Plan para seducir a un Alfa - Capítulo 108

  1. Home
  2. All novels
  3. Plan para seducir a un Alfa
  4. Capítulo 108 - Corazón desalentado
Prev
Next
Novel Info

Cui Yi había acudido porque Tang Yuan lo llamó de improviso. Pensaba que Tang Yuan simplemente quería que lo acompañara a sacar a Xiaoman a divertirse, sin saber que allí habría alguien más.

Por eso, cuando vio el cambio en la expresión de Jiang Huaizhi, comprendió de inmediato lo que estaba pasando y preguntó:

—¿El señor Jiang también vendrá con nosotros?

—No, él no va —respondió Tang Yuan antes que nadie.

—Xiao Yuan…

Jiang Huaizhi frunció el ceño.

—¿No habíamos quedado en eso?

—Yo quedé con el mayor Cui, no contigo —respondió el omega.

Al decirlo de aquella manera, Cui Yi también quedó en una posición bastante incómoda, pues no tardó en comprender qué papel estaba desempeñando dentro de la relación entre ellos.

Incluso quiso interceder por Jiang Huaizhi y proponer que, al menos, lo dejaran acompañarlos. Sin embargo, Tang Yuan se mostró firme: cargó al niño, subió al auto y llamó a Cui Yi para que condujera.

Cui Yi se encontró atrapado entre ambos. Pero, recordando el acuerdo que tenía con Tang Yuan, no le quedó más remedio que decirle a Jiang Huaizhi:

—Lo siento.

Después se dio la vuelta y subió al auto.

Sin embargo, a oídos del Alfa, aquel «lo siento» sonó indudablemente como una provocación.

Xiaoman, sentado en brazos de Tang Yuan, permaneció pegado a la ventanilla, volviendo constantemente la cabeza para mirar a Jiang Huaizhi.

—Papá, ¿el tío Jiang no viene con nosotros?

Hasta Cui Yi terminó intentando persuadirlo.

—Xiao Yuan, tú y el señor Jiang… ¿de verdad van a divorciarse?

Por alguna razón, siempre había sentido que aquellos rumores no eran del todo ciertos.

Tang Yuan se limitó a consolar al pequeño, sin mostrar la menor intención de cambiar de parecer.

—No pasa nada, mayor Cui. Conduce. Llevaremos a Xiaoman a H a comer hielo raspado.

Xiaoman parecía seguir bastante afectado porque Jiang Huaizhi no hubiera ido con ellos. Durante todo el camino permaneció aferrado a la mano de Tang Yuan, murmurando con desánimo que el tío Jiang no había venido.

Pero en cuanto Tang Yuan le compró un granizado de yogur con fresa, el pequeño volvió a olvidarse por completo de su tío Jiang.

Tang Yuan suspiró para sus adentros.

Esperó hasta que Xiaoman terminó su granizado y un empleado lo llevó a jugar en los toboganes de una pequeña zona infantil cercana. Solo entonces le explicó a Cui Yi lo que realmente pretendía.

—Mayor Cui, de verdad siento causarte tantas molestias. Quizá de ahora en adelante también necesite que vengas varias veces a mi casa. Puedes decir que vienes a ver a Xiaoman.

—No es ninguna molestia.

Cui Yi tenía sentimientos encontrados.

Si esto hubiera sucedido tiempo atrás, cuando todavía estaba enamorado de Tang Yuan, saber que este quería que fuera a buscarlo por iniciativa propia probablemente lo habría tenido tan feliz que no habría podido dormir durante varios días.

Pero ahora…

Supuso que Xiaoman probablemente tampoco sabía que Jiang Huaizhi era su padre.

Tang Yuan percibió su vacilación. Su mente trabajó rápidamente y sus ojos se movieron de un lado a otro hasta que, de pronto, se le ocurrió algo.

—Mayor Cui, tú… ¿no tendrás algún inconveniente?

—En realidad, sí, un poco —admitió Cui Yi—. Tengo pareja.

—Ah… entonces sí que lo siento.

Tang Yuan murmuró en voz baja:

—En realidad, tampoco será por mucho tiempo. Con unas cuantas veces debería bastar.

—Mm.

Cui Yi no sabía si debía decirle que su pareja era precisamente Tang Jiu.

Pero al recordar el carácter impredecible de Tang Jiu, decidió guardar silencio. A Tang Jiu nunca le gustaba que los demás tomaran decisiones por su cuenta.

Sin embargo, tampoco podía negarse a la petición de Tang Yuan.

Cui Yi pensó que sería mejor esperar hasta el mes siguiente, cuando ambos fueran juntos a la residencia Tang, para contárselo.

Solo esperaba que Tang Yuan no se llevara un susto demasiado grande.

Durante varios días consecutivos, cada vez que Jiang Huaizhi intentó ver a Tang Yuan, se encontró con las puertas cerradas.

Además, vio varias veces a Cui Yi ir a buscarlo y después salir con él. Ambos conversaban alegremente y parecían llevarse de maravilla.

Quizá ya estaban juntos.

Al menos, eso era lo que todos decían.

[¡Hoy volví a ver al mayor Cui venir a la universidad a recoger a Tangyuan! ¡También estaba Xiaoman! Parecían una familia de tres.]

[El mayor Cui sigue tan guapo como siempre. Ahora que vuelve tan seguido, me pregunto si el actual galán de la universidad estará sintiendo la presión, jajaja.]

[Pero hablando en serio, ¿Tang Yuan no sigue casado? ¿Esto no cuenta como infidelidad?]

[¿Qué infidelidad? ¡Llevan separados desde hace muchísimo tiempo! Es la familia Jiang la que sigue negándose al divorcio y por eso lo han alargado tanto. De todos modos, ¿no falta poco para que puedan disolver automáticamente el matrimonio?]

[Mi pareja favorita terminó en BE. Lloro.]

[¡CuiTang, dense prisaaaaa! ¡El próximo año quiero ver al hermanito de Xiaoman!]

Durante aquellos días, Jiang Huaizhi había empezado a frecuentar el foro universitario de S casi como una forma de torturarse a sí mismo.

Todos los días leía cómo los internautas publicaban, con entusiasmo y sorpresa, las últimas novedades sobre Tang Yuan y Cui Yi.

Ya casi no iba a la universidad a buscar a Tang Yuan.

Después de que Cui Yi se le adelantara aquella vez, finalmente se decidió a ir a recoger a Tang Yuan después de una clase nocturna.

Pero descubrió que alguien más también había ido a buscarlo para llevarlo a casa.

Y una vez más, cuando tuvo que elegir entre él y Cui Yi, Tang Yuan eligió a Cui Yi.

Aquella mañana había retirado el dibujo de la pared.

Los bordes del papel estaban ligeramente arrugados y hacía mucho que habían perdido su aspecto nuevo. Era imposible saber cuántas veces su dueño lo había acariciado con sus propias manos.

Jiang Huaizhi lo contempló durante mucho tiempo.

Al final, no tuvo corazón para arrugarlo y arrojarlo a la basura.

Lo enrolló cuidadosamente, lo ató con una cinta y lo guardó dentro de una caja fuerte. Después introdujo al azar una contraseña que solo él conocía.

Que todo terminara ahí…

Cuando pulsó el botón de confirmación y escuchó el sonido de la cerradura, sintió como si su propio corazón también hubiera quedado sellado dentro.

La habitación estaba sumida en una penumbra difusa, con las gruesas cortinas completamente cerradas.

La única luz provenía del punto incandescente del cigarrillo, que se encendía y apagaba intermitentemente.

El humo flotaba en finos hilos por el aire, velando las facciones del hombre hasta volverlas casi indistinguibles.

Jiang Huaizhi fumó un cigarrillo tras otro.

El cesto de basura estaba lleno de colillas y toda la habitación se encontraba impregnada de un intenso olor a tabaco.

Ya pasados los treinta años, Jiang Huaizhi sabía perfectamente que había dejado de ser joven.

Aunque poseía el poder, la posición y la riqueza que tantos Alfas jóvenes anhelaban, nada de aquello le servía.

A Tang Yuan no le importaban esas cosas.

Contemplar cómo aquello que alguna vez había tenido se perdía definitivamente mientras él era incapaz de hacer nada provocó una punzada repentina y persistente en el pecho de Jiang Huaizhi.

Quizá hacía mucho que ya no existía ninguna posibilidad de recuperar a Tang Yuan.

Desde el instante en que, movido por su egoísmo, había marcado a Tang Yuan aun sabiendo que no estaba enamorado de él, su error ya había sido imperdonable.

Nada resultaba más devastador que saber que la persona a la que amaba profundamente había dejado de amarlo.

Jiang Huaizhi habría preferido que Tang Yuan jamás lo hubiera amado.

Había sido él mismo quien, con sus propias manos, había destruido aquel amor.

Se lo merecía.

Su teléfono llevaba mucho tiempo vibrando.

Irritado, Jiang Huaizhi rechazó una llamada, pero volvieron a llamarlo enseguida. Además, se trataba de un número desconocido.

Terminó apagando el teléfono por completo.

No sabía cuánto tiempo había transcurrido cuando alguien llamó a la puerta.

—¿Señor Jiang?

La voz tímida de la nueva empleada doméstica llegó desde el otro lado.

—¿No dije que no quería que nadie me molestara?

La voz de Jiang Huaizhi estaba algo ronca, quizá porque no había probado ni comida ni bebida en todo el día.

La empleada respondió con voz entrecortada:

—Lo siento, señor Jiang. A-abajo hay un caballero que vino a buscarlo. Le dije que estaba ocupado, pero insiste en verlo. ¿Qué hago?

—Dile que vuelva mañana.

—Pero…

—¿Pero qué?

Las sienes del Alfa palpitaban dolorosamente.

—Señor, no puede subir. No tiene cita… Espere…

De pronto, la empleada alzó la voz con urgencia.

Se escuchó una sucesión de pasos apresurados y desordenados. Alguien llegó hasta la puerta y golpeó con fuerza, dejando claro solo con aquel gesto que no estaba precisamente de buen humor.

—Jiang Huaizhi, abre la puerta. Sé que estás ahí —dijo fríamente un hombre.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first