Manual de supervivencia de un joven Omega interestelar - Capítulo 121

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—¿Yo… no soy hijo de papá y mamá?

Lin Xin levantó la cabeza y miró confundido al oficial He.

Aquella línea escrita en el documento le parecía inconcebible.

Después de que se diferenciara como Omega, la actitud de sus padres había cambiado drásticamente. Su padre, en particular, se había vuelto extremadamente despiadado, tratando de «casarlo» como si fuera una mercancía a cambio de una enorme dote. Aunque aquello le había dolido profundamente, Lin Xin nunca había dudado de que fuera hijo biológico de ambos.

Ahora, al ver aquel informe genético, se quedó completamente aturdido.

Li Yao levantó una mano y le acarició suavemente la cabeza para consolarlo.

El oficial He explicó:

—Las feromonas de tu padre huelen a tequila y las de tu madre, a vainilla. Las tuyas, en cambio, tienen aroma a orquídea. Eso no concuerda con las leyes de la herencia genética.

Las feromonas eran hereditarias dentro de una familia. Si Lin Xin realmente fuera hijo biológico de aquella pareja, sus feromonas deberían oler a tequila o a vainilla. Era imposible que tuvieran aroma a orquídea.

Cuando investigaba el caso de tráfico y contrabando, el oficial He había descubierto aquel detalle y le había parecido muy extraño, por lo que solicitó a sus superiores acceso a los datos de la base genética. Al investigarlo, había encontrado la clave del asunto.

No era su hijo biológico.

Con razón no les había dolido en absoluto venderlo.

Ante aquel recordatorio, Lin Xin se quedó paralizado.

¿La herencia de las feromonas?

Nunca había pensado en eso.

Como se había diferenciado tarde y, además, había ocurrido aquel accidente que los dejó con una deuda enorme, toda su atención se había concentrado en encontrar la manera de ganar dinero para pagarla. Después se había sentido desesperado al descubrir que sus padres pretendían venderlo como mercancía y solo había pensado en escapar de aquella casa.

Más tarde conoció a su hermano y el centro de su vida cambió. Dejó de pensar en sus padres y, naturalmente, tampoco reparó en la diferencia entre sus feromonas.

Al ver la expresión desconcertada del joven, el oficial He sonrió.

—Todos los detalles están registrados en el expediente. Puedes leerlo con calma.

En aquella era tecnológica, los sistemas de información estaban muy desarrollados. Los genes de cada recién nacido se registraban en la supercomputadora inteligente, de modo que quedaba perfectamente documentado quiénes eran sus padres y a qué familia pertenecía. Esto prácticamente había erradicado el secuestro y tráfico de menores. Un caso como el de Lin Xin era bastante excepcional.

Lin Xin apretó la carpeta entre los dedos y levantó la mirada hacia Li Yao, con los ojos llenos de vacilación.

—Léelo —dijo Li Yao, inclinándose para besarle la sien—. No importa de quién seas hijo. Eres mi compañero.

Lin Xin buscó una silla y se sentó. Respiró profundamente y abrió la carpeta.

【Padre: Lin Ye. Nacido en el año estelar 485. Fallecido a los 27 años. Soltero. Ciudadano de la República del Dragón Azul. Originario de la Tierra. Miembro del Ejército del Dragón Celeste, con rango de capitán. Falleció en el año estelar 512, sacrificándose heroicamente durante la batalla del sector estelar D908.】

Sacrificado…

La respiración de Lin Xin se detuvo por un instante y, sin darse cuenta, tomó la mano de Li Yao.

¿Su padre biológico había muerto antes de que él naciera?

Li Yao también leyó aquel párrafo y entrelazó sus dedos con los de él.

—Era militar. Un héroe que sacrificó su vida por su país.

—Mm.

Lin Xin asintió suavemente y continuó leyendo. Entonces sus ojos se abrieron con sorpresa.

¡Su padre era nada menos que el hermano mayor del actual patriarca de la familia Lin!

Debido a que había muerto en la batalla dieciocho años atrás sin haberse casado ni dejado descendencia, el puesto de patriarca había pasado a su hermano menor, Lin Yi.

Lin Xin recordó de pronto a aquella señora Han que de vez en cuando visitaba su casa. Era precisamente la esposa de Lin Yi y la actual señora del patriarca de la familia Lin.

Se mordió un dedo, pensativo.

Sus padres adoptivos eran parientes tan lejanos de la familia Lin que, en teoría, apenas tenían relación con la rama principal. Sin embargo, la señora Han siempre parecía prestarle una atención especial. Cada vez que iba de visita, solía preguntarle por sus calificaciones.

Ahora que lo pensaba, debía conocer su verdadera identidad.

Por eso le prestaba tanta atención.

Con un intenso deseo de descubrir la verdad, Lin Xin se apresuró a leer la información sobre su madre biológica.

【Madre: Ji Jue. Nacida en el año estelar 494. Edad: 36 años. Soltera. Ciudadana del Reino del Pájaro Bermellón. Originaria del planeta Wangyue. Lugar de residencia actual: desconocido.】

¿Su madre… era del Reino del Pájaro Bermellón?

¡Y seguía viva!

El corazón de Lin Xin, que había estado fuertemente oprimido, se relajó un poco.

Su madre, Ji Jue, había nacido en una familia común. A los diecisiete años llegó a la República del Dragón Azul como estudiante de intercambio y conoció a su padre, que entonces tenía veintiséis. Mantuvieron una relación durante un año y planearon casarse, pero los demás miembros de la rama principal de la familia Lin se opusieron.

Justo entonces estalló una marea de bestias mutantes en el sector estelar D908 y su padre fue enviado al frente como parte de la vanguardia. Antes de partir, le prometió a su madre que se casarían cuando regresara victorioso.

Por desgracia, el destino fue cruel.

Murió en combate.

Para entonces, su madre ya había recibido una marca completa de su padre y estaba embarazada de seis meses cuando recibió la noticia de su muerte.

Después de leer los antecedentes de sus padres, Lin Xin encontró a continuación la transcripción de un interrogatorio.

【Policía: ¿Por qué el hijo de Lin Ye y Ji Jue terminó convirtiéndose en tu hijo?】

【Lin Zhang: Camarada policía, es una larga historia. Puedo contárselo todo con sinceridad, pero, por favor, no se lo diga a mi esposa. Ella no sabe nada de esto.】

Lin Xin abrió ligeramente los ojos.

Era la transcripción de un interrogatorio en el que su padre adoptivo había hablado a solas con la policía.

【Lin Zhang: Yo también fui cadete de reserva de mechas. Cuando estaba en la preparatoria sufrí heridas graves durante un entrenamiento de campo. Como el rescate tardó demasiado en llegar, perdí el momento óptimo para recibir tratamiento y mi cuerpo quedó dañado. Ya no pude seguir estudiando para convertirme en piloto de mecha y tuve que cambiar de profesión. Creí que no era diferente de una persona normal hasta que, después de casarnos, mi esposa dio a luz a un bebé muerto. Solo entonces supe que aquella lesión había afectado mi capacidad reproductiva. En aquel momento sufrí muchísimo. No podía entenderlo. Durante todos los controles prenatales todo había estado normal, así que ¿por qué nuestro hijo había muerto durante el parto? No podía aceptar la realidad y tampoco me atrevía a decirle la verdad a mi esposa. Así que me fui solo al final del pasillo del hospital y me puse a llorar. Entonces la señora Han apareció de repente frente a mí con un bebé recién nacido en brazos.】

【Policía: ¿Era el hijo de Ji Jue y Lin Ye?】

【Lin Zhang: Sí. Me pidió que lo intercambiara por el hijo que acabábamos de perder. Dijo que ya había hecho los arreglos necesarios en el hospital y que nadie revelaría la verdad. Solo teníamos que criar bien al niño y formarlo adecuadamente; en el futuro, nos permitiría regresar a la rama principal de la familia. No lo pensé demasiado y acepté.】

【Policía: ¿Cómo terminó el niño en manos de la señora Han?】

【Lin Zhang: No supe de dónde provenía realmente hasta después de terminar los trámites del certificado de nacimiento y demás documentos. Ji Jue había dado a luz sin estar casada y no quería regresar al Reino del Pájaro Bermellón con el niño, así que antes del parto fue a reclamarle a la familia Lin. Pero para entonces Lin Yi ya había heredado el puesto de patriarca. La señora Han no podía permitir que aquel niño compitiera en el futuro con su hijo por la posición de patriarca, así que llegó a un acuerdo con Ji Jue y buscó una familia que criara al niño. Ji Jue tenía prisa por regresar a su país, por lo que aceptó.】

【Policía: ¿Por qué te eligió a ti?】

【Lin Zhang: Como el niño debía registrarse bajo el apellido Lin, buscó a alguien y averiguó cuál era la situación de nuestra familia.】

【Policía: ¿Ji Jue regresó alguna vez para reclamar a su hijo?】

【Lin Zhang: No. Después de abandonar la República del Dragón Azul hace dieciocho años, jamás volvió ni se puso en contacto con nosotros. Fue como si se hubiera esfumado. Nunca volvimos a saber nada de ella.】

【Policía: Si la señora Han les pidió que criaran y formaran bien al niño, ¿por qué ahora intentaron venderlo?】

【Lin Zhang: ¡Camarada policía, yo de verdad nunca quise vender al niño! ¡Me engañaron! ¡No sabía que ese señor Huang era un contrabandista! ¡Me tendieron una trampa y me arruinaron!】

【Policía: Responde mi pregunta.】

【Lin Zhang: Se diferenció como Omega. ¿Cómo se suponía que iba a formarlo? ¡Los Omegas no tienen otra salida que casarse y tener hijos! Además, en ese momento debíamos dos millones al hospital. Estaba completamente desesperado y por eso decidí casar al muchacho con un comerciante rico a cambio de una dote elevada.】

【Policía: ¿Por qué no le pidieron ayuda a la señora Han?】

【Lin Zhang: ¿Cree que es tan fácil cruzar las puertas de la familia Lin? Además, cuando todos nuestros parientes y amigos supieron de nuestra deuda, empezaron a evitarnos como si fuéramos serpientes venenosas. ¡A mí también me dolió muchísimo! Criamos al niño con tanto esfuerzo durante dieciocho años. Le dimos comida, ropa y un lugar donde vivir. Gastamos todos nuestros ahorros para enviarlo a la mejor academia militar. ¿Y cuál fue el resultado? ¡Se diferenció como Omega! ¡No solo nos hizo perder la cara, sino que todos los sacrificios que hicimos como matrimonio se fueron por el desagüe!】

【Policía: Entonces, ¿criaron al niño únicamente por beneficio propio? ¿Nunca sintieron afecto por él?】

【Lin Zhang: Tampoco puede decirlo así. Claro que había afecto, pero la situación era desesperada. Nos perseguían para que pagáramos la deuda y no tuvimos otra opción. Lo criamos durante dieciocho años. Era justo que nos lo compensara de alguna manera, ¿no?】

Lin Xin ya no pudo seguir leyendo las quejas de su padre adoptivo.

—Ploc…

Una lágrima cayó sobre el papel.

Después cayó otra.

Y otra más.

Li Yao le quitó la carpeta de las manos y lo estrechó entre sus brazos, acariciándole suavemente la espalda.

—Cariño, no llores. Si ellos no te quieren, yo sí. El bebé y yo te necesitamos.

—Hermano… buaa…

Lin Xin se aferró al pecho de Li Yao, apretando con fuerza la tela de su uniforme entre los dedos mientras los sollozos escapaban de su garganta sin que pudiera contenerlos.

No quería llorar.

Pero le dolía demasiado.

Le dolía tanto que las lágrimas simplemente no se detenían.

Incluso después de criar a un perro durante tantos años, cualquiera acabaría sintiendo cariño por él. Sin embargo, sus padres adoptivos solo lo habían considerado una pieza de intercambio para obtener beneficios. En cuanto descubrieron que había perdido su valor, lo desecharon como si no fuera más que hierba seca.

Le había costado muchísimo tiempo romper los lazos emocionales que todavía lo unían a ellos. Después de la transmisión en vivo de aquel día, había pensado que todo había terminado.

Pero entonces había descubierto inesperadamente que tenía otros padres biológicos y, sin poder evitarlo, una pequeña esperanza había nacido en su corazón.

Sin embargo, su padre había muerto en combate, su madre biológica lo había abandonado y la rama principal de la familia Lin lo había desechado.

Todas las expectativas que acababan de surgir se hicieron añicos.

Por muy fuerte que fuera, al final no era más que un joven de dieciocho años.

A Li Yao ya no le importó que estuvieran en una comisaría. Sentó al joven entre sus brazos y no dejó de besarlo y consolarlo, susurrándole palabras tranquilizadoras junto al oído.

Lin Xin le rodeó el cuello con los brazos y secó involuntariamente sus lágrimas contra el uniforme militar del hombre. Poco a poco, sus emociones se estabilizaron.

El oficial He, que permanecía a un lado, se sintió bastante incómodo.

Después de presenciar aquella tierna interacción entre el mariscal y su compañero, finalmente comprendió a aquellos fanáticos de la pareja que se volvían locos disfrutando de cada muestra de afecto entre ambos.

Esperó pacientemente un buen rato.

Cuando Lin Xin finalmente se tranquilizó y salió de los brazos del mariscal con el rostro enrojecido, el oficial He tosió dos veces y adoptó una expresión seria.

—En cuanto a tu madre biológica, nuestra investigación reveló algunas cosas bastante extrañas.

Lin Xin se secó las lágrimas de las comisuras de los ojos.

—¿Qué cosas?

—Según la declaración de Lin Zhang, tu madre hizo un trato con la señora Han de la familia Lin para poder regresar al Reino del Pájaro Bermellón. Sin embargo, después de investigar por distintos medios, descubrimos que hace dieciocho años tu madre nunca abordó ninguna nave espacial con destino al Reino del Pájaro Bermellón.

Lin Xin lo miró sorprendido.

—¿No regresó?

—Así es —respondió el oficial He—. La policía de la República del Dragón Azul citó a declarar a la señora Han, pero mantuvo la boca cerrada. Aparte de afirmar que tu madre te dejó bajo su cuidado, se negó a revelar cualquier otra cosa. Debido a su posición, no pudimos presionarla más.

Lin Xin mostró una expresión abatida y perdió toda energía.

Li Yao le rodeó los hombros con un brazo y preguntó al oficial He:

—¿Y qué ocurrió en el Reino del Pájaro Bermellón? Si su hija desapareció, ¿sus padres no denunciaron su desaparición?

—Sí lo hicieron —respondió el oficial He—. Presentaron la denuncia hace dieciocho años, pero nunca encontraron nada.

El espacio interestelar era inmenso y el universo demasiado vasto. Las desapariciones no eran infrecuentes, sobre todo durante las épocas en las que los piratas espaciales proliferaban. Si una nave era secuestrada, todos sus pasajeros pasaban a figurar como desaparecidos.

Con suerte, algunos podían regresar con vida décadas después.

Sin ella, acababan convertidos en polvo cósmico y desaparecían para siempre.

Si Ji Jue hubiera tenido un registro de salida del país, la policía al menos habría podido averiguar qué nave había abordado.

Pero no existía ninguno.

No había ningún rastro que seguir.

Sin embargo, pensar que todavía permanecía en la Tierra tampoco tenía sentido.

Mientras llevara puesto su identificador personal, sería posible localizar el lugar donde vivía.

Pero no había nada.

Durante dieciocho años no había aparecido ni un solo registro de consumo suyo en la Tierra.

Si hubiera muerto, el identificador personal habría transmitido automáticamente la información a la supercomputadora. Si alguien se lo hubiera retirado por la fuerza, el dispositivo habría quedado en estado de bloqueo.

El identificador de Ji Jue no mostraba ninguna de esas dos condiciones.

Eso dejaba una única posibilidad.

Seguía viva.

Pero vivía en algún lugar sin acceso a la red interestelar.

Después de que el oficial He le explicara todos los detalles, una pequeña llama de esperanza volvió a encenderse en el corazón de Lin Xin.

—Hermano.

Miró a Li Yao con determinación.

—Quiero encontrarla.

Y entonces le preguntaría cara a cara por qué, después de haberlo dado a luz, lo había abandonado.

—Está bien —respondió Li Yao—. La buscaremos juntos.

De regreso a casa, Lin Xin se quitó los zapatos y se acurrucó en el amplio sofá de cuero genuino, abrazando un suave cojín contra el pecho. A través de la ventanilla del vehículo flotante, contemplaba las bulliciosas calles del exterior.

Li Yao calentó una taza de leche y se la entregó.

Lin Xin volvió en sí, recibió la leche tibia y empezó a beber lentamente.

Cuando iba por la mitad, de pronto recordó algo. Se humedeció los labios y giró la cabeza para observar fijamente a Li Yao.

Li Yao estaba preparándose un té. Al percibir la mirada suspicaz del joven, sonrió.

—¿Qué pasa? ¿No te gusta?

Lin Xin negó con la cabeza.

Lo examinó con atención, intentando encontrar algún indicio en aquel apuesto rostro. Sin embargo, el hombre se comportaba con demasiada naturalidad y no mostraba la menor anomalía.

Lin Xin frunció ligeramente los labios y preguntó directamente:

—Hermano, ¿ya sabías lo de mis padres?

Li Yao dejó a un lado el té que estaba preparando, tomó un pañuelo de papel y limpió el pequeño bigote de leche que había quedado sobre los labios de Lin Xin.

—Sí. Lo supe medio mes antes que tú.

Había sido él mismo quien había exigido a la policía que investigara a fondo el caso de tráfico de personas. En cuanto obtuvieron los resultados, la policía se los había comunicado de inmediato.

Lin Xin puso una expresión de «lo sabía».

Antes había estado demasiado alterado, inmerso en la sorpresa y la tristeza, como para prestar atención a las reacciones de su hermano.

Pero ahora que lo recordaba, cuando se enteraron de que tenía otros padres biológicos, Li Yao había reaccionado con demasiada calma.

—¿Me culpas por no habértelo dicho antes? —preguntó Li Yao.

Lin Xin lo pensó un momento y negó con la cabeza.

—Tendrías tus razones.

La sonrisa en los labios de Li Yao se profundizó, y sus ojos dorados se llenaron de ternura.

—Sí. Si era la policía quien te lo decía, resultaría mucho más convincente.

Además, durante aquellos días Xiao Xin había estado emocionalmente inestable por el asunto del bebé. Li Yao no quería darle más preocupaciones.

Lin Xin dejó la taza de leche y se acercó un poco más al hombre. Apoyándose contra su fuerte brazo, cerró ligeramente los ojos y murmuró:

—Les agradezco haberme dado la vida y haberme criado. Aunque me abandonaron, te conocí a ti y ahora también tenemos a nuestro bebé. No los odio, pero tampoco volveré a esperar nada de ellos.

Li Yao aprovechó para atraerlo hacia su pecho y le acarició el cabello.

—¿Y la familia Lin?

Por derecho de nacimiento, Lin Xin era un joven señor de la familia Lin y un heredero legítimo. Sin embargo, su propia tía política había conspirado contra él.

Lin Xin pensó en la señora Han y frunció el ceño.

—No quiero involucrarme.

Pero averiguaría toda la verdad sobre lo ocurrido aquel año.

Tenía que descubrir si realmente había sido su madre quien no lo quiso o si la señora Han había intervenido en secreto y le había hecho daño.

Si se trataba de lo segundo, haría que pagara, una por una, todas las deudas que tenía con su familia.

Li Yao bajó la mirada hacia el rostro cansado del joven.

—Está bien.

Xiao Xin no quería involucrarse.

Pero él no pensaba dejar las cosas así.

Nadie que hubiera lastimado a su amado saldría indemne.

En cuanto toda la tensión abandonó su cuerpo, el sueño se apoderó de Lin Xin. Buscó una posición cómoda entre los brazos del hombre, bostezó y cerró lentamente los ojos.

Li Yao lo sostuvo contra su pecho y le dio suaves palmaditas en la espalda.

—Duerme. Te despertaré cuando lleguemos a casa.

—Mm…

Rodeado por el fresco aroma a abeto de Li Yao, la respiración de Lin Xin se volvió larga y uniforme.

Poco después, cayó profundamente dormido.

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