La Esposa es lo Primero - Capítulo 77
La Señora Qiu permaneció en el Palacio de Cheng Wang hasta la noche, y antes de que ella regresara, Jing Shao tomó todo lo que las mujeres de su familia podían usar para recompensarla.
—Wang Ye, estas cosas son demasiado elaboradas, no puedo usarlas—. La Señora Qiu miró la horquilla en forma de un fénix dorado que estaba en el plato, y le dijo impotente que esa horquilla solo podía ser utilizada por una dama que estuviera por encima del segundo rango, ella era parte de la habitación lateral del Marqués del Norte, y por ello solo era de tercer rango.
—No hay necesidad de retenerlas o regalarlas, no hay mujeres en el Palacio Real, por lo que mantenerlas sería un desperdicio—. Jing Shao no estuvo de acuerdo con ella. De hecho, nadie se atrevería a decirle nada incluso si ella lo usara. Después de todo, es un regalo de la realeza y Cheng Wang puede obsequiar algo a cualquier persona.
La Señora Qiu subió al carruaje con una sonrisa en su rostro, y Mu Hanzhang se dio la vuelta para decirle a Jing Shao: —Iré a hablar con mi padre. Puedes cenar solo.
Jing Shao levantó su mano y acarició su mechón de cabello que corría frente a él, para llevarlo hacia atrás, y le dijo insatisfecho: —Yo también iré.
Mu Hanzhang se rió y le dijo: —No puedo hablar con mi padre directamente cuando estás allí—. Después de todo, su situación familiar ahora era algo desagradable de ver, así que exponer al anciano frente al príncipe podía ocasionar que el Marqués del Norte se enoje con él.
—Bueno, entonces—. Jing Shao ayudó a su Wang Fei a subir al carruaje. —Iré a la casa de mi hermano a comer y te recogeré más tarde.
Era lógico que no se debería quedar en la casa de alguien para cenar. Aunque Jing Chen estaba muy feliz de que su hermano menor haya venido a cenar, todavía tenía que reprenderlo: —Qué forma tan decente de salir a correr por la noche.
—La nuera ha regresado a su hogar natal, y nadie se preocupa por mí—. Jing Shao se sentó en la mesa y le dijo con franqueza.
Indefenso, Jing Chen pidió otro par de cuencos y palillos.
Rui Wang Fei aún no había salido de su confinamiento y su concubina siempre había sido incapaz de servir en la mesa, por lo que Jing Chen también comía solo, pero ahora que estaba con su hermano, él estaba mucho más animado.
—La Señora Yong Chang fue hoy al Palacio Yongning—. Jing Chen le pidió a alguien que trajera una jarra de vino para que así él pudiera tomar una copa con su hermano.
—¿Al Palacio Yongning?—. Jing Shao le dio una mordida a su pierna de pollo y miró interrogante hacia arriba: —A la Madre Emperatriz no le importa nada, ¿qué va a hacer la Condesa allí?
—Fue a llorar y a hacer ruido, dijo que Cheng Wang había golpeado al Conde Yong Chang, y que la familia Jing lo ha tratado mal después de su bondad y fidelidad—. Jing Chen bebió lentamente de su copa de vino.
—Déjala hacer un escándalo. Cuando sus palabras vayan a los oídos de nuestro padre, el tío Yong Chang no podrá ni comer—. Jing Shao resopló. ¿Este grupo de personas acaso han recibido una patada en la cabeza recientemente? Como para hacer algo tan estúpido.
—Naturalmente, ella no diría eso directamente—. Jing Chen sacudió su cabeza. Aunque a la Madre Emperatriz del pacífico Palacio no le importa nada. Su identidad como Emperatriz aún estaba allí, y la Señora del Conde Yong Chang había ido a ella para llorar, y pronto esa noticia se iba a extender por todo la capital. Hablaban del predecesor Yong Chang, quien había conquistado el mundo para sus ancestros y solo tenía el título de conde. Ahora que Cheng Wang había luchado con extraordinaria lealtad, y su Wang Fei todavía iba a ser nombrado como un marqués, para ello no existía tal razón en el mundo.
—Hmph, después de todo, todavía no pueden acostumbrarse a que a Jun Qing le den un título de marqués—. Dijo Jing Shao con enojo, pensando en la inocente sonrisa que Jun Qing tenía ayer cuando le dijo que este título se lo iba a ganar su Wang Fei.
La Condesa se quedaría en el Palacio esta noche. Así que temía que esto continuará al día siguiente. Si esto persistía, y si la Madre Emperatriz realmente intervenía, la encomienda realmente se atrasaría. Después de todo, su identidad como Emperatriz estaba allí y el Emperador no realmente deseaba darle ese título a Cheng Wang Fei.
Jing Chen dejó su taza, reflexionó un momento y dijo: —Tengo una idea.
Los dos hermanos se acercaron, susurraron y conversaron durante mucho tiempo, Jing Shao estaba a punto de salir corriendo después de terminar de comer, pero Jing Chen lo agarró: —¿Cuál es la prisa? Ven a ver a tu sobrino primero.
Jing Shao entró a la casa sin saberlo, y fue arrastrado nuevamente por su hermano. Dijo que estaba ansioso por discutir «ese» asunto por el cual le pidió ayuda. Necesitaban resolverlo cuanto antes. Así que sabiendo lo que quería decirle su hermano, Jing Shao tuvo que seguirlo con honestidad para ver a su sobrino.
En la cálida cabaña, había dos pequeñas cunas. Jing Shao se inclinó para ver a los dos niños. Y no pudo evitar mirar a su hermano con dudas en su cabeza. Jing Chen le explicó que el hijo mayor había nacido de su concubina real, y que medio mes después había nacido su segundo hijo.
—Así que de esa manera, ¿mi hermano mayor en realidad tiene cuatro hijos?—. Jing Shao se sorprendió. Por lo que miró más de cerca y descubrió que su hijo aún era pequeño, su cara era rojiza y su piel estaba arrugada. Se veía desagradable a la vista y tenía un débil aliento. Su cuerpo no estaba muy sano. Pero el hijo de la concubina real, quien era el mayor, ya no tenía ese color rojizo, sus rasgos eran exquisitos, blancos y tiernos, muy dulces para las personas.
Después de ver al niño y de haber hablado con su hermano por un tiempo, Jing Shao llevó a Xiao Hei a la Residencia del Marqués del Norte.
—No vuelvas a hacer esas tonterías. Vuelve y dile al príncipe que los caballos en el noroeste están listos y serán llevados a la capital—. El Marqués del Norte suspiró. Jing Shao le había pedido antes que vendiera caballos, pero ese tipo de negocio era como tirar sal, ya que podía ser apuñalado hasta la muerte si se equivocaba, por lo que ha sido cuidadoso en su trabajo y ha conseguido algunos resultados en los últimos seis meses.
Mu Hanzhang mantuvo su mirada, Jing Shao le había mencionado que le había pedido al Marqués del Norte que le diera algunos caballos en privado. Así que su padre seguía evadiéndolo, pero ahora que todo estaba hecho, significa que el Marqués del Norte estaba listo para pararse en el mismo barco con los hermanos de Jing Shao por completo, levantó su mano y volvió a llenar una taza de té para su padre. —Hay una cosa más que tengo que conversar con el padre.
—Dímelo—. El Marqués del Norte levantó su taza de té, con un cálido corazón, Mu Lingbao nunca le había dado ni media taza de té a su padre.
—Sobre el cuerpo del hermano mayor—. Mu Hanzhang hizo una pausa, fingiendo no ver el repentino agarre de la taza de su padre: —¿Qué va a hacer mi padre?
Mu Jin frunció su ceño. Jun Qing ya debe haber sabido sobre algo como esto, y con ello, no pudo evitar suspirar: —Ha cometido un crimen, ¿qué puedo hacer?
—El Padre Emperador ya lo sabe—. Y sin dejar que el Marqués del Norte sea descuidado con el tema, Mu Hanzhang simplemente señaló sus palabras: —¿Cómo planea mi padre mantener el título de Marqués del Norte?—. La familia real nunca permitiría que un desperdicio ganara ese título. Por lo que si este asunto se llegaba a difundir, y si es que Mu Jin no suprime a su hijo, entonces tendría que suprimir el título.
Mu Jin jadeó: —¿Qué piensas?—. Un par de ojos penetrantes miraron a Mu Hanzhang desde cerca. Este incidente había sido utilizado por el Cuarto Príncipe para amenazarlo, y ahora también Cheng Wang lo iba a amenazar.
Mu Hanzhang dejó su taza y miró a su padre en silencio: —Los dos hijos de la familia del tercer tío también están congelados, y la madre ha hecho saber este asunto a todos, por lo que, naturalmente, no puedo permitir que el tercer tío tampoco asuma el título—. El tercer hermano de Mu Jin es su único hermano directo. Los demás eran hijos de concubinas y no estaban calificados para ser nobles. La Marquesa del Norte siempre había dado a conocer las lesiones de los dos hijos de Mu Huafeng para así evitar que el título cayera sobre ellos.
El Marqués del Norte apretó su puño, su mujer en realidad lo había hecho también por temor a que se armara un caos: —En tu opinión, ¿qué debería hacer nuestra familia?—. La expresión de sus ojos se volvió más lenta. Su segundo hijo le había dicho esto con el fin de darle una idea, y no pudo evitar soltar la mayor parte el guardia que había en su corazón.
—Nombrar a su nieto—. Dijo Mu Hanzhang con firmeza. El hijo mayor de Mu Lingbao ya tiene tres años y el Marqués podría mandarle una solicitud al Emperador cuando cumpla seis años en un poco más de dos años.
Mu Jin frunció su ceño: —Naturalmente he pensado en esto, pero Lingbao todavía está allí. ¿Qué debo hacer al respecto?—. Su hijo mayor estaba en la flor de su vida, pero iba a ser cambiado por el nieto, la gente definitivamente le pediría una explicación; luego tendría que sacar lo que verdaderamente le había pasado a Mu Lingbao y el resultado seguiría siendo el mismo.
—Padre no necesita preocuparse por eso, este hijo lo ayudará a hacerlo—. La voz de Mu Hanzhang era tan suave como la de Mu Jin, pero su tono era un poco más lento, y sus palabras eran claras, absolutamente llenas de confianza y conseguía así convencer con facilidad.
—¿Qué condiciones me colocaría Cheng Wang?—. Mu Jin asintió, ahora sí creía en las palabras de este segundo hijo suyo. Después de todo, está a punto de ser un Marqués y no iba a codiciar el título de la familia.
—Mi madre está embarazada—. Mu Hanzhang cerró sus ojos y presionó su voz para que sonara más baja.
—¿Qué?—. Mu Jin se puso de pie rápidamente: —¿Cuándo sucedió?
—Este hijo no pide nada, solo desea que su padre mantenga a salvo a su madre y a su hijo—. Mu Hanzhang se puso de pie y miró al Marqués del Norte: —Wang Ye también le quiere decir lo mismo.
El Marqués del Norte lo miró fijamente durante un largo rato: —¿No quieres que tu hermano herede el título?
Mu Hanzhang negó con la cabeza y reveló una sonrisa burlona: —No importa si es un hombre o una mujer, solo espero que pueda crecer con seguridad, nada es mejor que ello.
Al escuchar esto, Mu Jin pensó en los hijos abortados de sus concubinas y en Mu Hanzhang, quien casi muere, estuvo un poco paralizado por un tiempo y luego se sentó malhumorado: —¡Este padre fue incompetente… Esa venenosa mujer!—. Hay muchas cosas que él no había podido ver en ese entonces, pero ahora al pensarlo, si no fuera por la Marquesa del Norte para comenzar, ¿por qué habían sido tan coincidentes estos años? Los hijos de sus concubinas raramente nacían a salvo, y Mu Hanzhang, quien había nacido, casi no sobrevive.
No mucho después, Jing Shao llegó montando a su caballo para recoger a su Wang Fei y llevarlo de vuelta a casa.
—No te preocupes, incluso si es por la Residencia de este Marqués, definitivamente lo haré bien—. Mu Jin envió personalmente a su hijo y le prometió una y otra vez.
Mu Hanzhang asintió con la cabeza y luego tomó la mano de Jing Shao para girar sobre su caballo con fuerza.
—Hay algo nuevo hoy—. Jing Shao se sentó con su Wang Fei en sus brazos, sonrió y le dijo a Mu Jin: —La Señora del Conde Yong Chang corrió al pacífico Palacio para llorar y decir que no quiere que Jun Qing sea titulado.
Mu Jin inmediatamente se puso nervioso: —¿Existe tal cosa?
—¿Acaso mi Wang Fei no es tan bueno como el antepasado de Yong Chang?—. Se burló Jing Shao: —Los antepasados de Jun Qing están más acreditados que Yong Chang, así que no puedes perder ante él en términos de nacimiento, ¿no es así, suegro?
El rostro del Marqués del Norte se veía desagradable y le dijo con una sonrisa seca: —Eso es natural—. Si ese título es importante, es posible que el Emperador no se lo entregue. Y cuando llegara el momento, le daría directamente el título de Marqués del Norte a Mu Hanzhang. Mu Hanzhang no iba a tener herederos, así que el título quedaría sin ser heredado y toda su familia se habría ido.
Cuando la conversación llegó a su fin, Jing Shao se despidió del Marqués del Norte con una sonrisa y se llevó a su Wang Fei.
El Marqués del Norte estaba enojado, así que caminó directamente hacia el patio de la Marquesa del Norte.
—¡No!—. Gritó la Marquesa del Norte. —El cuerpo de Lingbao está descompuesto y todavía tengo un nieto mayor, ¡él aún no puede casarse!—. Ella se estaba preocupando demasiado en estos días, así que parecía que había envejecido diez años más, y ahora que gritaba, lucía un poco horrible.
—Mientras el Emperador pueda conferirle un título de caballero, la posición de Marqués del Norte no se derrumbará—. Dijo el Marqués del Norte con ira.
—¿Sólo porque todavía deseas ese título?—. La Marquesa del Norte escuchó sus palabras, y su voz se hizo cada vez más fuerte. Él era un Wang Fei, y se había casado con un príncipe imperial para alabarlo, ¡y quería ser un marqués! A ella le tomó media vida asegurar el puesto de Mu Lingbao como el heredero del título. ¿Cómo podría Mu Hanzhang obtener el mismo título que su hijo, o incluso conseguirlo sin esfuerzo?
La Marquesa del Norte se dio la vuelta un par de veces, y de repente le dijo al Marqués del Norte: —Señor Marqués, no puede permitir que esto suceda. ¡El Emperador va a cortar nuestro título de Marqueses! Si Cheng Wang abandone a Hanzhang, él ya no sería miembro de la familia imperial y entonces…
El Marqués del Norte no podía soportarla y la tiró al suelo. —¡Lo he dicho durante mucho tiempo, pero ni siquiera escuchaste ni una palabra mía! ¡Mujer venenosa, tu corazón está tan ennegrecido como la tinta!
—Señor Marqués… ¡Estoy aquí para mantener la Residencia del Marqués!—. La Marquesa se levantó de un salto y gritó.
—¡Cállate!—. Rugió el Marqués del Norte. —¿Por quién mantienes a la Residencia del Marqués confiando en tu hijo abandonado? ¿O en tu nieto que no puede aún decir lo suficiente?
La Marquesa del Norte lo escuchó sin comprender la reprimenda de su esposo y finalmente se cubrió su cara para llorar.
—Escúchame con atención. Ahora que estamos en el mismo barco que Cheng Wang. Mientras Hanzhang pueda obtener el título con éxito, Cheng Wang podrá proteger a nuestro nieto para el futuro y el Emperador no le dirá nada—. El Marqués del Norte miró directamente a la Marquesa.
La Marquesa del Norte dejó de llorar inmediatamente después de escuchar las palabras «nuestro nieto».
—Solo hay un punto, tienes que resolver los asuntos con la esposa del Conde Yong Chang—. Dijo Mu Jin solemnemente.
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[El autor tiene algo que decir]
Mini teatro:
Jun Qing: No es tan raro como para valorar el tener un título de la nobleza.
Xiao Shao: Sí, tú únicamente me valoras a mí.
Jun Qing: -_-#