Maestro del Debuff - Capítulo 1324

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—¿Eh? ¿El padre de Cheon Woo-Jin… es el presidente de Hive?

Tae-Sung estaba genuinamente sorprendido. Sabía que Cheon Woo-Jin provenía de una familia adinerada, pero ni en sus sueños más descabellados habría imaginado que era el hijo del presidente de Hive Games Entertainment.

Tae-Sung se volvió hacia Cheon Woo-Jin y preguntó:

—¿E-Es verdad?

—Sí —respondió Cheon Woo-Jin encogiéndose de hombros.

—¿En serio? ¿De verdad?

—¿Por qué te mentiría sobre algo así?

—Bueno, tienes razón, pero aun así…

—Sabes que la identidad del presidente de Hive Games Entertainment es estrictamente confidencial, ¿verdad?

Cheon Woo-Jin tenía razón. Hasta ese día, la identidad del presidente de Hive Games Entertainment jamás se había hecho pública.

El misterioso presidente siempre había permanecido completamente envuelto en secreto, mientras que Oppenheimer actuaba como el rostro visible de la compañía.

—Quería decírtelo antes, pero era información clasificada. Lo siento, no podía contarte nada.

—Bueno, supongo que esas cosas pasan.

Sorprendentemente, Tae-Sung no se enfadó con Cheon Woo-Jin. Después de todo, entendía que Cheon Woo-Jin no era el tipo de persona que iba por ahí presumiendo de su padre.

«Así que por eso este tipo tenía tanto dinero…»

Tae-Sung finalmente comprendió de dónde provenía la enorme fortuna de Cheon Woo-Jin.

Siendo hijo del presidente de Hive Games Entertainment, lo extraño habría sido que fuera pobre.

—Encantado de conocerte. ¿Tomamos asiento? —propuso Cheon Jong-Ho.

—Gracias —respondió Tae-Sung con una cortés inclinación.

Se sentó junto a Cheon Woo-Jin y Cheon Jong-Ho, y los tres bebieron café mientras conversaban sobre diversos temas.

Durante ese tiempo, Tae-Sung escuchó un breve relato de la vida de Cheon Jong-Ho.

Cheon Jong-Ho había nacido en una familia adinerada, estudió en una prestigiosa preparatoria de Gangnam y después cursó ingeniería en la Universidad Nacional de Seúl[1].

Más tarde continuó sus estudios en el MIT, donde se topó con las criptomonedas y amasó una fortuna. Con ese nuevo capital, abandonó el MIT y fundó una empresa desarrolladora de videojuegos.

Varios años después, logró desarrollar el Algoritmo Doppelganger y lo utilizó para crear el juego de realidad virtual Brave New World.

«Vaya… Era la definición misma de una élite. No solo nació con suerte, sino que además se esforzó por aprovecharla. No es de extrañar que sea diferente.»

Tae-Sung disfrutó escuchando la historia de vida de Cheon Jong-Ho, pues se sentía como si estuviera en primera fila mientras una persona exitosa narraba su propia biografía.

—Gracias por llevarte bien con mi hijo. Creció principalmente en Estados Unidos, así que no tiene muchos amigos en Corea —dijo Cheon Jong-Ho con una cálida sonrisa.

—No, señor. En realidad, él fue quien me ayudó la mayor parte del tiempo. Le debo muchísimo —respondió Tae-Sung.

—¿Es así?

—¡Por supuesto! Él fue quien vio mi potencial. Su hijo tiene bastante buen ojo para las personas.

—¡Jajaja! Me alegra que lo veas de esa manera.

Tae-Sung disfrutó mucho conversando con Cheon Jong-Ho.

Después de todo, hablar con el hombre que había creado Brave New World, el juego que cambió por completo la vida de Tae-Sung, no podía ser más interesante y enriquecedor.

Continuaron conversando sin darse cuenta del paso del tiempo.

Fue entonces cuando…

—Entonces, ¿qué planeas hacer ahora? —preguntó Cheon Jong-Ho.

—Yo… planeo tomarme un descanso por ahora —respondió Tae-Sung.

—Hmm…

—Durante los últimos cinco años he estado corriendo sin mirar atrás. Y antes de eso, lo único que hice fue jugar BNW durante casi dos años enteros. Llevo siete años haciendo prácticamente solo eso, así que ya es hora de que descanse.

En efecto, había llegado el momento de tomarse un descanso, pues estaba agotado tanto mental como físicamente.

Había dado todo de sí para proteger el mundo dentro de BNW, así que ahora que había completado el escenario principal del Servidor de Fantasía, era momento de bajar el ritmo.

—Además, ya alcancé el nivel máximo, así que no me queda nada más por hacer.

Tae-Sung había conseguido todo lo que podía conseguirse en el Servidor de Fantasía. No solo dentro del juego, sino también como jugador profesional en el mundo real.

Ahora había llegado el momento de centrarse en vivir como Han Tae-Sung, algo que llevaba demasiado tiempo posponiendo.

—Entiendo. Y gracias por todo tu arduo trabajo.

—Gracias por sus amables palabras.

—No, el honor es nuestro. Tú eres el icono del juego y el protagonista del Servidor de Fantasía. Como presidente de Hive Games Entertainment, te expreso mi más sincero agradecimiento.

—Fue un placer.

—Y espero que sigas llevándote bien con mi hijo, Woo-Jin.

—Por supuesto.

De ese modo, Tae-Sung estableció una relación personal con Cheon Jong-Ho, fundador de Hive Games Entertainment y padre de Cheon Woo-Jin.

El hecho de que Tae-Sung hubiera derrotado al Creador no significaba que la historia del primer servidor de Brave New World, el Servidor de Fantasía, hubiera llegado a su fin.

Precisamente eso era lo que diferenciaba a Brave New World de otros juegos.

Al derrotar al Creador y completar el cuarto escenario principal del Servidor de Fantasía, Siegfried le había devuelto la libertad al mundo.

El mundo ya no estaba atado a la voluntad del Creador. A partir de ese momento, las criaturas conscientes que vivían en él podían forjar su propio destino.

En otras palabras, el papel de Siegfried en ese mundo había terminado.

El mundo seguiría avanzando como si nada hubiera ocurrido, y se producirían incontables acontecimientos.

Al igual que antes, algunos de ellos sacudirían el mundo y añadirían nuevo contenido al juego.

Sin embargo, si había algo prácticamente seguro, era que Siegfried muy probablemente dejaría de ser el protagonista de aquellos escenarios.

Por supuesto, derrotar al Creador tampoco significaba que todo el mundo hubiera vuelto a la normalidad.

El colapso del Vacío destruyó casi un tercio del continente. Las regiones que habían sido engullidas por el Vacío quedaron atrapadas en un espacio-tiempo distorsionado, y ese fenómeno dio origen a decenas de miles de mazmorras.

Incontables Aventureros se adentraron en ellas para despejarlas y salvar a los NPC atrapados en su interior, y aquello se convirtió en uno de los primeros contenidos nuevos añadidos al juego tras la desaparición del Creador.

Pero eso no era todo…

El mundo seguía sumido en el caos, pues el vasto territorio del Imperio Marchioni se había fragmentado en pequeños reinos, y cada uno de ellos libraba guerras contra los demás con el fin de asegurar más territorio y, en última instancia, alcanzar la supremacía.

El continente había entrado en una era de guerras en la que las naciones surgirían y caerían.

Con el caos provocado por aquella época turbulenta, tarde o temprano surgiría un nuevo héroe para poner fin al desorden.

Y esa era la mayor fortaleza de Brave New World…

La inteligencia artificial que administraba el juego podía añadir contenido prácticamente infinito, y cualquiera podía convertirse en el protagonista del juego.

En resumen, la desaparición del Creador no marcaba el final del Servidor de Fantasía, sino un nuevo comienzo.

Siegfried era plenamente consciente de ello, y aquello le ayudó a tomar una decisión.

—Creo que ya he contribuido más que suficiente a este mundo.

Asistió a la primera asamblea general después de derrotar al Creador y realizó un anuncio.

—Nuestro imperio ha luchado para proteger la paz de este mundo. Hemos derramado sangre y lágrimas, combatiendo sin esperar nada a cambio. En el proceso, hemos perdido a incontables hermanos y hermanas, y aun así hemos seguido resistiendo incluso ante las peores dificultades.

—…

—Ya hemos hecho más que suficiente. Nosotros… ya no nos sacrificaremos por este mundo, y eso me incluye a mí, el emperador. A partir de ahora, me concentraré únicamente en cuidar de mi familia y de mi pueblo.

Siegfried hizo una breve pausa antes de anunciar su decisión.

—En consecuencia, el Imperio Proatine reducirá su territorio, cerrará sus puertas a los extranjeros y no se involucrará en los asuntos de los demás, siempre y cuando nuestros aliados no estén en peligro. En su lugar, nos concentraremos exclusivamente en nuestros asuntos internos.

—¡Que se cumpla la voluntad de Su Majestad Imperial!

—¡Que se cumpla la voluntad de Su Majestad Imperial!

—¡Que se cumpla la voluntad de Su Majestad Imperial!

Todos los funcionarios presentes respondieron al unísono, alzando la voz en apoyo a la decisión de Siegfried.

El Imperio Proatine ya no deseaba involucrarse en guerras ni proteger al mundo a costa de sí mismo.

La repentina expansión de su territorio y población había provocado diversos problemas sociales dentro del imperio, y la falta de infraestructura solo empeoraba la situación.

Además, las numerosas guerras que habían librado habían causado bajas masivas, por lo que su fuerza militar también había sufrido enormes pérdidas.

A pesar de haber salido victorioso contra el Imperio Marchioni, el Imperio Proatine se encontraba en un estado en el que ni siquiera podría administrar adecuadamente sus propios territorios aunque se concentrara por completo en los asuntos internos.

Por ello, nadie se opuso cuando Siegfried declaró que el Imperio Proatine cerraría sus puertas al mundo.

De ese modo, el Imperio Proatine se concentró por completo en sus asuntos internos, y su emperador, Siegfried, también centró sus esfuerzos en gobernarlo.

«Ugh… Ya ni sé si soy un jugador o un funcionario público. ¿Empecé a jugar esto para hacer papeleo?»

Siegfried sufría mentalmente debido a su nueva rutina. Iniciaba sesión, revisaba los documentos que le presentaban y estampaba su sello en aquellos que aprobaba.

Debido a la enorme cantidad de documentos que tenía que procesar, se veía obligado a dedicarles casi todo su tiempo.

Y, además de eso, también tenía que cumplir con sus responsabilidades como cabeza de familia.

—¿Vamos de viaje mañana? ¿Qué tal si vamos a la playa?

—¡Me parece genial!

Siegfried se aseguraba de pasar tiempo con Brunhilde y salir en citas con ella. También dedicaba tiempo a Verdandi, leyéndole cuentos antes de cerrar sesión.

—Oye, Hamchi. ¿Quieres ir a pescar?

—¡Kyuuu! ¡Suena bien!

Tampoco se olvidaba de pasar tiempo con su alma gemela, Hamchi.

—¡Permítame servirle una copa, Maestro!

—¡Adelante! ¡Hohoho!

De vez en cuando, cumplía también con sus deberes como discípulo y le servía licor caro a su maestro.

Pasaba casi todo su tiempo dentro del Imperio Proatine realizando tareas mundanas, día tras día.

Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes.

Cinco días a la semana, entre ocho y diez horas al día.

Exactamente como un funcionario público.

A pesar de lo repetitiva que era su rutina, no se aburría.

De hecho, le gustaba.

Después de todo, aquella también era una forma de disfrutar el juego que amaba.

Conseguir puntos de experiencia para subir de nivel, combatir enemigos y farmear objetos no eran las únicas formas de divertirse en un juego como BNW.

Algunos jugaban únicamente para cuidar un pequeño jardín, mientras que otros vivían como comerciantes y vendían diversos productos en sus tiendas. Cada persona tenía su propia manera de disfrutar del juego, y esa era la belleza de la realidad virtual.

Siegfried también quería jugar de esa manera, tomándose las cosas con calma y haciendo aquello que amaba.

Quería llevar una vida tranquila en aquel mundo que tanto amaba, rodeado de las personas a las que quería.

Mientras tanto, la Garra de la Aniquilación y el Conjunto de Armadura Voluntad de Siegfried permanecían junto a su trono, acumulando polvo tras haber sido olvidados durante tanto tiempo.

¿Por qué acumulaban polvo?

La respuesta era sencilla.

Siegfried ya no necesitaba objetos.

Si alguna situación que requiriera luchar llegaba a presentarse, solo necesitaba sus puños desnudos para resolverla.

Durante unas vacaciones en la región meridional del continente, un kraken colosal los atacó, pero Siegfried acabó con él de un solo puñetazo mientras llevaba puesto su traje de baño.

Había alcanzado un reino en el que ya no necesitaba depender de objetos.

Mientras disfrutaba de su nueva vida…

—¡Tenemos un problema, hyung-nim! En la región oriental del continente…

Seung-Gu irrumpió apresuradamente con noticias alarmantes.

—Nah, no me interesa. Ni te molestes en contármelo —respondió Siegfried, agitando una mano como si quisiera espantarlo.

—¡P-Pero…!

—Sé que necesitas mi ayuda, pero olvídalo.

—Pero aun así…

—No me corresponde involucrarme. Claro, si yo voy, todo se resolverá fácilmente, pero ¿qué sentido tendría?

—¿Eh?

—Estoy retirado. Mi era terminó, así que ahora es momento de que la nueva generación de jugadores dé un paso al frente.

—¿Qué quieres decir?

—¿Qué van a hacer los demás si sigo resolviendo todos los problemas?

—Eso…

—Un héroe nace en tiempos difíciles. La única forma de que surja un nuevo héroe es que yo me ocupe de mis propios asuntos.

Esa era la razón por la que Siegfried ya no se involucraba en los problemas del mundo, no participaba en incursiones a las nuevas mazmorras y simplemente permanecía recluido dentro del Imperio Proatine.

Quería dejar el contenido del juego para que los demás jugadores pudieran disfrutarlo.

Además, tampoco era como si fuera a sentir emoción o entusiasmo aunque se lanzara ahora mismo a una batalla.

—Deberías ir tú. ¿Acaso no eres uno de los principales protagonistas que liderarán a la próxima generación?

—Hyung-nim…

—En fin, me voy. Tengo que ayudar a Verdandi con su tarea.

Habían pasado seis meses desde entonces.

Tae-Sung finalmente se casó con Yong Seol-Hwa en una pequeña boda privada celebrada en una casa de retiro en la provincia de Gangwon.

Solo fueron invitados sus familiares y unos cuantos amigos cercanos, y la razón por la que decidieron celebrar una boda tan pequeña era sencilla.

Ambos eran extraordinariamente ricos.

Eran tan ricos que, si hubieran querido, podrían haber celebrado la boda más extravagante y lujosa de la historia.

Podrían haber alquilado un hotel entero de cinco estrellas y gastado millones únicamente en la decoración sin que aquello apenas hiciera mella en sus cuentas bancarias.

Sin embargo, Tae-Sung y Seol-Hwa decidieron hacer lo contrario.

En vez de gastar dinero en extravagancias, la pareja decidió ayudar a los necesitados.

Ambos tenían tanto dinero que gastarlo en cosas materiales ya no les producía ninguna satisfacción.

Por esa razón, decidieron celebrar una boda pequeña, rodeados únicamente de amigos y familiares.

Una hora antes de la boda…

—¡Oye, Han Tae-Sung!

Cheon Woo-Jin lo llamó.

—Vamos a revisar si todo está en orden antes de que empiece la ceremonia.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Tenemos que comprobar que todas las decoraciones estén en su sitio y todo lo demás. ¡Hay muchísimas cosas que hacer!

—Pero ¿eso no lo hacen principalmente las mujeres…?

—Oye, ahora mismo están ocupadas con el peinado y el maquillaje. Tampoco olvides lo de probarse los vestidos.

—¿Ah? ¿En serio?

—Vamos.

—¿O-Okay…?

Tae-Sung siguió a Cheon Woo-Jin hasta el patio donde se celebraría la ceremonia.

Todo el lugar estaba decorado con hermosas flores, aunque estaba muy lejos de ser extravagante o lujoso.

Era el mismo tipo de decoración que podría encontrarse en cualquier boda común y corriente, algo apropiado para una ceremonia pequeña como la suya.

Sin embargo, lo que Cheon Woo-Jin dijo a continuación tomó completamente desprevenido a Tae-Sung.

—Oye, Han Tae-Sung.

—¿Sí?

—Tienes invitados.

—¿Invitados? ¿Invitaron a alguien más?

—¿Por qué no lo ves tú mismo?

—¿Eh?

—Mira hacia allá.

Cheon Woo-Jin señaló la zona donde se encontraban los invitados del novio.

«¿De quién estará hablando…?»

—…!

Tae-Sung se quedó petrificado porque…

—¡¿M-Maestro?!

Vio a un anciano vestido con un traje de una marca de lujo, pero lo impactante era que se parecía exactamente a Deus.

Estaba sentado en el lugar normalmente reservado para el padre del novio.

¡Badump! ¡Badump!

El corazón de Tae-Sung comenzó a latir desbocado y un escalofrío recorrió su espalda.

—¿C-Cómo es que el Maestro e-está aquí de repente…?

Y aquella no fue la única sorpresa…

—¡Kyuuu! ¡Felicidades por tu boda, dueño desgraciado!

Hamchi apareció repentinamente junto a Deus y saludó a Tae-Sung con la pata.

—¡¿Q-Qué demonios?! —gritó Tae-Sung horrorizado mientras caía sentado al suelo.

Deus y Hamchi.

Ambos eran seres que no deberían existir en la realidad.

Se suponía que solo existían dentro del juego de realidad virtual Brave New World y, aun así, estaban de pie frente a él en el mundo real.

—¿Q-Qué está pasando…? —balbuceó Tae-Sung, completamente incrédulo.

Deus lo fulminó con la mirada y rugió:

—¡¿Qué haces ahí parado?! ¡¿Te atreviste a casarte sin invitar a este gran ser?! ¡¿Y todavía te haces llamar mi discípulo?!

—¡¿M-Maestro?!

—¡Ja! Dicen que de nada sirve criar a un hijo con amor. ¡Fue inútil! ¡Todo fue inútil!

Tae-Sung estaba tan sorprendido que se había quedado sin palabras.

«¿Q-Qué demonios está pasando? ¿Cómo es posible? ¿Por qué está el Maestro aquí? ¿Y Hamchi también?»

Como si ver a Deus no fuera suficientemente impactante, Hamchi seguía chillando ¡Kyuuu! ¡Kyuuu! a su lado, haciendo que pensar con claridad fuera prácticamente imposible.

«No me digas… ¿El mundo virtual también era real? ¿Así fue como el Maestro y Hamchi atravesaron dimensiones y…?»

—¡Bwahahaha!

Cheon Woo-Jin de repente estalló en carcajadas.

—¡Vaya! ¡Fue un éxito! ¡Un éxito total!

—¡Deberías haber visto tu cara, Han Tae-Sung! ¿Viste un fantasma o algo así? ¡Kekeke!

—Vaya, no pensé que fueras tan ingenuo.

Sus amigos, que se encontraban escondidos cerca, comenzaron a aparecer uno tras otro.

—¿Q-Qué? ¿Qué significa todo esto? —preguntó Tae-Sung, todavía confundido.

Retrocedió varios pasos mientras intentaba comprender la situación.

—¿Ves? Te dije que este tipo caería, ¿no? Es un adicto sin remedio y debería limitarse a vivir en el mundo virtual. Solo alguien tan enganchado al juego como él podría caer en una broma así. ¡Kekeke!

—¡Estoy de acuerdo! ¡Bwahaha!

Cheon Woo-Jin y Seung-Gu estallaron en carcajadas.

—¿U-Una broma…? —murmuró Tae-Sung, inclinando la cabeza con confusión.

—Oye, Tae-Sung. Esta vez sí que te engañamos por completo, ¿verdad? —preguntó Cheon Woo-Jin con una sonrisa burlona.

—¿Q-Qué pasó…? ¿Qué fue todo eso?

—¿No es obvio? ¡Son actores contratados! ¡Keke! —respondió Cheon Woo-Jin señalando a Deus y Hamchi.

—¿A-Actores…?

Cheon Woo-Jin se acercó a Deus y Hamchi.

—Gracias por su arduo trabajo.

—Oh, fue un honor.

—No fue tan difícil. ¡Jeje!

Dicho eso, el actor que interpretaba a Deus se quitó la barba falsa, mientras que el que hacía de Hamchi se quitó el disfraz.

—No tenía idea de que la tecnología hubiera avanzado tanto. Les dije que lo hicieran lo más parecido posible sin importar cuánto costara, pero de verdad no esperaba que quedara tan idéntico.

—¿Eh…?

—¿Tienes idea de todo lo que pasé preparando esta broma? Tuve que organizar una audición completa e incluso contratar al mejor equipo de utilería de Hollywood.

—Ah…

—¡Gasté una fortuna en esto, pero valió completamente la pena! ¡Kekeke!

Tae-Sung finalmente comprendió lo que estaba ocurriendo.

Los mejores profesionales de Hollywood sin duda eran capaces de transformar a alguien para que pareciera Deus.

Disfrazar a alguien como Hamchi habría sido un poco más complicado, pero disponían de material más que suficiente del juego para recrear un traje idéntico.

La mayoría consideraría que Cheon Woo-Jin simplemente estaba desperdiciando dinero, pero a él no le importaban esas trivialidades siempre y cuando pudiera gastarle una buena broma a Tae-Sung.

—Entonces todo esto era… —murmuró Tae-Sung.

Luego esbozó una sonrisa helada y añadió:

—Prepararon una broma bastante interesante.

—O-Oye, Han Tae-Sung. ¿Qué pasa con esa sonrisa? ¡E-Espera! ¡Solo era una broma!

Cheon Woo-Jin se dio cuenta de que algo había salido mal cuando vio a Tae-Sung acercarse con aquella sonrisa glacial.

¿Una broma?

Claro, había sido divertida.

La preparación había sido tan perfecta que Tae-Sung se la creyó por completo, por lo que podía considerarse un éxito rotundo.

Sin embargo, Cheon Woo-Jin había subestimado el precio que tendría que pagar por hacer algo semejante.

—Sí, estuvo buena. Lo admito —dijo Tae-Sung mientras hacía crujir los nudillos y avanzaba hacia el trío formado por Cheon Woo-Jin, Seung-Gu y Chae Hyung-Seok.

Realmente habían engañado a Tae-Sung.

Tan bien que casi se había desmayado del susto.

De hecho, aquella maliciosa broma podría haberle provocado un ataque al corazón el mismo día de su boda.

—Últimamente parecen estar viviendo demasiado tranquilos, ¿no? ¡Voy a marcar este día no como mi aniversario de bodas, sino como el aniversario de sus muertes!

Tae-Sung atrapó al trío y les dio una paliza.

¡Bam! ¡Bam! ¡Bam!

Los golpeó con tanta fuerza que todos se arrepintieron al instante de lo que habían hecho.

Por desgracia para Chae Hyung-Seok, fue el primero al que atrapó y, por ello, recibió más puñetazos que los otros dos.

—¡Kieeeek! ¡Kwueeek!

—¡Hora de darles la paliza que llevan tanto tiempo mereciendo!

—¡Y-Yo no fui! ¡Fue Cheon Woo… aaaack!

—¡Hoy están todos igual de muertos!

El trío pagó un precio muy alto por aquella broma, una broma muy real, que habían preparado.

[1] Universidad Nacional de Seúl (SNU): suele ser considerada una de las universidades más prestigiosas de Corea del Sur.

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