La Esposa es lo Primero - Capítulo 91

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Mu Hanzhang sintió que era una pérdida de tiempo simpatizar con esta persona y apartó aquella gran cabeza que se estaba frotando en su pecho: —La corte no es una escuela. ¿Cómo puedo no ir? Todavía tengo mucho que hacer—. Dijo independientemente de los tristes ojos de Jing Shao e imponente se puso de pie y salió del lugar.

 

 

 

Yun Zhu fue convocado para que primero vaya solo al Palacio Real de Rui Wang y que le notifique acerca de la prohibición de Jing Shao. No importaba si Mu Hanzhang todavía estaba sentado en la alfombra con su desvergonzado príncipe, igual regresó directamente a su pequeño estudio del Lado Este, porque los estatutos que el Emperador Hong Zheng le había dicho hace un momento debían ser escritos lo antes posible.

 

 

 

Jing Shao vio a su propio Wang Fei dejarlo, mientras sentía espontáneamente tristeza en su corazón por la pérdida de su trabajo público, y que ahora dependía de su Wang Fei el mantener el hogar.

 

 

 

Cuando Jing Chen escuchó la noticia, corrió hacia allá antes de la hora de la cena. La orden del Emperador Hong Zheng había sido que a Jing Shao no se le permitiera ir a ningún lado, pero no había dicho que nadie podría ir a verlo.

 

 

 

—Gu Huaiqing me pidió que te diera esto—. Jing Shao le entregó el panfleto con la lista de funcionarios a Jing Chen.

 

 

 

La expresión de Jing Chen de repente se tornó un poco extraña. —Él ya me había dado una copia de esto.

 

 

 

Jing Shao: —…

 

 

 

Jing Chen: —…

 

 

 

—¡Bien, Gu Huaiqing me había conmovido por un tiempo!—. Jing Shao estaba tan enojado, porque ese tipo había incluso convencido a ambos hermanos con lo mismo.

 

 

 

Jing Chen echó un vistazo de cerca al panfleto que tenía en su mano y descubrió que la lista era diferente a la que él había recibido, por lo que sacó el otro panfleto desde su manga y descubrió que las dos copias juntas, eran una lista completa de contactos. El movimiento de Gu Huaiqing puede estar probando si los ambos hermanos tienen un mismo propósito. Después de todo, este tipo de cosas que caían en sus manos no eran un pequeño poder. Si los dos hermanos no estaban unidos, y cada uno tiene su parte, inevitablemente estos usarían la parte incorrecta y las noticias llegarían a los oídos de Gu Huaiqing, por lo que tal vez de esta manera, ya no habría ninguna discusión acerca de esta cooperación.

 

 

 

—Piensas mucho—. Jing Shao estaba un poco aturdido después de escuchar el análisis de su hermano.

 

 

 

—Después de todo, es la enseñanza que dejaron mis antepasados. Si tuviera que usar los ríos y montañas de Dachen en una apuesta, naturalmente no creería fácilmente a los demás—. Jing Chen juntó las dos listas y las volvió a colocar en su manga. No había ninguna queja frente a las acciones de Gu Huaiqing. Después de todo, al cooperar con el Rey Feudal, si estos dos hermanos no cuentan con un mismo propósito en sus corazones, inevitablemente habría una equivocación. Y entonces el Rey de Huainan sufriría.

 

 

 

—Además, Zhao Jiulin, el asistente del Ministerio de Ritos, ya se ha refugiado en Jing Yu—. Jing Shao tomó un sorbo de té y de repente recordó a la persona que había acompañado hoy al Cuarto Príncipe para buscar en «La casa del inmortal borracho». Esto también había sido dicho específicamente por Gu Huaiqing antes de irse.

 

 

 

Jing Chen frunció su ceño. El Ministerio de Ritos era el ministerio que estaba bajo su control, pero inesperadamente, la mano de Jing Yu se había estirado hacia allí desde hace tanto tiempo.

 

 

 

—Hermano, compremos a alguien del Ministerio de Justicia—. Dijo Jing Shao enojado, molesto por haber visto la orgullosa mirada de Jing Yu.

 

 

 

Jing Chen lo miró: —El Ministro de Justicia ya me pertenece.

 

 

 

 

 

Jing Shao casi arrojó el té de su boca.

 

 

—En el futuro, si no entiendes algo, pregúntale a Hanzhang—. Jing Chen dejó su taza y se puso de pie. Ya era tarde y Cheng Wang acababa de ser castigado. Así que no era apropiado que él lo visitara tan abiertamente, por lo que naturalmente, no podía quedarse a cenar.

 

 

Después de despachar a su hermano, Jing Shao regresó al Lado Este para encontrar a su Wang Fei, con la idea de que desde que Jun Qing había podido ir a la corte, su hermano ya no contaba con él.

 

 

Mu Hanzhang estaba escribiendo los estatutos comerciales sobre el asunto que le había comentado el Emperador Hong Zheng, y de repente, un gran pedazo de un cálido cuerpo se colocó detrás de su espalda: —¿Estás hambriento? ¿Qué tal si vas a comer primero y yo me encargo de terminar esta página?—. Posteriormente, Jun Qing palmeó la gran cabeza que estaba en sus hombros mientras su pluma siguió escribiendo en el libro, e iba apresuradamente redactando unas hermosas y poderosas palabras en el papel.

 

 

Jing Shao sacudió su cabeza y lo vio terminar de escribir esa página antes de que siquiera pudiera hablar: —Jun Qing, ¿cuánto poder tiene mi hermano en la corte?

 

 

Mu Hanzhang dejó su pluma, volvió su cabeza y lo miró: —No sé cuánto poder tiene, pero por lo que he contactado hace unos días, parece que al menos el 30% de los funcionarios de la corte están de su lado.

 

 

Sin embargo, la mayoría de estas personas se escondían bien, especialmente las que ocupaban altos cargos, como el Ministro de Guerra, que a menudo se suele oponer a lo que propone Jing Chen en la corte. Y entonces cuando Mu Hanzhang entró en contacto con ese poder tan enorme, él también se sorprendió.

 

 

La tercera parte de los funcionarios de la corte eran leales a un solo príncipe, y esa cantidad sonaba increíble. Después de todo, un monarca con poder real como el Emperador Hong Zheng debía tener a la mayor parte de la corte en sus manos. Y para los cuatro príncipes, era muy difícil conseguir aunque sea media taza del porcentaje de ellos, y mucho más complicado era el tener al 30%.

 

 

Jing Shao sólo asintió con su cabeza cuando escuchó estas palabras, que estaban de acorde a lo que esperaba.

 

 

Mu Hanzhang se levantó, pero aquel caramelo de color café que colgaba de su cuerpo no se bajó de él, y todavía seguía pegado a su espalda. Así que no tuvo más remedio que arrastrar ese gran trasero hasta el comedor: —El hermano ha estado fuera del Palacio para construir su mansión en menos de diez años, ¿por qué es que tiene tanto poder ahora?

 

 

Jing Shao tomó a su Wang Fei y se movió lentamente desde el estudio hasta el lugar en donde vivían, y para ello, sólo tuvo que pasar por un corredor de flores, y alrededor no había ya nadie, así que ya no temía que alguien lo escuchara: —La mayoría de ellos son las fuerzas que han sido dejadas por mi abuelo.

 

 

¿Abuelo? Mu Hanzhang frunció su ceño por un tiempo. La Emperatriz no provenía de alguna familia real. El padre de la Emperatriz había sido el Primer Ministro de las dos dinastías. Y cuando murió el Primer Emperador, varios príncipes habían estado en un verdadero caos durante un tiempo, y era por este Primer Ministro, y la ayuda de otras personas que el Emperador Hong Zheng pudo derrotar con éxito a sus hermanos que ya parecían lobos, y se logró establecer en su posición actual. Sin embargo, nunca había oído hablar del bando de aquel Primer Ministro en estos años, e incluso Jing Shao sólo lo había mencionado en esta circunstancia.

 

 

—En realidad, no es imposible mencionarlo, simplemente no hay mucho que decir—. Después de la cena, Jing Shao abrazó a su Wang Fei y se sentó en el patio para disfrutar del frescor. El clima estaba despejado esta noche y las estrellas en el nocturno cielo eran muy brillantes.

 

 

 

 

 

El apellido de la Madre Emperatriz Yuan era Qu, siendo la única joven hija del Primer Ministro Qu. Además, los dos tíos por parte de la madre de Jing Shao habían muerto en su juventud y él nunca los había visto de acorde a lo que recordaba. Y después de la muerte de la Emperatriz Yuan, el Primer Ministro Qu estaba muy triste por haber perdido a su hija en su vejez, y pronto la siguió. Afortunadamente, Jing Chen había podido asumir su propio papel como príncipe en ese momento y no se desintegró por completo el bando del Primer Ministro.

 

 

El Emperador Hong Zheng no ha establecido a un Primer Ministro a lo largo de los años, sino que había dividido las funciones del Primer Ministro en seis Ministerios. ¿No era esto acaso para mostrar respeto por su suegro? Mu Hanzhang frunció su ceño, sintiendo que las cosas no eran tan simples: —¿Qué sucedió con la familia Zhuo?

 

 

Jing Shao miró la cabeza que estaba recostada sobre su pecho, y se dio cuenta de que una blanca barbilla estaba descansando sobre su corazón, con sus hermosos ojos que estaban brillando frente a las estrellas del anochecer, y no pudo evitar estirar su mano y acariciar a esa persona: —El Ministro Zhuo era el protegido de mi abuelo. Y la familia Zhuo tenía un estricto estilo familiar, por ello mi Madre Emperatriz eligió a Zhuo Yunji como compañero de mi hermano.

 

 

Jun Qing tenía el pensamiento de que cuando la Emperatriz Yuan aún estaba allí, Jing Shao básicamente caminaba a su lado en el Palacio.

 

 

La familia Qu, la Emperatriz Yuan, la familia Zhuo… Mu Hanzhang sintió que ese asunto parecía tan extraordinario que era difícil de explicar, y no pudo evitar llegar a tocar la joven comisura de los labios de Jing Shao: —Te protegeré de ahora en adelante.

 

 

Jing Shao lo miró en silencio, y luego apartó aquel cálido cuerpo para besarlo profundamente en sus dos suaves labios. Los Dioses se habían llevado a la Madre Emperatriz que lo amaba, pero en su lugar, le dieron a un Jun Qing tan hermoso. Los Dioses siempre lo habían tratado bien y él estaba realmente contento.

 

 

 

 

El cuarto hijo del Palacio Real de Rui Wang tenía fiebre alta, así que invitaron a la monja budista Mo Bei del Templo Biyun a que lo revise. Ante ello, la anciana monja le dio un paquete de polvos amarillos, diciendo que era mejor que eso lo mezclaran con leche. Madam Xiao se lo dio con sospecha a la nodriza para que se lo diera a su hijo. Después de que lo bebió, la condición del niño realmente había logrado mejorar e inmediatamente ella le dio un generoso regalo, dejando satisfecha a la maestra.

 

 

—Este niño tiene menos de un año y puede ver cosas que la gente común no puede observar. El niño llora por la noche, principalmente porque hay cosas que lo molestan—. La maestra Mo Bei llevaba un sombrero gris y cerró sus palmas con una muy misteriosa actitud.

 

 

—Maestra, mírelo cuidadosamente, ¿qué tiene?—. Le preguntó Madam Xiao muy seriamente.

 

 

—Aquellos que pueden causar enfermedades son, en su mayoría, cosas malvadas, pero puede que no lo sean—. La anciana Mo Bei giró las cuentas de sándalo en su muñeca y dijo, observando cuidadosamente la expresión de Madam Xiao. —Para que esta pobre monja le hable con franqueza, debe mirar la situación del Joven Príncipe, quizás algo le quitó su suerte, que es a lo que la gente le suele llamar, el ser una persona con un destino fatídico.

 

 

—¿Es una persona con un destino fatídico?—. Rui Wang Fei frunció su ceño. —¿Quizás la maestra pueda resolverlo?

 

 

—Esto…—. La anciana Mo Bei vaciló.

 

 

La Esposa Xiao le indicó a la sirvienta que estaba a su lado que trajera un plato con plata encima: —Mientras la maestra pueda averiguarlo, el dinero que se le pueda donar no será un problema.

 

 

La anciana Mo Bei miró la plata en el plato y luego se relajó: —Tomará algún tiempo averiguar el origen de este asunto. Sería mejor que Wang Fei encienda algunas luces permanentes en medio del convento para que pueda estar segura por el momento.

 

 

 

 

Cuando Jing Chen regresó, vio a algunas monjas de pie en el patio principal. Y al llegar, ellas se sonrojaron y desviaron su mirada. Ante ello, él no pudo evitar fruncir el ceño. Después de pensar por un rato, no intervino en la situación, y sacudiendo sus mangas, se fue directamente a su estudio.

 

 

 

 

Unos días después, el Príncipe regresó a la corte.

 

 

Cuando volvió el Príncipe Mayor, Jing Rong, no hubo la misma bienvenida triunfal que tuvo Jing Shao. La guerra con los bárbaros del sur aún no había terminado, y la huida del Príncipe no había sido algo realmente glorioso. Así que el Príncipe Mayor solo se llevó a una docena de sus confidentes, y entró a la ciudad de una desesperada manera cuando había poca gente en la puerta de la ciudad a las horas de la madrugada.

 

 

Primero tenía que ir a la sala de estudio imperial para informar, donde el Emperador Hong Zheng naturalmente no le daría una buena cara. Luego iría al Palacio Fenyi para saludar, y después de eso, se tomaría un tiempo para preguntar sobre la vida de los demás con diligencia y expresar su preocupación.

 

 

—No has estado en la capital en estos días, pero has sufrido por tu hermano menor el Cuarto Príncipe Real—. Le sonrió y recompensó al Príncipe Mayor con un montón de tónicos: —Solo regresa, tengo mucho tiempo libre, y tú realmente estás sufriendo, yo puedo apoyarte en estos días.

 

 

La tez del Príncipe Mayor no era muy buena, lucía con una enfermiza palidez. Desde el año pasado él había sufrido por la miasma*. Luego contrajo una atroz enfermedad, haciendo que su cuerpo estuviera peor cada día. Si no regresaba, temía que tendría que entregarse en Tibet y Yunnan.

 

 

Cuando el Gran Príncipe regresó, Cheng Wang estaba confinado, y el Príncipe en la corte tuvo que convertirse en tres personas a la vez. Sólo que la situación ya había cambiado.

 

 

Cheng Wang estaba confinado en su Palacio. Todos los días, Mu Hanzhang iba solo a la corte, y Jing Shao no tenía nada que hacer, por lo que sólo podía molestar al tigre que estaba en casa. En repetidas ocasiones intentó persuadir a su Wang Fei para que no acudiera a la corte, pero siempre era rechazado sin piedad. Lo que lo hacía aún más infeliz era que cuando lo veía en casa, Duo Fu iba a preguntarle sobre cosas que no podía manejar y Mu Hanzhang dejaba que este Príncipe se encargara de estos asuntos sin importancia, y eso realmente lo enojaba.

 

 

Como resultado, la vida de Xiao Huang se volvió cada vez más difícil.

 

════ ∘◦❁◦∘ ════

[Nota de la traductora]

Miasma*: Mal olor desprendido de los cuerpos muertos y las materias corrompidas, que antiguamente se creía que era causa de enfermedades.

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