La Esposa es lo Primero - Capítulo 8

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  4. Capítulo 8 - La Residencia del Marqués
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—Aunque no lo creas, hay personas que no extrañan la casa de sus padres—. Al escuchar las palabras de Mu Hanzhang, Jing Shao sólo sintió calor en su corazón, y no pudo evitar reír nuevamente.

 

 

 

Mu Hanzhang retiró la mano y se volvió para mirar por la ventana, ignorándolo.

 

 

 

Jing Shao sonrió, y simplemente se recostó en el amplio asiento del carruaje y suspiró. —Siempre he hecho las cosas sin pensar, por lo que Jun Qing debe recordármelo mucho en el futuro. De lo contrario, tarde o temprano tomaré malas decisiones hasta que realmente cometa un grave error.

 

 

 

Mu Hanzhang guardó silencio por un tiempo. Cuando Jing Shao pensó que no volvería a hablar, lo escuchó estar de acuerdo en voz baja. Por lo tanto, Jing Shao se retorció como una gran serpiente y estiró sus brazos alrededor de la cintura estrecha para sobar su rostro contra el cuerpo ajeno. —Jun Qing, cuéntame sobre la situación del Marqués. Sería bueno si tuviera una respuesta preparada.

 

 

 

Su espalda se puso rígida como resultado de tener una gran cabeza sobándose contra él, por lo que Mu Hanzhang sólo pudo darse la vuelta para arrancar a la persona que se le pegaba. Jing Shao soltó sus manos por iniciativa propia y aprovechó la oportunidad para apoyar su cabeza en el regazo del otro.

 

 

 

Mu Hanzhang miró al joven, que parecía pertenecer en donde se apoyaba, y él sólo pudo sentir una profunda sensación de impotencia.

 

 

 

Hay una gran población viviendo en la Residencia del Marqués, y el padre de Mu Hanzhang es el actual Marqués del Norte. Debido a que la vieja Marquesa todavía está viva, aún no había ninguna separación en el hogar, por lo que varios tíos también vivían en la residencia. Los herederos de esta casa no eran muchos; y además, la Marquesa del Norte tiene un par de hijas, y luego estaba él, el bastardo, mientras que el resto de las concubinas aún no tenían hijos.

 

 

 

—Entonces tu padre es bastante fugaz con sus afectos—. Jing Shao lo miró, sólo para ver la hermosa línea de su barbilla y el delicado nudo de manzana que se deslizaba por su exquisita garganta.

 

 

 

—Quizás…—. Con respecto a este tema, Mu Hanzhang no quería decir demasiado. —Nuestra situación familiar es complicada. Si no está dispuesto a lidiar con eso, simplemente ignorarla está bien—. Durante estos dos últimos días, ha descubierto que Jing Shao no es muy bueno para tratar con personas, especialmente aquellos funcionarios influyentes que tienen trucos y giros. Y no pudo evitar explicárselo con unas pocas frases.

 

 

 

Soy un príncipe, ¿quién puede intimidarme? . Jing Shao quería reír y decir que estaba pensando demasiado, pero cuando las palabras estaban en la punta de su lengua, en realidad cambiaron. Él sólo pudo soltar un: —Entiendo.

 

 

 

 

No pasó mucho tiempo antes de que llegaran a la Residencia del Marqués del Norte. Los dos hombres se arreglaron la ropa y salieron juntos. Mu Hanzhang abrió su mano que estaba siendo agarrada por Jing Shao, pero no podía luchar contra él, ni tampoco podía hacer un gran movimiento, por lo que sólo podía dejar que se saliera con la suya.

 

 

 

—¡Yo, Mu Jin, traigo a la gente de la residencia del Marqués del Norte para dar la bienvenida a Wang Ye y Wang Fei!—. El Marqués del Norte, Mu Jin, se paró en el frente, mientras guiaba a todos a arrodillarse para saludar.

 

 

 

Originalmente, durante el primer regreso de la novia a su hogar, el nuevo yerno primero debía saludar a su nuevo padre y suegra; pero si la persona es de la casa Imperial, la situación se tornaba a la inversa, y por lo tanto la familia tenía que saludar al nuevo yerno.

 

 

 

Mu Hanzhang miró a todos sus primos mayores arrodillados ante él. No podía decir qué tipo de sentimiento tenía en su corazón. Afortunadamente, Jing Shao siempre estaba sosteniendo su mano como si le dijera. «No tengas miedo, te apoyaré». En el pasado, solo pensaba en aprobar el examen civil para obtener el honor de erudito, para que estas personas pudieran admirarlo. Ahora, parece que este objetivo se ha logrado de una manera extraña. Por lo menos, nadie en la residencia del Marqués del Norte ahora se atreve a intimidarlo.

 

 

 

 

 

Sintiendo a la persona a su costado, una sonrisa apareció en los ojos de Jing Shao, y la fuerte voz hizo que todos se pusieran de pie, y luego el Marqués del Norte los llevó a la mansión.

 

 

Los hermanos de Mu Jin son en su mayoría eran consortes y no podían heredar el título, por lo que junto a él estaba su hijo mayor, Mu Lingbao, que ya había sido nombrado heredero por decreto el año anterior.

 

 

Mu Lingbao se veía blanco y comprensible. Puede ser que justo después del año nuevo el cielo lo había bendecido. Mu Lingbao acompañó a Jing Shao, por lo que también tuvo que caminar junto a Mu Hanzhang. —¿El segundo hermano irá al patio interior para un banquete con su madre o con nosotros al patio delantero?—. Su expresión siempre era arrogante y burlona.

 

 

—El hermano mayor es también un heredero. Estas etiquetas deberían ser más claras para usted que para su hermano menor (refiriéndose a sí mismo)—. Mu Hanzhang tampoco lo miró, y simplemente mantuvo su postura y caminó hacia adelante lentamente.

 

 

Mu Lingbao miró su ropa y sus modales, y lo odió tanto que le picaron los dientes. En su corazón pensó, ¿será que este bastardo ha caído en el nido de la fortuna?

 

 

Mu Jin miró a su hijo mayor y le sonrió a Jing Shao diciendo: —Aún es temprano, por favor, pídele a Wang Ye ir al vestíbulo para tomar el té y permítele a Wang Fei ir a ver a su madre, luego pueden ir al vestíbulo para comenzar el banquete.

 

 

Jing Shao miró a la persona a su lado, y al verlo asentir, soltó lentamente la mano que había estado sosteniendo: —Aún estás enfermo. No te sobreesfuerces.

 

 

—Sí—. Mu Hanzhang respondió con una sola palabra para después sonreírle suavemente. Y siguió a Mu Lingbao hasta el patio trasero. Zhi Xi, Lan Ting, otras sirvientas y eunuco también le siguieron el paso. Su séquito era grande y bastante magnífico.

 

 

Las interacciones entre los dos después de que bajaron de su carruaje cayeron en los ojos de Mu Jin. Se sorprendió bastante al descubrir el trato a Mu Hanzhang, que lo hacía ver como una persona favorecida. Al mismo tiempo, el Marqués del Norte exhaló un suspiro de alivio. Estaba más seguro de poder confiar en Wang Ye para encontrar un camino comercial. Y la sonrisa en su rostro no pudo evitar ser más brillante.

 

 

 

—Oh, mira, nuestro Wang Fei ha vuelto—. La voz era exactamente la de la tercera Concubina que más hablaba, pero Mu Hanzhang la ignoró y fue directamente al salón y se paró frente a la puerta.

 

 

—Cuando Wang Fei regresa a la casa de su madre, todas las esposas y solteras deben presentar sus respetos—. Zhi Xi estaba al lado de Mu Hanzhang, y anunció a la gente con bastante grandiosidad.

 

 

Todas las personas en la habitación se sorprendieron, solo para darse cuenta de que este invitado ya se había convertido en un Cheng Wang Fei de alto rango, y ya no era el niño bastardo que no había recibido ningún favor en el pasado.

 

 

La esposa del Marqués del Norte, Madam Du sonrió y se levantó del asiento principal. Y posteriormente llevó a todas las mujeres a presentar sus respetos. —Acogiendo con respeto la visita a casa de Cheng Wang Fei.

 

 

—Madre, por favor, levántese—. Mu Hanzhang dio un paso adelante para ayudarla, y también permitió que las demás se levantaran.

 

 

Con respecto al porte de Mu Hanzhang, la Marquesa del Norte estaba muy satisfecha, tomó su mano y lo dejó sentarse en el asiento principal. Mu Hanzhang miró a su alrededor. Detrás de la Marquesa del Norte, estaban las concubinas. Tres de las cuatro estaban allí, y sólo faltaba su madre biológica.

 

 

—¿Te has acostumbrado a vivir en el Palacio del Príncipe?—. Madam Du no tenía prisa por discutir el asunto de su madre y amablemente hizo la pregunta que toda primera esposa debería hacer.

 

 

 

 

 

—Respondiendo a madre, todo está bien—. Mu Hanzhang estaba preocupado en su corazón, pero no podía preguntar directamente, porque eso sería una falta de respeto para la Primera Esposa. —¿El cuerpo de mi madre ha estado sano recientemente?

 

 

Después del nacimiento de la pequeña hija de Madam Du, su cuerpo no había estado muy sano. Se veía mucho más delgada que la mujer casada promedio, por lo que incluso si estaba sonriendo, aún tenía una mirada aguda. —Me alegro de que tengas tanta piedad filial. Mi cuerpo es bastante fuerte, pero la Concubina Qiu estuvo enferma ayer. Sin ella a mi lado, hacer cualquier cosa es inconveniente.

 

 

Las mangas largas de Mu Hanzhang escondían sus manos que se habían cerrado en puños, pero su rostro no revelaba lo que sentía. —Con el cuidado de Madre, Yiniang* definitivamente mejorará. Wang Ye acaba de dejar que este hijo traiga algo de ginseng de nieve*. Dáselo a mamá y a Yiniang para ayudarlas a sanar—. Mientras decía esto, el pequeño eunuco detrás de él se adelantó y le presentó una caja de ginseng de nieve.

 

 

Una luz fría brilló a través de los ojos de la esposa del Marqués, pero ella sonrió y dejó que la sirvienta lo recogiera. —Mi esposo, el Marqués, dispuso que usted fuera al vestíbulo para asistir al banquete por la tarde. Incluso si te quedas con este grupo de mujeres, no será interesante para su persona. Puedes aprovechar esta oportunidad para ir a ver a la Concubina Qiu.

 

 

Mientras esperaba que Mu Hanzhang se fuera con su séquito, la cara de la esposa del marqués se puso fría de inmediato.

 

 

—Oh, este niño ha crecido. Ahora sabe cómo usar Wang Ye para amenazar a la hermana—. La tercera esposa se rió con frialdad y dijo, buscando ganarse el favor de la Esposa Oficial, mientras la miraba.

 

 

—No pude averiguar mucho—. Madam Du tomó un pañuelo, se secó su boca y se puso de pie lánguidamente: —Vamos, debemos prepararnos para el banquete.

 

 

Jing Shao estaba de pie en la sala de estudio del Marqués con ambas manos en su espalda. Parecía bastante interesado en una pintura en la pared, donde el largo rollo de imágenes ocupaba la mitad de la pared. Tenía nueve armas blancas diferentes y en la parte superior había una línea de palabras. «... Pensar en nueve armas preciadas… Tres espadas, la primera en nombrar es Lingbao, la segunda en nombrar es Hanzhang, y la tercera es Suzhi; dos dagas… Los nombres se dan según la calidad, para que se puedan grabar en la memoria».

 

 

¿Wang Ye también es una persona que aprecia las armas?—. Mu Jin sonrió cuando le preguntó.

 

 

—Las armas preciadas reconocen a su Maestro. Si no es propio, entonces solo se pueden apreciar, pero no utilizar para matar al enemigo—. Jing Shao se dio la vuelta y dijo esto con una sonrisa, que al verla no se sabía si ese nombre le era propio, mientras miraba al Marqués del Norte.

 

 

—Wang Ye es verdaderamente un maestro—. Sonrió Mu Jin, sin seguirle el hilo de la conversación a Jing Shao. Cambió de tema y dijo. —Desde que era un niño, a Hanzhang no le gustaban las armas, y también era inarticulado con lo que decía, si es inapropiado, por favor, Wang Ye, no te molestes con él.

 

 

—Jun Qing es muy bueno—. Jing Shao dijo a la ligera. Luego se volvió para seguir mirando al cuadro de la pared. Esa atesorada espada Hanzhang que brillaba con una luz propia y tenía colores vibrantes, la hacían ver como una piedra colorida. La esencia interior era obviamente radiante. —Hanzhang y Suzhi, son puros como el hielo y profundamente claros.

 

 

Mu Jin al verlo tan tranquilo y relajado, no pudo evitar estar ansioso. Cuando entraron en la sala de estudio donde ardía una fragante varita de incienso, discutió con Jing Shao sin prisas sobre la esencia de las armas, pero lo había traído allí con cierta intención. Se rumoreaba que Cheng Wang era irritable y fácil de enojar, rara vez paciente. Pero hoy parece que los modales de esta persona son tranquilos y serenos, su mirada fija y profunda, todo su cuerpo rebosante de un aura austera que habla de alguien que ha matado y ha tenido que tomar decisiones duras. Completamente diferente a un joven que puede ser manipulado débilmente.

 

 

Mu Hanzhang dejó que Zhi Xi recompensara algunas piezas de plata, antes de despedir a las sirvientas que lideraban el camino. Luego entró solo en el pequeño patio de la Concubina Qiu. La residencia del marqués no era tan grande como la del príncipe. Era una casa donde toda la gente vivía en un patio, y las concubinas solo podían dividirse en casas de dos habitaciones con un pequeño patio. Realmente merecía ser llamado de esa manera, ya que solo había un pequeño espacio exterior entre la casa de cada concubina.

 

 

—Qiu Lan, ¿está el segundo joven maestro en el patio trasero?—. Una voz familiar vino de la habitación con una leve tos.

 

 

—Sí, escuché que está hablando con Madame—. Qiu Lan llevó una taza de té de hierbas y salió para cambiar el agua, y simplemente se topó con Mu Hanzhang, que ya estaba frente a la puerta, por lo que no pudo evitar exclamar. —¡Segundo joven maestro!

 

 

Mu Hanzhang asintió, levantó la cortina y entró. La situación dentro de la habitación no era tan mala como había imaginado. La Concubina Qiu se apoyó en la cabecera y estaba bordando. Al escuchar el grito de sorpresa de Qiu Lan, de repente se pinchó la mano con su fina aguja.

 

 

—¿Por qué sigues bordando si estás enferma?—. Mu Hanzhang caminó hacia ella rápidamente.

 

 

La Concubina Qiu chupó la sangre en la punta de sus dedos. Cuando lo miró, esbozó una leve sonrisa. —Sólo no puedo estar donde hay viento, no hay nada de malo en bordar. Espero que el segundo joven maestro haya estado viviendo sano y salvo en el palacio del príncipe…—. Mientras decía esto, sus lágrimas empezaron a caer entre sus mejillas.

 

 

—Estoy bien. Mamá no necesita preocuparse. Wang Ye, él… Me trata muy bien…—. Mu Hanzhang frunció los labios y le respondió lentamente. Tomó el pañuelo de las manos de la Concubina Qiu para limpiar sus lágrimas. —Me asignó una pequeña guardia imperial, me permitió salir y nunca se ha enojado conmigo.

 

 

—¿De Verdad?—. La Concubina Qiu no lo creyó. Era bien sabido que el temperamento de Cheng Wang no era bueno.

 

 

—Él, de hecho, no es el mismo que todos dicen conocer—. Mu Hanzhang mostró una sonrisa en su rostro, mientras recordaba los días que ya habían pasado juntos. —Realmente estoy viviendo bien, madre…

 

 

 

════ ∘◦❁◦∘ ════

 

 

[Nota del traductor]

 

Yiniang*: 姨娘, en español se traduciría como «tía maternal», en este caso los hijos de concubinas no pueden llamar a su mamá como «madre», debido a que a la que deben considerar como tal es a la Primera Esposa de su padre, por eso ellos deben llamar a todas las concubinas como «Yiniang», sin importar si una de ellas es su madre biológica, y sólo puede ser que la llame como «madre» al estar a solas. 

 

 

Ginseng de nieve*: 雪参, es el nombre de una medicina china, que viene a ser la raíz de la flor Meconopsis racemosa. Tiene el efecto de nutrir la energía espiritual y sanar los riñones.

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