Manual de Instrucciones para el Embarazo Masculino - Capítulo 55
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- Capítulo 55 - La mejor forma de retribuir
—¿Qué? ¿Qué quieres decir con que no puede contestar el teléfono? ¿Qué le pasa? Ha pasado más de un mes. ¿Qué le hicieron? ¿Hola? ¿Hola?
La llamada se cortó.
La tía de Shen Mingyuan contactó a la tropa, pero recibió la misma respuesta que la vez anterior.
No podía atender el teléfono.
El día de pago anterior, su tía intentó comunicarse con él, pero le dijeron que estaba cumpliendo una misión.
¿Una misión?
¿Qué clase de misión podía realizar con ese cuerpo frágil? Solo lo habían reclutado porque sentían lástima por él y justo había una vacante en la cocina.
¿Qué misión podía manejar? ¿Por qué el ejército necesitaría a un débil ayudante de cocina en la zona peligrosa?
La tía estaba tan furiosa que quiso estrellar el comunicador, pero se contuvo al recordar que aquel aparato era más caro que Shen Mingyuan.
—¡No me lo creo!
Puso los ojos en blanco y resopló.
Se dio cuenta de que no importaba si Shen Mingyuan regresaba o no. Tenía todos sus documentos personales. Esos papeles eran más importantes que él mismo. Con ellos, podía venderlo sin su consentimiento.
Shen Mingyuan no tenía madre. Como su tía, podía transferirlo a cualquier hogar sin preguntarle su opinión.
Sin embargo, aún tenía dudas. Ni siquiera sabía dónde estaba en ese momento. ¿Y si ya estaba muerto?
Al pensar en eso, se arregló y fue al cuartel de Shen Mingyuan.
…
En el siglo XXI, Shen Yuan seguía hablando con su padre.
Se llevó la mano al pecho, sintiendo dolor.
—¿De qué estás hablando? ¿Por qué no puedes despertar?
Al oír que su hijo se rendía, el padre lo cuestionó.
—Todos estamos esperando que despiertes. ¿Así es como nos lo vas a pagar? ¿Apareces solo para despedirte? ¿Cómo puedes quitarnos la esperanza?
—No, no es eso. Papá, lo he intentado. He hecho todo lo posible por volver a mi cuerpo, pero no puedo.
De repente, otro cristal apareció de la nada.
Se sintió un poco decepcionado de que solo fuera uno. Deseaba tener dos cristales al mismo tiempo para poder hablar cara a cara con su padre.
Probablemente nunca volvería a tener esa oportunidad.
—¿Qué quieres decir con que no puedes volver a tu cuerpo?
—Papá… ¿todavía confías en mí?
El padre dudó.
Si creía en aquella voz, tenía que aceptar que su hijo estaba a punto de morir. No quería eso.
Pero aquella era, sin duda, la voz de su hijo. ¿Cómo no iba a creerle?
—¿Qué quieres que crea? ¿Que ya te has ido? Hijo, ¿cómo puedes hacernos esto a tu madre y a mí?
Shen Yuan no supo cómo responder.
Él tampoco quería nada de esto. Deseaba que nada hubiera sucedido.
Deseaba que todo fuera solo un sueño, y que al abrir los ojos regresara a su vida original.
Tras un largo silencio, finalmente habló:
—Papá, no voy a despertar. Aunque no muera ahora mismo, no despertaré. Me quedaré en estado vegetativo. Y…
No pudo continuar. No podía decirle que moriría tres años después.
—¿Estado vegetativo?
El padre repitió sus palabras.
—Sí. Permaneceré así. Papá, sé que quizá no quieras creerme, pero todo lo que te he dicho es verdad. No puedo entrar en mi cuerpo. Aunque mi cuerpo siga respirando, sin alma… ¿qué será?
Shen Yuan suspiró. El cuerpo quedaría en estado vegetativo.
Su muerte era inevitable.
El padre guardó silencio.
—Papá, en realidad tengo suerte. Aunque no sé exactamente qué está pasando, me alegra poder hablar contigo. Estoy feliz y agradecido.
—Además… hay otro milagro. Puede que te cueste creer lo que voy a decirte.
—Como sabes, me atropellaron cuando iba camino al examen nacional de ingreso a la universidad. Después del accidente, transmigré. No sé cómo ocurrió, pero sucedió.
—Transmigré al futuro y conocí a un hombre que fue muy bueno conmigo. Me cuidó. Pero, de algún modo, regresé a esta era.
—Creo que mi alma ya pertenece a esa época, por eso no puedo volver a mi cuerpo anterior.
Sus palabras sonaban confusas, pero el padre escuchó con paciencia.
Cada palabra era cierta, aunque difícil de comprender o aceptar.
—Hijo…
Tras un largo rato, el padre lo llamó con calma.
—Estoy aquí. Sigo aquí.
—No te rindas. Aunque quedes en estado vegetativo, mientras haya esperanza de que regreses, haremos todo lo posible por mantener tu cuerpo con vida.
—No tienes que mentir. Solo no te rindas. No nos abandones. Tu cuerpo se recuperará. Cuando lo haga, nuestra familia volverá a estar junta.
—¡Papá!
Shen Yuan sintió que iba a llorar, pese a no tener cuerpo físico.
Sabía que sus padres lo amaban, pero no quería convertirse en su carga.
Como adulto, debía cuidar de ellos para que no trabajaran tan duro. ¡Pero había fallado!
—Papá, no quiero ser una carga para ustedes.
—¿Qué tonterías dices? No te preocupes. Siempre estaré a tu lado.
Shen Yuan se conmovió tanto que no pudo hablar.
Su padre era un hombre de palabra. Nunca rompía una promesa.
—Hijo, la ciencia avanzará cada vez más en el futuro. Si realmente quedas en estado vegetativo, te cuidaremos. No te preocupes. Aún puedo ganar dinero.
—Pero su vida será muy dura. No quiero que sufran.
La voz de Shen Yuan se volvió ahogada.
El padre respondió:
—Tu madre siempre se siente feliz cuando oye tu voz. Mientras tú seas feliz, ella también lo será. Y yo igual. No pienses demasiado. Si tienes tiempo, ¿por qué no piensas en cómo despertarte? La mejor forma de retribuirnos es abrir los ojos.