La Esposa es lo Primero - Capítulo 88
Gu Huaiqing era un misterio en la capital. Según Hao Dadao, él ha estado saliendo desde temprano y regresando tarde estos días, sin que nadie sepa a dónde va. Jing Shao lo instó a que se fuera rápidamente. Pero él siempre está encontrando todo tipo de excusas para eludir mañana tras mañana el tema.
—¿Estás seguro de que esa persona es el Rey de Huainan?—. El Cuarto Príncipe frunció su ceño y preguntó.
—Es cierto—. El orador todavía vestía la ropa de la corte, mientras estaba de pie en el pasillo del Palacio, susurrándole al cuarto príncipe: —Ayer llegó a la puerta personalmente y después de tantos años de contacto, este siervo puede estar seguro de que es Gu Huaiqing.
El Cuarto Príncipe puso sus ojos en blanco: —¿Dónde está residiendo ahora?
—Este servidor no lo sabe—. La persona estaba un poco avergonzada. Gu Huaiqing siempre era cauteloso. E incluso si fuera su confidente, no necesariamente él sabría en dónde estaba. —Sin embargo, le dijo a este servidor que estaría en la capital durante estos días, y que si alguien tenía un motivo para encontrarlo, sólo tendría que ir al bar llamado: «La casa del inmortal borracho» y dejarle una nota.
Cuando el cuarto príncipe escuchó esto, inmediatamente pensó que el Rey de Huainan había ido a la capital sin ser convocado. Así que iba a ser un logro atraparlo. Y aunque no era un grave delito, al Padre Imperial le preocupaba no poder tener el control de los demás. Hoy en día, sobornar a funcionarios y entrar a la capital de forma privada, era para planear actos ilegales; además, la prueba era tan irrefutable como una montaña, por lo que esta era una buena oportunidad para él. Así que se volvió y caminó hacia el Estudio Imperial.
—¿Qué vas a hacer en la capital?—. Jing Shao miró a Gu Huaiqing, quien estaba frente a él probando tranquilamente vino, y ante tal escena, sintió que sus azules venas estaban saltando en su frente.
Gu Huaiqing miró el puño de Jing Shao que estaba a punto de ser lanzado hacia él, y dijo lentamente: —Sufrir por amor.
—Déjate de tonterías—. Los ojos de Jing Shao se agrandaron. —Dime rápido, ¿qué vas a hacer?
—Soy tu hermano mayor de todos modos, ¿incluso así no puedes respetarme un poco?—. Gu Huaiqing golpeó su copa de vino sobre la mesa y le dijo enojado.
—¡También sabes que eres mi hermano mayor, y siempre has tenido un cierto interés hacia Jun Qing!—. Jing Shao también golpeó su copa de vino sobre la mesa, aún más enojado.
Mu Hanzhang iba sosteniendo algunos paquetes de LoMei*, que es una comida guisada preparada en salsa de soja y especias, mientras pasaba por el bosque de duraznos y vio que las dos personas en el Pabellón estaban a punto de pelear: —Me he ido por un tiempo, ¿por qué están discutiendo nuevamente?
Cuando los dos lo vieron, pusieron un par de caras sonrientes y dijeron al unísono: —¡Estamos hablando y jugando!—. Y luego se miraron fijamente.
Al mirarlos a los dos, Mu Hanzhang no pudo evitar fruncir sus labios y reír, mientras iba abriendo la bolsa de papel con aceite en su mano. Debido a la especial identidad de Gu Huaiqing, no era fácil que otros la sepan, por lo que incluso el Señor Yun Song se había quedado fuera del jardín, y Mu Hanzhang tuvo que salir a buscarlo personalmente después de comprar algo.
—Este es el LoMei del Sur de la ciudad. A Jing Shao le gusta mucho. Siempre decía que si venía el hermano mayor, tenía que pedirle que lo probara—. Dijo Mu Hanzhang, mientras iba colocando el contenido que estaba dentro del papel con aceite en el plato, cuidadosamente.
—Hanzhang aún es tan bueno hablando—. Gu Huaiqing sonrió y tomó una ala de pollo.
—¡Hermano, es suficiente!—. Jing Shao apretó las alitas de pollo que estaban en su mano.
—¡Miau!—. Una bola de pelos negros y amarillos salió de repente del bosque, y agarró la rodilla de Jing Shao hacia él para poner las alitas de pollo guisadas a su alcance.
—¿Sí lo trajiste?—. Gu Huaiqing miró al pequeño tigre que cada vez estaba más fuerte y se burló de él con sus alitas de pollo en su mano.
—Estaba aburrido en casa por temor a criarlo como si fuera un gato, así que lo saqué de paseo—. Mu Hanzhang extendió su mano y acarició a la peluda cabeza, Xiao Huang se frotó con la palma ajena, luego volvió su cabeza y le enseñó sus dientes a Gu Huaiqing.
—Este jardín es bastante bueno, pero es una pena que los duraznos aún no estén maduros—. Gu Huaiqing puso una alita de pollo en la boca del tigre, y este casi le muerde la mano.
Xiao Huang parecía muy hostil con Gu Huaiqing y estiró sus patas para rascarse antes de morderlo. Ante ello, Mu Hanzhang le acarició la parte posterior de su cuello y se sintió mejor, pero todavía había un rugido ahogado en su garganta, como si estuviera a punto de atacar en cualquier momento.
—Este jardín le pertenece a mi hermano. Así que puedes comer los duraznos de aquí en medio mes—. Jing Shao miró una rama de árbol de durazno que llegaba hasta el Pabellón. Había varios esponjosos y blandos duraznos en él, pero eran de un pequeño tamaño y tenían un color de apariencia verdoso.
—¡Este es el jardín de Jing Chen!—. Gu Huaiqing se sorprendió cuando escuchó aquellas palabras y miró a su alrededor. El bosque de duraznos era verdoso y exuberante, y la limpia hierba verde en el suelo era como un brocado de olas azules, donde uno puede imaginarse cómo se tornarán cuando broten las flores de durazno: —¿Va a venir hoy?
—Se estima que estará aquí en un momento—. Jing Shao tomó la botella que estaba en la mesa y le sirvió una copa de vino de ciruelas a su Wang Fei.
La copa de Mu Hanzhang era diferente a la de los dos: no era una pequeña copa de bambú sin refinar elaborada por la señorita de las ciruelas verdes, sino, era una exquisita y pequeña copa jade de vino.
—Segundo hermano, aunque tu esposa es delicada, ¿no crees que la diferencia en las copas es demasiado obvia?—. Gu Huaiqing miró la copa de bambú con bordes sin refinar en su mano. Y al observar la pequeña copa de jade casi transparente, de repente sintió que este hermano mayor había hecho algo desolador.
Jing Shao lo ignoró, Jun Qing acostumbraba a sobar objetos en su mano cuando pensaba. Así que desde que Mu Hanzhang se lesionó con una copa de bambú el año pasado, Jing Shao siempre lleva esa pequeña copa de jade recubierta de piel de cordero con él. Por ello, cuando no haya una copa adecuada, él la sacaría para su Wang Fei. Desde entonces, tanto la pequeña caja de ungüento como aquella copa se habían convertido en objetos que Jing Shao siempre debía llevar consigo.
Mu Hanzhang tomó la pequeña copa de taza de jade blanco, y sólo sentía que un calor se extendía desde las yemas de sus dedos hasta su corazón.
—¡Miau!—. Gritó Xiao Huang de repente, salió del Pabellón y corrió unos pasos, se inclinó y se escondió en la hierba, después hizo una mueca mientras iba pisando con sus patas traseras, y parecía que iba a salir corriendo en cualquier momento.
—¿Alguien viene?—. Jing Shao miró a Xiao Huang y se puso de pie.
Después de escuchar eso, Gu Huaiqing también se paró en cuanto pudo oír dos voces desde el bosque.
—El segundo hermano real es tan sofisticado, pero las flores de durazno se han ido, y ahora los frutos están inmaduros. ¿Aun así sigues interesado en degustar vino aquí?—. La joven voz tenía algo de arrogancia que no se podía ocultar. ¡Pertenecía al Cuarto Príncipe Jing Yu!
—Siéntete libre de venir y echar un vistazo—. La tranquila y agradable voz era la de Rui Wang Jing Chen, pero esta era un poco más fuerte de lo habitual, y era así obviamente para que fuera un recordatorio para las personas que estaban en el bosque.
¡Ay! Mu Hanzhang miró a su alrededor, este jardín podría detener a otros a que vengan, pero no podía retener al descarado cuarto príncipe que había ingresado con Jing Chen. Aunque Jing Yu no conocía a Gu Huaiqing, el ver a un extraño en el jardín privado de Rui Wang a primera vista seguramente lo haría sospechar. En el pasado, el cuarto príncipe se aferraba a los pequeños errores de los demás, sin pensar que ahora había un extraño de origen desconocido.
Al haber visto el dobladillo amarillo oscuro de la ropa del cuarto príncipe. Jing Shao tuvo una idea, le silbó a Xiao Huang y arrojó las alitas de pollo en su mano a Jing Yu.
—¡Miau!—. Al pequeño tigre siempre le había gustado este juego. Así que al ver a Jing Shao tirándole aquella deliciosa comida, él inmediatamente saltó a un metro de altura, como si fuera un flecha negra y amarilla, y salió corriendo con ese silbido.
—¡Ah!—. Cuando el cuarto príncipe vio al tigre salir de un momento a otro del bosque, gritó de miedo, y de repente fue golpeado por una cosa resbaladiza en su rostro, haciéndolo tambalearse hasta la raíz sobresaliente del duraznero. Al mismo tiempo, el feroz tigre se acercó a él corriendo.
El Cuarto Príncipe cayó al suelo, y el ya pesado tigre se abalanzó sobre él, sujetándole sus hombros, abrió demasiado su boca, que estaba llena de afilados colmillos.
—¡Ayuda!—. El Cuarto Príncipe palideció de miedo y vio que aquel tigre con su boca abierta quería morder su cuello, ante ello, él se encontraba luchando por deshacerse de ese animal.
—¡No te muevas!—. Dijo repentinamente Jing Chen a un lado, impidiendo que el cuarto príncipe sacara con su mano su espada, pero al ver que el tigre encontró un ala de pollo en el cuello de Jing Yu, este agarró el ala de pollo con su boca, se dio la vuelta y se escapó.
Jing Yu se levantó, y vio claramente que ese animal era un tigre mediano, que medía dos pies de largo. Ante ello, él hizo una mueca y corrió hacia el Pabellón en medio del bosque, y en aquel lugar estaban parados dos esposos y un Rey.
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[Nota de la traductora]
LoMei*: 卤味, es una comida guisada preparada en salsa de soja y especias.