Maestro del Debuff - Capítulo 943
Cuando Siegfried regresó al Reino Proatine tras completar la mazmorra del Carnaval de la Muerte…
—¿Me ha llamado, mi señor?
Chae Hyung-Seok se presentó ante Baroque después de ser convocado.
‘Maldición…’
Tenía un mal presentimiento sobre esa reunión.
El fracaso de la misión que Baroque le había asignado durante la invasión del Bosque Eterno le pesaba mucho en la conciencia. Encima de eso, estaba el incidente del atentado terrorista cuando Siegfried lo convirtió en un ghoul.
Y era natural que se sintiera así…
¿Por qué?
Todo se debía a que Chae Hyung-Seok respetaba profundamente a Baroque y le guardaba un gran agradecimiento.
Si Baroque no le hubiera tendido una mano, Chae Hyung-Seok ni siquiera podía imaginar cuán bajo habría caído. Su vida ya era miserable cuando el demonio lo encontró, pero sin él, habría sido aún peor.
—Hyungseokius.
—Sí, mi señor.
—¿Por qué tienes esa cara de derrotado?
—¿Perdón…?
—Párate derecho y con orgullo.
—…!
—¿Qué clase de rostro es ese? Eres mi vasallo más confiable, mi mano derecha. ¿Y así te presentas ante mí, con esa expresión de derrota?
—M-Mi señor… pero yo…
Chae Hyung-Seok se quedó completamente perplejo cuando Baroque, en lugar de regañarlo, lo consoló.
‘Esto… esto no es normal en él…’
El Baroque que conocía valoraba a quienes tenían talento, pero despreciaba ferozmente a quienes fracasaban. Su temperamento era explosivo, y no dudaba en castigar severamente a sus subordinados.
Por eso, esa respuesta era muy fuera de lo común.
Chae Hyung-Seok se había preparado para una lluvia de insultos, pero en cambio… ¿Baroque estaba siendo amable?
—Hyungseokius.
—Sí, mi señor.
—Lucez verdaderamente patético.
—Sí… mi señor…
Chae Hyung-Seok bajó la cabeza con pesar.
Y no era de extrañar que Baroque lo dijera. Su aspecto era deplorable. Siegfried le había arrancado todo el cabello, y las quemaduras en el cuero cabelludo habían dejado su cabeza cubierta de cicatrices negras.
Pero eso no era lo peor…
Había perdido la parte más importante del cuerpo de un hombre, lo que hacía que caminara de forma extraña.
—Hyungseokius —volvió a llamarlo Baroque—. ¿Conoces la leyenda que existe en el Reino Demoníaco?
—¿Una leyenda…?
Chae Hyung-Seok no tenía forma de saber a qué se refería, ya que no era originario del Reino Demoníaco.
—Existe una antigua leyenda en nuestro mundo… que dice que aquellos que son calvos e impotentes, se vuelven increíblemente poderosos —dijo Baroque con voz solemne.
—¿Q-Qué…?! ¡E-eso es absurdo! —exclamó Chae Hyung-Seok, con los ojos a punto de salírsele de las órbitas.
—No lo es, Hyungseokius.
—¿Cómo podría ser eso cierto, mi señor?
—Existe una fruta mística en el Reino Demoníaco.
—¿Qué clase de fruta?
—Una tan potente que… al consumirla, te quema todo el cabello y te deja permanentemente impotente.
—¿Perdón…?
—Pero a cambio, obtienes un poder más allá de tus sueños más salvajes.
—¡E-eso es…!
—Tómala —dijo Baroque, extendiéndole una fruta púrpura—. Se llama la Fruta Demoníaca Trascendente.
—…
—Ya perdiste el cabello y tu virilidad. Comer esto solo te hará más fuerte, sin desventajas.
—La Fruta Demoníaca Trascendente… —murmuró Chae Hyung-Seok, aún incrédulo.
Entonces, activó su Runa de Perspicacia para revisar la descripción del objeto.
[Fruta Demoníaca Trascendente]
[Una fruta rara que se dice que crece solo en las profundidades del Reino Demoníaco.]
[Contiene una inmensa energía demoníaca, pero quienes la consumen perderán irreversiblemente el cabello y la función sexual.]
[Tipo: Fruta]
[Calificación: Legendaria]
[Requisito para consumir: Raza Demonio]
[Efectos: +50 niveles, +10 niveles a todas las habilidades, +15% a todas las estadísticas]
‘¡E-esto es una locura!’ pensó Chae Hyung-Seok, atónito.
La fruta otorgaba un poder descomunal a cambio de perder el cabello y la virilidad, pero él ya había perdido ambas cosas, así que básicamente no tenía ninguna desventaja.
Claro, la palabra “irreversible” era preocupante, pero…
‘No hay forma de que este juego dure diez años más, ¿verdad?’
Chae Hyung-Seok razonó que antes de que su cabello o “eso” pudiera regenerarse, los servidores de BNW probablemente ya habrían cerrado. Lo más seguro es que el juego cayera en desuso antes de una década.
—Hyungseokius.
—Sí, mi señor.
—¿Deseas volverte más fuerte?
—Sí, deseo volverme más fuerte.
—Entonces cómela.
—Si como esto… me volveré más fuerte… —murmuró Chae Hyung-Seok para sí.
—¿Qué estás esperando, Hyungseokius? Ya no tienes nada que perder.
—Sí, mi señor —dijo Chae Hyung-Seok, tomando la fruta de las manos de Baroque—. Comeré esto y me volveré más fuerte.
Dicho eso, llevó la Fruta Demoníaca Trascendente a su boca y le dio una mordida.
¡Crunch!
La pulpa de la fruta estalló y su jugo bajó por la garganta de Chae Hyung-Seok.
Entonces, una oleada de energía demoníaca estalló desde su interior.
¡Whooooosh!
—¡G-Ghhhk…! ¡Ghuuuuh! ¡GAAAAAAAAH!
Chae Hyung-Seok gritó de agonía.
Después de superar la Grieta del Gran Norte, Tae-Sung cerró sesión del juego y se tomó un merecido descanso en el mundo real. Un descanso más que necesario, ya que había estado farmeando la mazmorra del Carnaval de la Muerte durante varios días, durmiendo lo justo para no morir.
A la mañana siguiente…
—Ugh… ¿Debería dormir un poco más?
Aunque ya había abierto los ojos, no tenía energía para levantarse. Quería dormir un poco más o al menos seguir acostado.
Desafortunadamente, eso no era una opción: su agenda del día estaba llena.
Tenía que encargarse de sus redes sociales descuidadas y actualizar a sus fans. También necesitaba tomarse fotos usando las marcas de lujo que lo patrocinaban, o no recibiría su pago conforme al contrato.
Pero eso no era todo lo que tenía pendiente…
Había entrevistas con periodistas, un evento de caridad para niños desfavorecidos, y una cita con el dermatólogo para su rutina de cuidado de la piel, que ya era parte esencial de su estilo de vida.
En otras palabras, aunque se suponía que descansaría… no iba a descansar.
‘Ni modo. Hay que hacer lo que se tiene que hacer,’ pensó Tae-Sung.
En realidad, lo que más deseaba era no hacer nada, pero venció esa tentación y se levantó. Claro que pasar todo el día jugando suena increíble, pero su vida real se vendría abajo a largo plazo.
Se volvería más débil físicamente, su salud mental se deterioraría, y eso acabaría afectando su bienestar general. Por eso, aunque moría por hacer nada y solo jugar, se forzaba a mantener una vida equilibrada.
Algún día, dejaría de poder jugar, y tendría que reintegrarse a la sociedad.
‘Empecemos con un entrenamiento rápido.’
Con determinación, Tae-Sung bajó al gimnasio y comenzó el día con pesas junto a su entrenador personal.
‘Sí. Tengo que mantenerme activo para estar en forma.’
Sin embargo, esa determinación se vino abajo en menos de cinco minutos.
—¡Hola, Tae-Sung! ¡Cuánto tiempo sin verte! No has entrenado piernas últimamente, ¿verdad? Estuviste fuera dos semanas, así que apuesto a que tus sentadillas bajaron. ¡Hora de recuperar esos kilos!
—¿Qué?
—¡Vamos, hombre! ¡Un verdadero hombre entrena pierna! ¡El día de pierna no se negocia!
De todas las cosas, su primer entrenamiento en dos semanas… tenía que ser día de pierna.
‘Debí quedarme en casa…’ pensó Tae-Sung, arrepintiéndose profundamente de su decisión de ser disciplinado.
Esa misma noche…
‘Ah, solo haré la misión y me desconecto…’
Después de terminar su día, Siegfried inició sesión en el juego un rato.
Había superado la mazmorra del Carnaval de la Muerte y recibido una misión épica llamada Encrucijada del Destino. Quería tomarse un descanso, pero la curiosidad no lo dejaba dormir sin revisar la misión.
Así que llamó a Ninetail, la directora del Departamento de Inteligencia, y partió a reunirse con Michele.
¿La razón de llevar a Ninetail? Iban a discutir documentos clasificados del Imperio Marchioni, y tener al directora de inteligencia era lo mínimo necesario.
Ya entrada la noche…
—Buenas noches, Su Majestad —saludó Michele.
Seguía trabajando a pesar de la hora.
Michele era oficialmente el número dos del reino… solo de nombre.
Ocupaba el cargo de Ministro de Estado, básicamente el Primer Ministro, pero ni él se salvaba de las horas extra.
—¿Qué lo trae por aquí a esta hora? ¿Y con la Directora Ninetail?
—Necesito discutir algo con ustedes —respondió Siegfried.
—¿Hmm?
Al escuchar eso, Michele dejó los documentos que revisaba y frunció el ceño.
—Esto no parece un asunto ordinario, ¿verdad?
—Así es.
—¿De qué se trata?
—Sí, ¿de qué se trata esto? —añadió Ninetail.
Siegfried no respondió de inmediato. En cambio, sacó los documentos secretos del Imperio Marchioni y los colocó frente a ellos.
—¿Qué opinan de esto?
Michele y Ninetail examinaron los papeles.
—Parecen documentos confidenciales…
—Y están cifrados…
Ambos hablaron al mismo tiempo.
—Exacto —asintió Siegfried. Luego, comenzó a explicar—: Creo que debería empezar desde el principio, cómo los obtuve.
Y les contó todo sobre cómo consiguió los documentos secretos del Imperio Marchioni durante la mazmorra del Carnaval de la Muerte.
Tras escucharlo—
—Dios mío…
—¿Escuché bien…?
—ambos estaban visiblemente sorprendidos.
—Por eso los llamé. Necesito su opinión sobre qué hacer con esto —dijo Siegfried en tono serio.
Ninetail fue la primera en responder, sin titubeos:
—Sinceramente, deberíamos quemarlos.
—Estoy de acuerdo —añadió Michele.
Ambos parecían haber llegado a la misma conclusión.
Sabían muy bien lo que pasaría si eran descubiertos con esos documentos; el Imperio Marchioni no toleraría tal filtración.
—Conservarlos solo traería desgracia. No es algo que nuestro reino pueda manejar.
—Exacto. Nuestro reino podría ser arrasado solo por tenerlos en posesión.
Siegfried reflexionó unos segundos antes de responder:
—Entonces… ¿realmente deberíamos quemarlos? Son valiosos, ¿saben?
Ante eso, Michele y Ninetail dudaron.
Fueron rápidos en sugerir destruirlos, pero tomar la decisión final era otra cosa: conocían el valor de esos documentos.
—Esto es… —murmuró Michele, mordiéndose el labio. Luego suspiró—. Al final, es una decisión que debe tomar Su Majestad. Pero si me pregunta mi opinión personal… aun recomiendo quemarlos de inmediato.
—Yo también.
A pesar de todo, su consejo seguía siendo el mismo: deshacerse de los documentos.
Pero la decisión final era de Siegfried.
‘¿Qué debería hacer…?’ pensó, dudando.
Entonces—
¡Ding!
Apareció una notificación frente a él.
[¡Haz tu elección!]
[Encrucijada del Destino]
Elige uno de los siguientes caminos.
[Caminos]
- Camino del Rey Supremo (Ver más)
- Camino del Vasallo Leal (Ver más)
- Camino del Rey Sabio (Ver más)
[Advertencia: Tu elección determinará el rumbo de tu destino y cambiará por completo tu vida.]
Siegfried decidió examinar cada opción una por una.
[Camino del Rey Supremo]
Un rey necesita tener poder abrumador y carisma en tiempos de caos.
Usa los documentos secretos del Imperio Marchioni para fortalecer el poder militar del reino y recorre el camino marcial.
Sin embargo, tomar este camino podría romper la confianza con el Imperio y llevar al reino al borde de la destrucción.
[Camino del Vasallo Leal]
El Reino Proatine es un estado vasallo del Imperio Marchioni.
Como súbdito leal, presenta los documentos secretos al Emperador Stuttgart y explica la situación.
A cambio, el Emperador podría otorgarte una gran recompensa por tu lealtad.
Sin embargo, también existe la posibilidad de que comience a sospechar de ti.
[Camino del Rey Sabio]
Un verdadero gobernante prioriza la seguridad y el bienestar de su pueblo por encima de todo.
Quema los documentos clasificados para eliminar cualquier posible riesgo antes de que dañen al reino.
‘¿Qué debería hacer…?’ Siegfried lo meditó.
Cada opción tenía su mérito, y no había una respuesta sencilla.
—Hmm…
Michele y Ninetail permanecieron en silencio, dándole tiempo para decidir.
Tras casi una hora, Siegfried los miró y dijo con firmeza:
—Muy bien. Ya tomé mi decisión.