Maximizar el carisma y heredar los recursos del juego - Capítulo 478
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- Capítulo 478 - Cenicienta y el rompecorazones
3:00 p. m.
Fase Uno, Base de Filmación de Microdramas de Yannan, sala de juntas.
Estaban presentes todos los líderes clave de la compañía.
En la pantalla grande se mostraba el plano de diseño de la base y los planes de desarrollo futuro.
—Los resultados de la promo en medios van bien, pero la tasa de interacción está baja. Propongo aumentar la colocación de contenido de video corto en las principales plataformas…
—Después planeamos una serie de lives: invitar directores o actores famosos a visitar la base y seguir subiendo la visibilidad…
El director de marketing, Zhang Guanming, estaba de pie junto al proyector con un documento en la mano. Su tono era calmado y claro.
Luego hablaron el director de ingeniería, Wang Zhi; el director de operaciones, Li Wenbo, y los demás.
Los ejecutivos tomaron la palabra uno por uno; el ambiente de la reunión era animado pero ordenado.
Era la primera reunión interna de alto nivel de la Base de Filmación de Microdramas de Yannan: de un peso enorme.
Tang Song estaba sentado en la cabecera de la mesa, con un traje azul marino oscuro. Su expresión era tranquila y serena, pero de él emanaba una autoridad innegable.
La mayoría de los directivos habían sido contratados o asignados por la Inversión de Cultura y Turismo de la Provincia de Yan y por el Grupo Handing.
Tang Song había mandado a Deju Renhe a investigar sus antecedentes. Como no había problemas serios, no hizo cambios.
Además, como la base de filmación acababa de abrir, la promoción oficial era crucial.
Muchos de ellos traían conexiones valiosas con gobierno y con la industria, lo cual daba un apoyo tras bambalinas muy necesario para el desarrollo de la base.
Al ir terminando la reunión,
Tang Song barrió la sala con la mirada e hizo un cierre conciso.
La sala entera estalló en aplausos.
Antes de que comenzara la reunión, la hermana Rong había regresado a su oficina y se dejó caer en la apretada silla del escritorio, soltando un largo suspiro.
Sacó su celular y vio un montón de mensajes sin leer.
Entre los reportes de trabajo había también una foto de la esteticista, mostrándole que ya había recogido el coche.
En la foto, ella estaba parada junto a la Mercedes G63, con un ramo de flores en la mano, el rostro lleno de alegría y satisfacción.
【Qianqian: “Gracias por el regalo, hermano Song. ¡Eres un fastidio!”】
【Qianqian: “Acabo de darle una vuelta— ¡se siente increíble! Cuando tengas tiempo tienes que irte conmigo a pasear.”】
Se notaba lo feliz que estaba.
Hasta le mandó varias impresiones de manejo, junto con unas tomas del interior.
Tang Song sonrió al leer y le contestó: «Qué bueno que te gustó. Ese coche te queda muy bien. Solo maneja con cuidado.»
【Qianqian: “¡Ajá! ¡Voy a manejar con cuidado! Tú también descansa, no te revientes de trabajo.”】
Chatearon un rato y, justo entonces—
¡Toc toc! Sonaron fuertes golpes en la puerta de la oficina.
Enseguida, la asistente Jiang Yourong entró con gracia.
—¡Presidente Tang! —traía una ligera sonrisa—. Las minutas de la reunión ya quedaron y se distribuyeron a todos los asistentes.
—Mm, muy bien. —Tang Song dio unos golpecitos en la mesa con los dedos y luego se puso de pie—. Aquí ya acabamos. Vamos, te llevo al centro financiero.
Lin Muxue dudó un momento y luego dijo en voz baja:
—Presidente Tang, el equipo de marketing ya terminó el primer borrador del video promocional de la base. Es bastante importante, quiero quedarme a darle seguimiento. Se lo reporto después, ¿sí?
Ahora que la base de filmación ya estaba operativa, su Xue Tang Cultura podía empezar a agarrar chamba.
En la ceremonia de apertura de hoy, además de los funcionarios y socios comerciales, también hubo directores, artistas y medios visitando las instalaciones.
Su plan era dejarse ver, hacer contactos y abrir camino para los movimientos que venían.
Ella podía sentir claramente que la percepción y la actitud de Tang Song hacia ella habían cambiado—y eso la hacía más atrevida.
Tang Song captó ese ligero cambio en su expresión y se le alzó un poco la comisura de los labios.
—Claro. Gracias por tu esfuerzo, asistente Lin.
Él conocía a Xiao Xue como la palma de su mano. Con la habilidad pasiva 【Observador】, por supuesto que notaba sus pequeñas intenciones.
Pero no le molestaba.
Cada quien tiene sus secretos.
Sobre todo alguien como Xiao Xue—nunca fue una chica simple y recta. Un poquito de maña es totalmente normal.
Era parte de su personalidad. Tang Song no tenía intención de corregirla ni exhibirla.
Lin Muxue se irguió.
—No es molestia, ¡servir al presidente Tang es un gusto!
Tang Song soltó una risa y le dio una palmadita en la cintura.
—Sigue así, asistente Lin.
Al verlo a los ojos, Lin Muxue se inclinó y le susurró:
—Presidente Tang, ¿por qué le brillan más los ojos hoy? No me diga… ¿que trae pupilentes?
Le guiñó de forma juguetona.
Tang Song se detuvo un segundo y de pronto respondió:
—A lo mejor es porque te traigo en los ojos.
—¡Ah! —Lin Muxue soltó un gritito, se tapó la boca con la mano y juntó las rodillas—, la vejiga casi se le disparó por reflejo.
Esa frase romántica tan repentina casi la mata.
La cara se le puso roja y caliente, el corazón le latía a mil y por un momento se quedó sin habla.
Tang Song estiró la mano, le pellizcó suavemente la mejilla y sonrió.
—Bueno, tú quédate ocupada aquí, yo ya me voy.
Dicho eso, se dio la vuelta y salió.
Las 【Gotas de ojos del rompecorazones】se le habían acabado hacía dos días.
El aspecto de sus ojos sí había ido mejorando poco a poco—no de golpe, pero ya era notorio.
Dicho simple: ahora sus ojos estaban limpios y brillantes, sin venitas rojas, sin opacidad, sin lagañas.
Las ligeras ojeras empezaban a parecer bolsitas finas, y el doble párpado se estaba volviendo más alargado y parejo.
Las comisuras de los ojos se le levantaban sutilmente, con un toque rosadito y saludable.
Y como todo mundo sabe—los ojos impactan muchísimo en la apariencia general.
Antes, Tang Song era guapo, sí, pero no tenía un rasgo que sobresaliera.
Ahora, en cambio, los ojos se le habían vuelto el punto fuerte—de esos que la gente recuerda con una sola mirada.
Ya en el elevador, Tang Song abrió la interfaz del sistema y revisó sus stats personales.
【Jugador: Tang Song (76 Carisma)】
【Rol: Presidente de Songmei Fashion】
【Estatura: 1.84 m, Peso: 80 kg】
【Constitución: 75, Resistencia: 78, Agilidad: 71, Comprensión: 83】
【Estado de activos:】
Saldo: ¥97 millones (Fondos de inversión: ¥504.5 millones)
La mejora reciente en apariencia, sumada a haber vinculado a su tercera compañera, había hecho que su carisma subiera a 76.
Además, sus atributos básicos también habían subido un poquito.
Pero después de comprar dos coches de contado, su saldo había bajado de una marquita que él tenía.
Pensándolo bien, tenía rato que no retiraba las ganancias del título 【Gusto popular】.
Y con el trabajo encima, casi no había tocado sus cuentas de Douyin ni de Xiaohongshu últimamente.
Esa idea le hizo brillar los ojos.
Aún había una forma efectiva de subir el valor de carisma: aumentar fama y reconocimiento público.
Además, subir seguidores en Xiaohongshu quizás le disparara recompensas ocultas.
Tal vez ya era hora de retomar la administración de esas cuentas—
Solo que esta vez debía cambiar de estrategia.
Después de todo, ya había pasado por una transformación completa.
…
Clac: la puerta del coche se cerró suavemente.
Tang Song se recargó en el asiento cómodo y dijo:
—A Songmei Fashion.
—Entendido. —Liu Jiayi asintió con firmeza, y el Rolls-Royce Phantom arrancó parejo.
Viendo a la conductora, segura, cool y con estilo, Tang Song de pronto preguntó:
—Xiao Qi, tú eres del noreste, ¿verdad?
Al oír ese nombre, el dedo índice de Liu Jiayi, que estaba en el volante, se le movió tantito. Respondió con calma:
—Sí, presidente Tang. Soy de la provincia de Liaoning.
Él antes le había dicho “Lao Qi” un par de veces—comparado con eso, “Xiao Qi” por lo menos era más aceptable.
Tang Song sonrió un poco.
—Este viernes en la tarde, Songmei Fashion va a ir a Wushan de team building. Está cerquita de tu tierra. ¿Quieres ir?
A ella se le movió la mirada y asintió.
—Claro, presidente Tang. Sea viaje de trabajo o de descanso, puede llevarme.
Y como si temiera que él lo entendiera mal, agregó en voz baja:
—Para su seguridad.
Viendo su perfil afilado y bonito, Tang Song soltó una risa.
—Está bien. Ah, Xiao Qi, tengo curiosidad— ¿qué tan buena eres peleando? ¿Sí puedes partir piedra con la mano?
A Liu Jiayi se le contrajo la comisura del ojo.
—No, pero sí tengo formación en combate profesional y defensa personal, tengo experiencia amplia en respuesta de emergencias y me coordino con un equipo de seguridad certificado. Puedo garantizar su seguridad en casi cualquier situación.
—Jajaja, era broma. No seas tan seria. —Tang Song sonrió y luego desvió el tema hacia Sheng Tang Security.
Como el proveedor de servicios de seguridad integral más conocido del país, Sheng Tang Security era una empresa a nivel grupo.
Su negocio cubría servicios de seguridad, transporte armado, ingeniería de seguridad, y tenía sucursales en todas las principales provincias y ciudades.
El lugar de team building al que iban—Wushan—también tenía una de sus sucursales.
A Liu Jiayi la había asignado como escolta la secretaria Jin, así que Tang Song confiaba en ella.
Invitarla esta vez también era para que le garantizara la seguridad durante el team building.
El coche avanzaba estable por la calle Yuxiang.
Al acercarse al Segundo Anillo Sur, apareció a la vista el campus de la Universidad Normal de la Ciudad de Yan.
Tang Song dijo de pronto:
—Bájame en la puerta sur de la universidad.
—Ok.
Al ver a lo lejos los dormitorios de profesores y acordarse del encurtido de rábano de la mañana, Tang Song no pudo evitar suspirar por dentro.
Tenía rato queriendo pasar por la universidad.
Una parte era porque Jiang Yourong antes le había mencionado “Hangzhou Yimai Technology Co., Ltd.”
Planeaba empezar con eso en cuanto acabara lo de Huashang Fashion, así que tenía que hablarlo con ella con anticipación.
Y la otra parte, claro, era por esa Cenicienta.
Habían convivido bastante. Fuera lo que fuera, Tang Song sí le tenía cariño a Qian Lele.
Y ese cariño no era solo de hombre a mujer—también traía un poco de cuidado de hermano mayor.
Con alguien como Qian Lele, él no tenía corazón para jugarle sucio.
Últimamente se había mantenido a cierta distancia a propósito, a ver si así ella se calmaba y veía si ese sentimiento que le estaba brotando se le pasaba solito.
Pero ahora parecía que se había alejado demasiado.
Para una niña de universidad tan sensible, tan insegura y tan pura, eso sí le podía haber dolido.
…
Poco después de las 4:00 p. m.
El Rolls-Royce Phantom se detuvo despacio frente a la puerta sur de la universidad, de inmediato llamando la atención y los murmullos de los que pasaban.
Apenas se abrió la puerta y Tang Song bajó, varias alumnas se sonrojaron y soltaron un pequeño grito.
Las suelas duras de sus zapatos de vestir repiquetearon claros sobre el cemento.
Con la brisa otoñal de la tarde, algunos mechones de su cabello y la basta de su abrigo se levantaron suavemente; toda la escena parecía una pintura.
—Ho… hola… —una chica cachetona se armó de valor para acercarse, pero en cuanto sus ojos se cruzaron con la mirada limpia y brillante de Tang Song, se acobardó y se echó para atrás con la cara ardiendo.
Las otras chicas claramente querían acercarse, pero no les alcanzó el valor.
Solo cuando esa figura alta y llamativa desapareció de su vista les llegó una ola de arrepentimiento.
En el campus—
Edificios de ladrillo rojo, centros de investigación modernos, esculturas entre los árboles…
Los estudiantes caminaban en grupos pequeños, unos apurados con sus libros, otros sentados platicando en voz baja sobre tareas.
Todo el campus se sentía tranquilo pero lleno de vida.
Al ver esa escena, a Tang Song se le vinieron a la mente pedacitos de sus propios años universitarios y se le dibujó una leve sonrisa.
Aunque ya pasaron más de tres años, seguía recordando su alma máter con claridad.
Unos diez minutos después, Tang Song entró al edificio de la Facultad de Computación.
Tomó el elevador al cuarto piso.
A los dos lados del pasillo había puertas de oficina, cada una con la plaquita del nombre y puesto del profesor.
Muy pronto encontró el salón que buscaba.
Aula 412, 【Jiang Yourong – Profesora Asociada】
Toc toc toc—
Tocó suavemente. Desde dentro se oyó una voz femenina, suave pero fría:
—Adelante.
Tang Song empujó la puerta y entró.
Ahí, detrás del escritorio, estaba Jiang Yourong, concentrada en la pantalla de su computadora.
Traía un cárdigan tejido color beige sobre una blusa blanca, y unos lentes de aro dorado en la nariz—todo en ella irradiaba un aire intelectual y elegante.
En ese momento, era exactamente la imagen de profesora universitaria que Tang Song tenía de ella.
Al oír los pasos, Jiang Yourong levantó la cabeza y dejó ver un rostro hermoso.
Cuando vio quién estaba en la puerta, parpadeó sorprendida—y luego una expresión de incredulidad le cruzó la cara.
Se levantó rápido, con los ojos brillándole.
—¡Tang Song! ¿Tú aquí?
Tang Song alzó la mano a modo de saludo y sonrió.
—Hola, profesora Jiang. ¿No lo interrumpo?
—¡Claro que no, tú siempre eres bienvenido! —su pecho generoso subió y bajó un poco por la emoción. Instintivamente se acomodó el pelo suelto y salió de atrás del escritorio; su figura madura y curvilínea era inconfundible.
Tang Song no pudo evitar echarle dos o tres miradas más.
La profesora Jiang tenía el típico cuerpo llenito—la relación cintura-cadera no era perfecta, había un poquito de vientre y los muslos eran llenos—pero todo eso le sumaba a su encanto femenino.
Tal vez eso era lo atractivo de una mujer madura.
Se miraron. Al ver los ojos claros y brillantes de Tang Song, las mejillas de Jiang Yourong se pusieron rosadas y el corazón se le aceleró.
—Esta vez vine sobre todo para hablar del financiamiento de Yimai Tech —dijo Tang Song, con un tono suave pero enfocado.
—Siéntate. Justo te iba a actualizar de eso.
Jiang Yourong cerró la puerta de la oficina, le señaló la silla junto al escritorio para que se sentara y luego caminó a servirle un poco de té de frutas de una tetera de esas de salud en un vaso desechable.
—Aquí está medio sencillo… perdona lo austero.
Le pasó el vaso, y sus dedos rozaron el dorso de la mano de él.
Ese toque tibio le movió algo en el corazón.
Tang Song tomó el vaso, dio un sorbo y el aroma dulce y acidito de la fruta se le expandió en la boca.
—Gracias, está rico.
Jiang Yourong sonrió suave, luego sacó un documento de un gabinete y se lo pasó.
—Este es un reporte que armé sobre la situación interna de Yimai Tech—te puede servir.
—¿Oh? —Tang Song alzó las cejas, tomó el expediente y mostró una ligera sorpresa—. ¿Tan detallado?
Jiang Yourong se veía un poquito orgullosa.
—Ajá. Hasta me fui a Hangzhou, invité a mi compañera a una buena comida… sí me costó conseguir esa info.
La expresión de Tang Song se volvió seria.
—Gracias, profesora Jiang.
El reporte no solo tenía información del equipo fundador, también del personal clave, de la tecnología de patentes y más.
Era obvio que sí le había metido trabajo.
Jiang Yourong jaló su silla y se sentó; luego, con una sonrisa juguetona, dijo:
—Entonces… ¿eso quiere decir que ya me debes un favor?
Al estar más cerca, Tang Song pudo captar con claridad el perfume ligero de su cuerpo—elegante pero cálido, con ese encanto maduro que solo da el tiempo.
—Claro, profesora Jiang. Si alguna vez necesita algo, puede venir conmigo.
—Entonces me lo voy a tomar en serio —Jiang Yourong sonrió con encanto, sin perder la elegancia, y con la pantorrilla le dio un toquecito en la pierna—. Antes me decías “hermana Yourong” cuando nos veíamos— ¿por qué ahora tan formal?
Al notar esa coquetería, a Tang Song se le movió un poco la comisura del ojo. Con un tono ligero dijo:
—Pues es que aquí estamos en la universidad. Hay que respetar su autoridad. Yo sí admiro a los académicos como usted.
Al oír eso, Jiang Yourong se tapó la boca y soltó una risita; los ojos le brillaron.
—Cuando fui a Hangzhou esta vez, usé de pretexto un intercambio académico y de paso fui a ver su modelo grande. ¿Te interesa? ¿Quieres que te cuente?
—Encantado.
Jiang Yourong juntó las manos sobre las piernas, se inclinó un poco hacia adelante y empezó a explicar en voz baja.
Como profesora asociada del departamento de computación, la base de Jiang Yourong era, sin duda, sólida. Antes, cuando trabajaba como asistente de Jin Meixiao, se encargaba del sector de internet y tecnología. Si no hubiera sido porque no aguantó la carga, quizá ahora la directora de Meigou Tech sería ella y no Li Chan. Ese arrepentimiento todavía la hacía querer pegarse en la pierna.
Después de un buen rato, Jiang Yourong se puso de pie, tomó su taza, dio un trago de té y sonrió:
—¿Algo más que quieras saber? Tómame como tu consultora personal—sin costo.
Tang Song pensó un momento y de pronto preguntó:
—Hermana Yourong, Lele está en clase ahorita, ¿verdad?
Jiang Yourong parpadeó.
—Sí, hoy en la tarde tienen clase magistral. Salen a las 5:40.
Tang Song levantó la muñeca y vio la hora—faltaban como 20 minutos para que terminaran.
—¿En dónde está tomando clase? Tengo rato que no la veo y… pues la extraño.
—Quinto piso, lado este, el salón grande.
Tang Song se levantó y dijo:
—Gracias por el té, hermana Yourong. Yo me voy a esperarla allá. Otro día la invito a cenar.
—Bueno, me quedo esperando esa cena.
Viendo cómo su figura desaparecía por la puerta, la mirada de Jiang Yourong se volvió un poco complicada.
—
Ya casi al final de la clase, el ambiente en el salón grande se había relajado y estaba alegre.
En grupitos, los alumnos platicaban en voz baja—unos sobre qué iban a cenar, otros sobre qué iban a hacer en la noche.
—Oigan, oigan— —una compañera que acababa de regresar del baño se dejó caer en su lugar y susurró emocionada—: ¡afuera del salón hay un vato guapí-simo! Me volteó a ver cuando pasé— ¡con esos ojos! Neta que hoy no voy a poder dormir.
Al oír su exageración, varias amigas se acercaron de volada.
—¿En serio tan guapo? ¿Es de la escuela?
—¿Será el de primer año, Wang Yanche?
—No, no, traía traje. Se veía maduro, no como alumno. Y el cuerpo, uf… yo casi babeo.
—Ay, no puede ser para tanto.
—¿En dónde está ahorita, Xiaorong?
—Cuando pasé estaba parado en diagonal frente a la puerta del salón—era imposible no verlo. No sé si siga ahí.
—Yo sí lo quiero ver. ¡Me encantan los hombres de traje!
Una de ellas se paró de inmediato y, con el pretexto de ir al baño, se salió—
y ya no regresó.
—¿Qué onda con ella, Linyin? Le voy a escribir.
—Sí, sí, sí, pregúntale si el chavo sigue ahí. Que mande foto. A ver si sí está tan exagerado.
Un momento después, en el grupo de WeChat les llegó una foto tomada medio a escondidas.
En la foto había un joven parado junto a la ventana.
El traje le quedaba perfecto, marcándole los hombros anchos y la cintura angosta.
Traía una carpeta en la mano, se veía elegante y seguro, con la cabeza baja, concentrado.
Aunque no se le veía la cara completa, sus cejas definidas, la quijada marcada y la nariz recta igual irradiaban un carisma innegable.
Por la luz y el ángulo, la foto no era tan nítida—
pero eso la hacía ver más artística y misteriosa.
Parecía un protagonista sacado de una novela o un manga—noble y que te deja sin aliento.
A todas las chicas alrededor se les iluminaron los ojos.
—¡Ese es literal mi tipo ideal!
—¿Sigue ahí afuera? ¡Yo también quiero verlo!
Las voces fueron subiendo.
Shi Xueqi dejó el celular en el escritorio, le dio toquecitos a las dos de adelante y dijo emocionada:
—Lele, Wenjia, ¿quieren ver? Me la acaban de mandar.
Como era una clase conjunta con varias carreras, no había muchas de su salón sentadas cerca.
Qian Lele dudó, negó con la cabeza y siguió viendo sus apuntes—no le interesó.
Li Wenjia, que traía audífonos, volteó a ver—y en el acto se le iluminaron los ojos.
—¡Wow! Mándamela por WeChat.
—Dicen que sigue allá afuera. Ya casi salimos—hay que aprovechar para seguirlo viendo, jeje.
A las 5:40 p. m. sonó la campana de salida.
Los alumnos guardaron sus cosas y empezaron a salir del salón en fila.
—Ándale, Xueqi, ¿qué esperas? —apuró Wenjia.
—Espérenme, déjenme me retoque. —Shi Xueqi sacó un espejito y se pintó tantito los labios; de paso se acomodó el pelo.
Wenjia la molestó:
—Qué coqueta. Como si sí fueras a hablarle. Lele, nos vamos al comedor— ¿andas libre hoy?
—Mm. —Qian Lele asintió, se echó la mochila al hombro y se puso de pie.
—¡Espérenme! ¡Yo también voy!
Al ver que las otras dos ya casi salían, Xueqi terminó rápido de retocarse, se esponjó el cabello y las alcanzó.
Mientras la gente salía en bola, Shi Xueqi y Li Wenjia bajaron inconscientemente el paso, los ojos buscando hacia las ventanas como muchas otras.
—Está guapísimo. Ese porte no es normal.
—¡Ahhh! ¿Creo que nos vio?
—¡Espera, viene para acá! ¡Me voy a morir!
Se oyeron pasos acercándose.
Las dos se pusieron rígidas, se callaron rápido y fingieron caminar normal—con el corazón en la garganta.
Al notar ese cambio raro en el ambiente, Qian Lele levantó la vista por instinto.
Sus miradas se encontraron. El corazón se le detuvo un segundo. Se quedó ahí, parada, con la mente en blanco, viendo a esa figura tan familiar.
Xueqi y Wenjia también se quedaron heladas y dejaron de caminar.
Justo cuando estaban por hablar, sonó una voz clara y magnética:
—Buenas tardes, Lele.
La figura alta entró en su campo de visión, de inmediato atrayendo las miradas de los estudiantes de alrededor.
Xueqi y Wenjia voltearon a ver a su compañera, el asombro cruzándoles por la cara.
—¿Qué pasa? ¿Ya no me reconoces? —Tang Song sonrió, guapo y cálido, mirando con ternura a la Cenicienta frente a él.
Qian Lele se mordió el labio y volvió en sí. Su voz tembló tantito:
—G-gege… ¿qué haces aquí?
Tang Song sonrió y le revolvió el cabello.
—Vine a verte. Y a invitarte a cenar— ¿andas libre?
—S-sí. —El rostro se le puso rosita de pena, pero los ojos le brillaban, limpios y llenos de luz.