Maximizar el carisma y heredar los recursos del juego - Capítulo 24

  1. Home
  2. All novels
  3. Maximizar el carisma y heredar los recursos del juego
  4. Capítulo 24 - Gao Mengting
Prev
Next
Novel Info

Al mediodía, Tang Song decidió invitar a Guo Peng y a Li Mingjun a comer en un pequeño restaurante de la carretera. Ordenaron cuatro platillos y una sopa, abundantes y a buen precio.

De vuelta en el taller de autos, sonó el teléfono de Li Mingjun. La tan elogiada dueña del coche por fin había llegado. Los tres hombres esperaron en el patio dos o tres minutos antes de que apareciera una figura esbelta y hermosa.

Li Mingjun se levantó de inmediato y la saludó con entusiasmo:
—Jefa Gao, por fin llegó.

—Hermano Li, no me haga burla. Usted sabe cómo le va a mi tienda —respondió la mujer con una voz agradable.

Guo Peng le dio un codazo a Tang Song, excitado:
—¡De verdad es una belleza! ¡Guapísima, incluso más que Tian Jing! ¡Y qué figura!

—Sí que es muy guapa —asintió Tang Song, también atraído por la mujer que se acercaba.

Apenas pasaba de los veinte años, con rasgos delicados y piel tersa. Su cabello castaño era abundante y esponjoso, y llevaba un maquillaje exquisito. Vestía jeans rectos con abertura, tenis blancos y un suéter de cuello alto, irradiando una energía juvenil.

Li Mingjun sonrió al presentarlos:
—Ella es Gao Mengting, la dueña del Wuling Hongguang S. Y él es Tang Song, el comprador del que te hablé.

—Encantada, señor Tang —dijo Gao Mengting con una sonrisa—. Es mucho más joven de lo que imaginaba.

Sus mejillas redondas se levantaron un poco al sonreír, dándole un aire tierno.

—Un gusto —respondió Tang Song con cortesía.

Tras un breve intercambio de palabras, Li Mingjun sacó dos contratos:
—Señorita Gao, por favor revise estas condiciones. Si todo está en orden, podemos firmar ya.

Gao Mengting tomó el contrato y se sentó en el patio, leyéndolo con atención. Cada vez que encontraba algo poco claro, preguntaba de inmediato y solo continuaba una vez satisfecha. Le tomó ocho minutos revisar las dos páginas en A4.

Tang Song se sintió algo avergonzado, pues él solo lo había hojeado rápido para confirmar modelo y precio.

—Ya está, Hermano Li. ¿Tiene una pluma?

—¡Claro! —Li Mingjun le pasó una pluma de carbón y un tampón de tinta.

Gao Mengting firmó con soltura y estampó su huella. Bajo el sol, sus dedos parecían delgados y claros, su caligrafía elegante y suave.

—Es su turno, señor Tang —dijo sonriendo, entregándole el contrato.

Tang Song lo firmó como comprador y puso su huella, quedando finalizado el acuerdo.

Gao Mengting colocó las llaves sobre la mesa y, tras dudar un momento, dijo:
—Según el contrato, señor Tang, debe pagar 20,000 yuanes en un plazo de 24 horas como parte de la compra. ¿Podría transferirlos ahora?

—Claro, ¿cómo prefiere recibirlos? —preguntó Tang Song, sacando su teléfono.

—Agreguémonos en WeChat. Si surge algún problema con el coche, puede contactarme directamente —sugirió, mostrando su código QR.

Tras agregarse, Tang Song transfirió 20,000 yuanes con la nota: Depósito compra de coche.

Gao Mengting aceptó de inmediato, mostrando alivio en su rostro.
—La verdad es que ando corta de dinero. Este pago llegó justo a tiempo. Gracias, señor Tang.

—De nada.

—Hermano Li, gracias por su ayuda. Le transfiero después la comisión y la tarifa de gestión. Necesitaré mi identificación hasta el traspaso del lunes.

—No hay problema —respondió Li Mingjun con una sonrisa.

Gao Mengting miró la hora y tomó su bolso.
—Ya no tengo nada más que hacer aquí, así que me retiro.

—Adiós.

—Hasta luego.

—Adiós —respondió Gao Mengting con una sonrisa, asintió y se dirigió con paso ligero hacia la salida.

Sus jeans ajustados acentuaban sus caderas torneadas y su cintura delgada, formando una curva sensual y fluida. Su cabello castaño ligeramente rizado se mecía al andar, destacando aún más su figura.

Tang Song no pudo evitar mirarla varias veces. Justo cuando estaba por salir, ella se detuvo de repente y giró bruscamente, sobresaltando a Tang Song, que sonrió con torpeza.

Gao Mengting respiró hondo, regresó corriendo al Wuling Hongguang y acarició suavemente la carrocería con expresión melancólica. Se apoyó en el pilar A, murmuró unas palabras, mordió su labio inferior y al fin dejó caer lágrimas.

Alzó su delicado rostro, se secó cuidadosamente con un pañuelo y volvió hacia Tang Song, inclinándose profundamente:
—Señor Tang, por favor cuídela bien. Es la versión de gama alta con suspensión trasera semi-espiral. Puede cargar hasta unos 800 kilos. No transporte productos acuáticos; corroen el piso aunque tenga protección. Haga mantenimiento cada 5,000 kilómetros…

Siguió dando consejos durante cuatro o cinco minutos, lanzando miradas frecuentes al coche.

Tang Song, conmovido, al fin respondió:
—Está bien, no se preocupe. Es mi primer auto y lo cuidaré mucho.

—¡Gracias! También fue mi primer coche, me acompañó tres años. Es confiable y resistente, sirve para personas y carga, en autopista o en caminos difíciles… —Gao Mengting levantó la cabeza—. Perdón, me puse sentimental. No debí voltear. Esta es la verdadera despedida.

Sonrió, balanceó su bolso beige y se alejó con gracia, su figura desapareciendo poco a poco.

Li Mingjun suspiró:
—Esta chica es especial. Ganó buen dinero con trabajos de medio tiempo en la universidad y en el último año compró este coche para empezar un negocio de ropa. Al principio le fue bien, incluso lo modificó. Pero un socio la estafó, y terminó en esta situación.

…

De vuelta en Qingxin Homestead, Tang Song guardó con cuidado el contrato y se sentó en el sofá, aturdido. Por fin había asegurado el coche que le gustaba, y el lunes, tras el traspaso, sería oficialmente suyo.

Debería sentirse muy feliz, pero pensar en la mirada de Gao Mengting al marcharse le provocaba cierta tristeza.

Tang Song se rió de sí mismo, dándose cuenta de que era porque se trataba de una chica extremadamente bella. Si hubiera sido menos atractiva, solo habría sentido un poco de lástima y nada más.

Perdido en sus pensamientos, abrió sin darse cuenta los Momentos de Gao Mengting en WeChat. Sus publicaciones eran en su mayoría promociones de ropa y zapatos, con algún que otro selfie. La más reciente, de hace tres minutos, decía:

“Gao Mengting: ‘Existe una tristeza que no puede llorarse, una tristeza que no puede explicarse a los demás; y aun si se explicara, no la entenderían. Permanece intacta por siempre, acumulándose en silencio como la nieve en una noche sin viento.’ — Haruki Murakami, «El país de las maravillas y el fin del mundo.”

 

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

You must Register or Login to post a comment.

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first