La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia - Capítulo 126

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—Hyung… ¿qué tal si termino este proyecto y luego me tomo un descanso por un tiempo?

Después de dejar a los niños en el jardín, Eunsol habló de repente mientras caminaba despacio de la mano de Jaebeom. Este lo miró en silencio, preguntándole con la mirada a qué se refería.

Eunsol suspiró ante aquella silenciosa atención.

—Cada vez que vuelvo después de unos días me sorprendo. Los niños crecen mucho más rápido de lo que imagino.

En sus recuerdos seguían siendo aquellos pequeños que apenas podían darse la vuelta y balbuceaban palabras que nadie entendía.

Pero ¿cuándo habían crecido tanto?

Beomwoo y Eunwoo ya tenían la edad suficiente para expresar claramente lo que querían decir. Al ver cuánto habían crecido mientras él estaba ocupado trabajando, empezó a sentir que había descuidado a su familia.

—Te envié fotos y videos todos los días.

—Sí. Pero verlo con mis propios ojos es diferente. Quiero ver cómo crecen a su lado. Beomwoo y Eunwoo no lo dicen, pero creo que les gusta cuando estoy con ellos.

No lo expresó directamente, pero Jaebeom pudo leer sus sentimientos entre líneas.

Probablemente el niño había temido que Eunsol desapareciera mientras él estaba en el jardín, y Eunsol seguramente también lo sabía.

—Haz lo que quieras.

En lugar de profundizar en aquellos sentimientos, Jaebeom simplemente le dio la respuesta que Eunsol necesitaba.

Si su esposo tenía algo que deseaba hacer, él estaba dispuesto a apoyarlo por completo.

Si se tratara del presidente de la agencia o del representante, jamás le dirían que descansara justo cuando su popularidad estaba creciendo. Lo más probable era que le dijeran que, con esa mentalidad, sería difícil sobrevivir en una industria tan competitiva.

—Pero mi representante ya me está preguntando qué pienso del guion del próximo proyecto. ¿De verdad está bien descansar?

Jaebeom lo miró como si preguntara cuál era el problema.

—Dile que no lo harás.

—Mm…

Si fuera tan fácil decidirlo, no estaría preocupándose.

Eunsol solo pudo emitir un pequeño sonido.

—Añadiste esa condición cuando firmaste el contrato. Si no quieres hacerlo, no lo harás.

—Eso es cierto, pero…

Aunque el contrato dijera eso, ¿cuántas veces las cosas realmente salían según las cláusulas cuando se trataba del trabajo?

Su representante era considerado con él, pero también tenía la responsabilidad de procurar que su carrera continuara avanzando.

El hecho de que ya le estuviera proponiendo otro proyecto significaba que probablemente se trataba de una muy buena oportunidad, y como la había conseguido pensando en él, rechazarla le resultaba incómodo.

Entonces Eunsol volvió a suspirar.

—Soy realmente egoísta.

Hace un momento se preocupaba por descansar por los niños, pero ahora tampoco quería perder una buena oportunidad.

—Está bien tener muchas cosas que quieres hacer.

—No lo digas así. ¿Qué crees que sería mejor?

—Bueno…

Jaebeom alargó la palabra mientras balanceaba ligeramente las manos entrelazadas.

Eunsol sonrió ante aquel gesto juguetón, pero escuchó atentamente lo que iba a decir.

Después de todo, él había sido un actor amado por todos.

Eunsol tenía la expectativa y la confianza de que le ofrecería una solución sabia.

Tal como siempre había resuelto sus preocupaciones.

—Primero, ¿no estaría bien pensar en eso después de terminar la película que estás grabando ahora?

—Ah… es verdad.

Era cierto.

Había algo de lo que debía ocuparse en ese momento, así que no tenía sentido preocuparse por lo que vendría después.

—Además, pasarás unos días con los niños.

—Sí. Les prometí que iría a su graduación.

Jaebeom ya lo sabía incluso antes de que los niños les entregaran las invitaciones.

Por eso había organizado los rodajes importantes con antelación y había dejado algunos días libres.

Ese fue también el motivo por el que Eunsol permaneció más de una semana en el extranjero sin poder ver adecuadamente a los niños.

—Exacto. Así que durante ese tiempo solo piensa en cómo vas a jugar con ellos.

—Lo haré. Pero ¿qué deberíamos hacer?

Una preocupación desaparecía y otra surgía.

Jaebeom lo observó un momento, soltó una pequeña risa y besó suavemente la frente lisa de Eunsol antes de apartarse.

—Qué extraño.

—¿Qué cosa?

—El Lee Eunsol que yo recuerdo no era alguien que se preocupara por todo. ¿Cuándo cambió eso?

Lo dijo para recordarle la época en la que, incluso estando encerrado, seguía pensando positivamente, intentaba resolver los problemas activamente y hacía reír a los demás con sus ideas inesperadas.

—Bueno… ahora están los niños.

—¿Maduraste después de dar a luz a los gemelos?

Eunsol puso los ojos en blanco ante aquella broma.

Aun así, no pudo negar que era verdad.

Incluso él sentía que había cambiado mucho en comparación con el pasado.

—Sí. Cambié. Tengo que alimentar y criar a dos gemelos que parecen conejitos y también a un esposo alfa que parece un tigre.

Levantó la barbilla con orgullo.

Aquella pose hizo reír a Jaebeom.

Incluso gestos como ese le parecían adorables, lo que lo llevó a preguntarse si el verdadero caso perdido no sería él mismo.

—Es cierto. Si puedo dedicarme a criar a los niños, es únicamente gracias a que Lee Eunsol me apoya.

Mientras decía eso, le acarició suavemente la cabeza.

El gesto parecía exactamente el de alguien que alabara a un niño pequeño, por lo que los hombros de Eunsol se hundieron.

La verdad era que él ya lo sabía.

Por muy orgulloso que se sintiera de haberse vuelto popular, aquello no era nada comparado con la magnitud de los negocios que manejaba Jaebeom.

Antes se había preocupado porque desconocía el verdadero tamaño de la empresa.

Cuando más tarde comprendió lo innecesaria que había sido aquella preocupación, se sintió tanto sorprendido como divertido.

—En ese caso, ¿buscamos hoy algo que podamos hacer juntos por los niños?

—¿Qué podríamos hacer?

Los dos regresaron a casa hablando de distintas cosas que podrían hacer para divertirse con los gemelos.

Sin embargo, cuando finalmente llegaron, terminaron pasando un rato íntimo como adultos.

Para cuando Eunsol se quedó dormido por el agotamiento y volvió a recuperar la conciencia, ya casi era hora de que los niños regresaran del jardín.

—No puedo seguir viviendo así… Te dije que nos lo tomáramos con más calma.

Eunsol suspiró profundamente mientras se vestía apresuradamente.

Su rostro estaba lleno de ansiedad.

—Te dije que no pasa nada si llegamos un poco tarde. Los profesores cuidarán bien de ellos.

—No. Quiero ir a recibirlos. Les gustará más.

Había prometido ir a buscarlos.

Si era así, quería llegar temprano y esperarlos.

De esa manera, sentía que al menos podría aliviar un poco la culpa de no haber estado con ellos.

—Está bien.

Jaebeom le colocó una gorra, le entregó las gafas de sol y caminó hacia la entrada.

Luego sacó ambos pares de zapatos y los dejó preparados.

Eunsol sonrió suavemente ante aquella consideración y se calzó rápidamente.

Cuando salieron, el ascensor ya había llegado.

Mientras descendían, el aire se sentía considerablemente más cálido que por la mañana.

Después de todo, ya era febrero y el frío intenso parecía haberse suavizado bastante.

—Sería agradable hacer un viaje.

Eunsol levantó la vista hacia el cielo mientras hablaba con cierto pesar.

—Entonces vayamos.

—Sería demasiado corto.

—Entonces demos un paseo cerca.

—¿De verdad?

Sus ojos brillaron detrás de las gafas.

Jaebeom curvó ligeramente los labios, como si preguntara qué tenía eso de difícil.

El jardín no estaba lejos y, por suerte, parecía que los niños todavía no salían.

—¿Tienes frío?

—No.

Ante la pregunta de Jaebeom, Eunsol negó rápidamente con la cabeza.

Aun así, no podía apartar la vista de la puerta ni un solo momento.

Ya había bastantes padres esperando a sus hijos.

De vez en cuando sentía algunas miradas dirigirse hacia ellos, pero Eunsol no les prestó atención.

Probablemente nadie lo había reconocido.

Con la gorra baja y las gafas de sol, seguramente solo sentían curiosidad por saber quién era.

Las personas que venían a recoger a los niños eran casi siempre las mismas.

Después de todo, probablemente no había muchos padres con tiempo disponible.

Todos conocían bien a Jaebeom, pero como Eunsol llevaba tiempo sin aparecer, no estaban seguros de quién era.

—¿Qué pasa?

Eunsol ni siquiera se había girado, pero Jaebeom pareció darse cuenta enseguida.

—¿Te molesta?

—No.

Negó levemente con la cabeza.

En ese momento, las puertas del jardín se abrieron.

La espera terminó rápidamente cuando vio salir a los pequeños acompañados por sus maestras.

Los ojos de Eunsol también se iluminaron mientras buscaba a los gemelos.

Poco después,

—¡Papááá!

Al descubrir a Eunsol, Beomwoo corrió hacia él con los brazos abiertos y una enorme sonrisa.

Ver lo feliz que estaba hizo que Eunsol sonriera también.

—¡Sí, Beomwoo!

Eunsol abrió los brazos y se agachó.

Sin embargo, parecía que la alegría del niño era demasiado grande.

—¡Ugh!

Eunsol dejó escapar un gemido al recibir el fuerte impacto en el rostro.

Beomwoo no había podido controlar su velocidad y se había lanzado directamente contra él.

—¿E-estás bien, papá?

Los ojos del niño se abrieron al darse cuenta demasiado tarde de lo que había hecho.

—Mm.

Su nariz le dolía un poco, pero no era nada grave.

Eunsol sonrió.

Entonces se detuvo de repente.

Su visión se había vuelto extrañamente clara.

En ese momento se dio cuenta de que todos los presentes lo estaban mirando con expresiones de absoluta sorpresa.

Sus gafas de sol habían salido despedidas durante el impacto.

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