La Esposa es lo Primero - Capítulo 73
—Hanzhang, no culpes a tu padre, hay diferencias al ser un hijo legítimo, así que por la paz de la familia, algunas cosas también deben ser el último recurso—. El Marqués del Norte se sintió angustiado e inevitablemente bebió más.
—¿Por qué el padre dice eso? ¿Cómo puede este hijo tener resentimiento contra su padre?—. Mu Hanzhang agregó vino a su copa. Era su padre, y él, su hijo. Incluso si el padre solo quiere su propia vida, Jun Qing no podía resentirse con él. Además, su padre ya es muy bueno con él.
El hijo de una concubina no puede heredar el título familiar, esta era una regla desde la antigüedad. Cuando el Primer Emperador vivía, murió el hijo principal del tío Shou Chang, él no tenía hermanos directos, por lo que pidió convertir al hijo mayor de su concubina en el hijo principal. El Primer Emperador no le dijo nada, y se apoderó directamente del título de su Residencia. La herencia de tener un título, en última instancia, dependía de la gracia del cielo. Así que si el Emperador no estaba contento, incluso si el hijo de su propia esposa pidiera su título, este se apoderaría de ese título. Por lo que incluso si Mu Hanzhang fuera excelente, el Marqués del Norte no podía correr ese riesgo.
Mu Hanzhang sabía que para su padre, mantener el título dejado por sus antepasados era lo más importante. Solo con ese título podía hacer que su familia pudiera sobrevivir, por lo que el pequeño hijo de una concubina parecía ser insignificante para él.
¿Cómo puede haber padres que no amen a sus hijos en el mundo? Cuando su padre le enseñó puntería, él le dijo que para que pudiera conseguir un título de Laozi*, ¡Hanzhang debía ser ambicioso y así podía ganar ese título cuando sea mayor!
—Oye, eres demasiado amable—. El Marqués del Norte bebió con sus ojos ya rojizos, mirándolo mientras sacudía su cabeza.
Mu Hanzhang frunció su ceño, rara vez veía a su padre tan deprimido. ¿Podría ser que Mu Lingbao estaba demasiado enfermo? Y así le preguntó tentativamente: —¿Por qué mi padre no fue a la Corte hoy?
—Siempre pienso en protegerme, pero al final todavía me encuentro en un callejón sin salida—. Se dijo así mismo el Marqués del Norte: —Regresa y dile al Príncipe que no puedo hacer nada.
Al escuchar esto, Mu Hanzhang de repente no pudo quedarse quieto. Había resultado que su padre le estuvo hablando lo anterior durante mucho tiempo para que no se resintiera con él por Jing Shao, ¡entonces debía de haber alguna trampa en la Corte hoy!
Se fue con prisa, y justo cuando acababa de salir de aquella puerta llena de flores colgantes, se topó con una persona que también estaba por entrar con rapidez, así que Mu Hanzhang fue golpeado y se tambaleó. Pero esa persona en lugar de disculparse extendió su mano, le rodeó su cintura y le pellizcó en secreto: —Belleza, ¿a dónde vas con tanta prisa?
El rostro de Mu Hanzhang de repente se tornó rojizo, miró hacia arriba y enfrentó a la cara aparentemente fría de Jing Shao. Y al ver su apariencia, no parecía haber sido agraviado; sin embargo, aunque se sentía aliviado, no pudo evitar poner sus ojos en blanco.
—Este Príncipe Imperial también ha estado en la Residencia del Marqués del Norte anteriormente, ¿cómo es que no había visto a una persona tan hermosa? De ninguna manera puede ser así, no, ¡te llevaré de vuelta a mi Palacio hoy mismo!—. Le dijo Jing Shao así, de esta manera, colocando a la persona en sus brazos, y siguió riéndose, mientras fingía: —Belleza, no pongas los ojos en blanco, este Príncipe Imperial ha renunciado a su concubina hoy, y no dejará ir tu blanca cabeza, lo declara hoy…
Mu Hanzhang cubrió su boca apresuradamente y miró a su alrededor, Yun Zhu ya había estado tirando sigilosamente de la correa para conducir el carruaje.
Jing Shao estiró su lengua y lamió suavemente la dulce palma ajena. Y al verlo alejarse tímidamente, no pudo evitar besar su mejilla con una sonrisa.
Mu Hanzhang luchó hacia abajo y enderezó el dobladillo arrugado de su ropa: —¿Por qué estás tan feliz?
—¡Porque me voy a casar con el Marqués y seré su concubina imperial pronto!—. Sonrió Jing Shao.
Mu Hanzhang frunció su ceño, y de repente levantó su cabeza para mirar a Jing Shao, «ser la concubina imperial del Marqués», ¿qué significa eso? ¿Acaso Jing Shao sabía que la vida de Mu Lingbao no duraría mucho? De un momento a otro recordó, en ese entonces, Wang Ye había estado pensando en regresar para hacer algo grande en el Año Nuevo, y luego dijo que no podría llegar a tiempo y dejaría que otros lo hicieran, podría ser… Sin una palabra más, tiró de él y salió.
Jing Shao no entendía, pensó que su Wang Fei estaba avergonzado y que quería llevárselo rápidamente, así que lo dejó tirar de él, y deliberadamente fue arrastrado hacia atrás. Parecía que estaba siendo sostenido por un gato que se estaba mostrando reacio a salir a caminar, que se frotaba contra el suelo y se negaba a irse.
En el camino de regreso, era natural que Yun Zhu condujera solo el carruaje de vuelta, mientras Wang Ye y Wang Fei viajaran juntos en Xiao Hei.
—El hijo mayor cayó al agua hace unos días—. Mu Hanzhang volvió su cabeza y miró a Jing Shao.
—¿En serio?—. Preguntó Jing Shao con indiferencia y luego dejó ir lo que había escuchado.
—¿Lo sabías?—. Mu Hanzhang entrecerró sus ojos.
—He estado contigo todo el tiempo, ¿cómo podría saberlo?—. Le dijo Jing Shao con franqueza, pero sonaba como si encubriera algo.
Mu Hanzhang suspiró, entrecerró sus ojos y dijo: —¿Por qué correr tanto riesgo por mí?
—Solo estoy pagando con un diente…—. Dijo Jing Shao con orgullo. De repente, se dio cuenta de que había tenido una fuga*, y la mitad de su oración se atascó en su garganta, sin atreverse a terminarla. Bajó su cabeza para ver a su Wang Fei arquear una ceja y se rió entre dientes. El enfurecido Cheng Wang giró la cabeza de su caballo hacia un callejón y tiró con fiereza a la persona que estaba en sus brazos para besarlo.
Al final del largo beso, Mu Hanzhang jadeó levemente, y las esquinas de sus ojos ya estaban un poco rojas. Jing Shao se inclinó hacia adelante con lástima y susurró: —¡A todos aquellos que te lastimaron, les regresaré todo ello diez veces, cien veces!—. Su voz era suave y baja, pero era más fuerte que un violento grito.
Mu Hanzhang lo miró fijamente por un momento, luego lentamente acarició su hermoso rostro, que estaba de perfil: —No me resiento.
Jing Shao volvió su cabeza y besó la palma ajena, sabiendo que tenía miedo que él hubiera hecho demasiado: —¡No te preocupes, Mu Lingbao no puede morir, sé hasta cuándo medirme!
—Entonces, ¿por qué dices que quieres casarte con el Marqués y ser su concubina?—. Mu Hanzhang arqueó sus cejas.
—Bueno…—. Jing Shao se inclinó y le mordió una oreja: —Te lo diré esta noche.
Los dos regresaron al palacio peleándose, y el Sr. Yun les dijo que el médico Jiang había venido a visitarlos.
El médico Jiang era el padre de Jiang Lang. En el momento de la boda, Jing Shao lo llamó especialmente para que viera las heridas de su Wang Fei. Esta persona siempre había sido reacia a acercarse demasiado a la familia real y a los nobles, y hoy había tomado la iniciativa de visitarlos, pero ¿por qué?
Los dos se miraron, Mu Hanzhang le dijo algunas palabras al oído de Jing Shao, este le asintió con complicidad y los dos fueron juntos al salón principal.
—¡Médico Jiang, confío de que haya estado bien desde la última vez que nos hemos visto!—. Agradeciendo la cortesía del médico Jiang, Jing Shao lo invitó cortésmente a sentarse.
—Mañana es el Festival de Linternas*, y este servidor ha venido a darles regalos por Año Nuevo—. El médico Jiang obviamente no era bueno en esto, y sus palabras fueron poco contundentes.
Mu Hanzhang se rió entre dientes y tomó personalmente las cosas que llevaba el médico Jiang: —La señora de su familia es educada, ¿cómo es posible que la familia Jiang y el Palacio de Cheng Wang sigan necesitando darse estos corteses obsequios?
El médico Jiang le sonrió con incomodidad. El año pasado, Wang Ye le dijo que iba a ayudar a Jiang Lang a encontrar un mandado, y fue enviado directamente al ejército de Cheng Wang. Así que a partir de ese momento, su familia Jiang estaba inevitablemente ligada a Wang Ye. Cuando reaccionó, ya había pasado mucho tiempo: —Vine aquí hoy, porque quería pedirle algo a Wang Ye.
Mu Hanzhang le entregó a Yun Zhu los regalos del doctor Jiang y le pronunció algunas palabras en voz baja.
El médico Jiang dijo que la madre de Jiang Lang había tenido recientemente problemas de salud, y quería pedirle al Príncipe que lo transfiriera de regreso a la capital para que Jiang Lang pudiera servir a su madre de vez en cuando.
—¿Qué se supone que debo hacer? Es fácil hablar sobre ello—. Dijo Jing Shao con una sonrisa: —Haré los arreglos para él después del Festival de Linternas, pero es mejor esperar a que llegue su recompensa. Tal vez si tiene una posición más alta, pueda arreglar un mejor trabajo…
—¡Entonces, gracias Wang Ye!—. Suspiró el médico Jiang.
—Jiang Lang es la mano derecha de Wang Ye. Incluso si es trasladado de regreso a la capital, él nunca permitirá que la gente lo intimide por ello. Puede estar seguro de eso—. Le dijo Mu Hanzhang casualmente.
Al escuchar sus palabras, la expresión del médico Jiang simplemente se logró calmar, pero no pudo evitar tensarse nuevamente. La batalla por ser el príncipe heredero estaba casi sobre la mesa ahora. Él no quiere participar en ella, pero si las palabras del Wang Fei de Cheng Wang son ciertas, ahora dondequiera que vaya Jiang Lang, todos sabrán que salió del ejército de Cheng Wang. Una vez que uno es marcado, es difícil librarse. Pensando en eso, no pudo evitar sentirse un poco deprimido.
Mientras hablaba con certeza, Yun Zhu tomó una caja e ingresó.
—Estos son algunos materiales medicinales raros obtenidos en el Suroeste. No los usaremos si los dejamos en el Palacio. Así que el médico Jiang los tomará y compensará a su esposa—. Mu Hanzhang le indicó a Yun Zhu que le pasara la caja.
—Esto…—. El médico Jiang quiso negarse, pero Wang Fei ya había cerrado la conversación y él no podía decir que no, por lo que tuvo que aceptarlo.
Cuando el médico Jiang recogió la caja, Mu Hanzhang se sentó junto a su Wang Ye y dijo a la ligera: —Todavía hay un pequeño asunto que quiero preguntarle.
—Wang Fei, por favor dígame—. Tomarle su mano sería corto*, por lo que si él se negara, sería descortés. Además, dijo que era un pequeño asunto, así que el médico Jiang no podía rechazarlo.
—El hijo mayor de la Residencia del Marqués del Norte ha pedido un médico imperial que lo ha visto hace unos días. ¿Sabe qué enfermedad tiene?—. Preguntó Mu Hanzhang lentamente. —Escuché que es muy serio, me temo que…—. Sus palabras posteriores se alargaron mucho hasta dejarle un leve suspiro.
—Wang Fei, no esté demasiado triste—. El médico Jiang suspiró: —»Ese lugar» es débil, me temo que será difícil que se pueda recuperar de esa congelación, e incluso el médico imperial está perdido.
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[El autor tiene algo que decir]
Mini teatro:
Xiao Shao: Está mal engañar a un simple médico imperial -lo mira con seriedad-
Jun Qing: ¿He dicho algo?
Xiao Hei: ¿¿¿???
[Nota de la traductora]
Laozi*: 老子, es el cargo para un filósofo chino, un pensador, alguien con gran inteligencia.
Había tenido una fuga*: 说漏嘴, significa que no prestó atención y dijo algo que no debería haber dicho, es decir tener un desliz al hablar.
Festival de Linternas*: 元宵節, es el evento final del Festival de la Primavera, se da el 15 del primer mes del calendario lunar.
Tomar su mano sería corto*: Viene del refrán: 拿人手短,吃人嘴軟。»Si tomas una mano corta, puedes comer de la boca de alguien suavemente». Significa que si tomas algo de otra persona, es normal que te dé vergüenza rechazar la petición del otro.