Maestro del Debuff - Capítulo 1141

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Tae-Sung cerró sesión y se fue directo a dormir primero. Estaba preocupado por Daytona, pero estaba tan agotado que sabía que necesitaba descansar antes de hacer cualquier otra cosa.

Mucho tiempo después, despertó.

‘Debería ir a ver cómo está.’

Ese día se saltó su rutina habitual en el gimnasio. Tomó un desayuno rápido y se dirigió directamente a la casa de Daytona, una villa de lujo en Hannam-dong.

—Bienvenido, joven maestro.

Al llegar frente a la residencia, su jefe de escoltas, que había estado esperando, lo saludó con respeto.

La razón por la que Tae-Sung había colocado a su jefe de escoltas frente a la casa de Daytona era sencilla.

—¿Puedes vigilarlo por mí?

—Por supuesto, joven maestro.

La noche anterior, Tae-Sung lo había llamado para que permaneciera cerca de la casa. Temía que Daytona, incapaz de soportar el dolor por la muerte de Amelia, hiciera algo impulsivo.

Algunos se burlarían de la idea de que alguien pudiera llegar a ese extremo por un juego, pero la realidad era distinta.

El estrés psicológico derivado de los videojuegos ya no era algo que pudiera ignorarse; se había convertido en un problema social real.

Con la popularidad creciente de los juegos de realidad virtual, cada vez más jugadores demasiado inmersos en el mundo virtual sufrían niveles de estrés psicológico tan severos que requerían tratamiento psiquiátrico.

Los efectos secundarios negativos de la industria de la realidad virtual ya eran un tema global. En algunos países extremadamente estrictos, incluso existían leyes que prohibían por completo los juegos de realidad virtual. Así que no sería nada extraño que Daytona llegara a atentar contra su propia vida por la muerte de Amelia.

—¿Cómo está? —preguntó Tae-Sung.

—Ha estado tranquilo, señor.

—¿De verdad? ¿Ha habido… algún incidente?

—No, señor. Por precaución pedí que la policía revisara el interior de la casa. Confirmaron que no ha hecho nada drástico.

—Uf… Qué alivio.

—Pero… el oficial que entró comentó que el señor Daytona no se ve nada bien.

—Ah…

—Creo que necesitaremos ayuda psiquiátrica para él.

—Sí. Definitivamente.

Tae-Sung creía firmemente en buscar tratamiento para los problemas de salud mental relacionados con los videojuegos.

De hecho, en el pasado él mismo se había preocupado por su propia salud mental y posible adicción, así que apoyaba completamente la idea de recibir ayuda profesional cuando fuera necesario.

—Esto ya se está volviendo un problema serio. O el gobierno empieza a limitar el tiempo de juego, o impulsa activamente programas de asesoramiento y apoyo para gamers. Algo se tiene que hacer.

—¿Así lo ve, señor?

—Sí —respondió Tae-Sung, asintiendo—. Si lo piensas, hoy en día la gente vive la mitad de su vida dentro del mundo virtual. Y lo aterrador es que no se dan cuenta de lo adictos que están hasta que ya es demasiado tarde. Para entonces, ya no pueden distinguir bien entre la realidad y la realidad virtual.

—Estoy de acuerdo. Los problemas de salud mental suelen ser difíciles de reconocer por uno mismo.

—Oh, ¿tú sabes algo al respecto?

—Conozco a varias personas que han sufrido un deterioro mental severo, señor.

—¿También tienes muchos gamers a tu alrededor?

—No, señor. En mi caso… la mayoría viene de la guerra.

—Ah…

Tae-Sung finalmente entendió.

Su jefe de escoltas era un exsoldado de fuerzas especiales de élite, con múltiples despliegues en combate.

Después del ejército, trabajó en una empresa de seguridad privada y participó en misiones en distintas zonas de guerra.

Con ese pasado, era natural que muchos de sus antiguos compañeros sufrieran trastorno de estrés postraumático severo.

—La mente sana es muy importante.

—Así es, señor.

—Algún día me gustaría trabajar en programas de bienestar o apoyo para gamers, si se presenta la oportunidad.

—Me parece una excelente idea, señor.

—Será cuando me retire como gamer —dijo Tae-Sung antes de caminar hacia la puerta.

—¿Daytona? ¿Estás ahí? ¡Daytona!

Tae-Sung lo llamó una y otra vez, pero no obtuvo respuesta.

No importaba cuántas veces presionara el timbre: solo había silencio. No se escuchaba ni el más mínimo movimiento dentro de la casa.

‘¿Llamo a la policía? No, tardarían demasiado… ¿La tumbo?’

Su ansiedad creció hasta el punto de considerar seriamente derribar la puerta. Llevaba más de treinta minutos tocando, y Daytona seguía sin contestar.

[La persona que está llamando no se encuentra disponible. Por favor deje su mensaje después del tono. Esta llamada puede generar cargos.]

¡Bip!

Para empeorar las cosas, el teléfono de Daytona estaba apagado.

‘¿Qué hago? ¿La rompo?’

Justo cuando estaba a punto de forzar la entrada…

—Hola… Tae-Sung…

La puerta se abrió, y Daytona apareció.

Se veía destrozado.

‘¡Ugh…!’

Tae-Sung casi se desmaya por el olor a alcohol que emanaba de él. El fuerte y penetrante hedor a whisky era tan intenso que parecía embriagarlo solo con respirarlo.

‘¿Cuánto tomó este tipo…?’ se preguntó.

Lo peor era que Daytona ni siquiera parecía borracho.

—¿Puedo pasar? —preguntó Tae-Sung.

—Sí…

—¿Cuánto tomaste? En serio.

—Yo… no sé… ni siquiera recuerdo cuánto bebí… —respondió Daytona, con la voz apagada y sin vida.

—…

—Lo raro es que… no importa cuánto tome… no me emborracho. No importa cuántas botellas vacíe… —dijo, forzando una sonrisa.

—Daytona…

—Quiero emborracharme, pero mi mente está completamente clara. Y esto… esto aquí duele demasiado…

Se llevó la mano al pecho y apretó con fuerza. Luego cerró el puño y se golpeó el pecho con rabia, como si quisiera destrozarlo.

—¡Daytona! ¡Ya!

—¿Qué se supone que haga ahora? Siento… dolor todo el tiempo. Mi mente está en blanco, pero el dolor sigue ahí.

—Primero vamos a intentar—

—¡Haa…! ¡Haa…!

De repente, Daytona comenzó a jadear como si se estuviera asfixiando. Se agarró el pecho y cayó al suelo.

¡Pum!

El jefe de escoltas entró de inmediato.

—¡Está teniendo un ataque de pánico por estrés severo, señor!

—¿Un ataque de pánico?

—Sí, señor. Además, está demasiado intoxicado y muestra signos de deshidratación. Debemos llevarlo a un hospital ahora mismo. Si lo dejamos así, podría seguir bebiendo y eventualmente morir… si no hace algo drástico antes.

—De acuerdo. Vámonos al hospital ya.

Tae-Sung terminó llevando a Daytona, que parecía una cáscara vacía, al hospital más cercano.

‘Maldita sea… ¿Cómo puede alguien hacerle esto a otra persona? Ese bastardo ni siquiera es humano…’ gruñó para sus adentros.

Ver a Daytona en ese estado solo hizo que su furia ardiera más fuerte. En ese momento, lo único que quería era encontrar a Lee Geon y matarlo con sus propias manos.

¿Por qué?

Porque Lee Geon no mostraba el más mínimo remordimiento tras hacer cosas tan despreciables. Incluso había subido un video a su canal de G-Tube mostrando la muerte de Amelia y la mansión en llamas.

No le importaba torturar a Daytona al subir ese video. Solo le interesaban las vistas y monetizar el sufrimiento ajeno.

[Castigo Divino: El Primer Paso hacia la Revolución (Ft. Matar a la Amante del Amigo de Han Tae-Sung)]

Como si no fuera lo suficientemente repugnante, lo subió con un título y miniatura extremadamente provocadores.

Sin duda, Lee Geon era maldad pura. La encarnación más vil y cruda del mal.

‘Perfecto. Si así quieres jugar, entonces esto es guerra. Te voy a destruir por completo,’ pensó Tae-Sung, tragándose la ira y jurando no perdonarlo jamás.

Esa misma noche, Lee Geon volvió a hacer una transmisión en vivo.

—¿Qué tal, gente? ¿Vieron el nuevo video que subí? Voy a seguir con la Serie del Castigo Divino. Esto no se va a acabar nunca, y no me importa quién seas.

—Esta revolución va a ser brutal como el infierno. Voy a aplastar a todos los que estén relacionados con Han Tae-Sung. Así que no se junten con él si no quieren ser la próxima estrella de mi show.

Lee Geon llamó a la ola de terror que desató contra Tae-Sung y sus compañeros “la Serie del Castigo Divino”.

La idea era simple: él se autoproclamaba como el castigo del cielo.

[GENKim: Este tipo está loco…]

[WeAreUniverse: Qué demonios… Es completamente despiadado…]

[ShowtaryTV: ¡Lee Geon está de vuelta! ¡LEE GEON VOLVIÓOOO!]

[AlPacinko: ¡Esto estuvo brutal!]

[ZzapZzap: Creo que a Han Tae-Sung se le encogieron los huevos jajajaja]

Sus seguidores vitoreaban como fanáticos religiosos ante el regreso del “demonio” del mundo gamer.

‘Keke… Así es la naturaleza humana. ¿Reglas no escritas? ¡Al carajo! Si tienes poder, haces lo que quieras. ¡Matar, robar, quemar! ¡Así es! Kekeke…’

Lee Geon sonrió satisfecho mientras el chat se volvía loco. Entendía mejor que nadie el hambre oscura que se escondía en el corazón de muchos jugadores.

Para él, BNW había fallado.

El juego otorgaba libertad, sí, pero ¿realmente era libertad?

El mundo estaba dominado por enormes naciones NPC, demasiado poderosas y restrictivas como para que los jugadores actuaran sin límites.

Pero eso había cambiado en el último año.

El número de gamers había crecido exponencialmente, mientras que los NPC habían ido perdiendo control. Además, los jugadores podían fortalecerse de una manera única que los NPC no podían replicar.

La balanza de poder comenzaba a inclinarse.

Encima de eso, una serie de guerras masivas había devastado a las antiguas grandes potencias del continente, debilitando aún más el control sobre los jugadores.

Ahora se acercaba una era en la que los jugadores podían masacrar NPC sin miedo a represalias.

Y Lee Geon, como el diablo astuto que era, vio esa oportunidad con claridad.

Era el amanecer de una era caótica. Una era sin ley donde monstruos como él podían arrasar sin control.

—Oigan, ¿quieren que les cuente un pequeño secreto? —dijo, acercándose a la cámara con tono amenazante—. El equilibrio de poder en este juego está a punto de cambiar.

—¿Qué quiero decir? Es simple. Nosotros, los jugadores, ya somos lo suficientemente fuertes como para aplastar a los NPC. En otras palabras, ya somos más fuertes que esas malditas marionetas de IA.

En el chat apareció una pregunta.

[JoseonPrincess: ¿Y cuál es tu punto? ¡Deja de darle vueltas y dilo ya!]

Lee Geon sonrió con malicia y expulsó al usuario de inmediato, agregándolo a la lista negra.

—¿Mi punto? Keke. Eres un idiota. Aprende a escuchar la próxima vez. ¡Bloqueado!

Luego continuó:

—Hasta ahora, los jugadores hemos sido gobernados por NPC. ¿No les parece ridículo? ¿Por qué demonios deberíamos ser gobernados por inteligencia artificial? Son objetos creados por nosotros. Lo natural es que los humanos gobiernen a la IA.

—Se acerca un mundo donde nosotros gobernaremos a los NPC. Nos volveremos más fuertes, y esos NPC patéticos no podrán seguirnos el paso. Los conquistaremos. Los esclavizaremos. Así debe ser. Eso es justicia.

—Voy a construir ese mundo para todos nosotros. Ejecutaré a Han Tae-Sung, ese perro faldero de los NPC, y abriré el camino para los verdaderos amos.

Tras soltar su discurso, pensó en Han Tae-Sung.

‘Kekeke… Ya ni me importa si la temporada dos se retrasa. Esto va a ser divertido. Tal vez más divertido que empezar desde cero. Masacrar NPC es emocionante por sí solo. Y tú te pondrás de su lado, ¿verdad, Han Tae-Sung? ¡Bwahahaha!’

Le encantaba la narrativa que había creado.

Solo imaginar a Han Tae-Sung cayendo en la desesperación, arrastrado a un pozo del que jamás pudiera salir, ahogándose en sus propias lágrimas… era suficiente para provocarle una euforia indescriptible

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1 Comment

  1. Drytio

    ese man ¿que? entre valer poco y nada sale ese tipo ondeando la bandera 🤦🏾

    18 de febrero de 2026 at 5:50 AM
    Accede para responder
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