Maestro del Debuff - Capítulo 1256
—¡Huff! ¡Huff!
Unas horas después, Plaga, que había estado disfrutando de la vida en un lujoso resort costero, se había convertido en un fugitivo que corría desesperadamente por salvar su vida.
—¡Ese maldito demonio…!
La persona misteriosa que lo había emboscado en la playa era monstruosamente fuerte.
Tras infectar con éxito a una parte significativa de la población del Imperio Marchioni, Plaga se había vuelto extremadamente poderoso. Aun así, no podía superar a aquel misterioso atacante.
No solo absorbía todos los virus que Plaga liberaba, sino que además drenaba poco a poco su fuerza vital cada vez que intercambiaban golpes.
Plaga no tuvo más opción que huir para sobrevivir.
‘…Tengo que llegar hasta mi amo’, pensó.
Con esa decisión tomada, intentó escapar hacia el Imperio Proatine, donde se encontraba Siegfried, pero el atacante siempre iba un paso por delante.
Fuera donde fuese Plaga, aquel hombre ya estaba allí esperándolo junto al portal de teletransporte.
Era como si supiera de antemano que Plaga intentaba escapar hacia el Imperio Proatine.
Después de recibir una paliza tras otra, Plaga finalmente logró internarse en una selva espesa y densa para ocultarse.
Aunque había sido derrotado repetidamente, al menos seguía vivo y podía continuar huyendo.
‘Maldito bastardo… Ya verás. Cuando llegue hasta mi amo, se lo contaré todo, ¡y él te dará una lección!’
Aferrándose obstinadamente a su fe en Siegfried, Plaga continuó huyendo para sobrevivir.
Creía que, por muy fuerte que fuera aquel misterioso atacante, no había forma de que superara a su amo, el mismísimo demonio, Siegfried von Proa.
Tras completar la misión Sol Brillante en el Cielo, Tae-Sung cerró sesión para tomarse un descanso.
Aquellas pausas regulares eran de gran ayuda para mantener su carrera como jugador profesional, pues si pasaba todo el tiempo dentro del juego, Han Tae-Sung terminaría consumiéndose.
De vez en cuando se tomaba tres o cuatro días completamente alejados del juego.
Después de completar su rutina matutina habitual, salió junto a Yong Seol-Hwa rumbo a Gangwon-do.
Hacía tiempo que no disfrutaban de tiempo privado juntos, así que decidieron hacer un pequeño viaje.
Por supuesto, sus guardaespaldas los seguían de cerca.
—¡Guau! ¡Este mulhoe[1] está súper refrescante!
—¿Verdad?
—¡Sí!
—Cuando era pequeña venía aquí muy seguido con mi mamá y mi papá.
—Ya veo…
—La próxima vez deberíamos venir todos juntos.
—¿Eh?
—Como un viaje familiar.
—¡Ah!
—Últimamente no has podido pasar mucho tiempo con tu madre y tu hermana, ¿verdad?
—Sí, es cierto.
—¡Entonces hazles un espacio! ¡No te pases la vida trabajando!
—Está bien.
Tae-Sung no pudo evitar sentir una profunda gratitud y afecto hacia Yong Seol-Hwa, que incluso se preocupaba por su familia.
‘Es una persona realmente maravillosa’, pensó.
Siempre se sentía así cada vez que salía con ella.
Por cursi que sonara, ella le parecía un espíritu puro.
Aparte del lado feroz que ocasionalmente mostraba al tratar con su padre, Yong Tae-Pung, era prácticamente perfecta.
Y debido a eso, una palabra en particular llevaba apareciendo constantemente en la mente de Tae-Sung últimamente.
‘¿Debería pedirle que… se case conmigo?’
Últimamente estaba tan enamorado de Yong Seol-Hwa que la idea de pasar toda su vida junto a ella aparecía constantemente en su cabeza.
Por supuesto, la mayoría de los hombres casados le dirían que era precisamente el momento de darse una ducha fría y pensarlo dos veces.
Pero estaba tan profundamente enamorado que jamás escucharía ese consejo.
Mientras Yong Seol-Hwa iba al baño, Tae-Sung habló en voz baja con su jefe de escoltas.
—Por casualidad…
—¿Va a preguntarme sobre el matrimonio?
Como siempre, el perspicaz guardaespaldas ya había adivinado lo que estaba a punto de decir.
—¿Eh? ¿Cómo supo que iba a preguntar eso?
—Se le nota en toda la cara, joven amo.
—¿E-En serio?
—Iba a preguntarme cómo es la vida matrimonial, ¿verdad?
—S-Sí.
—Es el infierno. Cuanto más tarde se case, mejor.
—¿E-Es tan malo?
—¿Sabe cuál es la mejor sensación del mundo? Cuando mi esposa se va a visitar a su familia.
—…
—Últimamente no ha ido mucho, así que me estoy muriendo.
—Jajajaja…
La expresión del hombre mostraba claramente lo cansado que estaba de la vida matrimonial.
—Por supuesto, estoy bromeando.
—¿Eh?
—Cuando vuelvo del trabajo y veo a mi hija dormida, siento algo que no puedo expresar con palabras. Mi esposa puede ser dura, pero pensar que es mi compañera para toda la vida la vuelve mucho más valiosa que antes.
—Entonces… ¿casarse es algo bueno?
—Cuanto más tarde, mejor.
—…¿Perdón?
—¡Jajajaja!
Tae-Sung no entendía nada.
Era como si le estuviera diciendo al mismo tiempo que era lo mejor del mundo y que debía retrasarlo tanto como fuera posible.
Como soltero, era incapaz de comprender el significado.
—Pero si ya ha tomado una decisión, entonces le recomiendo que lo haga. Creo que el mayor sufrimiento de la vida es el arrepentimiento.
—¿Hm?
—Si cree que se arrepentirá más adelante por dejar escapar a la señorita Seol-Hwa, entonces es algo que debe hacer.
—Ah…
—Usted tiene más que suficiente capacidad para ello, joven amo. Creo que lo mejor es seguir su corazón.
Tal como decía el guardaespaldas, Tae-Sung tenía capacidad económica para casarse cuando quisiera.
Los hombres de su edad apenas podían aspirar a comprar una vivienda, por lo que normalmente se centraban por completo en sus carreras.
En lugar de pensar en citas o matrimonio, trabajaban duro para ascender en sus empresas y reunir suficiente dinero para formar una familia.
Pero Tae-Sung era diferente.
Ya había acumulado una fortuna valorada en billones, por lo que podía casarse cuando quisiera.
Además, Yong Seol-Hwa también era rica, así que no existía ninguna carga financiera.
‘¿Debería pedírselo…?’, reflexionó.
Su amor por Yong Seol-Hwa había crecido tanto que, si pudiera, le propondría matrimonio en ese mismo instante.
—¡Guau! ¿Ves eso, oppa? ¿No es precioso?
—Sí. Es realmente hermoso.
Tae-Sung pasó una velada romántica junto a Yong Seol-Hwa en un famoso lugar de Gangneung llamado Aldea Anbandegi[2], contemplando las estrellas.
Las estrellas que apenas podían verse en Seúl se reunían allí formando un inmenso océano estelar que parecía la propia Vía Láctea.
Tae-Sung no pudo evitar sentirse profundamente conmovido mientras observaba el firmamento junto a la mujer que amaba.
‘Debería fijar una fecha adecuada y…’
Justo cuando pensaba que había llegado el momento de proponerle matrimonio…
—¿Oppa?
Yong Seol-Hwa, que estaba sentada con él sobre el maletero del coche mientras bebía café, dijo algo inesperado.
—¿Y si…?
—¿Hm?
—…Nos casamos?
—¡¿Qué?!
Tae-Sung soltó un grito.
La sorpresa fue tan grande que casi perdió el equilibrio y cayó hacia atrás.
—¿M-Matrimonio…? —balbuceó.
—Sí.
—¿T-Tan de repente?
—¿No quieres…?
El rostro de Yong Seol-Hwa se oscureció visiblemente.
—¡N-No! ¡No es eso! —exclamó Tae-Sung, agitando las manos frenéticamente—. ¡Es que… ha sido demasiado repentino!
—¿En serio?
—¡Sí! Todo esto me tomó completamente por sorpresa…
—Pero ¿qué piensas al respecto, oppa?
—Bueno…
Tae-Sung dudó unos instantes.
Finalmente respondió:
—Últimamente he estado pensando exactamente en lo mismo.
—¿Oh? ¿De verdad?
—Sí. Llevo tiempo pensándolo. Solo estaba esperando el momento adecuado para sacar el tema.
—Ya veo…
—Pero jamás imaginé que serías tú quien lo mencionara primero. Por eso me sorprendí tanto.
—Ah, ya entiendo.
—Pero sí, siento lo mismo. Quiero casarme contigo.
Tras decir esas palabras, Tae-Sung atrajo a Yong Seol-Hwa hacia sus brazos y la abrazó con fuerza.
—Hagámoslo paso a paso y sin prisas.
—Está bien, oppa.
Y así, bajo el brillante cielo nocturno repleto de incontables estrellas, Tae-Sung y Yong Seol-Hwa se prometieron un futuro juntos.
Ya no eran simplemente una pareja.
Ahora eran dos personas que compartían una relación con el matrimonio como objetivo.
Unos días después…
—He recibido un informe inusual que podría requerir su atención, Su Majestad.
En cuanto Tae-Sung inició sesión en BNW, fue recibido por Ninetail.
—¿Qué sucede? —preguntó Siegfried.
—Hemos perdido contacto con Plaga.
—¡¿Qué?!
Siegfried quedó impactado.
A Plaga se le había confiado la importante tarea de propagar una epidemia en el Imperio Marchioni, por lo que mantenía contacto constante con el Imperio Proatine.
Al ser esclavo de Siegfried, existía un sistema que informaba siempre de su ubicación sin importar dónde estuviera o qué hiciera.
¿Y ahora había desaparecido sin dejar rastro?
Algo tenía que haber salido mal…
—¿Qué ocurrió?
—Aún no lo sabemos. Peleó contra un Aventurero desconocido en una playa del sur del Imperio Marchioni y huyó. Después de eso, se perdió completamente su rastro.
—¿Un Aventurero?
—Sí. Y según nuestra evaluación… existe una alta probabilidad de que dicho Aventurero sea nada menos que Beowulf.
—¡¿Qué?!
—Parece que actuaba bajo órdenes directas del emperador Stuttgart. Rastreó a Plaga, lo encontró y entabló combate con él.
—¿Y qué hay del brote de peste en el Imperio Marchioni?
—Sigue activo y no muestra señales de desaceleración.
—Eso significa que Plaga aún no ha muerto, ¿verdad?
—Eso creo.
—Encuéntrenlo lo antes posible.
—Sí, Su Majestad.
Ninetail inclinó ligeramente la cabeza.
—No podemos permitir que muera alguien tan importante para nuestro imperio. El Imperio Marchioni no ha podido invadirnos gracias a sus plagas. Debemos protegerlo cueste lo que cueste.
—Como ordene.
La epidemia que devastaba el Imperio Marchioni desaparecería en el momento en que Plaga muriera.
Y una vez sucediera eso, el emperador Stuttgart seguramente lanzaría una invasión a gran escala contra el Imperio Proatine.
Lo más probable era que Stuttgart estuviera esperando pacientemente el momento oportuno para atacar.
Y Siegfried no tenía ninguna intención de permitirlo.
El Imperio Marchioni ya estaba plagado de rebeliones, y los signos de su fragmentación eran más que evidentes.
La plaga debía continuar durante al menos otros seis meses para inclinar definitivamente la balanza a favor del Imperio Proatine mientras destruía por completo al Imperio Marchioni.
Por ello, Plaga era en ese momento el activo estratégico más importante de Siegfried.
‘Ha llegado la hora.’
Siegfried sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarse a Lee Geon.
Si la persona que perseguía a Plaga era realmente Lee Geon, entonces el enfrentamiento entre ambos era inevitable.
Tanto Siegfried como Lee Geon habían quedado insatisfechos tras su primer encuentro.
Ninguno de los dos estaba conforme con aquel resultado inconcluso.
Pero esta vez sería diferente.
Ambos habían analizado minuciosamente su combate anterior, reflexionado sobre él y preparado completamente la revancha.
Sin duda alguna, esta segunda batalla sería muy distinta de la primera.
Siegfried y Lee Geon…
La cuestión de quién era realmente el mejor jugador de BNW del mundo iba a resolverse en ese enfrentamiento.
Por supuesto, Lee Geon tenía prohibido participar en competiciones oficiales, por lo que técnicamente no era considerado un jugador profesional.
—Nuestra oficina de inteligencia sigue buscando el paradero de Plaga. Pero creemos que localizarlo no será fácil. Como desapareció dentro del territorio del Imperio Marchioni, existe un límite en la cantidad de agentes que podemos desplegar.
—Iré yo mismo —dijo Siegfried sin dudar.
—Pero…
—Soy el único que puede rescatar a Plaga. Tengo que encontrarlo personalmente.
—Si Su Majestad va en persona, entonces estoy seguro de que estará a salvo.
—Entonces, ¿tienes alguna idea de dónde podría estar ahora?
—Aquí.
Ninetail extendió un mapa y señaló una ubicación concreta.
—¿Hm?
—Todos los portales cercanos han sido sellados y las estatuas de Su Majestad en los alrededores han sido destruidas.
—Ya veo… Tiene sentido.
—Así que, si yo fuera Plaga, habría huido aquí.
Ninetail señaló una jungla situada en la región sur del Imperio Marchioni.
No era tan inmensa como la Gran Jungla del sur, pero aun así tenía aproximadamente la mitad de su tamaño.
—No se me ocurre ninguna otra ruta de escape. El hecho de que siga vivo significa que debe haberse refugiado allí.
—Buscarlo no será fácil…
—Es cierto.
—Pero tendré que ir de todos modos.
Siegfried partió inmediatamente para rescatar a Plaga.
¡Badump! ¡Badump! ¡Badump!
Su corazón latía con fuerza al pensar en Lee Geon.
Era el famoso jugador considerado el mayor genio de los videojuegos de la última década.
Y ahora, Siegfried se dirigía a enfrentarlo…
Lejos de sentirse nervioso, su corazón latía descontroladamente por la emoción.
Estaba ansioso por descubrir cómo se mediría frente al hombre considerado un talento único en una generación.
[1] Mulhoe: sopa fría de pescado crudo, muy popular en Corea durante el verano.
[2] Aldea Anbandegi: ubicada a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar, es uno de los lugares más famosos de Corea para observar las estrellas.