Manual de supervivencia de un joven Omega interestelar - Capítulo 105
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- Capítulo 105 - Aparición inesperada del enemigo
Antes de partir, Li Yu se había alegrado mucho de quedar en el mismo equipo que Sun Yuejin. La capacidad de combate de ambos era bastante pareja y se coordinaban a la perfección, por lo que desempeñaban un papel importante dentro del grupo.
Para llegar cuanto antes a su destino, el equipo había acelerado el paso durante tres días consecutivos.
Al principio, todo había transcurrido sin problemas. Sin embargo, al llegar a una ladera, se encontraron con una bestia mutante de tercer rango y otra de cuarto rango.
Li Yu y Sun Yuejin dieron un paso al frente para enfrentarlas. Como el alcance de los ataques de las bestias era demasiado amplio y podían involucrar a sus compañeros, hicieron que los demás se trasladaran temporalmente a una zona segura.
Tras más de dos horas de una dura batalla, finalmente consiguieron acabar con ambas bestias.
Sin embargo, antes de que pudieran alegrarse, el suelo se hundió de repente.
Los dos, que ya estaban completamente exhaustos, ni siquiera tuvieron tiempo de reaccionar antes de ser engullidos por el hundimiento.
Li Yu intentó resistirse, pero el campo magnético interfirió con su mecha y este fue incapaz de mantener su forma. Él y Sun Yuejin terminaron cayendo juntos en una caverna subterránea.
Por fortuna, tuvieron suerte y no quedaron sepultados.
Por desgracia, el agujero por el que habían caído tenía más de veinte metros de profundidad y estaba lleno de tierra. Con los mechas inutilizados, era imposible salir por allí.
Sin otra alternativa, Li Yu y Sun Yuejin hicieron que sus esferas mecha iluminaran el camino y comenzaron a explorar la caverna en busca de una salida.
Caminaron durante más de una hora.
Por el camino encontraron numerosas bestias mutantes rastreras de bajo rango, pero lograron superar todos los peligros sin sufrir mayores contratiempos.
Como no tenían comida y se habían terminado antes de tiempo las tres pastas nutritivas de reserva, estaban hambrientos y sedientos. Siguiendo las indicaciones de las esferas mecha, desenterraron algunos hongos comestibles.
Li Yu, un joven señor que había vivido rodeado de comodidades desde pequeño, jamás había probado algo tan desagradable en toda su vida. Comió entre arcadas y vómitos hasta quedar medio lleno.
Sun Yuejin lo soportó algo mejor y, haciendo de tripas corazón, consiguió comer bastante.
Una vez recuperadas las fuerzas, continuaron buscando una salida.
La caverna era demasiado grande, como un complicado palacio subterráneo repleto de bifurcaciones. Después de caminar durante tanto tiempo, estaban completamente desorientados. Sumado al aire enrarecido y a la falta de agua y comida, Li Yu estaba a punto de caer en la desesperación.
Por suerte, ambos habían sido reservistas de mechas desde pequeños y poseían una voluntad firme.
Se animaron mutuamente y resistieron otra hora hasta llegar a una enorme cavidad.
Aquel lugar era diferente.
Era amplio y luminoso. El suelo estaba cubierto de plantas mutantes con forma de faroles, un río subterráneo lo atravesaba y el aire era fresco.
Creyeron que estaban cerca de la salida y corrieron alegremente hacia el interior.
Pero, a mitad del camino, ambos se detuvieron de golpe.
Miraron hacia delante aterrados.
Li Yu hizo una pausa justo al llegar a la parte crucial de su relato.
Lin Xin no pudo evitar preguntar:
—¿Qué vieron?
—Vimos… —Li Yu se tiró del desordenado cabello rojo, con el miedo reflejado en los ojos—. Vi… a dos hombres… atrapados por una enorme bestia… llena de tentáculos…
En aquel momento, tanto Li Yu como Sun Yuejin habían creído que los dos hombres eran víctimas.
Estaban desnudos y abrazados mientras emitían constantes gemidos de dolor. La gigantesca bestia estaba cubierta de tentáculos de distintos grosores que se retorcían sobre sus cuerpos, produciendo húmedos sonidos.
La primera reacción de los dos estudiantes de mechas fue salvarlos.
Pero antes de que pudieran acercarse, uno de los hombres, de cabello castaño, levantó bruscamente la cabeza y abrió un par de ojos azul claro que los miraron de forma siniestra.
Por instinto, Li Yu agarró el brazo de Sun Yuejin y retrocedió.
—Je, je… Dos ratoncitos han venido a meterse por su propia voluntad en la trampa…
Mientras el hombre de cabello castaño hablaba, uno de los tentáculos de la enorme bestia se deslizó hacia ellos como una pitón.
Una presión aterradora, gélida y asfixiante invadió el corazón de Li Yu.
Sun Yuejin estaba igual que él: pálido y tembloroso.
Era el miedo instintivo provocado por la intimidación de un ser mucho más poderoso.
—Qué lástima. Ustedes no son la presa que estoy buscando.
El hombre de cabello castaño curvó los labios.
Al instante siguiente, el tentáculo atacó a ambos.
Sun Yuejin estaba delante de Li Yu.
No tuvo forma de esquivarlo.
Tomado completamente por sorpresa, el tentáculo le atravesó el cuerpo.
Li Yu, que estaba detrás, evitó instintivamente que el golpe alcanzara un punto vital, pero aun así le arrancó un gran trozo de carne de la cintura.
—Después… no sé de dónde saqué el valor ni las fuerzas, pero arrastré al viejo Sun y escapé de aquella caverna.
Li Yu bajó la cabeza y contempló aturdido el enorme agujero ensangrentado en el pecho de Sun Yuejin.
—Seguí corriendo… y corriendo… No sé cuánto tiempo escapé. Cuando llegué hasta aquí, ya casi había perdido el conocimiento…
Había tropezado con una roca y caído violentamente.
Sun Yuejin se le había escapado de las manos, mientras él rodaba varias veces por el suelo hasta terminar más adelante.
Había perdido demasiada sangre y agotado todas sus fuerzas.
Solo pudo aferrarse a su último vestigio de voluntad y pedir ayuda con dificultad.
¡Gracias al cielo!
Su cuñada había pasado por allí y le había salvado la vida.
Pero…
El viejo Sun no había tenido la misma suerte.
Estaba muerto.
Quizá había muerto en el mismo instante en que aquel tentáculo le atravesó el corazón.
Li Yu simplemente no se había dado cuenta y había escapado arrastrando consigo el cadáver de Sun Yuejin.
Después de terminar de hablar, quedó sumido en el dolor y el remordimiento.
Lin Xin le dio unas palmadas reconfortantes en el hombro mientras fruncía ligeramente sus delicadas cejas.
El bosque de bestias mutantes del lago Bia era utilizado como zona de entrenamiento de campo por las principales academias militares y siempre había permanecido bajo supervisión militar.
La cantidad de bestias mutantes que vivían allí se mantenía dentro de ciertos límites y, en general, su rango no superaba el tercero o el cuarto.
Los instructores habían mencionado que podían aparecer algunas excepciones, pero jamás una bestia de sexto rango.
Para estudiantes de primer año como ellos, incluso una bestia mutante de quinto rango ya superaba con creces aquello a lo que se suponía que debían enfrentarse.
Después de caer en aquella caverna y descubrir las interferencias magnéticas, Lin Xin había deducido que en las profundidades debía de existir una bestia mutante de alto rango.
Pero nunca imaginó que sería de sexto rango.
Sin embargo…
¿Qué ocurría con aquellos dos hombres?
¿Eran bestias parasitarias?
—¿Recuerdas cómo eran esos dos hombres? —preguntó Lin Xin al distraído Li Yu.
Li Yu volvió en sí y se secó las lágrimas.
—¡Sí! ¡Sobre todo el hombre que daba las órdenes!
Sacó un cuaderno de dibujo y un lápiz de su dispositivo espacial.
Con rápidos trazos, comenzó a dibujar un contorno.
Gracias a su talento artístico y a su sólida técnica para el dibujo, apenas necesitó unas cuantas líneas para capturar la esencia del rostro.
Lin Xin observó cómo el retrato tomaba forma poco a poco.
Su expresión se volvió cada vez más sorprendida.
Finalmente, soltó:
—Leon Hess.
La mano de Li Yu se detuvo.
—¿Quién?
—Leon Hess, el director ejecutivo de Kaiyuesi Entertainment —respondió Lin Xin, mirando fijamente el retrato—. Estoy seguro.
No podía equivocarse.
Ese hombre era Leon Hess.
Cuando había rechazado la petición de Li Yan de permitir que el equipo de producción de Su Yunshi filmara en el lago Qingyue, Lin Xin había temido posibles represalias y siguió durante un tiempo la opinión pública en internet.
Mientras revisaba los comentarios de los internautas, había visto fotografías de Leon Hess.
Era un Alfa de ascendencia caucásica, con el típico cabello castaño y ojos azules. Su expresión siempre transmitía arrogancia y severidad.
Aunque el dibujo de Li Yu estaba en blanco y negro, era prácticamente idéntico a las fotografías que Lin Xin había visto en internet.
Tras escuchar el nombre, Li Yu cayó en la cuenta.
—¡Con razón me parecía conocido! ¡Era él!
Cuando se encontró con aquella aterradora bestia mutante de alto rango, se había asustado tanto que apenas podía pensar. Solo había sentido que el hombre de cabello castaño le resultaba familiar, como si lo hubiera visto en alguna parte.
Jamás habría imaginado que realmente lo conocía.
El joven director ejecutivo de Kaiyuesi Entertainment era famoso en toda la red y el hombre de los sueños de innumerables jóvenes.
¿Cómo podía alguien con una posición tan prestigiosa haberse aliado con una bestia mutante?
—Quizá sea una bestia parasitaria —respondió Lin Xin a su duda.
Solo una bestia parasitaria podía mantener una relación tan estrecha con una bestia mutante.
Li Yu apretó los dientes.
—¡Con razón las noticias dijeron que tantos artistas de Kaiyuesi Entertainment habían sido detenidos por la policía! ¡Resulta que ese lugar era un nido de bestias parasitarias!
—Sí —respondió Lin Xin.
Después del incidente del canal Yilin, el ejército había colaborado con el equipo de casos graves D·K para investigar exhaustivamente Kaiyuesi Entertainment.
Su Yunshi se había convertido en uno de los principales objetivos de la investigación.
En cuanto al director ejecutivo, Leon Hess, figuraba oficialmente como desaparecido.
Si no tuviera nada que ocultar, ¿por qué habría huido?
Combinando aquello con lo que Li Yu acababa de contarle, Lin Xin podía estar prácticamente seguro de que Leon Hess era una auténtica bestia parasitaria y, además, el cerebro detrás del incidente del canal Yilin.
—¿Y el otro hombre? —preguntó Lin Xin.
Li Yu volvió a dibujar.
—Ese hombre estaba entre los brazos de Leon Hess. Solo pude verle el rostro de perfil.
El lápiz se movió rápidamente sobre el papel y pronto apareció el contorno de un rostro masculino.
Li Yu hizo todo lo posible por recordar y fue plasmando uno tras otro sus rasgos.
Lin Xin observó aquel perfil.
Sus manos se cerraron lentamente en puños.
Reconocería a ese hombre aunque se convirtiera en cenizas.
—Xu… Hai.
Escupió el nombre entre dientes.
Si su hermano no lo hubiera rescatado de la subasta de los piratas, probablemente habría terminado convertido en el juguete de algún poderoso pervertido.
Después de que las fuerzas del Imperio Xuanwu eliminaran con éxito a los piratas interestelares, habían capturado al segundo al mando de la organización.
Lin Xin había visto a Xu Hai en la prisión de la nave Yaoguang y conservaba una profunda impresión de él.
Más tarde, una bestia parasitaria disfrazada de abogado había ayudado a Xu Hai a escapar.
Desde entonces no había vuelto a saberse nada de él.
El ejército y el equipo de casos graves D·K habían estado ocupadísimos intentando localizarlo, pero hasta ese momento todavía no habían conseguido capturarlo.
¡Así que estaba con Leon Hess!
Li Yu notó que el aura de Lin Xin se había vuelto especialmente cortante.
—Cuñada… ¿lo conoces?
—Mm. —La expresión de Lin Xin se volvió grave—. Es Xu Hai, el segundo al mando de los piratas interestelares.
Li Yu se sorprendió.
—¿Los piratas… no estaban todos encerrados esperando juicio?
Lin Xin negó con la cabeza.
—Él escapó.
La fuga de Xu Hai era información confidencial, por lo que era normal que Li Yu no lo supiera.
—¿Escapó? —Li Yu abrió los ojos incrédulo—. ¿Cuándo? ¿Cómo consiguió escapar?
Lin Xin frunció el ceño.
—Hace casi un mes. El ejército y el equipo de casos graves D·K llevan todo este tiempo persiguiéndolo.
Aunque Lin Xin sabía que Xu Hai había sido rescatado por una bestia parasitaria, desconocía los detalles.
Su hermano rara vez hablaba del caso en casa.
Solo sabía que la investigación era bastante complicada y que él mismo podía ser uno de los objetivos del enemigo.
Los piratas eran extremadamente obstinados cuando se trataba de recuperar una pieza perdida de su subasta.
O quizá querían utilizarlo para vengarse de su hermano.
Al conectar todas las pistas en su mente, Lin Xin comprendió de repente.
¡El verdadero instigador del incidente del canal Yilin había sido Xu Hai!
Xu Hai había utilizado el poder de Leon Hess para preparar deliberadamente aquella trampa, usándolo a él como cebo con la intención de matar dos pájaros de un tiro.
Estudiantes de mechas como Kong Di habían sido engañados y utilizados por las bestias parasitarias.
Entonces, ¿qué ocurría con los demás?
Que Leon Hess y Xu Hai aparecieran precisamente allí no podía ser una coincidencia.
Un momento…
¿Había hablado de una presa?
¿Acaso…?
La expresión de Lin Xin cambió.
Miró seriamente a Li Yu.
—¡Tenemos que salir de aquí inmediatamente!
Habían permanecido allí más de diez minutos.
Tiempo más que suficiente para que una bestia mutante de alto rango descubriera su presencia.
—¡Ji, ji!
La antena de Tianji, que había estado esperando tranquilamente a un lado, emitió un destello.
—Algo se acerca.
Li Yu apretó los dientes y cargó el cadáver de Sun Yuejin sobre su espalda.
Lin Xin preguntó rápidamente:
—Tianji, ¿a qué distancia está?
—Doscientos metros —respondió Tianji—. Se mueve muy rápido. Ciento ochenta… ciento setenta…
El rostro de Li Yu palideció.
Su voz comenzó a temblar.
—Es… es ese monstruo de los tentáculos…
Solo aquel monstruo podía desplazarse tan rápido.
Lin Xin condensó una daga militar en su mano.
—Avanza río arriba. Siguiendo el río subterráneo en dirección contraria, tarde o temprano encontrarás una salida.
Li Yu se sobresaltó.
—¿Y tú? ¡No puedo dejarte aquí!
¡Él era un Alfa!
¡Ser protegido por un Omega era demasiado humillante!
Además, si algo le sucedía a su cuñada, ¿con qué cara podría volver a ver a su primo?
—Su objetivo soy yo. Si te quedas, solo habrá un cadáver más.
La mirada de Lin Xin se volvió afilada.
Clavó los ojos en la oscuridad que tenía delante, donde ya comenzaba a distinguirse la silueta de una enorme criatura.
—¡Vete!
—¡No! —Li Yu estaba tan ansioso que tenía la frente cubierta de sudor.
Lin Xin volvió la cabeza para mirarlo.
Su expresión era firme.
—Cuando salgas, ponte en contacto con los instructores lo antes posible. No te preocupes. No moriré tan fácilmente.
Levantó una mano y besó el anillo de su dedo anular.
Le había costado tanto poder casarse con su hermano.
¿Cómo iba a resignarse a morir?
La decisión más sensata en ese momento era que él retuviera a la bestia mutante de alto rango mientras Li Yu escapaba en busca de refuerzos.
—¡Cuñada… cuídate!
Li Yu se mordió el labio hasta hacerse sangre.
Con el cadáver de Sun Yuejin sobre la espalda, echó a correr con lágrimas en los ojos.
¡Rápido!
¡Más rápido!
¡Tenía que salir y encontrar refuerzos!
Un tentáculo semejante a una pitón cortó el aire y se lanzó contra Li Yu.
Pero una barrera de poder mental apareció aún más rápido y bloqueó el ataque.
—¡Bang!
El tentáculo salió despedido.
—Clap, clap, clap…
Unos aplausos rítmicos resonaron en la caverna.
Después se escuchó la fría voz de un hombre.
—Nada mal. Tienes mejores reflejos que esos dos Alfas.
Lin Xin permaneció impasible ante el elogio.
Sujetó con fuerza la daga militar entre ambas manos e hizo circular el poder mental por todo su cuerpo, entrando por completo en estado de combate.
Cada vez que los tentáculos intentaban pasar junto a él para perseguir a Li Yu, los bloqueaba uno tras otro.
Li Yu no se atrevió a detenerse.
Corrió río arriba con todas sus fuerzas y pronto desapareció de la vista.
El hombre chasqueó los dedos.
Los tentáculos retrocedieron.
Tianji flotó en el aire.
Su redondo abdomen se convirtió en una potente lámpara que iluminó toda la caverna y reveló a los enemigos ocultos en la oscuridad.
Era una bestia gigantesca de más de diez metros de altura.
Parecía un monstruo marino.
Todo su cuerpo era negro. La parte superior estaba cubierta de escamas y de la inferior surgían innumerables tentáculos flexibles como serpientes.
Entre ellos había dos hombres.
Eran Leon Hess y Xu Hai.
Sin embargo, la situación de ambos era completamente distinta.
Xu Hai estaba completamente desnudo, envuelto de pies a cabeza por los tentáculos. Estos invadían su cuerpo y lo manipulaban como si fuera un juguete.
Leon Hess, en cambio, llevaba unos ajustados pantalones negros.
Estaba sentado con elegancia sobre un asiento formado por los tentáculos. Su atractivo rostro mostraba una expresión de evidente placer. Si se observaba con atención, podía verse que uno de los tentáculos se introducía por la parte trasera de sus pantalones, proporcionándole una estimulación constante.
—Qué niño tan hermoso.
Leon Hess contempló a Lin Xin con una mirada gélida.
Extendió una mano hacia él en un gesto de invitación.
—¿Quieres unirte a nosotros? Octe es muy poderoso. Puede satisfacer todos tus deseos.
—Mmm…
Xu Hai movió los ojos y dirigió una mirada inexpresiva hacia Lin Xin.
Lin Xin ignoró por completo la invitación.
Preguntó con calma:
—¿Cuál es su objetivo? ¿Por qué están aquí?
Leon Hess sonrió.
—¿Nuestro objetivo? Naturalmente… eres tú.
Lin Xin apretó la daga militar.
Su mente trabajaba a toda velocidad mientras mantenía cada músculo alerta, preparado para entrar en combate en cualquier momento.
Sin embargo, sabía perfectamente que, con su fuerza actual, no tenía ninguna posibilidad de ganar.
Lo único que podía hacer era ganar tiempo.
—No lo entiendo.
Lin Xin frunció el ceño y lo miró fijamente.
—Solo soy un estudiante de mechas corriente. ¿Por qué me he convertido en su objetivo?
—¿Un estudiante de mechas corriente? —Leon Hess arqueó una ceja—. ¿De verdad eres corriente? Eres un Omega y, sin embargo, posees una fuerza que no pierde frente a la de un Alfa. Tu alma desprende constantemente un aroma irresistible. ¿Cómo podrías ser corriente? Además, originalmente eras una pieza de la subasta que nos arrebataron en el Planeta Oscuro. Es natural que debas regresar con tus legítimos dueños.
—¡Yo solo me pertenezco a mí mismo! ¡Lo que hacen viola las leyes interestelares! —respondió Lin Xin con frialdad.
Leon Hess levantó una mano.
Un tentáculo fino se enroscó alrededor de uno de sus dedos.
Entrecerró los ojos y soltó una risa burlona.
—Je, je… ¿Sabes en qué circunstancias una persona puede pertenecerse realmente a sí misma? Cuando es fuerte. ¡Debes convertirte en alguien poderoso! Solo cuando alcanzas la cima del poder, cuando puedes hacer lo que quieras, te conviertes en tu propio dueño. De lo contrario, siendo débil, cualquiera puede pisotearte y humillarte a su antojo.
Su expresión adquirió un fervor extraño.
—Gracias al dios Jiana por permitirme conocer a Octe…
—Desde que tengo a Octe, obtuve la inmortalidad y me convertí en alguien superior a los demás. Puedo manipularlo todo a mi antojo y jugar con las personas en la palma de mi mano. He vivido libremente durante más de trescientos años y jamás había sido tan feliz. Pero…
El tono cambió abruptamente.
El atractivo rostro del hombre se deformó hasta volverse feroz.
—¡Ese hombre llamado Li Yao se atrevió a destruir los cimientos que construí!
Solo recordar que toda su base de operaciones había sido desmantelada bastaba para encender la furia de Leon Hess.
Para ayudar a Xu Hai a vengarse, había movilizado parte de sus fuerzas ocultas.
Había creído que resolver el asunto sería sencillo.
Sin embargo, no solo había revelado algunas de sus cartas ocultas, sino que además había dejado pistas.
Su adversario no era alguien fácil de tratar. Siguiendo aquellas pistas, había descubierto poco a poco sus secretos y destruido de un solo golpe los cimientos que Leon Hess había establecido en el Imperio Xuanwu.
Después de vivir más de trescientos años, ¿cómo podía Leon Hess tragarse semejante humillación?
Naturalmente, atacaría a la persona más importante para Li Yao.
Lin Xin sintió una presión mental poderosa y gélida caer sobre él.
Las piernas le temblaron y estuvo a punto de perder el equilibrio.
Su cuerpo se tambaleó.
A duras penas consiguió mantenerse en pie, negándose rotundamente a permitir que sus rodillas cedieran.
Tianji flotó hasta su lado.
—Xiao Xin, tiene poder mental de nivel ocho.
Las pupilas de Lin Xin se contrajeron.
Eso significaba que en ese momento se enfrentaba a tres enemigos:
Una bestia mutante de sexto rango.
Y dos usuarios de poder mental de alto nivel.
Cualquiera de ellos era más fuerte que él.