Manual de supervivencia de un joven Omega interestelar - Capítulo 69
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- Capítulo 69 - Una apuesta de baloncesto
—¡Ah! Zong Yuan, ¿estás bien?
Varios Alfas volvieron en sí y corrieron apresuradamente a ayudarlo a levantarse.
El rostro de Zong Yuan estaba lívido. Una vez de pie, lanzó una mirada feroz hacia el culpable que lo había derribado de un balonazo.
Sin embargo, cuando vio claramente el rostro de la otra persona, se quedó paralizado y un extraño destello atravesó sus ojos.
Hacía un momento había estado demasiado ocupado discutiendo con los Betas de la especialidad de Logística como para prestar atención al «transeúnte» que casi había recibido el golpe.
Aunque los demás habían gritado alarmados, él no le había dado importancia.
Jamás imaginó que aquel «transeúnte» ocultara semejante fuerza. No solo había atrapado su balón, sino que además se lo había devuelto, golpeándolo de lleno y haciéndolo quedar completamente en ridículo.
Como uno de los estudiantes más destacados de la especialidad de Combate, ¿cómo iba a tragarse semejante humillación?
Estaba a punto de ajustar cuentas con aquel «transeúnte» cuando descubrió que se trataba del Omega masculino que últimamente se había vuelto bastante famoso.
¡Y además lo conocía!
No solo lo conocía.
¡Era su enemigo!
Zong Yuan era el subcapitán del equipo Pantera Negra.
Unos días atrás, su compañero Jianlong se había enfrentado a Pojun en la arena y había perdido miserablemente. Gracias a aquel combate, Pojun había saltado a la fama y se había convertido de inmediato en uno de los nuevos favoritos de la plataforma de transmisiones.
Ya tenía entre cinco y seis millones de seguidores.
Incluso dos grandes jugadores como Bifang y Lifeng habían comenzado a prestarle atención.
Todos los integrantes del equipo Pantera Negra odiaban a aquel Omega llamado Pojun y habían jurado vengar aquella humillación durante la competición de mechas.
Sin embargo, lo que realmente sorprendió a Zong Yuan fue descubrir que Pojun también estudiaba en la Academia Militar Wentian.
El distintivo de su uniforme indicaba…
¿La especialidad de mechas?
Claro.
Con semejante habilidad para pilotar mechas, solo podía pertenecer a esa especialidad.
Pero era extraño.
¿Alguna vez habían oído hablar de un Omega masculino tan fuerte?
Zong Yuan siempre había sido arrogante y autoritario. Su padre era general y, además, él ocupaba el primer puesto en la clasificación general de la especialidad de Combate.
Gracias a eso actuaba a su antojo.
Muchos estudiantes no se atrevían a ofenderlo y, aunque fueran víctimas de sus abusos, solo podían soportarlo en silencio.
Ese mediodía había ido a la cancha de baloncesto acompañado por varios compañeros con los que se llevaba especialmente bien.
Sin embargo, todas las canchas estaban ocupadas.
Como decía el refrán, era más fácil apretar un caqui blando.
Los Alfas de las especialidades de mechas y navegación espacial no eran fáciles de provocar.
Pero Zong Yuan no consideraba una amenaza a los Betas de Logística.
Así que se acercaron para echarlos.
Inesperadamente, aquellos Betas resultaron bastante tercos y se negaron a cederles la cancha.
En particular, el Beta con gafas que encabezaba al grupo no había dejado de burlarse de él.
Furioso, Zong Yuan terminó lanzándole el balón.
Pero aquel astuto Beta ya estaba preparado y lo esquivó a tiempo, haciendo que el balón saliera disparado hacia un transeúnte.
Y, por pura casualidad, aquel transeúnte resultó ser Pojun, el mismo que había hecho perder toda la dignidad al equipo Pantera Negra.
Ahora él también había terminado derribado vergonzosamente por un balonazo de Pojun.
¡A la vieja enemistad acababa de sumarse una nueva!
El rostro de Zong Yuan se volvió feroz.
Apartó las manos de los compañeros que lo sostenían y avanzó agresivamente hacia Lin Xin.
Los demás se miraron entre sí y, tras vacilar un instante, lo siguieron.
En cuestión de segundos, cinco corpulentos Alfas de más de un metro noventa rodearon al Omega que, en comparación con ellos, parecía delgado y pequeño.
Lin Xin permaneció inexpresivo.
Contempló tranquilamente a los altos Alfas que lo rodeaban.
Desde el momento en que devolvió el balón, ya sabía que la otra parte no dejaría pasar el asunto.
Ya que se había metido en problemas, los enfrentaría hasta el final.
—Oye, mocoso, tienes bastante valor, ¿eh? —preguntó el Alfa situado a la izquierda de Zong Yuan.
Sonreía ampliamente y sus ojos entrecerrados brillaban con malas intenciones.
—¿Especialidad de mechas? ¿Primer año? ¿Por qué nunca te había visto? —preguntó con arrogancia el Alfa que estaba a la derecha de Zong Yuan, mirándolo desde arriba.
Lin Xin les lanzó una mirada fría.
El descanso del mediodía era limitado y todavía tenía que visitar al instructor Ling.
No disponía de demasiado tiempo para desperdiciarlo con aquellas personas.
Ya que querían ajustar cuentas, lo resolverían rápidamente.
Ignoró a los dos «subordinados» que intentaban provocarlo y miró directamente a Zong Yuan.
—¿Cómo quieres resolverlo? —preguntó con indiferencia.
Zong Yuan frunció el ceño.
La tranquila reacción de Lin Xin solo avivó más su ira.
—Me lastimaste. ¿No deberías disculparte y compensarme? —preguntó con voz áspera.
—Oye, ¿quién debería disculparse con quién?
Una voz burlona interrumpió la conversación.
Zong Yuan giró rápidamente la cabeza y fulminó con la mirada al Beta de gafas.
El otro permaneció completamente indiferente a su furia y llevó a sus compañeros hasta detrás de Lin Xin para apoyarlo.
—Zong Yuan, no creas que por ser un Alfa de la especialidad de Combate vamos a tenerte miedo. Nosotros llegamos primero a esta cancha y ustedes después. ¿Por qué tendríamos que cedérsela? —El Beta de gafas soltó una risa fría—. Esto es la Academia Militar Wentian, no la residencia de tu padre, el general. Hay cámaras inteligentes por todas partes. No puedes abusar de los demás solo porque seas más fuerte. Este estudiante era un transeúnte inocente. Tú mismo le lanzaste el balón. ¿Acaso tampoco puede defenderse? Si eres inferior a él, deja de hacer el ridículo.
Zong Yuan se enfureció.
Las palabras del Beta eran como echar aceite al fuego.
—¡Zhang Suze! ¡Nadie va a creer que eres mudo si mantienes la boca cerrada! —rugió.
Las venas de su cuello sobresalieron.
—Solo estoy diciendo la verdad. ¿Por qué te enfureces tanto? —preguntó Zhang Suze con una sonrisa, sin darle la menor importancia a su ira—. Un grupo de Alfas adultos como ustedes, acosando a un…
Miró a Lin Xin y se acomodó elegantemente las gafas decorativas.
—…adorable estudiante Omega. Cualquiera que lo viera…
Así que el Omega masculino del que habían hablado aquella mañana era este.
Visto de cerca, era realmente delicado y hermoso, de piel blanca y suave, adorable como una muñeca de porcelana.
Pero el lanzamiento de hacía un momento había sido verdaderamente sorprendente.
¿Cómo podía un cuerpo tan esbelto liberar semejante fuerza?
Aunque quizá aquel Omega poseyera una fuerza extraordinaria, seguía estando solo frente a cinco personas.
Zhang Suze detestaba a quienes abusaban de su superioridad numérica.
Además, todo aquello había comenzado por su disputa con Zong Yuan.
No había razón para involucrar a un transeúnte inocente.
—¡Zhang Suze, no creas que no me atrevo a golpearte! —rugió Zong Yuan.
—Hazlo. ¿Quién te tiene miedo? —Zhang Suze abrió las manos—. Mejor todavía si las cámaras lo graban. Podemos ir juntos ante el director académico y pedirle que decida quién tiene razón.
El director académico era famoso por su severidad.
Cuando alguien infringía seriamente las normas de la academia, jamás mostraba favoritismos.
Podía expulsar directamente al responsable.
Por poderosa que fuera su familia, no serviría de nada.
Zong Yuan apretó los puños.
Sus dientes rechinaron.
Ambos se enfrentaron con la mirada, ninguno dispuesto a retroceder. La atmósfera se volvió extremadamente tensa.
—Un partido de baloncesto —dijo Lin Xin con calma—. Si gano, tú te disculpas. Si ganas, yo me disculpo.
Zong Yuan y Zhang Suze lo miraron sorprendidos.
Lin Xin consultó la hora en su identificador y frunció el ceño.
—Quince minutos para decidir al ganador.
Tenía que apresurarse a visitar al instructor Ling y, después, seguir el consejo de su ge y regresar a la villa para dormir un poco durante el descanso.
No tenía tiempo para seguir discutiendo.
La propuesta del joven Omega fue tan directa que tanto los Alfas de Combate como los Betas de Logística se miraron sorprendidos.
¿Un Omega jugando al baloncesto contra un Alfa?
¿Era una broma?
Había veinte centímetros de diferencia entre sus alturas.
El pequeño Omega no tenía ninguna ventaja.
Perdería inevitablemente.
Zhang Suze no pudo evitar aconsejarlo:
—Te recomiendo elegir otro método. El baloncesto es precisamente lo que mejor se le da a Zong Yuan.
Zong Yuan resopló.
—No sabes medir tus propias capacidades.
Lin Xin clavó en él una mirada afilada.
—Uno contra uno. ¿No te atreves?
Zong Yuan se quedó inmóvil.
De repente recordó cómo Jianlong había sido aplastado por aquel joven en el Mundo Mecha.
Una irritación inexplicable surgió en su corazón.
—Uno contra uno, entonces. —Torció los labios—. ¡No vayas a llorar cuando pierdas!
Lin Xin no tenía ganas de seguir desperdiciando palabras.
Sacó un par de zapatos deportivos de su anillo espacial y se quitó las botas militares.
Después se quitó la gorra y la chaqueta del uniforme, dejando al descubierto la camisa blanca.
Desabrochó los puños y se remangó.
Una vez preparado, dio un par de saltos ligeros, entró en la cancha y separó las piernas con naturalidad, adoptando una postura preparada para el enfrentamiento.
Un destello despiadado atravesó los ojos de Zong Yuan.
Tomó el balón y se colocó frente a Lin Xin.
—¿Reglas?
—Como quieras —respondió Lin Xin.
—Quien anote más puntos en quince minutos gana —dijo Zong Yuan—. No habrá restricciones para robar el balón.
—De acuerdo.
Lin Xin no puso ninguna objeción.
Zhang Suze protestó desde fuera de la cancha:
—¡Zong Yuan, eso es aprovecharte de él!
¿Sin restricciones para robar el balón?
¿No equivalía a permitir prácticamente cualquier falta?
Zong Yuan respondió provocador:
—Él no se opuso.
Zhang Suze frunció el ceño y entró en la cancha.
—Dame el balón. Yo haré el lanzamiento inicial.
A Zong Yuan le dio igual y se lo lanzó.
Zhang Suze lo atrapó con precisión y preguntó burlonamente:
—¿Confías tanto en mí?
Zong Yuan soltó una risa fría.
—Aunque lo lances mal, conseguiré el primer balón.
Zhang Suze apretó los labios.
Se colocó entre ambos y se preparó para lanzarlo.
Los demás retrocedieron automáticamente hasta quedar fuera de las líneas de la cancha.
—¡Prepárense! —gritó Zhang Suze con seriedad.
Los dos competidores tensaron inmediatamente sus cuerpos, listos para saltar por el balón en cualquier momento.
Los Betas de Logística estaban nerviosos por Lin Xin.
La diferencia de altura era demasiado grande.
Por buena capacidad de salto que tuviera, ¿cómo podría un Omega superar a un Alfa?
—¡Comienza el partido!
Zhang Suze lanzó el balón con fuerza hacia arriba.
Zong Yuan y Lin Xin saltaron al mismo tiempo.
—¡Vamos, hermano Zong!
—¡Vamos, pequeño!
Los Alfas de Combate animaron a Zong Yuan.
Los Betas de Logística no quisieron quedarse atrás y gritaron al unísono para apoyar al joven.
Zhang Suze había lanzado el balón muy alto, a unos cuatro o cinco metros del suelo.
Con una altura cercana a los dos metros, Zong Yuan saltó fácilmente y estiró el brazo.
Sus dedos casi tocaron el balón.
Sonrió con satisfacción.
De repente, una mano blanca y delicada llegó antes que la suya.
Bajo la mirada atónita de Zong Yuan, el joven tomó el control del balón con absoluta calma.
Giró la muñeca y se apoderó de él primero.
Sin siquiera volver a tocar el suelo, Lin Xin sujetó el balón con ambas manos, giró en pleno aire y lanzó directamente hacia el aro.
—¡Bam!
El balón cayó.
El joven aterrizó con la misma ligereza.
Todo quedó en silencio.
El balón rebotó varias veces sobre el suelo y regresó a las manos de Lin Xin.
Entonces los Betas de Logística estallaron en vítores.
—¡Excelente, pequeño!
—¡Eres increíble!
—¡Como se esperaba de alguien de la especialidad de mechas! ¡Qué brutal!
—¡Jajajaja! ¡Así se hace!
En contraste con su emoción, los Alfas de Combate tenían expresiones complicadas y llenas de incredulidad.
¿No era demasiado aterradora la capacidad de salto de aquel Omega?
Parecía que le hubieran crecido alas en la espalda.
Había saltado a más de tres metros del suelo y conseguido el balón con facilidad.
¡Y no solo eso!
Había girado ágilmente en pleno aire y encestado con absoluta precisión.
Zong Yuan se había quedado atónito, pero si cualquiera de ellos hubiera ocupado su lugar, probablemente habría reaccionado todavía peor.
—¡Primer punto para el pequeño! —anunció Zhang Suze levantando una mano.
Una peligrosa aura emanó del cuerpo de Zong Yuan mientras observaba fijamente a Lin Xin.
¡Definitivamente no podía subestimarlo!
Cerró los puños y movilizó el poder mental de su cuerpo.
Lin Xin tenía ahora la posesión y comenzó a botar el balón sin prisas.
En cuanto se dispuso a lanzar, Zong Yuan se abalanzó sobre él como una pantera negra.
Extendió su largo brazo con la intención de arrebatarle el balón por la fuerza.
Lin Xin realizó una finta.
Zong Yuan mordió el anzuelo.
El joven giró sobre un pie y se movió con la ligereza de una golondrina.
Zong Yuan solo vio una imagen borrosa.
Cuando quiso darse cuenta, el joven de camisa blanca ya se encontraba debajo del aro.
Lin Xin saltó.
Se elevó por los aires.
Y clavó el balón directamente con un mate.
Zong Yuan permaneció rígido donde estaba.
Una fina capa de sudor apareció en su frente.
¿Qué…
acababa de ocurrir?
Claramente estaba a punto de quitarle el balón.
Pero, de alguna manera, el otro había desaparecido de delante de sus ojos.
Antes de que pudiera reaccionar, ya había conseguido su segunda anotación.
Quince minutos no eran demasiado, pero tampoco demasiado poco.
Sin embargo, si ya había perdido dos puntos al comienzo, quizá no tuviera tiempo suficiente para alcanzarlo después.
—¡Clap, clap, clap!
Los Betas de Logística aplaudieron emocionados.
—¡Vamos, pequeño! ¡Otra más!
Los ojos de Zhang Suze se volvieron penetrantes detrás de sus lentes.
El alboroto comenzó a atraer a estudiantes de los alrededores.
Muchos se acercaron por curiosidad y rodearon la cancha.
Cuando descubrieron que un Alfa alto y corpulento estaba disputando un partido de baloncesto contra un Omega mucho más bajo, todos quedaron sorprendidos.
Muy pronto se unieron a los Betas de Logística y comenzaron a aplaudir y vitorear, llevando el ambiente hasta su punto máximo.
En el campo de fútbol cercano, Tang Xuefei dejó de jugar y miró hacia la cancha de baloncesto.
—¿Qué pasa allí? ¿Por qué hay tanto alboroto?
—Ni idea.
Kong Di se limpió el sudor del rostro mientras respiraba con dificultad.
—¿Qué tal si… voy a mirar?
Tang Xuefei lo había arrastrado a jugar al fútbol y estaba tan agotado que deseaba terminar cuanto antes.
—¿Mm?
Tang Xuefei levantó ligeramente el balón con la punta del pie, lo atrapó con una mano y se lo colocó bajo el brazo.
—Vamos. Iremos juntos.
Kong Di echó a correr inmediatamente.
—¡Oye, espérame!
Tang Xuefei corrió detrás de él.
Kong Di aceleró todavía más y salió disparado como el viento.
Estuvo a punto de chocar con alguien, pero reaccionó rápidamente, dio una voltereta lateral, aterrizó sin problemas y siguió corriendo.
Tang Xuefei pasó junto a aquella persona mientras lo perseguía.
—¡Demonios! ¿Qué les pasa a esos dos de la clase A01? —protestó Li Yu, todavía sobresaltado, mientras contemplaba sus espaldas.
—Seguramente van a ver qué ocurre en la cancha de baloncesto —dijo Sun Jinyue, señalando hacia allí.
Li Yu estiró el cuello.
—¿Qué tal si… nosotros también vamos a echar un vistazo?
Había muchísima gente alrededor de la cancha, estudiantes de distintas especialidades.
Sin duda estaba ocurriendo algo interesante.
—Está bien —respondió Sun Jinyue con indiferencia—. Hoy llevas todo el día sin energía y parece que nada te interesa. ¿Por fin encontraste algo que te anima?
Li Yu caminó hacia la cancha y agitó una mano.
—Ah, ni me lo menciones. Anoche alguien me dio una paliza brutal en el Mundo Mecha. Cuando desperté esta mañana todavía me sentía completamente abatido.
—¿Qué pasó? ¿Quién te dio la paliza? —preguntó Sun Jinyue con curiosidad.
La habilidad de Li Yu para manejar mechas estaba por encima de la media.
¿También había momentos en que alguien podía aplastarlo de esa manera?
Y, por su aspecto, el golpe a su confianza había sido considerable.
—¿Quién más podría ser?
Li Yu puso cara de sufrimiento.
Una idea atravesó la mente de Sun Jinyue.
—¿Pojun?
Li Yu asintió débilmente.
—Sí…
¡Su cuñado, después de despertar su intención de matar, era demasiado aterrador!
¡Demasiado aterrador!
Durante el combate, hubo varias ocasiones en las que creyó que realmente iba a morir.
El Mundo Mecha poseía un cien por ciento de realismo y, por eso, todos valoraban mucho sus vidas virtuales y evitaban morir innecesariamente.
Sun Jinyue tragó saliva y le dio unas palmadas compasivas en el hombro.
—Debió ser duro.
Li Yu le propuso con absoluta sinceridad:
—Algún día deberías desafiar tú también a Pojun. Te aseguro que aprenderás muchísimo.
Sun Jinyue negó inmediatamente con la cabeza.
—¡No, gracias!
Mientras hablaban, llegaron a la cancha de baloncesto.
Había tanta gente que tuvieron que abrirse paso a empujones hasta conseguir un lugar con buena visibilidad.
—¿Eh?
—¡Ah!
Cuando vieron claramente a las dos personas que disputaban el intenso partido, Li Yu y Sun Jinyue abrieron la boca de par en par.
Lin Xin se desplazaba con una velocidad asombrosa mientras botaba el balón.
Esquivó con facilidad todos los agresivos intentos de Zong Yuan por detenerlo y saltó desde un ángulo complicado para lanzar.
—¡Bam!
¡Canasta!
Zhang Suze gritó:
—¡Diez puntos para el pequeño!