Maximizar el carisma y heredar los recursos del juego - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - Terminando el Juego
Ciudad Yan.
En el restaurante de parrilladas Tian Ji, Tang Song se dio una palmada en la cara enrojecida y exhaló un aliento mezclado con alcohol. Abrió la llave, juntó agua fría del grifo y se la echó en la cara. Sacó su celular para revisar la hora: 22:02. Al fin estaba terminando este evento de integración que había durado todo el día.
De regreso en el salón privado, fingió unirse rápido a la conversación de sus colegas, llevando una sonrisa inofensiva y asintiendo de vez en cuando. El ambiente estaba animado y armonioso. El director Chen Yunteng levantó su copa, dijo unas palabras ceremoniosas, pintó una visión grandiosa y puso fin de manera perfecta a la convivencia del día.
Una brisa nocturna ligeramente fría los recibió afuera del restaurante mientras los colegas se despedían unos a otros.
—Nos vemos el lunes, bye~
—Avísanos cuando llegues a casa.
—Cuídese en el camino, señor Chen, hasta luego.
—¡Vamos juntos, Tang Song, vamos para el mismo lado!
…
Dos compañeras charlaban animadamente en el asiento trasero del Nissan Teana negro. Tang Song, recargado en el asiento del copiloto, medio cerraba los ojos con expresión impasible.
Llevaba poco más de cuatro meses en Jinxiu Commerce, dedicando toda su energía al desarrollo del nuevo sistema SCM (Gestión de Cadenas de Suministro). Se encargó de todo: desde el análisis de requerimientos, la arquitectura del sistema, hasta el desarrollo de funcionalidades y la puesta en línea del código.
Cuando el sistema entró en funcionamiento, la eficiencia de trabajo mejoró notablemente y los costos de adquisición se redujeron de forma efectiva, lo que le valió grandes elogios de la alta dirección. Eso llenó a Tang Song, aún novato, de un profundo sentido de logro; incluso se ilusionó con el ascenso y aumento de sueldo prometidos.
Sin embargo, la realidad lo golpeó duro. El éxito del sistema SCM acabó convertido en mérito del director Chen, quien recibió elogios públicos, ascensos de rango e, incluso, supuestamente, opciones de acciones. El mantenimiento del proyecto se asignó a Du Shaokai, un compañero con conexiones, mientras que a Tang Song lo mandaron a desarrollar un nuevo proyecto, siempre aportando a la empresa. Esa serie de injusticias lo dejó frustrado y hasta pensó en renunciar.
Quizá notando sus pensamientos, en la convivencia de hoy el director Chen le aseguró en privado que le aplicaría un aumento del 10% el próximo mes, pidiéndole que trabajara con empeño y prometiendo que no volvería a ser tratado injustamente. Tras pensarlo mucho, Tang Song aceptó. Apenas lo habían hecho empleado fijo, había rentado un lugar cerca de la oficina, comprado una motoneta eléctrica y cultivado relaciones con los colegas. Renunciar ahora sería perder mucho. Además, con la mala situación económica, Jinxiu Commerce ya era su mejor opción.
Unos días atrás, su madre le llamó para contarle de un nuevo fraccionamiento en su pueblo natal y le pidió que lo fuera a ver cuándo pudiera.
Mientras se perdía en sus pensamientos, Zhao Yue, desde el asiento trasero, de pronto le dio una palmada en el hombro.
—¡Hermano Song! Hoy andas muy apagado, ¿acaso cortaste con alguien?
Tang Song contuvo sus emociones y se burló de sí mismo:
—Primero tendría que tener a alguien para poder cortar.
Zhao Yue se tapó la boca y rió entre dientes:
—Hermano Song, en realidad eres bastante sobresaliente. Eres capaz, bien parecido y alto. Solo te falta bajar de peso y ponerte en forma. ¡Seguro que las chicas de la empresa te perseguirán!
Tang Song se tocó la panza gruesa y suspiró:
—Lo intentaré.
—¡Ánimo! —Zhao Yue levantó los puños en un gesto adorable de aliento.
A su lado, Hu Mingli parpadeó y bromeó:
—Xiao Yue, con el potencial de Tang Song, ¡deberías aprovechar la oportunidad!
—Mingli, sospecho que tú me estás tanteando. ¿Será que tú tienes sentimientos por el hermano Song?
—Jajaja, ¿y si competimos limpiamente?
—Entonces cedo. ¡Tú llevas ventaja!
Las dos colegas, un poco ebrias, se empujaron juguetonamente entre risas, aunque sin tomárselo en serio. Tang Song era un buen tipo: entusiasta, sincero y con ambiciones, además de excelentes habilidades en el trabajo. Había trabajado en una gran empresa de internet en la capital y era reconocido como el mejor desarrollador backend del departamento. Pero su origen era humilde, un joven rural común, lo que hacía casi imposible comprar casa en Ciudad Yan. No tenía una apariencia destacada, vestía de forma descuidada, con el cabello desarreglado y algo pasado de peso. Como colega y amigo era excelente. ¿Pero para algo más profundo? Mejor no.
…
En el conjunto habitacional Qingxin Homestead, Tang Song arrojó la mochila a un lado y se dejó caer en la cama. El alcohol empezaba a hacer efecto, y el cansancio, la frustración y la impotencia lo envolvieron. Al rato se volteó, abrió el WeChat y escribió en el grupo del departamento: “Ya en casa.”
Después abrió el “sobre rojo de suerte” que había mandado el director Chen, recibiendo 3.2 yuanes, y contestó con un emoji de “Gracias, jefe”. Luego entró a su sección de Momentos y comenzó a deslizar el dedo sin rumbo, mirando las publicaciones de “amigos” conocidos y desconocidos. Unos compartían su vida diaria, otros sus romances, algunos disfrutaban la calma, otros se esforzaban duro. Parecía que todos, menos él, vivían felices.
Sin darse cuenta, una foto conocida le llamó la atención.
【Deng Yazhi: “Encontré por accidente una foto de la graduación de la prepa. ¿Cómo están, viejos compañeros?”】
Su dedo se detuvo involuntariamente. Tang Song se buscó en la foto, con la mirada un poco perdida. En ese entonces estaba por entrar a la universidad, lleno de juventud, optimismo y esperanzas, con una “luz de luna blanca” a su lado. Ahora, a sus 25, seguía soltero, con sobrepeso, sin coche ni casa, con su vida hecha un desastre. Le dio “me gusta” distraídamente, dejó el teléfono y se sentó en su escritorio, se puso los audífonos y se dispuso a relajarse con un juego.
Cada etapa de la vida tiene experiencias únicas. Desde que salió de la escuela, la realidad lo había desgastado. Dicho bonito: había madurado. Seguía gustándole lo que le gustaba, pero ya no se aferraba, por eso dejó la capital y se despidió de su “luz de luna blanca”. Aún odiaba lo que odiaba, pero ya lo toleraba, por eso se integraba al grupo y aceptaba las injusticias.
…
El juego “Heartthrob Simulator” había aparecido de repente en su computadora durante su último año de universidad, seguramente descargado por accidente mientras bajaba materiales de estudio. Por curiosidad, dio clic en el gran ícono llamativo, con intención de criticarlo, pero acabó jugándolo tres años, culpable en gran parte de su aumento de peso.
Este simulador de “cultivar un rompecorazones” tenía gráficos hermosos, efectos de sonido de primera, configuraciones completas y una jugabilidad única, todo sin gastar un centavo. La historia se ambientaba en el mundo real, con mapas, eventos, mercados financieros, empresas, políticas y entornos que reflejaban la realidad. Lo crucial era que la línea de tiempo del juego empezaba en 2016. En 2020, gracias a los buscadores, Tang Song poseía en el juego la ventaja de un “dedo dorado”: sabía qué acciones y futuros subirían, qué industrias iban a despegar, qué compañías serían unicornios, qué películas, canciones y artistas se volverían populares…
Además, cada personaje del juego tenía su propia trama, dejando ver su crecimiento, su vida, sus alegrías y penas, creando una gran inmersión. En el juego, Tang Song cumplía su sueño de ser un rompecorazones: experimentaba la dicha de ser multimillonario, rodeado de bellezas y en la cima del poder. Pero un juego era solo un juego. En la realidad no era más que un asalariado miserable, sin casa, coche ni novia, viviendo entre el caos y las humillaciones del trabajo.
Sacudiendo la cabeza para despejar esos pensamientos, Tang Song entró al juego, revisó notificaciones sin leer, recogió recompensas de misiones y compró nuevos ítems. Tras algunas operaciones ya familiares, volvió a la interfaz principal. El mouse se detuvo al ver la línea de tiempo del juego.
1 de abril de 2023.
La hora dentro del juego marcaba 1 de abril de 2023, 23:50. Por la diferencia en el flujo del tiempo, la línea temporal del juego estaba a punto de coincidir con la realidad. Como el juego se desarrollaba en el mundo real, Tang Song sentía curiosidad por cómo avanzaría la historia. Se lamió los labios secos, tomó despreocupado una botella de Coca-Cola y llamó a su querida “Secretaria Jin” para que le rindiera cuentas del trabajo. Mientras bebía refresco y admiraba en pantalla sus medias, la cintura delgada y las caderas erguidas, todas sus preocupaciones se desvanecían y su humor mejoraba de golpe. Aunque todo en el juego era falso, la alegría que le daba era real.
…
Al pasar la medianoche, la música rítmica en sus audífonos se detuvo de pronto, y la fecha del juego cambió a 2 de abril de 2023. Enseguida comenzó a reproducirse automáticamente una animación bellísima. Desde la historia de 2016, fueron apareciendo los personajes, con tramas emocionantes, logros, títulos, medallas y objetos desfilando, repasando todo el viaje del juego. La pantalla fue quedando en silencio, con solo unos pasos acercándose. El jugador “Tang Song” apareció lentamente en escena, vestido con un traje impecable, irradiando elegancia y confianza. Se plantó frente a la ventana panorámica del último piso, mirando las luces brillantes de la ciudad, desprendiendo un encanto indescriptible. La cámara se movió de arriba abajo hasta detenerse en su espalda, mientras en el centro aparecían letras grandes:
“El relato parece terminar aquí. Despiertas de un largo sueño y vuelves a abrazar el mundo real. ¡Felicidades, jugador!”
—¡No mames! ¿Ya terminé el juego? ¿De verdad es el final? —Tang Song se quedó boquiabierto, se inclinó hacia adelante y clickeó frenéticamente el mouse, golpeando el teclado, pero la pantalla seguía igual. Un frío le recorrió el corazón. Había invertido demasiado en este juego, cuyo trasfondo realista y la inmersión única lo hacían sentir que de verdad cultivaba élites, desarrollaba empresas, amasaba fortunas y mejoraba a sí mismo. Pero ahora, esas historias turbulentas se cortaban de golpe, y los personajes llenos de vida se desconectaban de él. Una fuerte sensación de vacío y desconexión lo invadió, respirando con dificultad.
De pronto sonó un “ding” claro. El juego desapareció de la pantalla de la computadora, quedando solo el escritorio de Windows. La vista de Tang Song se nubló un instante.
¡Shhh! Una pantalla luminosa de estilo sci-fi se desplegó frente a él:
“Jugador confirmado.”
“Cargando recursos del sistema… 1%… 50%… 100%”
“Completado.”