La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia - Capítulo 104
—Lo he estado pensando desde hace tiempo. Yo ya no tengo ningún apego a eso, pero creo que tú todavía quieres seguir.
—Tú dijiste que ya terminaste con eso. Entonces, ¿por qué me dices que lo haga yo?
—Porque tú quieres hacerlo.
¿Por qué lo decía como si fuera algo tan obvio?
Eunsol estuvo a punto de discutir, pero cerró la boca al ver la expresión seria de Jaebeom.
Sintió que podía perder algo importante si respondía a la ligera.
¿Yo… quiero hacerlo?
La razón por la que soñó por primera vez con convertirse en actor había sido la actuación de Pyo Jaebeom.
Para ser exactos, quería aparecer en los mismos dramas y películas que él.
Por eso corrió tras cada oportunidad que encontraba, sin importar qué papel fuera.
Incluso cuando la gente se burlaba de su mala actuación, cuando pasaba horas esperando sin filmar una sola escena, o cuando las escenas en las que se había esforzado tanto eran editadas y jamás aparecían en televisión, nada de eso le importaba.
Porque le gustaba actuar.
Incluso cuando Jaebeom no estaba allí.
—Quiero decir…
Eunsol repasó su pasado paso a paso.
No era como si solo hubiera participado en proyectos donde aparecía Jaebeom.
¿Había sido aburrido actuar en esas ocasiones?
No.
Aunque solo interpretara papeles pequeños, como empleado de una tienda de conveniencia, repartidor, mensajero o «compañero de oficina número uno», todos ellos eran valiosos para él.
En algún momento incluso empezó a desear papeles más importantes.
Claro que cuando se lo comenté en broma a un compañero, me dijo que estaba apuntando demasiado alto cuando ni siquiera sabía actuar bien.
Pero no le importó.
Actuar lo hacía feliz, y observar a otros actores interpretar a sus personajes le enseñaba muchas cosas.
Mientras imaginaba cómo lo habría hecho él, se dio cuenta de que se había convertido en una persona completamente distinta de aquel chico que veía la televisión sin pensar.
Así que, si volviera a tener esa oportunidad…
—No te estoy diciendo que decidas ahora mismo. Tómate tu tiempo y piénsalo.
Eunsol levantó la vista hacia Jaebeom.
Él no lo estaba obligando.
Le estaba dando espacio.
En lugar de presionarlo, esperaba pacientemente a que Eunsol hablara cuando estuviera preparado.
Sin embargo, su corazón se sentía extrañamente apresurado.
Quizá Jaebeom se dio cuenta, porque añadió:
—Acabas de tener a los gemelos. Pasa tiempo con ellos, recupérate y descansa.
—Ah…
Solo entonces Eunsol miró a su alrededor.
Los gemelos ya habían regresado a la sala de recién nacidos y solo ellos dos permanecían en la habitación del hospital.
—No hay necesidad de decidir nada con prisa.
La mano de Jaebeom acarició lentamente su rostro.
Su tacto era cálido y cuidadoso, y Eunsol no pudo evitar asentir.
Tenía razón.
Ahora mismo no había ninguna presión.
Tenía a alguien a su lado que permanecería con él.
Tenía una familia que construir junto a Jaebeom.
Así que realmente no había necesidad de apresurarse.
Ese pensamiento alivió su corazón.
Los párpados de Eunsol temblaron lentamente y finalmente se cerraron por completo.
En la silenciosa habitación del hospital, Jaebeom observó su rostro dormido durante mucho tiempo y luego apartó suavemente su cabello con las yemas de los dedos.
La vida en el hospital parecía transcurrir de manera lenta y, al mismo tiempo, agitada.
Los gemelos, que permanecieron un día más en la sala de recién nacidos, fueron llevados a la habitación a la mañana siguiente.
Y a partir de entonces todo se convirtió en un campo de batalla.
Como Eunsol necesitaba concentrarse en su recuperación, Jaebeom recibió lecciones de la enfermera sobre cómo cuidar a los bebés, cómo preparar la fórmula, cómo cambiar pañales y muchas otras cosas.
El alfa, que por naturaleza era bueno manejando cualquier situación, aprendió todo rápidamente e incluso recibió elogios de la enfermera.
Pero el verdadero desafío llegó durante la noche.
—Waa, waaah, waaah.
Uno de los gemelos, que dormía tranquilamente, comenzó a llorar de repente.
—Mmm…
Eunsol dejó escapar un pequeño gemido y apenas abrió los ojos, pero Jaebeom se levantó en cuanto escuchó el llanto.
—No te levantes. Yo me encargo.
Eunsol, que ya se estaba incorporando, volvió la cabeza para observarlo.
La expresión de Jaebeom era seria mientras sostenía al bebé llorando, pero sus movimientos se veían torpes.
Aquella imagen le provocó una sonrisa.
—¿Qué le pasa a Beomwoo?
—Tiene el pañal mojado. Creo que se hizo pipí.
Escuchar a Pyo Jaebeom decir la palabra «pipí» en voz alta hizo que Eunsol estallara en carcajadas.
Cuando no pudo contenerse, Jaebeom levantó una ceja.
—¿Qué tiene de gracioso?
—Nada. Pero ¿puedes hacerlo solo? ¿Llamamos a la enfermera?
—No. Yo lo haré. Lo aprendí antes. Una vez que aprendo algo, no lo olvido.
Sonaba seguro de sí mismo, pero sus dedos estaban rígidos por los nervios.
Eunsol se burló de él en silencio.
Eso solo es cierto cuando actúas.
—No estoy preocupado. Sé que lo harás bien.
Se giró completamente de lado para observarlo con atención.
—Waaah, waaah.
Beomwoo retorció el cuerpo y lloró aún más fuerte, molesto por el pañal mojado.
El rostro de Jaebeom se tensó ligeramente al mirarlo.
—Muy bien, veamos…
Casi nunca hablaba consigo mismo, pero ahora murmuraba mientras desvestía al bebé y desabrochaba el pañal.
Sus movimientos eran lentos y cuidadosos, como si estuviera manipulando algo muy valioso.
Incluso bajo la tenue luz era evidente que el pañal estaba completamente mojado.
Jaebeom inhaló en silencio.
—Con razón estaba llorando.
—¿Estaba tan mojado?
—Sí.
Jaebeom dobló el pañal, sacó varias toallitas húmedas y acercó la mano cuidadosamente al trasero del bebé.
Pero quizá el pequeño notó lo torpe que era su tacto.
—Waaah.
Beomwoo empezó a llorar aún más fuerte y a moverse inquieto.
—Espera un momento. No, quédate quieto.
A pesar de las palabras de Jaebeom, el bebé no mostraba ninguna intención de tranquilizarse.
Al contrario, Eunwoo también comenzó a llorar al escuchar el llanto de su hermano.
—Ah, yo me encargo de Eunwoo.
Al ver a Jaebeom sudando mientras luchaba con Beomwoo, Eunsol finalmente se incorporó.
—Lo siento. Solo dale unas palmaditas. No lo cargues.
Incluso entonces, Jaebeom se aseguró de que Eunsol no hiciera ningún esfuerzo, lo que le transmitió tranquilidad.
Aunque sus manos seguían siendo torpes al manejar al bebé.
Después de limpiar a Beomwoo, Jaebeom sacó un pañal nuevo.
Mientras tanto, Eunsol observó a Eunwoo, que derramaba grandes lágrimas.
—Nuestro tranquilo Eunwoo. ¿Por qué lloras, mm? ¿Porque Beomwoo está llorando? No le duele nada. Solo le estamos cambiando el pañal. Pronto cambiaremos el tuyo también, así que no llores, ¿de acuerdo? Shhh.
Los gemelos parecían idénticos, pero sus personalidades eran distintas.
Beomwoo era curioso y expresivo. Su rostro mostraba muchas emociones y lloraba con facilidad.
Eunwoo también era curioso, siempre moviendo los ojos de un lado a otro, pero su expresión apenas cambiaba y casi nunca lloraba.
Cuando Eunsol se dio cuenta de esas diferencias por primera vez, se sintió orgulloso de haberles puesto nombres tan apropiados.
Pero, aun con todas esas diferencias, los gemelos seguían siendo gemelos.
Si uno lloraba, el otro lo seguía.
Y por eso Jaebeom, que se ocupaba de la mayor parte del cuidado de los bebés, terminaba completamente agotado.
—¡Ah!
Sucedió mientras Eunsol estaba distraído, acariciando suavemente el vientre del bebé.
De repente, una breve exclamación sonó a su lado.
Giró la cabeza rápidamente.
Jaebeom estaba de pie con ambos brazos separados, completamente inmóvil.
Parecía haberse congelado.
Su expresión estaba en blanco.
Al mirar con atención, Eunsol se dio cuenta de que el rostro de Jaebeom estaba completamente húmedo.
—Oh, Jaebeom-ssi.
Jaebeom suspiró, tomó unas toallitas y se limpió la cara.
Entonces Eunsol vio el pañal medio colgando de una de las piernas del bebé.
Beomwoo lo pateó por completo y lo lanzó al suelo, como si le estorbara.
Eso fue suficiente para que Eunsol entendiera lo que había pasado.
—No me digas… ¿se hizo pipí?
Tenía que haber sido eso.
Cuando vio el rostro de Jaebeom arrugarse, estalló en carcajadas.
—¡Ja, ja… ja, ja, ja!
Su risa llenó la habitación del hospital mientras Jaebeom recogía silenciosamente el pañal del suelo y tomaba uno nuevo.
—Pyo Beomwoo. Si sigues así, vas a dormir sin pañal.
Su tono severo no tuvo ningún efecto.
Beomwoo, encantado con el aire fresco sobre la piel, simplemente pateó las piernas y parpadeó.
—Creo que él fue quien más te hizo sufrir cuando estaba en tu vientre.
—¿De verdad?
—Sí. Mira lo travieso que es. No hay ninguna duda.
—¿Y eso qué?
—A partir de ahora, seré yo quien cuide de estos pequeños problemáticos.
Jaebeom asintió con seriedad.
—¿Por qué lo dices como si fuera una gran decisión?
—Lo digo en serio. De ahora en adelante yo me encargaré de todo. Tú no moverás ni un dedo.
Ante aquella declaración inesperada, la risa de Eunsol se detuvo.
Levantó la vista hacia Jaebeom.
En apenas un día había cambiado.
El alfa siempre impecable tenía ahora el cabello revuelto, y el pecho y el abdomen salpicados de gotas de orina del bebé.
Sostenía un pañal arrugado en la mano y lo observaba con una mirada firme.
Se veía ridículo y, al mismo tiempo, extrañamente confiable.
Eunsol sonrió en silencio y susurró:
—Está bien. Confiaré en ti, Jaebeom-ssi.
Notas sobre los nombres:
- Eun (은) puede significar gracia, bondad o plata, dependiendo del hanja utilizado (恩: gracia/bondad, 銀: plata).
- Beom (범) puede significar modelo, ejemplo, ley o tigre, según el hanja empleado (範, 法 o 虎).
- Woo (우) puede significar amigo, universo, lluvia o protección, dependiendo del hanja (友, 宇, 雨, 祐, entre otros).