Maestro del Debuff - Capítulo 1055
Siegfried y Cheon Woo-Jin no perdieron tiempo y se dirigieron directamente al territorio del Imperio Marchioni, a la ciudad de Angela.
El transporte por distorsión de Cheon Woo-Jin era realmente tan rápido como un rayo. No requería tiempo de invocación, no tenía retraso alguno, y los movía instantáneamente a través de distancias colosales.
“Wow…” murmuró Siegfried, maravillado al ver el paisaje cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Un hechizo de distorsión así sólo podía ser usado por Deus o Gerog… al menos según lo que él sabía.
Sin embargo, al recordar que Cheon Woo-Jin había aparecido de la nada desde hacía mucho tiempo, ya no le parecía tan sorprendente.
Angela ya se había convertido en un infierno viviente. Líneas rojas se extendían como una telaraña por toda la ciudad, se habían erigido altares en múltiples puntos, y sacrificios humanos estaban en marcha.
La sangre derramada por los rituales había empapado las calles, tiñendo el suelo de un rojo carmesí.
Pero no era todo…
“¡¡Aaaaaack!!”
“¡¡Kyaaaah!!”
“¡¡Ghhhrk!!”
Incluso desde esa distancia, Siegfried podía escuchar los gritos de agonía de las personas sacrificadas.
“Maldita sea… esto me va a volver loco,” murmuró entre dientes mientras apretaba los ojos con fuerza.
Realmente sentía que estaba perdiendo la cabeza.
Vivir en este mundo sin presenciar este tipo de horrores ya era suficientemente difícil. Después de todo, existía una razón por la que la gente decía que la vida estaba llena de sufrimiento.
La vida era un viaje agotador, y no era exageración decir que el noventa y nueve por ciento era dolor y apenas uno por ciento felicidad… con suerte.
Sin embargo, estar expuesto una y otra vez a escenas tan terroríficas y dantescas hacía que Siegfried sintiera que su alma se marchitaba hasta la médula.
TEPT — Trastorno de Estrés Postraumático.
Había casos de jugadores que reportaban angustia mental después de presenciar escenas horripilantes dentro de juegos de realidad virtual. Incluso si no eran reales, el impacto visual podía dejar una marca duradera.
Siegfried no era la excepción.
Podía pelear en un campo de batalla sin pestañear, pero había momentos como este… Momentos en los que simplemente mirar la carnicería hacía que su espíritu se quebrara.
“Necesito dejar de estar expuesto a estas mierdas…” gruñó soltando un suspiro.
Poco después, él y Cheon Woo-Jin se elevaron por los cielos rumbo a Angela.
Entonces, Siegfried volteó hacia Cheon Woo-Jin y le dijo:
“No intervengas esta vez.”
Cheon Woo-Jin frunció el ceño. “¿Eh? ¿Por qué? Sé que eres fuerte, pero… ¿olvidas que soy un Granmaestro?”
Cheon Woo-Jin tenía razón. En fuerza bruta, él era más fuerte que Siegfried: uno era Granmaestro y el otro apenas un Maestro.
Claro… Siegfried tenía su comodín definitivo: Descenso del Señor Demonio.
“No digo que seas débil,” negó Siegfried. “Pero dime, ¿quién me va a sacar de ahí si caigo?”
“Ah…” murmuró Cheon Woo-Jin, asintiendo.
Existía la posibilidad de que Siegfried quedara incapacitado después de usar el Descenso del Señor Demonio. Gracias al Set de Forma Demoníaca ya no perdería la conciencia, pero seguiría sin tener fuerzas ni para mover un dedo.
En otras palabras, Cheon Woo-Jin tenía que rescatarlo cuando terminara.
“Cuento contigo,” le dijo Siegfried con un asentimiento antes de volar hacia la ciudad.
“Ese condenado chamaco,” dijo Cheon Woo-Jin con una risita, quedándose a cierta distancia y flotando sobre la ciudad.
“Detente ahí.”
“No avanzarás más.”
“Ahí está, el hereje.”
Tres ángeles de rango supremo se interpusieron en el camino de Siegfried.
La fuerza combinada de esos tres era simplemente devastadora.
Afrontar a tres ángeles, cada uno lo bastante fuerte como para fundar su propio reino, era un asunto serio. Pero Siegfried no retrocedió. Ni siquiera parpadeó.
Cuando peleó contra Nigellus, no tenía energía espiritual, ni podía usar el Descenso del Señor Demonio.
Pero ahora era diferente. Podía transformarse en el Señor Demonio de la Avaricia y la Traición, así que no tenía necesidad de contenerse… de hecho, tenía que ir con todo; el tiempo no estaba de su lado.
Y si ese era el caso, no había motivo para temerles.
¿Por qué?
Porque solo necesitaba transformarse.
¡Fwoooosh!
Energía oscura brotó alrededor de Siegfried y…
“Quítense de mi vista, perdedores,” dijo con desdén.
Se transformó en el Señor Demonio de la Avaricia y la Traición; sus ojos brillaron con llamas espectrales azuladas mientras blandía su Vanquisher’s Grasp +16 contra los ángeles.
“¡¡Aaagh!!”
“¡¡Ghhhrk!!”
“¡¡Ack!!”
Los ángeles no tuvieron oportunidad alguna. Ni uno solo fue capaz de bloquear siquiera un ataque del arma de Siegfried en su forma de Señor Demonio.
La diferencia entre ellos era tan abismal que sólo un Arcángel podría detenerlo.
“¡Maldito seas! ¡Ataquen, hermanos! ¡Mátenlo!”
Al ver que no podían contra él, los ángeles convocaron al resto de sus compañeros dispersos por Angela.
En un instante, miles de ángeles convergieron sobre él. El número de Ángeles Caídos desplegados en Angela era varias decenas de veces mayor que los que habían sido desplegados en Ador.
‘Este no es un Portal Celestial común…’, pensó Siegfried. Algo estaba mal. Comprendió que este Portal no estaba ahí solo para invocar más Ángeles Caídos.
‘Planean invocar… a un Arcángel.’
Tan pronto como comprendió la situación, Siegfried desató Llamas Eternas y Abrazo de la Desesperación al mismo tiempo. Un fuego ardió desde su cuerpo, quemando la Defensa y Resistencia Mágica de los enemigos; después, sombras emergieron aferrándose a los ángeles.
Y con eso, la batalla comenzó.
“Quítense,” dijo Siegfried mientras lanzaba un golpe hacia la horda.
¡Woooong!
Una Ola de Aniquilación avanzó devorando todo.
Tres, dos, uno—
“…”
Cientos de ángeles se desintegraron en el acto, reducidos a partículas que se dispersaron en el aire. Una sola Ola de Aniquilación del Señor Demonio de la Avaricia y la Traición los borró.
“Ya me están hartando. Quítense si quieren vivir,” advirtió.
Luego atravesó el camino que había limpiado y aceleró hacia el portal dorado que brillaba a lo lejos.
No podía perder tiempo con basura; su prioridad era destruir el Portal Celestial.
El plan de Siegfried de destruir el Portal Celestial no salió bien.
‘¿Q-Qué demonios?!’
Vio una red dorada cayendo desde el cielo directamente sobre él e intentó esquivarla…
Pero era imposible.
‘¿Eh…?’
La red era tan enorme que cubría todo el cielo.
No era una red común. Era una red formada por las cuerdas doradas usadas por los ángeles.
¡Chwaaak! ¡Chwak!
Miles de ángeles lanzaron simultáneamente sus cuerdas, creando una red masiva que lo atrapó.
‘Puedo cortarla,’ pensó Siegfried, transformando su Vanquisher’s Grasp +16 en sable. Luego, usando la técnica secreta del Emperador Espadachín, realizó Desenvaine Rápido.
Pero…
“…”
El arma +16 NO pudo cortar la red.
“¡E-Esto no puede estar pasando…!”
Siegfried quedó estupefacto. ¿Cómo era posible que no pudiera cortar una simple red hecha por Ángeles Caídos, estando en forma de Señor Demonio?
Debería tener fuerza descomunal, así que aquello no tenía sentido.
Pero había algo que él no sabía:
Esa red dorada era una Red Celestial, un arma creada en la era antigua específicamente para capturar a demonios de altísimo nivel. Diseñada para la guerra entre el Reino Celestial y el Reino Demoníaco.
Era natural que ni él pudiera romperla.
“¡Arghhh!”
Siegfried forcejeó, pero la red sólo se apretaba más, aplastándolo con una presión brutal.
“¿Q-Qué diablos es esto?! ¡Arghhh!”
Usó toda su fuerza para romperla… pero nada funcionaba.
Mientras tanto, el Portal Celestial brilló intensamente.
‘¡No!’
Entendiendo la urgencia, decidió usar la misma técnica que contra Nigellus.
Sin poder moverse, activó Lluvia Floral Torrencial Trascendente, una técnica que no requería movimiento ni manos.
¡Chwaaak! ¡Chwak!
Decenas de miles de cuchillas de aura llenas de llamas espectrales azuladas aparecieron, barriendo el cielo.
“¡¡Aaaaargh!!”
“¡¡Graaaah!!”
“¡¡Ghhhrkk!!”
Los Ángeles Caídos que sostenían la red fueron destrozados; al morir, las cuerdas se aflojaron.
‘¡Ahora!’
Apenas sintió que la red cedía, Siegfried escapó como un proyectil hacia el Portal Celestial.
‘¡Ignora todo y destruye ese portal!’
“¡Deténganlo!”
“¡Bloqueen al hereje!”
“¡No dejen que se acerque al Portal!”
Lo persiguieron, pero nadie podía alcanzarlo. Se movía tan rápido que ni siquiera podían seguir su estela.
‘¡Tengo que destruirlo!’
Cuando ya estaba cerca, cargó Toque de la Muerte en su arma.
Después lanzó el Vanquisher’s Grasp +16 como espada voladora hacia el Portal.
¡Shwiiiiiik!
‘¡Por favor…!’
Rezaba porque el arma llegara a tiempo.
Pero su plegaria no fue escuchada.
Creeeak—!
El Portal Celestial se abrió…
¡Thud!
…y una mano emergió, atrapando el arma +16 cargada con Toque de la Muerte.
“…”
El rostro de Siegfried se puso pálido.
Había llegado tarde.
[Alerta: ¡Has fallado la Misión — Destruye el Portal Celestial!]
Falló la misión que Cheon Woo-Jin le dio; no recibiría los diez niveles prometidos. Ya estaba retrasado incluso antes de empezar la misión; simplemente no había habido suficiente tiempo.
“Ah…” murmuró, derrotado.
Entonces, una figura empezó a salir del portal, empuñando su Vanquisher’s Grasp +16.
Siegfried instintivamente supo quién era.
Un… Arcángel.
¿Cómo lo sabía?
Porque su cuerpo se tensó, los nervios hormiguearon, y su piel se erizó. El aura que emanaba esa figura —que aún ni siquiera salía por completo— era tan abrumadora que no podía ser otra cosa.
Finalmente, la figura emergió totalmente.
Sorprendentemente, no tenía alas negras.
Todos los ángeles, sin importar rango, se habían convertido en caídos… pero este Arcángel aún tenía diez alas blancas y puras.