La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia - Capítulo 67

  1. Home
  2. All novels
  3. La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia
  4. Capítulo 67
Prev
Next
Novel Info

Eunsol suspiró al salir del officetel.

—¿Por qué esa cara?

Preguntó Pyo Jaebeom. Su mirada permaneció fija en el perfil de Eunsol.

—Nada. Solo acabo de conocer al hombre al que llaman mi padre, y se ve como…

Eunsol alzó la vista hacia el techo del ascensor, que brillaba bajo las luces intensas. Pensar en aquella apariencia miserable, tan fuera de lugar en un officetel tan costoso, le provocó una sensación opresiva.

De todos modos, no era su verdadero padre. Pensaba que, mientras Lee Daebak no le hiciera daño, todo estaba bien. Pero verlo con aquella apariencia, como si no se hubiera lavado ni comido adecuadamente en mucho tiempo, no era precisamente cómodo.

—De todos modos, él no es su verdadero padre, señor Eunsol. ¿Por qué se preocupa por eso?

—Sí, tiene razón.

Eunsol respondió con una pequeña sonrisa. El matiz amargo de sus palabras era el rastro de una emoción ambigua, que no era ni negación ni aceptación.

Jaebeom miró a Eunsol por un momento y luego habló de repente.

—¿Lo sabía?

—¿Qué?

—Cuando todos los dramas y películas en los que aparecí se convirtieron en grandes éxitos, y sentí que finalmente lo había logrado, las primeras personas que me contactaron fueron estafadores que decían ser mis padres.

—¿Estafadores?

Las cejas de Eunsol se movieron ligeramente.

—Y eso no fue todo. Personas que decían ser mis parientes, mis primos, amigos, compañeros de la primaria e incluso antiguos maestros. Hasta alguien que decía ser el arrendador de la habitación que alquilé hace años… Toda clase de personas me contactaron.

Pyo Jaebeom y Eunsol giraron la cabeza al mismo tiempo, y sus miradas se encontraron.

Una leve sonrisa apareció en el rostro de Jaebeom, pero sus ojos eran fríos y distantes.

—Ah…

Eunsol soltó una breve exhalación. Dudó en responder, pero al final simplemente cerró los labios.

Pyo Jaebeom era un actor cuya vida privada estaba envuelta en un secreto absoluto.

Tanto que, incluso entre sus fans, era conocido como el emperador distante que vivía en un departamento caro, similar a una fortaleza.

No solo su vida personal, sino toda la información sobre él —sus relaciones familiares, su crianza— estaba estrictamente protegida.

Aun así, no se habían extendido grandes especulaciones ni rumores porque las actualizaciones sobre su vida cotidiana se compartían con frecuencia a través de las redes oficiales de su agencia.

La información sobre lo que hacía durante los periodos sin filmación, sus pasatiempos, los deportes que disfrutaba, los alimentos que comía con frecuencia, sus marcas de ropa favoritas y los lugares donde grababa comerciales se revelaba de forma indirecta.

Además, las fotos ocasionales con otros actores y las amistades reveladas con colegas mayores y menores hacían que el público se preguntara por qué solo los detalles familiares estaban ausentes.

—El método que elegí entonces fue fingir que no sabía nada.

—Pero pudo haber sido alguien que realmente conocía, ¿no?

—Bueno, no tenía forma de saber si era verdad o no. La mayoría se acercaba a través de mi mánager, o simplemente enviaba mensajes y llamadas. ¿Por qué tendría que responderle a cada persona no verificada?

Entonces fingía no saber nada porque no había certeza.

Eunsol comprendió rápidamente por qué había sacado ese tema.

—Ignorarlos así hizo que al final perdieran el interés. Supongo que se desanimaron. Yo solo seguía diciendo que no sabía quiénes eran y colgaba.

—Pero son estafadores, ¿no? ¿No debería denunciarlos?

—Eso haría muy felices a los reporteros.

Eunsol asintió ante las palabras de Jaebeom.

Entendía perfectamente a qué se refería.

Lo llamaban noticias, pero en realidad la mayoría estaba más cerca de una ficción llena de exageraciones y especulaciones.

Por eso, el mejor método era no darles municiones desde el principio.

Aun sabiendo que era lo correcto, pocas personas podían actuar de esa manera.

—Si no es algo de lo que usted sea responsable, señor Eunsol, simplemente ignórelo.

Eso era lo que quería decir.

Eunsol giró la cabeza para mirar a Pyo Jaebeom. Su expresión era indiferente y su tono, tranquilo.

Pero no se le escapó la cálida consideración escondida en sus palabras.

En efecto, las cualidades del actor que tanto admiraba siempre se mostraban en momentos como ese.

—¿Por qué me mira así?

—Porque creo que usted también necesita pensarlo un poco.

—¿Quiere intentar llevarse bien con Lee Daebak?

Eunsol negó rápidamente con la cabeza ante la pregunta de Jaebeom.

El curso de la conversación había tomado un giro extraño y parecía que lo había malinterpretado.

—No. No eso. Me refiero a una solución para resolver la situación actual.

Al ver que seguía confundido, Eunsol soltó una pequeña risa.

Justo entonces, el ascensor que esperaban llegó y abrió sus puertas, así que aplazó su respuesta y entró.

Mientras observaba cómo los números de la pantalla cambiaban rápidamente, retomó la conversación donde la había dejado.

—Usted necesita regresar a la realidad, ¿no? Me refería a pensar en cómo hacerlo.

—Ah…

¿Qué fue eso?

Esa expresión tan insípida.

Eunsol hizo un puchero al ver la mirada de Jaebeom, que se había vuelto plana, como si acabara de beber refresco sin gas.

—¿No le gusta el presente, señor Eunsol? ¿Por qué? ¿No le agradan los gemelos?

—¿Eh? ¿No? ¿Para nada?

¿Por qué la conversación había saltado de repente a eso?

La mirada de Eunsol descendió hacia su propio vientre.

—¡No malinterpreten! De verdad no es eso.

Eunsol, que se había disculpado con los gemelos, quienes ni siquiera habían desarrollado orejas todavía, volvió a alzar el rostro y fulminó a Pyo Jaebeom con la mirada.

—No diga cosas así. Lastima a los niños.

—Antes dijo que no se sentía real.

—Claro que no se sentía real. ¿Alguna vez imaginé que quedaría embarazado en mi vida?

Si alguien viviera toda su vida como Beta, de pronto se convirtiera en Omega y luego quedara embarazado, ¿no sería difícil de aceptar para cualquiera?

Cuando Eunsol protestó, Pyo Jaebeom asintió.

—¿Entonces por qué alguien así dice que va a marcharse y hace que los niños se sientan heridos?

—Bueno, quizá sea así para mí, pero no para usted, ¿verdad?

—¿Yo?

¿Por qué yo?

La expresión de Pyo Jaebeom era genuinamente inocente.

¿De verdad no comprendía lo gran actor que era?

¿O simplemente no tenía arrepentimientos?

«Ahora que lo pienso, antes dijo algo parecido.»

Que, en realidad, le resultaba más cómodo porque podía ir a donde quisiera sin preocuparse por los demás.

«Bueno, si la agencia le tomaba fotos cada vez que hacía algo y las subía a redes, debía ser agotador.»

Pero era una lástima.

Eunsol sentía que Jaebeom podía estar tan tranquilo precisamente porque no entendía lo grave que era su situación actual.

—Piénselo. En la vida real, usted debe estar inconsciente en una cama. Su mánager, el personal de la empresa, los amigos que escucharon la noticia, sus compañeros actores y su familia deben estar preocupados, ¿no?

Eunsol habló con cautela, pero con firmeza.

De pronto, recordó que Jaebeom había tratado como estafadores a quienes lo habían contactado diciendo ser sus padres y había fingido no conocerlos.

Pero apartó ese recuerdo por ahora.

Lo importante era recordarle que había personas que se preocuparían por él.

Aunque, en última instancia, aquello no era más que una pequeña apertura para sacar otro tema.

—Bueno… No creo que esas personas se preocupen por mí. Incluso podrían alegrarse de que haya desaparecido un competidor.

—…¿Y su familia?

Eunsol volvió a mirar a Pyo Jaebeom.

Su expresión seguía siendo indiferente, pero había una sutil incomodidad visible en ella.

Al sentir su mirada, Jaebeom volvió la cabeza.

—¿Qué?

—Porque antes dijo que no tenía familia…

En realidad, quería preguntarle si de verdad estaba bien.

Pero no parecía algo que debiera decir, así que cambió discretamente de tema.

Más que eso, Eunsol se preguntaba si el hecho de que llamara estafadores a sus supuestos padres significaba que había vivido sin ningún pariente de sangre.

—No estará pensando que soy una especie de Emperador de Jade que cayó del cielo un día, ¿verdad, señor Lee Eunsol?

—No, ¿también sabe eso?

Eunsol preguntó distraídamente, y Pyo Jaebeom soltó una risa suave.

Era una historia que circulaba entre los fans desde hacía mucho tiempo.

Como no tenía familia, no se le conocían amigos y su vida privada jamás se exponía, existía la broma de que quizá era un sabio descendido del cielo.

Entre todas esas teorías, el apodo más plausible y consolidado era «el Emperador de Jade».

Por supuesto, aquel apodo también contenía la convicción de los fans de que su actor debía estar siempre en el lugar más alto. Incluso llegó a aparecer en los titulares durante un tiempo y causó bastante revuelo.

—Lo sé. El director Lee me llevó ese artículo y dijo que parecía un argumento válido.

El director Lee era alguien que Eunsol conocía.

Un mánager veterano con una larga trayectoria en la industria del entretenimiento, que ahora era ejecutivo de la agencia y se encargaba exclusivamente de Pyo Jaebeom.

También era alguien que aparecía con frecuencia en los medios.

—Bueno, ya que nos encontramos así, debe ser el destino. Le contaré esto especialmente, solo a usted, señor Eunsol.

—…No. No creo que necesite escucharlo.

Cuando Pyo Jaebeom dio un paso hacia él, Eunsol se hizo discretamente a un lado.

En el espejo, las comisuras de los labios de Jaebeom se curvaron.

Como un niño a punto de hacer una travesura.

Una persecución inesperada se desarrolló dentro del estrecho ascensor.

Cada vez que Pyo Jaebeom se acercaba, Eunsol lo esquivaba hacia un lado, hacia atrás o hacia adelante.

En cuanto las puertas del ascensor se abrieron, Eunsol salió corriendo como un gato escapando de una molestia, rápido como un rayo.

Pyo Jaebeom lo siguió con calma.

—¿Por qué no quiere escuchar?

—¡Porque es demasiado!

Eunsol respondió sin mirar atrás mientras observaba apresuradamente a su alrededor.

El auto en el que habían llegado no estaba lejos.

El problema era que Pyo Jaebeom era quien lo conducía.

La persecución finalmente terminó con Eunsol en el asiento del copiloto y Pyo Jaebeom en el asiento del conductor.

—¿De verdad no quiere escucharlo? Oportunidades como esta no se presentan a menudo.

—Sí, no lo necesito.

Si era una historia que Pyo Jaebeom había mantenido oculta todo ese tiempo, debía tener una buena razón.

Así que era mejor no escucharla.

Por mucho que le gustara, prefería no conocer una verdad que quizá no pudiera manejar.

Pyo Jaebeom observó su pequeño rostro decidido y volvió a sonreír.

Cuanto más lo conocía, más interesante se volvía Lee Eunsol.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first