Mago de Arena del Desierto Ardiente - Capítulo 340
Zeon se detuvo un momento y miró a su alrededor.
Un pasadizo oscuro donde no entraba ni una pizca de luz.
La sensación de las aguas residuales salpicando hasta sus tobillos.
Estaba en el alcantarillado subterráneo, la Guarida de los Cocodrilos.
Después de terminar de comer, Zeon había bajado a la Guarida de los Cocodrilos con Zetoya.
El hedor nauseabundo le golpeó los sentidos.
Quizá porque acababa de comer algo delicioso, el olor se le hizo incluso peor que de costumbre. Pero Zeon siguió caminando sin que su expresión cambiara ni un poco.
A su lado, Zetoya avanzaba.
“Las cosas han mejorado mucho desde que pusimos en marcha el generador de maná.”
“¿Sí?”
“La gente ha estado viniendo de otros lados después de escuchar los rumores. Gracias a eso, la población del pueblo se ha triplicado.”
“Si el número de personas creció tanto de golpe, deben escasear los suministros.”
“Eso se puede manejar. Me las ingenio para conseguir lo que necesitamos.”
Zetoya se limpió la nariz con un dedo y sonrió.
La gente normalmente suponía que no había nada de valor en la Guarida de los Cocodrilos. Pero si escarbabas entre la porquería, podías encontrar varias cosas que valían dinero.
Entre todo eso había objetos que se habían escabullido del sistema de reciclaje de Neo Seúl.
Por supuesto, encontrar esos objetos no era nada fácil.
Incluso para quienes habían vivido toda su vida en la Guarida de los Cocodrilos resultaba duro abrirse paso por esa inmundicia.
Por suerte, Zetoya tenía un estómago extremadamente fuerte y no le daba asco ensuciarse.
Gracias a eso, de vez en cuando encontraba verdaderos tesoros, los vendía y compraba suministros necesarios para el pueblo.
Sus habilidades de supervivencia eran extraordinarias.
Y por eso los aldeanos confiaban en él y lo seguían.
Que un chico tan joven fuera reconocido como líder del pueblo se debía a todo eso.
“Eres bastante increíble.”
“No es para tanto.”
“Si alguna vez necesitas ayuda, solo dilo.”
“¡Sí!”
Zetoya respondió obediente.
Era un chico con un fuerte sentido del orgullo, alguien que jamás mostraría debilidad frente a otros, pero Zeon era la excepción.
Frente a un monstruo absoluto como Zeon, mostrar debilidad no hería su orgullo ni le parecía vergonzoso.
Incluso mientras caminaba por las asquerosas alcantarillas, Zeon no mostraba la más mínima molestia, y eso solo hacía que Zetoya confiara aún más en él.
“Por acá.”
Zetoya tomó la delantera.
Aunque el subsuelo estaba casi completamente a oscuras, él podía ver cada pasaje oculto y cada vuelta.
Zeon solo tenía que seguirlo sin preocuparse.
Después de caminar un buen rato, por fin llegaron a su destino.
“Ya llegamos.”
Zetoya presentó su pueblo.
Zeon no se sorprendió demasiado; ya había estado ahí una vez.
El “pueblo” no era más que un claro amplio donde la gente había levantado casas improvisadas con cualquier chatarra que encontraba.
La única diferencia real ahora era que había luz donde antes reinaba la oscuridad total.
Todo gracias al generador de maná.
Ahora que tenían electricidad, ya no tenían que tiritar de frío, y la vida se había vuelto mucho más cómoda.
La llegada de ciertas comodidades modernas y los rumores que se esparcieron después habían hecho prosperar al pueblo.
“¡Oye, es Zetoya!”
“¡Zetoya regresó!”
La gente recibió con alegría el regreso de Zetoya.
Mientras observaba a los aldeanos un momento, Zetoya notó algo: Remura no aparecía por ningún lado.
“¿Eh? ¿Dónde está Remura?”
“Pues…”
Por alguna razón, la gente dudaba en responder.
“¿Tampoco está la tía Heather? ¿Qué está pasando?”
“Se… fueron.”
“¿Qué? ¿Cómo que se fueron?”
Zetoya parpadeó, confundido. Un aldeano dio un paso al frente para explicarle.
“Mientras tú estabas en la superficie, Heather se la pasaba insistiendo en que Remura merecía un trato especial.”
“Oh, no…”
“Tratamos de entenderla. Remura de verdad es una niña especial.”
“¿Y luego?”
“Les ofrecimos la mejor casa y prometimos darle un trato especial. Pero a ella no le bastó.”
“¿No fue suficiente?”
“No. Dijo que su hija había sido elegida por Dios y que Remura debía gobernar el pueblo.”
“¡Dios mío!”
“No tenía ningún sentido. Todos aquí saben quién ha estado protegiendo y manteniendo al pueblo.”
Ese pueblo existía gracias a Zetoya.
Él lo defendía de amenazas externas, conseguía suministros de la superficie, hacía todo.
Los aldeanos eran muy conscientes de ello. Naturalmente, creían que Zetoya era quien debía liderarlos.
Por muy especial que fuera Remura, ella sola no podía proteger al pueblo.
Alguien como Zetoya, fuerte y capaz, era necesario para mantener su seguridad.
Como sabían eso, los aldeanos rechazaron las exigencias de Heather.
“Entonces dijo que no soportaba seguir viviendo entre la inmundicia y se fue con Remura.”
“¿De verdad es cierto?”
“Todos intentamos detenerla, pero no quiso escuchar. Se fue sin siquiera mirar atrás. Difícil creer que alguien pueda cambiar tan frío y tan rápido.”
Los aldeanos habían quedado atónitos ante el cambio repentino de Heather.
Muchos le habían suplicado que esperara a que Zetoya volviera, pero Heather, cegada por la avaricia, no quiso escuchar.
Había tomado de la mano a la reacia Remura y desaparecido en la oscuridad.
“¿Así nada más la dejaron ir?”
“¿Qué más podíamos hacer? Hicimos todo lo posible. Ella simplemente no quiso oír razones.”
“Uf…”
Zetoya soltó un suspiro pesado.
Nunca imaginó que algo así pasaría mientras él no estaba.
Se sentía avergonzado de haber arrastrado a Zeon hasta ahí abajo.
“¡Lo siento, Zeon-nim!”
“¿Por qué te disculpas? Si hay alguien a quien culpar, es a la codicia de Heather.”
“Remura todavía es muy joven. No puede tomar buenas decisiones. Me da miedo lo que pueda pasar.”
“Sí, a mí también.”
Zeon tampoco estaba tranquilo.
No se trataba de cualquiera, se trataba de la aparición de una Healer de rango A.
Y además, una niña joven y fácil de manipular.
Cualquiera con un poco de sentido de cómo se movía el mundo no la dejaría en paz.
“Uf…”
Zetoya dejó escapar otro suspiro ahogado.
Era demasiado peso para un chico tan joven.
Ya cargaba con bastantes cosas, y ahora se le sumaba el asunto de Remura.
Zeon frunció ligeramente el ceño mientras miraba alrededor.
Podía sentir las enormes expectativas de los aldeanos cargadas sobre Zetoya.
No era de extrañar.
En ese momento, todo el destino de ese pueblo descansaba sobre los hombros de Zetoya.
“Zetoya.”
“¿Sí?”
“Vámonos.”
“¿A dónde?”
“Necesitas hacerte más fuerte.”
“¿Cómo?”
“Ya verás.”
Zeon se llevó a Zetoya de vuelta a la superficie.
Como Heather y Remura se habían ido del pueblo por su cuenta, no tenía razón para quedarse.
En vez de eso, Zeon llamó a Levin y a Brielle.
“Hyung, ¿qué pasó?”
“Preséntense. Este es Zetoya, de la Guarida de los Cocodrilos.”
“¿Eh? ¿De verdad?”
Levin se sorprendió, mirando fijamente a Zetoya.
A diferencia de Brielle, que ya lo había conocido antes, era la primera vez que Levin veía a Zetoya.
“¡Hey! Mucho gusto, soy Levin.”
“Eh, gusto en conocerte.”
“Háblame normal. Me puedes decir hyung si quieres.”
“Em…”
Zetoya se veía nervioso ante el tono demasiado amistoso de Levin.
“Hyung, lo estás confundiendo.”
“¿Por qué? ¡Es bueno llevarse bien desde el principio!”
A pesar del regaño de Brielle, Levin se mantuvo firme.
Ese tipo de amabilidad era desconocida para Zetoya, pero no le resultaba desagradable.
Zeon les dijo a los dos:
“Desde ahora empieza el proyecto ‘subirle el poder a Zetoya’.”
“¿En serio?”
“¿Esa cosa?”
Aunque Zeon no explicó mucho, Levin y Brielle entendieron de inmediato.
Ya estaban familiarizados con ese tipo de cosas.
“Levin, tú te encargas de hacer más fuerte a Zetoya. Brielle, tú le ayudas.”
“¿Podemos llamar también a Aaron y Dominic? Han estado flojeando últimamente…”
“Manejenlo como crean conveniente.”
“¡Va! Me late.”
Levin levantó un puño al aire, mientras Brielle suspiraba.
“En serio, los hombres. Siempre así. Zeon, ¿tú no vienes?”
“Si yo estoy, va a ser difícil mantener una sensación de peligro. Ese trabajo les toca a ustedes.”
“Entendido. Pero, ¿puedo llevar a Gaia?”
“Claro.”
“¡Genial!”
Brielle se emocionó con la idea de llevar a Gaia.
Podría jugar libremente en el desierto con ella.
Zeon le advirtió:
“Solo asegúrate de que nadie más vea a Gaia.”
“Obvio. Ya sé.”
“Bien. Empiecen atrayendo poco a poco a monstruos de bajo rango.”
“No te preocupes. Lo entrenaré como se debe.”
Brielle respondió con confianza.
Solo Zetoya seguía ahí, con cara de no entender nada.
Levin le echó un brazo por encima de los hombros.
“¿Listo?”
“¿Eh? ¿Listo para qué?”
“¿Listo? Con eso basta. ¡Je je!”
“Em…”
“¡Vámonos! Luego llamamos a Aaron y Dominic. ¡Tú vas primero!”
Zetoya volteó a ver a Zeon, pero Zeon deliberadamente evitó su mirada.
En ese momento, Zeon estaba perdido en sus pensamientos.
‘Primero despertó Zetoya, ahora Remura. ¿Coincidencia? ¿O hay algún factor en juego?’
El hecho de que alguien viviera en las alcantarillas no significaba que no pudiera despertar.
De hecho, había bastantes despertados en la Guarida de los Cocodrilos, aunque se mantenían muy bajo perfil.
‘Tal vez no sea mala idea investigar los movimientos del subsuelo ahora.’
A diferencia de la amurallada Neo Seúl y sus barrios bajos, la Guarida de los Cocodrilos estaba completamente interconectada.
Aunque había barreras como rejas, puertas de hierro y sellos mágicos en algunos puntos, no eran obstáculos insalvables.
Levin y Brielle ya se habían llevado a rastras al reacio Zetoya fuera de los barrios bajos.
Zetoya le lanzó a Zeon una mirada suplicante, pero fue inútil.
Zeon se dirigió directamente a la tienda de Klexi.
Esta vez, necesitaba los recursos del Ojo de Argos que Klexi manejaba.
Klexi sin duda exigiría un precio alto, pero Zeon estaba dispuesto a pagarlo.
“Primero, necesito un mapa detallado de todas las entradas a la Guarida de los Cocodrilos.”
Hasta ahora, simplemente elegía entradas al azar.
Encontrar una no era difícil: con buscar un poco por los barrios bajos se encontraba una zona de desecho de aguas, y eso siempre llevaba al alcantarillado.
Pero eso ya no era suficiente.
Las alcantarillas subterráneas eran un laberinto, un mundo desconocido incluso para quienes habían nacido y crecido ahí.
Incluso Zetoya solo conocía su área de actividad, no el trazado general.
Zeon suspiró.
“Justo cuando pensé que por fin podía relajarme, más problemas.”
Pero no podía simplemente ignorarlo.
Estaba demasiado ligado a él.
“Hu…”
Dejó escapar un suspiro pesado mientras seguía caminando.