensivo, hubiera llegado mucho más lejos que él y, de una sola vez, hubiera provocado una situación imposible de arreglar fácilmente.
Tang Yuan también sentía miedo al recordarlo.
No se lo había contado a nadie. Lin Miao era la única persona que lo sabía.
El joven bebió lentamente el agua tibia hasta que sintió un poco de alivio en la garganta. Luego apretó entre los dedos el borde de su ropa y, como un estudiante de primaria que hubiera hecho algo malo, dijo en voz baja:
—Tampoco sé por qué en aquel momento entré repentinamente en mi periodo de sensibilidad. Después… después ya no recuerdo muy bien lo que pasó. Solo me enteré hace poco, durante un examen médico en el hospital… Hermano Miao, ¿qué voy a hacer? Siento que ni siquiera podré seguir asistiendo a clases. Seguro que no podré ocultarlo durante mucho tiempo. Además, dentro de poco me llegará el segundo periodo de sensibilidad de este mes.
Esa era precisamente la razón por la que Tang Yuan había intensificado tanto su ofensiva durante aquellos días, sin importarle siquiera que Jiang Huaizhi pensara que lo estaba persiguiendo descaradamente.
El periodo de sensibilidad llegaba una vez al mes. Ya casi había transcurrido un mes desde la última vez que las feromonas de Jiang Huaizhi habían desencadenado accidentalmente el suyo, así que Tang Yuan no sabía en qué momento volvería a entrar repentinamente en ese estado.
Tampoco se atrevía a utilizar inhibidores.
La doctora que había descubierto su embarazo le había advertido una y otra vez que no debía utilizarlos durante la gestación. Incluso le había recomendado que su novio pidiera permiso con anticipación para poder acompañarlo durante todo su periodo de sensibilidad.
Tang Yuan jamás olvidaría la significativa advertencia de la doctora:
«Los Omegas se vuelven todavía más sensibles durante sus periodos de sensibilidad cuando están embarazados».
Y le había pedido que tuviera mucho cuidado.
Si antes el joven estaba convencido de tener la victoria asegurada, desde que comenzaron las náuseas había perdido por completo la seguridad.
Jiang Huaizhi seguía respondiendo sus mensajes como de costumbre y tampoco rechazaba sus invitaciones para salir. Sin embargo, Tang Yuan todavía no había escuchado una confesión de su parte ni había visto ninguna muestra de mayor intimidad. Tampoco sabía cómo conseguir que la distancia entre ambos se redujera un poco más.
A juzgar por la reacción de Jiang Huaizhi la última vez, Tang Yuan estaba convencido de que, aunque se desnudara por completo y se acostara en su cama, Jiang Huaizhi sería perfectamente capaz de darse la vuelta con absoluta calma y marcharse.
Lin Miao era mucho más sereno que Tang Yuan cuando surgían problemas. Le pidió que no se desesperara y escuchó tranquilamente todos los detalles de cómo habían interactuado durante aquellos días.
Cuando terminó de escuchar casi todo, Lin Miao miró a Tang Yuan, que lo observaba lleno de expectativas como si fuera un salvador capaz de darle alguna idea milagrosa, y suspiró.
—Por lo que me cuentas, ese Alfa es todo un mujeriego.
—¿Ah?
Tang Yuan no entendió.
Lin Miao sonrió con amargura y se lo explicó poco a poco antes de hablar directamente:
—Olvídalo, te lo diré sin rodeos. Ahora mismo estás en una situación en la que tú lo necesitas, pero tu presencia en su corazón todavía es bastante incierta. Como mucho, eres alguien por quien siente cierta atracción y con quien mantiene una relación ambigua. He conocido a muchos Alfas así. Sobre todo aquellos que tienen dinero, buena familia y además son capaces por sí mismos. Han visto demasiados Omegas tratando de lanzarse a sus brazos, así que no es tan fácil conquistarlos. Y además…
—¿Además qué?
Tang Yuan vio que Lin Miao vacilaba. Apretó los dientes y dijo:
—Hermano Miao, dilo. Puedo soportarlo. No te preocupes.
—Además, aunque consigas conquistarlo, ¿qué? Yo creo que es un desgraciado. La actitud que tiene contigo ahora mismo es la de alguien que ni te rechaza ni te acepta. Aunque realmente consigas estar con él, ¿puedes garantizar que en el futuro no cambiará de opinión?
Lin Miao sabía que sus palabras podían resultar demasiado duras, pero no quería ver a Tang Yuan arrepentirse en el futuro, aunque ahora ya estuviera embarazado del hijo de aquel Alfa.
Al ver que el joven se quedaba en silencio, Lin Miao suspiró, lo atrajo entre sus brazos y le acarició suavemente el cabello mientras lo consolaba:
—Está bien. Tampoco te tomes demasiado en serio lo que digo. Nuestro pequeño Tangyuan es tan maravilloso que cualquier Alfa que no te quiera debe estar ciego. Ya llegará el día en que se arrepienta. Y aunque ocurra cualquier cosa, todavía tienes al hermano Miao. No tengas miedo. Si llega ese momento, ven a buscarme a la familia Lin.
Al escuchar su voz tan amable, Tang Yuan volvió a sentir ganas de llorar.
—Gracias, hermano Miao —murmuró con voz apagada.
—¿Qué tienes que agradecerme?
Lin Miao continuó:
—Si de verdad quieres casarte con ese Alfa, te ayudaré a pensar en una estrategia. Pero antes debes preguntarte algo: ¿realmente te gusta ese Alfa?
Cuando Tang Yuan se separó de sus brazos, todavía tenía una expresión aturdida.
Su mente también daba vueltas alrededor de aquella pregunta.
¿De verdad le gustaba Jiang Huaizhi?
Al principio parecía que todo había comenzado únicamente porque estaba embarazado. Tenía miedo de que descubrieran su embarazo y quería casarse cuanto antes con Jiang Huaizhi. No había pensado en nada más.
Pero después de pasar tantos días junto a él, Tang Yuan parecía haber olvidado su objetivo inicial.
Ahora deseaba mucho más que Jiang Huaizhi se enamorara de él, en lugar de limitarse a casarse con él.
Tang Yuan reflexionó durante mucho tiempo antes de responder en voz baja:
—Tal vez… un poquito. ¡Pero solo un poquito!
Como Omega que hasta entonces jamás había tomado siquiera de la mano a un Alfa que no fuera miembro de su familia, la vida sentimental de Tang Yuan era una hoja completamente en blanco.
Jiang Huaizhi era el único trazo que había aparecido sobre ella.
Ni siquiera Tang Yuan sabía exactamente qué sentía por él.
Pero los involucrados suelen ser los últimos en comprender sus propios sentimientos, y Lin Miao, como observador externo, veía la situación con absoluta claridad.
Al final, Lin Miao no dijo nada más. Le prometió mantener el asunto en secreto y, ante las insistentes súplicas de Tang Yuan, aceptó resignadamente convertirse en su estratega.
————
El cielo ya comenzaba a oscurecer, pero Tang Yuan seguía esperando en la oficina de Jiang Huaizhi.
Ahora, cuando iba a visitarlo, ya no necesitaba utilizar asuntos de trabajo como excusa. Podía sentarse descaradamente en la silla de Jiang Huaizhi y utilizar su computadora mientras lo esperaba.
Después de varias visitas, la secretaria ya se había acostumbrado a su presencia. Como si fuera lo más natural del mundo, le llevó algunos bocadillos y bebidas para que no se aburriera mientras esperaba a Jiang Huaizhi.
La secretaria le había dicho que el presidente Jiang había regresado a casa.
Una vez por semana, Jiang Huaizhi volvía a comer con su familia. Por lo general, almorzaba con ellos y regresaba por la tarde.
Pero aquel día parecía haberse retrasado.
Tang Yuan había esperado hasta el anochecer y todavía no había señales de él.
Su corazón latía con nerviosismo, como el de un estudiante que espera a que un profesor estricto revise el resultado de su trabajo.
Ese día, Tang Yuan se había arreglado de una manera muy especial.
A diferencia de su habitual cabello corto, suave y esponjoso, se había puesto deliberadamente una peluca azul hielo. El largo cabello, que caía más allá de sus hombros, estaba recogido de manera holgada detrás de la cabeza. A menos que alguien lo tocara personalmente para comprobarlo, probablemente nadie sospecharía que era falso.
También había preparado cuidadosamente su ropa con anticipación.
Cuando la secretaria lo vio por primera vez aquel día, se echó a reír y comentó que por un instante había creído estar viendo a Yun Ran.
Porque realmente se parecía muchísimo.
Tang Yuan se sentía orgulloso de su capacidad para imitarlo, pero al mismo tiempo aquello le resultaba un poco incómodo.
Él no quería imitar a nadie.
Al menos, no lo haría si no fuera absolutamente necesario.
Tang Yuan tampoco podía depositar todas sus esperanzas únicamente en Jiang Huaizhi. Había tomado precauciones con anticipación y había agregado hacía tiempo a la secretaria de Jiang Huaizhi en WeChat. Durante aquellos días, valiéndose de su talento para actuar adorable y hacerle mimos, había conseguido poner exitosamente a la secretaria de Jiang Huaizhi de su lado y obtener bastante información importante.
Dos días antes, mientras conversaba con ella, la secretaria había mencionado casualmente que Jiang Huaizhi parecía sentir una gran admiración por Yun Ran. Cada vez que Yun Ran aparecía en una revista, Jiang Huaizhi le pedía que comprara un ejemplar y, en ocasiones, incluso escuchaba sus canciones.
Yun Ran era una celebridad.
Además, era uno de los actores jóvenes más populares del momento, una estrella de primera línea con innumerables admiradores que se encontraba justo en la cima de su carrera.
A Tang Yuan le había parecido bastante extraño que alguien como Jiang Huaizhi también fuera admirador de una celebridad.
Tang Yuan admitía que sintió celos.
Sin embargo, una vez que consiguió librarse de aquellas emociones negativas, su espíritu competitivo se volvió todavía más intenso.
Quizás a Jiang Huaizhi simplemente le gustaban los Omegas con el estilo y el temperamento de Yun Ran.
En ese caso, naturalmente debía esforzarse por convertirse en el Omega que Jiang Huaizhi deseaba.
Tang Yuan había comenzado a prepararse con mucha anticipación para el encuentro de aquel día. Incluso compró un ejemplar de la edición más reciente de la revista Moda, en la que aparecía Yun Ran, para estudiarlo detenidamente.
Finalmente, decidió comprar el mismo conjunto que Yun Ran había usado en aquella edición y gastó una considerable suma de dinero en una peluca, esforzándose para que su imitación pareciera completamente auténtica.
La larga cabellera azul hielo de Yun Ran era realmente hermosa.
Hasta el propio Tang Yuan sentía que su corazón se aceleraba cuando la veía, y mucho más debía ocurrirles a los Alfas.
Mientras estaba sumido en esos pensamientos, de repente recibió un mensaje de la secretaria.
El presidente Jiang acababa de llegar al edificio y ya venía de camino hacia la oficina.
Tang Yuan giró apresuradamente la silla, dejando a la vista únicamente la delicada espalda de una figura vestida completamente de blanco, con una larga cabellera azul hielo que invitaba a la imaginación.