La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia - Capítulo 1
—¿Eunsol?
—¿Sí?
Eunsol colocó ambas manos con educación sobre sus rodillas. Frente a él, un hombre estaba sentado de manera descuidada. Incluso mirarlo de frente resultaba aterrador.
Tragó saliva.
Se tragó la sequedad de la garganta. Conocía a la figura que, aun permaneciendo inmóvil como una estatua, irradiaba una presión sofocante y una presencia abrumadora.
Pyo Jaebeom.
Una estrella garantizada de audiencia, el actor soñado por productores y directores, un rostro amado incluso por las cámaras, un maestro del traje, un alfa imponente que dominaba tanto la actuación como la apariencia.
Y para Eunsol, una existencia más alta y deslumbrante que las estrellas del cielo nocturno. Durante cinco años enteros lo había admirado y amado en silencio. No, incluso ahora, una sola mirada bastaba para hacer que su corazón se acelerara.
—¿Por qué estoy…?
¿Por qué ese hombre… no, ese actor… estaba sentado frente a él con tanta arrogancia? Incluso aquella postura torcida parecía sacada de una sesión fotográfica, aunque le provocaba una admiración involuntaria.
—Eres Eunsol, ¿verdad?
El hecho de que le hablara de manera informal importaba menos que el aura que desprendía y las pesadas feromonas que llenaban el aire.
—Sí, lo soy.
¿Qué había sido eso?
En el momento en que respondió, pareció que algo brillaba en aquellos ojos. Por eso los directores lo adoraban. Era capaz de apoderarse por completo de una persona con una sola mirada.
—Bien. Eunsol, a partir de hoy no podrás dar ni un solo paso fuera de aquí.
—Sí.
Respondió por reflejo y solo después comprendió lo que acababa de escuchar.
—¿Qué? ¿Por qué…?
—Solo hay una condición para salir. Cuando lleves a mi hijo.
Golpe.
Una hoja de papel cayó frente a sus rodillas.
¿Qué era esto?
La tomó confundido y, en la parte superior, estaba escrito:
Contrato
Parte A: Pyo Jaebeom.
Parte B: Lee Daebak.
Parte C: Eunsol.
¿Lee Daebak?
¿Qué clase de nombre ridículo era ese? Incluso recordaba haberse reído alguna vez de él. Verse definido en relación con Lee Daebak le resultaba irritante.
—¿Padre?
Espera.
¿Podría ser?
Esto era sospechoso.
—Tu padre te vendió a mí. Quinientos millones de wones. Así que será mejor que valgas el precio que pagó.
Aquella única hoja declaraba que su supuesto padre había vendido a su propio hijo por dinero.
Ya había visto algo así antes.
No experimentado, sino visto literalmente.
En un rodaje.
Esta era la trama de ese drama makjang protagonizado por Pyo Jaebeom.
Por eso, cuando se abrió un pequeño papel de extra, se presentó sin dudarlo. La larga espera no le había resultado aburrida porque le permitía volver a ver a Pyo Jaebeom en persona.
Pero ¿cómo había terminado así?
Algo flotaba en su memoria, pero no conseguía alcanzarlo.
¿Se había quedado dormido mientras esperaba el rodaje?
—Disculpe… ¿esto es un sueño?
—¿Quieres que lo sea?
Una comisura de sus labios se elevó.
Exactamente igual.
Incluso el desprecio en aquel rostro tan hermoso parecía una pintura, lo cual era simplemente injusto.
—Qué lástima. Esto es la realidad.
El tono frío, la mirada helada y las pesadas feromonas que oprimían el aire.
Tal como había dicho el alfa, era demasiado real como para descartarlo como un sueño.
—No tendrás contacto con nadie, así que no malgastes tus esfuerzos.
Sí.
El primer episodio del drama había empezado exactamente así.
El protagonista omega, que se mantenía en la universidad trabajando en varios empleos de medio tiempo, era secuestrado y encerrado de repente después de encontrarse con el protagonista alfa…
La escena seguía fresca en su memoria, y volvió a tragar saliva.
—Sí.
Si esto realmente seguía esa historia, tenía que comportarse con mucho cuidado. Los spoilers que había leído en internet ya lo advertían.
El omega que desafiaba al alfa e intentaba escapar terminaba con un tobillo roto, el cuerpo y la mente destruidos y la vida arruinada.
Si incluso un corte de papel dolía tanto, un tobillo roto debía doler muchísimo más.
Se estremeció.
No.
Tenía que evitarlo.
—Ni se te ocurra intentar escapar.
Algún día surgiría la oportunidad.
Solo necesitaba actuar correctamente.
Fuera un sueño o cualquier otra cosa, primero debía comprender cómo funcionaba la situación.
Miró a su alrededor con cautela.
Es exactamente igual…
El lugar donde Eunsol se encontraba frente a Pyo Jaebeom era una amplia sala de estar.
Como el sol acababa de ponerse, el espacio parecía aún más oscuro. Además, había cuatro hombres corpulentos vestidos de traje que desprendían una clara aura de «somos gánsteres».
Y al frente de todos ellos, Pyo Jaebeom.
Aunque solo fuera un papel, encajaba demasiado bien con la imagen de un jefe mafioso.
¡Ahora no es momento de admirarlo!
Apenas logró recuperar la concentración que se le escapaba y pensó qué preguntas podía hacer en aquel momento.
Después de pensarlo un poco, preguntó aquello que más le preocupaba.
—Pero… al menos me darán tres comidas al día, ¿verdad?
¿Acababa de sonreír?
Su boca parecía la misma de antes, sus ojos también, pero las feromonas se habían agitado.
¡Definitivamente lo habían hecho!
—Por supuesto.
¿O no?
—Entonces está bien.
Lo importante no era si Pyo Jaebeom había sonreído o no.
—…¿Eso es todo?
¿Por qué preguntaba eso?
¿Había notado algo?
—Sí, eso es todo.
Mientras asentía lentamente, observando su expresión, el hombre lo miraba como si quisiera atravesarlo.
Entonces Pyo Jaebeom habló alargando ligeramente las palabras.
—Si estás pensando en huir…
¿Cómo lo había sabido?
Solo lo había pensado durante un instante.
Como era de esperar, era un hombre inteligente.
Tal vez solo lo estuviera poniendo a prueba, pero Eunsol se sintió culpable y respondió rápidamente:
—¡No me iré!
¿Irse adónde?
¿Debía decir que no tenía ningún deseo de abandonar un lugar tan bueno?
¿Un hombre sin dinero ni futuro, sobreviviendo apenas con pequeños papeles de extra, viviendo de repente en un apartamento de ochenta pyeong?
Tenía que aprovechar aquella oportunidad.
¿Escapar?
No.
Más bien…
¡Algún día se cansará y me dejará ir!
Hasta entonces, viviría cómodamente.
Pero para eso necesitaré algo de actuación…
¿Cómo era la personalidad del protagonista omega?
Recordó la descripción del personaje en la página oficial.
Por fuera era delicado y frágil, pero por dentro poseía una voluntad inquebrantable.
Por mucho que el protagonista alfa lo atormentara e intentara quebrarlo, él resistía una y otra vez hasta encontrar una oportunidad para escapar.
La definición perfecta de alguien suave por fuera y fuerte por dentro.
Precisamente por eso Pyo Jaebeom se obsesionaba cada vez más con él, aunque no fuera consciente de ello, y terminaba tratándolo con dureza.
Entonces solo tengo que hacer lo contrario.
Si actuaba como un omega tímido, débil y excesivamente cauteloso, el interés desaparecería.
—Eunsol.
Solo escuchar su nombre hizo que se estremeciera.
La voz de Pyo Jaebeom era baja, con una resonancia afilada capaz de atraer toda la atención.
—Te lo advierto. Será mejor que no albergues pensamientos estúpidos.
Asintió de inmediato y luego formuló una última pregunta, por si acaso.
—Disculpe, pero…
Los dedos le temblaron por los nervios y, como siempre que tenía que decir algo difícil, abrió y cerró los labios varias veces.
—Disculpe, pero… ¿cómo se llama?
Había seguido llamándolo Pyo Jaebeom, pero ese era el nombre real del actor, no el del personaje.
Entonces, ¿por qué me está mirando así?
Aquella mirada pesaba tanto que quería retirar la pregunta.
—Pyo Jaebeom.
—¿Qué? ¿Perdón?
—Pyo Jaebeom. Recuérdalo bien.
Sin dejar de mirarlo desde arriba, se puso de pie de repente y se dio la vuelta, caminando hacia la entrada.
Su figura parecía la de un modelo abandonando una pasarela, y no había forma de detenerlo.
Los otros gánsteres desaparecieron detrás de él.
El protagonista omega, sentado en el suelo observándolos marcharse, era la imagen perfecta de un protagonista trágico.
—Pero ese no soy yo.
Se dejó caer de espaldas sobre el suelo.
La tenue calidez que sintió en la espalda demostraba que aquello no era un set de grabación.
Movió los ojos por la habitación.
Un sofá de cuatro plazas color oliva, una estantería color crema con un elegante mueble a un lado, un gran televisor colgado en la pared.
Entonces se puso de pie.
—¿Dijo Pyo Jaebeom? ¿Eso fue lo que dijo?
Qué extraño.
El protagonista del guion se llamaba Tae Jinha.
—¿Por qué lo cambiaron?
¿Era realmente un sueño?
Entonces recordó otra cosa que había olvidado.
—Dijo mi nombre.
Sí.
El primer nombre que Pyo Jaebeom había pronunciado era el suyo.
¡No el del protagonista omega!
Aquella revelación lo hizo saltar como un corredor al escuchar el disparo de salida, y atravesó la sala con un único destino en mente.
¡Un lugar con un espejo!
¹ Lee Daebak: Daebak puede significar «increíble», «asombroso» o «jackpot» en coreano, por lo que el nombre suena llamativo e incluso algo ridículo para Eunsol.