La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia - Capítulo 95

  1. Home
  2. All novels
  3. La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia
  4. Capítulo 95
Prev
Next
Novel Info

—Está bien.

Jaebeom sujetó la muñeca de Eunsol.

—Yo me encargaré.

—No. No hace falta.

¿Cómo podía alguien creer eso cuando quien lo decía poseía una presencia tan abrumadora?

Cuando Eunsol movió los ojos de un lado a otro, Jaebeom besó la comisura de sus ojos, como si le estuviera diciendo que dejara de hacerlo.

Ahora que lo pensaba, aquel alfa parecía haber desarrollado la mala costumbre de querer besarlo a cada oportunidad.

—No.

Eunsol respondió y bajó la cabeza.

Jaebeom intentó detenerlo sujetando su pequeña cabeza con ambas manos, pero terminó suspirando cuando se encontró con aquellos ojos brillantes, llenos de determinación.

Era injusto que pusiera una expresión tan expectante.

¿Cómo se suponía que alguien podía negarse?

—Si se pone duro mientras lo haces, te detienes.

Aquella concesión equivalía prácticamente a un permiso.

Eunsol sonrió.

Jaebeom, todavía desconfiado, estaba a punto de volver a preguntar cuando Eunsol lo sorprendió.

—Ah…

A diferencia de antes, esta vez fue Jaebeom quien dejó escapar un suave jadeo.

Eunsol vaciló un momento, abrumado por la presencia que llenaba su boca incluso cuando apenas había tomado una pequeña parte.

El sonido hizo que levantara la vista.

Las cejas de Jaebeom estaban fruncidas y sus párpados temblaban ligeramente.

Sus largas pestañas proyectaban sombras.

Le resultó extrañamente fascinante.

Aquello le producía una sensación de conquista.

Eunsol continuó con empeño.

Era imposible abarcarlo por completo, por lo que tuvo que ayudarse también con las manos.

—Lo estás haciendo muy bien… ha…

Jaebeom dejó escapar un suspiro profundo mientras acariciaba suavemente la nuca de Eunsol, que se esforzaba tanto que tenía las mejillas infladas.

El calor húmedo que lo envolvía hacía que la tensión aumentara poco a poco.

—Mm… mm… ghm.

A veces, cuando Eunsol se veía obligado a exhalar por la nariz, incluso aquello terminaba excitándolo.

Jaebeom ya estaba cerca de su límite.

Se humedeció los labios mientras sujetaba los hombros de Eunsol.

—Sácalo.

—Mmph… mm.

Pero Eunsol no se apartó.

Por el contrario, continuó con una determinación imprudente.

—¡Eunsol!

Jaebeom intentó detenerlo, alarmado.

Las lágrimas aparecieron en los ojos de Eunsol mientras lo miraba, inseguro de qué hacer, y Jaebeom soltó un suspiro derrotado.

¿De dónde salía aquella terquedad tan temeraria?

—Hngh… hff… mm.

Poco a poco pareció acostumbrarse.

Sus movimientos se volvieron más decididos.

—Mm… ngh… mm.

El sabor que percibía era ligeramente amargo.

Eunsol notó que su alfa estaba cerca del límite y, mientras intentaba controlar la respiración, se esforzó todavía más.

La tensión se hacía cada vez más evidente.

—Hmgh… mm… mm.

Cuando parpadeó, las lágrimas comenzaron a caer una tras otra.

Intentó recuperar el aliento mientras estas humedecían las sábanas, pero le resultaba difícil.

—Ah… mm.

Un aroma intenso llenó el aire.

Jaebeom dejó escapar un breve gemido.

Poco después, Eunsol comenzó a toser con fuerza.

—Cof… cof, cof…

Jaebeom sostuvo su pequeño rostro entre las manos y observó a su omega con preocupación.

Sus dedos acariciaron con suavidad las esquinas enrojecidas de sus ojos y recorrieron sus mejillas.

Sin embargo, la satisfacción que Eunsol no podía ocultar hizo que terminara sonriendo con orgullo.

—Lo hiciste muy bien.

—Haa… ha… hah…

Sus labios brillaban por la humedad mientras intentaba recuperar la respiración.

Jaebeom no pudo resistirse y volvió a acercarlo.

Sus labios se encontraron nuevamente.

La mano de Jaebeom recorrió el muslo, la cintura y la cadera de Eunsol.

El deseo seguía presente en sus caricias, pero no fue más allá.

—Mm… haa. ¿Por qué…?

—Dejémoslo aquí por hoy.

Aunque fuera un alfa que seguía sus instintos, no podía actuar con codicia con un Eunsol cansado y agotado.

Aquella breve siesta no había borrado todo su cansancio.

De hecho, sentía que debería haberlo detenido mucho antes.

Permitir que Eunsol se esforzara tanto despertaba cierta culpa en él.

—Puedes hacerlo.

Pero aquel día Eunsol se mostró incluso más atrevido de lo habitual.

—Esto es suficiente.

A ese ritmo terminaría haciéndose daño.

Jaebeom extendió la mano hacia los pañuelos que estaban sobre la mesa para limpiar la humedad de ambos.

—Hoy es nuestra primera noche como recién casados.

Antes de que pudiera moverse, una dulce tentación se deslizó junto a su oído.

Jaebeom volvió a mirar a Eunsol.

—¿Qué?

¿Desde cuándo sabía mirarlo de una forma tan seductora?

Eunsol entrecerró ligeramente los ojos y le suplicó en silencio.

Jaebeom cerró los ojos.

Pero aquello resultó ser un error.

Al desaparecer la vista, su oído y su olfato se volvieron mucho más sensibles.

—Jaebeom-ssi.

Aquella voz azucarada, aquella manera de actuar con ternura, terminaron por derribar sus defensas.

Jaebeom abrió los ojos de golpe.

Y se abalanzó sobre su omega como una bestia hambrienta.

  • ••

Cuando Eunsol volvió a recuperar la conciencia, el cielo ya comenzaba a aclararse.

Aun así, aunque abrió los ojos, su cuerpo se sentía tan pesado que apenas podía mover un dedo.

—Jeje…

Se echó a reír, completamente satisfecho.

La garganta le ardía.

Los labios y los ojos seguían hinchados.

No habían llegado hasta el final, pero la calidez y las manos que lo habían sostenido permanecían tan vivas en su memoria que no podía evitar sentirse feliz.

Eunsol volvió la cabeza.

Había visto a Jaebeom dormido la noche anterior, pero esa mañana parecía que él se había levantado primero.

Sin embargo, considerando lo limpio y cómodo que se sentía, seguramente Jaebeom se había encargado nuevamente de todo.

—Tengo sed.

Además de todo lo demás, su boca y su garganta estaban terriblemente secas.

Incluso su propia voz, ronca hasta el punto de sorprenderlo, hizo que Eunsol moviera los ojos.

La noche anterior había sido una noche cargada de deseo, tan intensa que casi le había hecho perder la razón.

Jaebeom no había dejado de besarlo mientras recorría cada parte de Eunsol y lo llevaba varias veces hasta el límite.

Más tarde, las caricias y la cercanía continuaron hasta que la tensión acumulada terminó desbordándose.

—Ah, no.

Eunsol detuvo sus pensamientos antes de que volvieran a desviarse hacia recuerdos demasiado indecentes.

Sacudió la cabeza.

Por suerte, el calor ya no recorría su cuerpo como la noche anterior.

Después de permanecer despiertos hasta el amanecer, aquello era lo normal.

—¿Dónde fue?

Además de la sed, comenzó a preguntarse dónde estaría su alfa.

Se incorporó lentamente.

Entonces vio un vaso lleno de agua sobre una repisa y soltó otra pequeña risa.

No hacía falta pensar mucho para saber quién lo había preparado.

Eunsol bebió el vaso entero.

—Haaa…

El agua tibia descendió por su garganta y calmó la intensa sed.

Ahora quería encontrar a su alfa.

Salió de la habitación todavía sosteniendo el vaso vacío.

Como todo estaba en silencio, parecía que Jaebeom no se encontraba cerca.

Mientras inclinaba la cabeza y avanzaba lentamente, unas voces llegaron hasta sus oídos.

Eran Jaebeom y Kwak Sang.

—Ya nos ocupamos de los dos.

—¿Adónde los enviaron?

—Hay escasez de mano de obra en China en este momento, así que los enviamos allí.

—Eso está demasiado cerca.

—Probablemente no sobrevivan para regresar.

El contenido de la conversación sonaba peligroso.

Eunsol se detuvo y escuchó en silencio.

—¿Y qué pasa con el presidente Kim?

—Parece que le gustó el omega que enviamos la última vez, así que perdió el interés por este lado.

—De verdad es una molestia.

El tono seco de Jaebeom contenía un leve rastro de satisfacción.

Por el intercambio, parecía tratarse de asuntos de trabajo.

Sin embargo, el instinto de Eunsol le advirtió que las personas de las que hablaban estaban relacionadas con él.

—Pero hay algo más que debo informar.

—¿Qué sucede?

—Parece que Lee Daebak utilizó el nombre de la cuñada por todas partes para pagar sus deudas de juego. Cuando esos grupos descubrieron que Lee Daebak había desaparecido, comenzaron inmediatamente a seguir su rastro.

Tal como esperaba.

En el momento en que él se convirtió en el tema de conversación, Eunsol parpadeó.

Lo primero que llamó su atención fue el tratamiento.

¡¿Qué?! ¡Ese título tan vergonzoso!

Ya había resuelto aquella discusión con Bulgom y habían decidido no utilizar ese apelativo.

¿Y Kwak Sang lo llamaba tan naturalmente de esa manera?

Lo siguiente que pensó fue en lo harto que estaba de Lee Daebak.

—¿Tengo que ocuparme yo de eso?

—No. Nosotros nos encargaremos. Solo te lo informo.

Kwak Sang respondió rápidamente a la voz tranquila pero fría de Jaebeom.

Parecía que la conversación estaba llegando a su fin.

Eunsol dio un paso al frente.

¿Quién dijo que podían terminar la conversación sin la persona involucrada?

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first