Me convertí en un lagarto en evolución en una novela de artes marciales - Capítulo 318
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- Capítulo 318 - El arrebato de Baekrang no duró mucho.
Siguió intentando hacerme quién sabe qué, así que me apresuré a cambiar a forma de lagarto.
Pero no soltaba mis pantalones.
Incluso después de transformarme, me cargó como loca.
Luego, sin poder controlar su poder, soltó una ráfaga de escarcha… y quizá eso le enfrió la cabeza, porque después se quedó completamente congelada.
Acto seguido, soltó un grito agudo como si de repente hubiera caído en cuenta del estado en que estaba.
¿Lo que dijo hace un momento? Solo era broma. Estaba probándome, nada más.
Se inventó un montón de excusas chafas, pero ninguna me iba a engañar.
Me lo voy a guardar bien grabado, y lo voy a escribir en las doctrinas de la Secta Gae Gak.
Por lo menos, ya tengo material para molestarla durante un mes entero—y eso me hace feliz.
Si no ofrece su pancita suave y su colita tranquilamente, habrá castigo.
—Gehk gehk…
Y así, el último miembro de la expedición al Sur se unió a nosotros.
Aunque había un miembro más, oculto.
Woooong.
Era la Canica Zorro.
Bueno, no tan oculta—simplemente me iba siguiendo.
Woooong.
La esfera vibraba suavemente.
Últimamente, la Canica no ha dicho mucho.
No es que pudiera hablar antes, pero me refiero a que Gongbok, dentro de ella, se ha quedado callado.
¿Acaso ha desaparecido la presión espiritual de Gongbok? No, definitivamente siento que sigue ahí dentro.
Parece que o ha estado durmiendo mucho tiempo, o la Canica no le ha cedido el control en un buen rato.
Sobre todo después de que nos encargamos del Dragón de Hielo y el Pájaro Trueno—desde entonces se ha comportado aún más raro.
¿Qué habrá hecho este pequeño después de encargarse de esos cadáveres?
Wooong.
La Canica se inclinó un poco, como si ladease la cabeza.
Bueno, seguro que lo resolvió bien.
Wooong.
Eso es. Sigamos haciendo nuestro mejor esfuerzo.
Solo… no le vayas a hacer nada a Gongbok.
Todavía no ha cobrado lo que debía del Portal Dragón.
Wooong.
—¿Un perro?
—¿Un gato?
Baekrang y Hoya se lanzaban miradas.
Tigre y lobo.
Gato y perro.
El conflicto era inevitable.
Aunque bueno, normalmente un tigre y un lobo no serían rivales equivalentes, pero estas dos eran bestias espirituales.
Si un lagarto puede tumbarse a un dragón, ¿por qué no iba a poder un lobo con un tigre?
Aun así, no era momento para que se pelearan—Hoya era nuestra guía, después de todo.
—Grrrr…
¿Ven eso?
El intento asesino de Baekrang estaba saliendo a flote.
¡No pueden estarse peleando desde ya!
Tuve que mediar.
Somos compañeros ahora, después de todo.
—¡Tú, humano—no, lagarto!
Smack!
—¡¿Gkeh?!*
Bueno, supongo que debería agradecer que el golpe de Baekrang me cayera a mí y no a Hoya.
—¿Ni tantito podías esperar antes de traer a otra?
—¡Gehhhk!*
¿Traer qué cosa?
Parece que Baekrang entendió mal algo.
Hoya y yo no tenemos esa clase de relación.
Claro, me gusta el Gerorong, pero Hoya es la excepción.
Casi siempre anda por ahí medio transformada en forma de bestia.
Entre más la ves, más se siente la energía felina que emite.
Yo no me meto con Gerorongs sospechosos.
—Eso es todo. Ya me harté. Primero te voy a arrancar esas escamas—
¿Por qué siempre acabas en eso?
—¡Gehk!
A duras penas logré calmar a Baekrang, y nos preparamos para partir.
Ya teníamos todo listo—solo quedaba montar al Wyvern.
El Wyvern es realmente un excelente medio de transporte.
Por supuesto, no podríamos montarlo hasta nuestro destino final.
La jungla es demasiado densa; en algún punto tendríamos que bajar y avanzar a pie.
Pero nos sería útil hasta las afueras.
La verdad, montar a Lizamoun habría sido más fácil, pero tenía sus propias tareas aquí, así que ni modo.
En cuanto a velocidad, el Wyvern era bastante decente.
Llevaba algunas provisiones por si acaso, además de los Neidan refinados que me había ayudado a conseguir Baekrang.
Luego subí al lomo del Wyvern.
—¡Nooo! ¡Quiero quedarme rodando así por siempre!
Y claro, también me traje a la conocida del cabello de dumpling.
—¡¿Por qué tengo que ir yo?!
Dang-algo, envuelta en telarañas, se retorcía.
¿Por qué crees?
¿Qué tal que le pasa algo a uno de los míos?
—¡Podías haberme avisado desde el principio!
La verdad, al inicio pensaba dejarla.
Pero olvidé algo en la posada y cuando regresé, ahí estaba ella—So-Yeong, retorciéndose dormida.
Hasta decía mi nombre entre sueños—¿cómo no iba a traerla?
—¡Eres un cruel! ¡Y además, si no estoy yo, Miss Geumji va a ponerse triste!
Nephila en realidad estaba contenta.
Dijo que así podría concentrarse en ganarse puntos con Lady Madre.
—¡Entonces lleva también a Lady Ri! ¡Yo soy de una de las Cinco Grandes Familias también, ¿sabes?! ¡Se vería raro que solo me lleves a mí!
No es lo mismo.
Lizamon, líder del Monte Hwa, es una figura conocida.
Pero Tang So-Yeong del Clan Tang… pues no mucho.
¿Quién va a reconocer la cara de una artista marcial de segunda?
—Bueno, yo no debería decirlo, pero en realidad soy medio famosa, ¿ok? ¿Has oído de la Flor Venenosa? Ejem, como dice el dicho, la flor que florece—
Le di unas palmaditas al cuello del Wyvern.
Era la señal para ignorar sus tonterías y despegar.
—¡En serio! ¡Yo soy—kyahhh!
So-Yeong salió volando, colgada de las telarañas.
La velocidad de vuelo del Wyvern era increíble.
Con razón el Dragón de Hielo usaba a este tipo como mensajero.
Después tendré que pedirles a los de los cuernos dobles que fabriquen más carrozas.
Le regalaré una al Wyvern, y me quedaré con otras para usarlas como trampas.
Si conseguimos más Wyverns, todo sería más fácil.
—¡Cuñada, nos vemos después!
—¡Kiyong-yong!*
—¡Kieeeeng!*
—…No me digan que eso era para mí.
El Wyvern tratando de ganarse el favor de mis seguidores.
Bueno, hiciste tu trabajo, así que descansa.
Luego te consigo la carroza.
—De verdad es rápido. Aun corriendo a toda velocidad en mi forma verdadera, me habría tomado tres días y tres noches llegar hasta aquí.
A partir de aquí, era el turno de Hoya.
No conocíamos bien la geografía del Sur, pero ese era su territorio.
El Sur era una vasta y densa jungla.
Los árboles eran tan altos como los del dominio de la Reina Serpiente, pero aquí la densidad era otra cosa.
Tan tupida que “jungla” se quedaba corto.
—Ugh… este lugar me da mala espina. Es perfecto para una emboscada.
So-Yeong temblaba.
—Kiyong-yong.
Tus y Pus movían sus colitas de un lado a otro, como diciendo: “No te preocupes.”
Como la más débil era So-Yeong, le presté temporalmente a mis Protectores del Dharma Izquierdo y Derecho.
Dos arañas blancas se posaron en sus hombros.
Con su protección, So-Yeong debería estar bien.
Aunque sinceramente, ni hacía falta.
Más que nada porque So-Yeong iba montada en mi espalda.
¿Qué bestia se atrevería a atacarme?
Sobre todo con un tigre del tamaño de una casa y un lobo caminando a mi lado.
Cualquier artista marcial con dos dedos de frente saldría corriendo a encerrarse en su secta, y las bestias salvajes se quedarían sin respirar para que no las detectaran.
—Click. Normalmente podríamos viajar tranquilos, pero ahora no. Últimamente, cada sabandija y su primo quieren pelear. Cuidado con los bichos venenosos. Esos no piensan, solo atacan por instinto.
Zzzzt.
Apenas terminó de hablar Hoya, apareció una nube oscura en la distancia.
Era un enjambre de insectos venenosos tan denso que parecía una nube.
【Heumwon Lv21】
【Heumwon Lv16】
【Heumwon Lv19】
––––––––––––––––––––
【Heumwon】
Abejas venenosas nativas de Kunlun, del tamaño de la palma de una mano. Sus aguijones inyectan toxina potente mezclada con qi de fuego. Si pican árboles, los marchitan; si pican bestias, las matan.
––––––––––––––––––––
…¡Heumwon!
Eso sí era peligroso.
Debíamos interceptarlas antes de que se acercaran.
Por muy mortal que fuera su veneno, al final seguían siendo abejas.
Con un buen Rayo Mortal Gae Gak, las haría trizas.
Apenas tomé aire—
Vwoop.
Algo pesado me pasó rozando la cara.
Era una telaraña.
Un hilo tenso, lanzado por las adorables y redondas glándulas de Pus.
Como ya había usado sus telarañas antes, conocía sus propiedades.
Las telarañas de Pus, aunque de seda, no eran pegajosas.
Podría parecer un defecto fatal, pero en realidad tenía sus ventajas.
Las telarañas de Pus eran impermeables.
Ya las habíamos usado para pescar pirañas, ¿recuerdan?
Observé en silencio lo que Pus haría.
Tus y Pus habían evolucionado, pero casi no las había visto en combate.
Boom!
Pus giró su telaraña como un mazo y la azotó contra el enjambre.
—¡Kiyooong!*
Había hecho un nudo en la punta para usarla como maza de púas.
Zzzzzzt…
Pero eso por sí solo no bastaría para dañar en serio al enjambre.
Aunque aplastara algunas, quedaban decenas.
Tus. Pus.
¿Cómo lo resolverían?
—¡Hiyooong!*
Fue entonces cuando entró el poder de Tus.
Desde la punta del hilo engrosado, roció veneno.
Lo que Pus había lanzado no era solo un mazo de telarañas.
Era un mazo empapado con el veneno de Tus.
Pero el enemigo era Heumwon.
Abejas que también usaban veneno.
El veneno solo no serviría mucho aquí.
—¡Kiyooong!*
—¡Kieeeng!*
Crackle crackle crackle!
Tus y Pus gritaron al unísono, y en un instante, la telaraña y el veneno se congelaron.
Craaaack!
…El mazo y el veneno solo eran el medio.
El verdadero golpe era el poder de frío que obtuvieron tras evolucionar.
Crackle clatter.
Docenas de Heumwon se congelaron y cayeron en un parpadeo.
Yo no soy lagarto de llorar fácil, pero sentí que se me humedecían los ojos.
Tomé a So-Yeong y me sequé las esquinas de los ojos.
Que sus habilidades de hielo hubieran crecido tanto…
Claro, fue por su esfuerzo, pero seguro alguien las había guiado bien.
Bien hecho, Baekrang.
—Yo no les enseñé nada de eso…
¿Entonces qué rayos fue eso?
—¡Kiengyaying!*
—¡Yingying Kiyooong!*
¿Cómo lo hicieron, Tus? ¿Pus?