Manual de supervivencia de un joven Omega interestelar - Capítulo 90
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Lin Xin intentó salir de los brazos de Li Yao, pero este los apretó instintivamente y lo estrechó con tanta fuerza que comenzó a dolerle.
—Hermano, suéltame.
Lin Xin tocó la frente ardiente del hombre.
—¿Quieres dejarme? —preguntó Li Yao con voz ronca.
Sus ojos lo observaban con una intensidad penetrante, como los de una bestia feroz que se encontrara permanentemente al borde de perder el control.
—No. —Lin Xin suavizó la voz—. Quiero pedirle al abuelo Bai que traiga a un médico para que te examine.
—No hace falta —se negó Li Yao obstinadamente—. Conozco mi propio cuerpo.
—Estás ardiendo, hermano.
Lin Xin lo miró preocupado.
Antes había visto a compañeros entrar en periodos de susceptibilidad. Aunque los síntomas variaban de una persona a otra, ninguno había reaccionado con tanta intensidad como Li Yao.
Aquello superaba por completo todo lo que sabía sobre los periodos de susceptibilidad de los Alfas.
En circunstancias normales, un Alfa que tenía compañero mejoraba rápidamente después de recibir el consuelo de su Omega.
¿Por qué, después de que Lin Xin se hubiera esforzado desde la tarde anterior hasta la madrugada de aquel día, la situación de su hermano no solo no había mejorado, sino que se había vuelto todavía más grave?
Los ojos del joven, enrojecidos por la falta de sueño, comenzaron a humedecerse.
Finalmente, Li Yao cedió y abrió los brazos.
Al recuperar la libertad, Lin Xin apretó los dientes y se obligó a incorporarse. Tomó el pijama que estaba junto a la cama y se lo puso trabajosamente.
Ni siquiera los entrenamientos habituales de combate lo habían dejado con semejante dolor de cintura y espalda.
Después de vestirse, se puso las pantuflas.
Apenas dio dos pasos, pisó un preservativo usado.
Su rostro se puso rojo al instante.
Luego recorrió el suelo con la mirada y descubrió los demás preservativos esparcidos por la habitación.
Apretó involuntariamente los labios.
Li Yao permanecía tumbado en la cama, observándolo como un depredador. Al verlo mirar el suelo, preguntó con voz ronca:
—¿Qué pasa?
Lin Xin se agachó, recogió rápidamente los preservativos y los arrojó a la papelera de la habitación.
Destrucción de pruebas.
Al verlo, Li Yao se humedeció los labios.
Sus ojos dorados estaban llenos de deseo por el joven.
Lin Xin intentó ignorar aquella mirada abrasadora sobre su espalda y utilizó su identificador para llamar al mayordomo Bai y explicarle la situación.
Bai Xu respondió que haría venir a un médico cuanto antes.
Lin Xin terminó la comunicación y aprovechó el tiempo antes de que llegara el médico para ordenar un poco el dormitorio.
—Déjalo. Que lo haga Meilin —dijo Li Yao al verlo tan ocupado.
Lin Xin negó rápidamente con la cabeza.
¡Él y su hermano todavía estaban dentro de la habitación!
Dejar entrar a la tía Mei para que limpiara las huellas de lo que habían hecho juntos sería demasiado vergonzoso.
Solo de imaginar aquella escena, Lin Xin se apresuró a encender el sistema inteligente de ventilación para dispersar el intenso aroma acumulado en la habitación.
Después sacó sábanas y fundas limpias del armario, retiró las usadas, las hizo un ovillo y las metió en el cesto de la ropa sucia del baño.
El médico llegó muy pronto.
Era un Beta varón. Vestía una bata blanca, llevaba un monóculo redondo y tenía el cabello peinado hacia atrás.
Guiado por Meilin, entró educadamente en el dormitorio.
Lin Xin permaneció junto a la cama mientras el médico sacaba un instrumento de diagnóstico y examinaba a Li Yao.
Li Yao tenía el ceño fruncido y no parecía dispuesto a colaborar.
—Hermano, extiende la mano.
Lin Xin lo miró fijamente.
Li Yao no pudo resistirse a aquella mirada y terminó sacando una mano de debajo de las mantas.
Cuando el médico terminó el examen y observó los valores del instrumento, exclamó sorprendido:
—Mariscal, sus niveles de hormona Alfa están muy por encima de lo normal.
Las hormonas eran sustancias esenciales para el organismo. Una vez perdido el equilibrio, podían desencadenar todo tipo de problemas.
El periodo de susceptibilidad de un Alfa era precisamente una consecuencia del exceso de hormona Alfa, mientras que los inhibidores servían para reducirla y devolver el organismo a un estado de equilibrio.
Los resultados acababan de mostrar que la hormona Alfa en el cuerpo del mariscal estaba a punto de superar el umbral crítico y alcanzar niveles peligrosos.
Si no se controlaba a tiempo, las consecuencias podían ser graves.
El médico miró al joven junto a la cama con evidente desconcierto.
Qué extraño.
El Omega del mariscal estaba a su lado.
¿Por qué sus niveles de hormona Alfa aumentaban en lugar de disminuir?
Lin Xin no pudo evitar preguntar:
—Doctor, ¿hay alguna forma de tratarlo?
El médico tosió suavemente dos veces.
—Perdone que haga una pregunta tan personal, pero… ¿el mariscal y la señora ya realizaron una marca completa?
Lin Xin se quedó paralizado.
Negó con la cabeza y respondió, avergonzado:
—Hasta ahora… solo hemos hecho marcas temporales.
Li Yao frunció el ceño con desagrado.
—¿Para qué preguntas tanto? Receta algún medicamento y puedes marcharte.
El aroma a abeto del ambiente se volvió todavía más intenso.
Pero el médico era Beta.
Los Betas no podían percibir las feromonas de los Alfas, así que permaneció completamente imperturbable.
—Mariscal, usted debería saber perfectamente que este problema no puede resolverse simplemente tomando medicamentos.
Li Yao guardó silencio.
Lin Xin preguntó con calma:
—¿Una marca completa puede reducir la hormona Alfa?
—En teoría, sí —respondió el médico.
Ignorando la mirada mortal que el mariscal le dirigía, comenzó a explicar con absoluta seriedad:
—La hormona Alfa influye en el periodo de susceptibilidad de los Alfas, mientras que la hormona Ami influye en el celo de los Omegas. Solo cuando ambas se neutralizan completamente puede alcanzarse un verdadero equilibrio. Una marca temporal puede resolver una urgencia momentánea, pero no es una solución a largo plazo. Si se repite demasiadas veces, incluso puede producir el efecto contrario. Por cierto, ¿el mariscal sufrió recientemente algún estímulo emocional particularmente intenso?
—¿Un estímulo?
Lin Xin miró al hombre que permanecía en la cama con expresión sombría.
¿Se refería al incidente del río Yilin?
Él y el mayordomo Bai habían quedado atrapados dentro del dominio de una bestia mutante de nivel seis, sin que nadie supiera si estaban vivos o muertos.
Su hermano se había preocupado demasiado y había sufrido una enorme alteración emocional.
¿Eso había provocado el desequilibrio de su hormona Alfa?
Y después había trabajado durante tres días y tres noches sin descansar.
¿El agotamiento extremo había empeorado todavía más la situación?
A pesar de los intentos de Li Yao por detenerlo, Lin Xin le explicó al médico lo ocurrido.
Después de escucharlo, el médico asintió.
—Eso lo explica. El estrés emocional y el agotamiento se fueron acumulando hasta cierto punto. Al aparecer el estímulo adecuado, todo estalló de golpe como un volcán. Cuando se alcanza este estado, intentar bloquearlo ya no sirve de mucho. Hay que canalizarlo para reducir el peligro al mínimo.
Lin Xin vaciló.
—Entonces… ¿la solución es realizar una marca completa?
El médico asintió con decisión.
—Exactamente.
Terminada la consulta, dejó dos cajas de medicamentos y volvió a insistir en que realizaran la marca completa lo antes posible.
Después, bajo la gélida mirada de Li Yao, abandonó tranquilamente la habitación.
En el dormitorio, Lin Xin y Li Yao se quedaron mirándose.
Pasado un rato, Li Yao abrió una de las cajas que había dejado el médico, sacó una pastilla y se dispuso a llevársela a la boca.
Lin Xin le sujetó la muñeca.
—Hermano, hagamos la marca completa.
Li Yao frunció el ceño.
Dejó la pastilla, atrajo al joven hacia la cama y lo abrazó. Mientras acariciaba su suave cabello, preguntó con voz grave:
—¿Sabes lo que estás diciendo?
Lin Xin asintió.
—Lo sé perfectamente.
Li Yao le sostuvo suavemente la barbilla.
Sus profundos ojos dorados contenían emociones peligrosas.
—Todavía eres muy joven. No deberías soportar tanta presión por mi culpa.
Lin Xin se sentó sobre él y apoyó ambas manos en sus hombros, completamente serio.
—Ya soy adulto. Tengo derecho a decidir sobre mi propio cuerpo y mis acciones. Somos compañeros. Debemos afrontar juntos las dificultades.
Li Yao besó su entrecejo.
—Que pienses así es suficiente.
—¡Hermano!
Lin Xin sostuvo entre las manos su rostro ardiente.
Su voz se quebró.
—Yo… no quiero que te pase nada.
Li Yao se relajó contra el cabecero y dejó que el joven se tumbara sobre su pecho.
Comenzó a acariciarle la espalda como si estuviera tranquilizando a un pequeño gato.
—¿Sabes lo que significa una marca completa?
—Sí.
Lin Xin se incorporó ligeramente y contempló atentamente el hermoso rostro del hombre.
No había la menor vacilación en sus ojos negros.
—Quedaré embarazado.
Sí.
Los Omegas poseían una constitución extremadamente fértil. Una vez que un Alfa realizaba una marca completa, la posibilidad de embarazo era prácticamente del cien por ciento.
Para Lin Xin, el embarazo era un concepto extraordinariamente ajeno.
Ni siquiera estaba preparado psicológicamente para ello.
Desde pequeño había sido criado como soldado de reserva de Mechas.
Su objetivo siempre había sido convertirse en un excelente guerrero mecha y, algún día, luchar hombro con hombro con su hermano en el campo de batalla.
Al principio, cuando se diferenció como Omega, quizá había sentido cierta confusión.
Pero después de comprobar que poseía una fuerza que no perdía ante la de un Alfa, dejó de importarle si era A u O.
En sus planes de vida nunca había habido hijos.
No porque no los quisiera.
Simplemente, nunca había contemplado la posibilidad de quedar embarazado.
Ahora, sin embargo, su compañero había entrado en un periodo de susceptibilidad y sufría un peligroso desequilibrio hormonal.
No podía permanecer indiferente.
—Después de quedar embarazado tendrás que suspender tus estudios y permanecer un año en casa —dijo Li Yao mientras acariciaba suavemente la tersa mejilla del joven con el pulgar.
—No importa —respondió Lin Xin.
Solo era un año.
Como mucho, repetiría el curso.
—Los niños pequeños son difíciles de cuidar. Cuando se ponen inquietos, interrumpen el entrenamiento y los estudios.
—Yo… puedo enseñarle a jugar con modelos de mechas.
Lin Xin apretó ligeramente los labios.
Intentó imaginarse a sí mismo cuidando de un niño y la idea le pareció increíblemente extraña.
—No. Cuando todavía son pequeños es muy complicado. Tendrás que alimentarlo, cambiarle los pañales, cargarlo constantemente, consolarlo… Ocupará todo tu tiempo.
Después de decirlo, fue el propio Li Yao quien frunció primero el ceño.
Solo imaginar que un niño pudiera arrebatarle parte de la atención del joven hizo surgir en su interior una posesividad difícil de describir.
Al ver que el hombre parecía estar a punto de perder nuevamente el control, Lin Xin se inclinó y tomó la iniciativa de sellar sus labios con los suyos.
Li Yao abrió ligeramente los ojos, sorprendido.
El joven imitó la forma dominante en que el hombre solía besarlo y tomó el control.
Cuando terminó el beso, Lin Xin levantó la cabeza y respiró con rapidez.
—Hermano, quiero la marca completa.
Las feromonas con aroma a orquídea se extendieron por el aire como hilos invisibles que envolvían al hombre.
Era como una polilla lanzándose voluntariamente hacia las llamas.
Li Yao había hecho demasiado por él.
Le había salvado la vida en varias ocasiones, lo había sacado de la oscuridad y le había dado un hogar cálido y feliz.
Lin Xin no podía limitarse a recibir sin dar nada a cambio.
Si el médico había dicho que la situación era peligrosa y que solo una marca completa podía resolver el problema, ¿por qué habría de renunciar únicamente por la posibilidad de un embarazo?
Li Yao contempló profundamente al joven.
Todos sus sentidos se habían vuelto extremadamente sensibles.
Las feromonas de ambos se entrelazaban y se resistían a separarse.
—¿No te importa quedar embarazado? —preguntó por última vez.
—Un hijo… sería fruto de nuestro amor.
Después de decirlo, las mejillas de Lin Xin se tiñeron de rojo y su expresión se volvió tímida.
Li Yao se giró bruscamente, lo dejó debajo de él y bajó la cabeza para besarlo profundamente.
Pero justo cuando Lin Xin pensó que el hombre finalmente liberaría todos los deseos que llevaba reprimiendo, Li Yao se detuvo de repente.
—Hoy no.
Se frotó la frente ardiente, tomó el medicamento que había dejado junto a la cama y se tragó dos pastillas.
—¿P-por qué no? —preguntó Lin Xin.
Temiendo que se arrepintiera, tiró suavemente de su cabello.
Li Yao rozó con los dedos las marcas de su cuello.
Lin Xin sintió un pequeño pinchazo de dolor y encogió involuntariamente los hombros.
—Una marca completa requiere mucha resistencia física. No es algo que pueda terminarse en uno o dos días —dijo suavemente.
El corazón de Lin Xin comenzó a golpearle el pecho.
Pum, pum, pum.
Recordó lo que había leído en los libros de fisiología.
Cuando un Alfa realizaba una marca completa sobre un Omega, dejaba permanentemente sus propias feromonas en el cuerpo de su compañero, estableciendo así una exclusividad mutua.
Debido al vínculo que se formaba durante el proceso, este podía prolongarse durante muchas horas, y el Omega entraba simultáneamente en celo.
Aquella condición especial podía durar entre diez días y medio mes.
…
El joven se cubrió con las mantas y cerró los ojos.
Había decidido dormir primero y recuperar todas sus energías.
Li Yao se quedó sin palabras.
Desde que las bestias mutantes invadieron la Tierra, la humanidad había atravesado la época más oscura del apocalipsis.
La población disminuyó drásticamente.
Incluso después de recuperar territorios habitables y desarrollar nuevas tecnologías, la tasa de natalidad continuó siendo extremadamente baja.
La inseminación artificial y los úteros artificiales no eran soluciones perfectas.
Los niños que no habían sido gestados dentro del cuerpo de una madre presentaban, en mayor o menor medida, deficiencias emocionales.
Al principio, aquel problema no recibió suficiente atención.
Pero después de que ocurrieran varios incidentes graves, las autoridades tuvieron que abandonar la expansión generalizada de ambas tecnologías, imponer controles estrictos y conservarlas únicamente como procedimientos médicos especiales.
Quinientos años atrás, los genes humanos evolucionaron y dieron lugar a seis sexos.
La aparición de los Alfas y los Omegas resolvió eficazmente el problema de la baja natalidad.
Desde entonces, la velocidad de reproducción humana aumentó enormemente.
En menos de un siglo, la población se multiplicó varias veces, sentando las bases para la posterior expansión de la humanidad por el universo.
En la actualidad, la población de los cuatro países interestelares crecía de manera constante.
Cada vez que se descubría un planeta apto para la vida, grupos de humanos emigraban allí.
Irónicamente, la Tierra había terminado convirtiéndose en uno de los planetas con menor población humana.
Pero el aumento de la natalidad también había traído consigo ciertos inconvenientes.
La facilidad de los Omegas para concebir les causaba numerosos problemas.
Una vez marcados por un Alfa, existía el riesgo de embarazo.
Sin embargo, era imposible que pasaran toda su vida evitando las relaciones íntimas o permanecieran constantemente en estado de gestación.
Los científicos desarrollaron preservativos y anticonceptivos especiales que resolvieron eficazmente aquel problema.
Pero tanto los preservativos como los medicamentos anticonceptivos bloqueaban las feromonas y afectaban el establecimiento de una marca completa entre un Alfa y un Omega.
Por ese motivo, muchos Omegas adultos tenían hijos a una edad relativamente temprana.
Después de reflexionar cuidadosamente, Lin Xin tomó la decisión de ayudar a Li Yao a superar aquel peligroso periodo de susceptibilidad.
También se preparó mentalmente para recibir una nueva vida.
En el baño cubierto de vapor, el joven terminó de ducharse y apoyó ambas manos sobre el lavabo mientras contemplaba su reflejo.
El espejo poseía una función antivaho y reflejaba con absoluta claridad sus delicados rasgos.
Su piel, recién bañada en agua caliente, estaba suave y húmeda.
Detrás de él, el hombre lo contempló con sus ojos dorados ligeramente oscurecidos.
Li Yao avanzó.
Y lo abrazó desde atrás.
…