La Esposa es lo Primero - Capítulo 52

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  4. Capítulo 52 - El Paso Sheng Jing
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Jing Shao escuchó sus palabras, y su expresión de preocupación se convirtió gradualmente en una sonrisa, y tomó a esa persona entre sus brazos: —Eso es difícil de decir. ¿Quién era el que quería divorciarse de mí al principio?—. ¿Ahora podría soportarlo? Pero no se atrevió a decir la última frase en voz alta.

 

 

 

—Si te divorciaras de mí, sería bueno que te casaras conmigo en la Mansión del Marqués del Norte como esposa—. Mu Hanzhang golpeó la cabeza de Jing Shao con el abanico de plumas en su mano.

 

 

 

—Bueno, eso tampoco estaría mal—. Jing Shao se acercó para besarlo.

 

 

 

—En tus sueños; como si quisiera tomarte como esposa—. Mu Hanzhang evitó el beso y se puso de pie. —Comes demasiado y también eres vago, ¿en qué puedes ayudar si me vuelvo a casar contigo?—. Con eso, Mu Hanzhang levantó al pequeño tigre a sus pies, se dio la vuelta y salió del lugar.

 

 

 

Jing Shao quedó atónito durante mucho tiempo. ¡Realmente, Jun Qing estaba tratando de voltear los cielos! ¡Inesperadamente se atrevió a decir que su propio marido era «vago y glotón»! Por lo tanto, levantó los pies y lo persiguió. Estaba preparado para enseñarle a Wang Fei una lección adecuada sobre el respeto a su esposo. Sin embargo, solo dio unos pocos pasos cuando, inesperadamente, se topó con los generales del protectorado de izquierda y derecha, que habían venido para hablar sobre la instalación del campamento. Jing Shao solo pudo contener la sonrisa en su rostro y regresar solemnemente a su carpa central.

 

 

 

 

Después de que Zhao Meng condujera al ejército al Paso Sheng Jing, Jing Shao ordenó a las tropas de Shu que se mantuvieran alerta y que estuvieran listos para recibir noticias del Paso Dientes de Tigre. Jing Shao se llevaría a las 20.000 personas restantes, así como los alimentos y los equipamientos, y los colocaría a 30 li del Paso de Sheng Jing.

 

 

 

El Paso Sheng Jing se encuentra entre altas montañas a ambos lados del paso. El camino era estrecho y empinado. Se había construido un muro alto en la parte más estrecha del camino. La pared de ladrillos gruesos y azules tenía una altura de diez zhang* y tenía innumerables agujeros de flecha en ella; se podía ver vagamente a muchas personas arremolinándose en la pared. La pesada puerta de madera estaba bien cerrada y se colocó profundamente debajo de la entrada. El sol poniente apenas podía ingresar y sólo a través de uno o dos remaches brillaba fríamente de vez en cuando.

 

 

 

 

Se estaba haciendo tarde, y Zhao Meng planeaba montar un campamento y descansar por el momento, para poder al día siguiente tocar aquella entrada. Acababa de detener su caballo cuando la puerta cerrada se abrió por sí sola. La caballería en la primera fila apretó inmediatamente sus agarres en las lanzas en sus manos. Sin embargo, después de esperar mucho tiempo, nadie salió por aquella puerta.

 

 

 

—General, cuidado con las trampas—. El joven oficial junto a él le recordó en voz baja.

 

 

 

Zhao Meng frunció el ceño y sacó la primera bolsa de brocado de su ropa y se la arrojó al oficial. —Lee.

 

 

 

El joven oficial sacó rápidamente el papel, que era una carta, de la bolsa de brocado que solo contenía estas palabras: «Una puerta abierta encierra engaño; y a un enemigo acorralado, no hay necesidad de buscar».

 

 

 

La voz del joven oficial era muy fuerte, y varios generales adjuntos y oficiales militares a su alrededor escucharon sus palabras con mucha claridad. Y no pudieron evitar estar atónitos y exclamar de admiración: como era de esperar, el asesor militar era sumamente inteligente en sus planes.

 

 

 

Zhao Meng resopló con frialdad y gritó hacia la puerta de la ciudad: —¡Traidor del suroeste, es tan tímido como una rata! ¡Debe haber estado asustado al escuchar que llegó el ejército, y abrió la puerta para recibirlo!

 

 

 

 

 

—Jajajaja…—. Repitieron los soldados detrás de él, gritando: —¡Traidor del suroeste, tímido como un ratón!

 

 

—¡Armen el campamento!—. Después de que todos se rieron lo suficiente, Zhao Meng agitó la mano y ordenó en voz alta.

 

 

Antes de que los oficiales empezaran a traer sus carpas, un grupo de personas a caballo de repente salió corriendo por la puerta.

 

 

Cuando Zhao Meng vio que no era un gran general el que había salido, les dijo a todos: —¿Quién va a ir a pelear?

 

 

—¡Este joven oficial está dispuesto a ir!—. El joven oficial que acababa de leer el consejo del asesor militar, que había en la bolsa de brocado levantó su arma e instó a su caballo a correr hacia adelante.

 

 

El general adjunto enemigo también aceleró, y los dos caballos de guerra galoparon como el viento. «¡Bang!». Con un sonido, la lanza de plata y el látigo de acero chocaron en el aire. Durante un tiempo, las chispas volaron en todas direcciones, pero debido a que los caballos iban demasiado rápido, los hombres solo pudieron hacer contacto una vez antes de volar uno al lado del otro. Rápidamente hicieron girar a sus caballos y se apresuraron a atacar de nuevo. Este general adjunto en particular enviado por el ejército del suroeste no era muy bueno en las artes marciales y pronto fue reprimido por el joven oficial.

 

 

—¡Mátalo!—. Zhao Meng levantó la mano y rugió, y los soldados de caballería no pudieron contenerse más, por lo que se apresuraron hacia adelante uno tras otro. La llamada a «matar» resonó en el aire por un momento, y el ejército del suroeste en el otro lado también atacó de frente con sus armas. Debido al estrecho camino, no había muchos soldados que pudieran correr hacia el frente. Mirando hacia abajo desde la torre de la puerta, solo se podía ver la masa oscura del ejército que ocupaba el espacio entre las dos montañas en forma de un largo dragón. La cola del dragón permaneció inmóvil, y solo la cabeza del dragón se estiró ligeramente.

 

 

El ejército del Suroeste comenzó a huir poco después de la lucha. Solo entonces Zhao Meng descubrió que después de que el pequeño grupo salió por la puerta del paso de Sheng Jing antes, no se habían alejado más de diez zhang de la pared alta, por lo que, naturalmente, ahora era bastante fácil para ellos escapar. Parecía que esto fue premeditado, por lo que Zhao Meng ordenó apresuradamente a sus hombres que no los persiguieran.

 

 

Antes de que el polvo y el humo desaparecieran, la puerta del Paso de Sheng Jing se cerró nuevamente. Zhao Meng miró los cuerpos fuera de la puerta y sintió un leve fuego en su corazón. El ejército del suroeste se escapó tras un solo golpe. Era como si, con toda la fuerza y ​​el entusiasmo que acababa de reunir, solo hubiera golpeado a un algodón y se sintió incómodo.

 

 

 

Durante dos días seguidos, el ejército del suroeste se burló de ellos de esta misma manera. Soltaron a un pequeño grupo de soldados y caballos para atormentarlos, y luego volvieron corriendo rápidamente. Una o dos veces estaba bien, pero ahora había sucedido en repetidas ocasiones. No solo Zhao Meng se sintió muy enojado, sino también sus soldados se empezaron a inquietar. Estaban atrapados en este estrecho camino de montaña. No podían caminar más y tampoco podían luchar hasta el último latido de sus corazones. ¡Se estaban reteniendo demasiado!

 

 

—General, no importa cuál sea su conspiración, nosotros tenemos 50.000 personas y caballos. ¿No podemos todavía atacar con éxito esta pared de diez zhang de altura?—. Dijo furiosamente el capitán de la caballería.

 

 

—Sí, general, ¿qué estamos esperando?—. Gritó el joven oficial con un mal genio.

 

 

Mientras hablaba, otro grupo de ejércitos del suroeste salió a luchar. Zhao Meng escupió: —¡Maldita sea! ¡Se dirige a nuestro camino!—. Después de hablar, agitó su espada y se acercó al general líder.

 

 

 

 

 

La espada ancha de mango largo giró medio círculo en el aire y cortó directamente en el cuello del hombre. El hombre levantó su espada para bloquearlo. Zhao Meng era tan grande y fuerte como una montaña, y presionó la espada sin vacilar. Las hojas se deslizaron unas contra otras con un sonido penetrante que fue ahogado por los fuertes gritos de sangre y el sonido de los cascos de los caballos. Después de un breve momento, la sangre salpicó el suelo; Zhao Meng ya había decapitado al líder del otro grupo. Por un momento, los ánimos de los soldados del ejército aumentaron. Incapaz de esperar más, Zhao Meng agitó la espada en su mano, arrojando las gotas de sangre que se adherían a su superficie y les rugió: —¡Al ataque!

 

 

—Matar…—. Los oscuros y fuertes soldados se apresuraron hacia adelante. Los uniformes amarillos del ejército del suroeste pronto se sumergieron en el oscuro mar se gente. El dragón largo se convirtió en una serpiente que se apresuró a entrar. Cuando la caballería se precipitó, la infantería no les había seguido el ritmo, y con un «boom», la puerta del Paso Sheng Jing que originalmente había estado abierta se cerró repentinamente. Los soldados que no pudieron seguir el ritmo del general fueron excluidos, a unos diez zhang de la pared, y de repente llovieron flechas desde la torre.

 

 

Los soldados sin equipamiento adecuado no tenían poder para defenderse frente a las flechas. El capitán de infantería que quedó fuera de la puerta vio que la situación estaba mal y rápidamente ordenó la retirada.

 

 

Pero Zhao Meng, que estaba atrapado dentro del Paso, apenas se había adelantado unos pasos cuando se dio cuenta de que algo no estaba del todo bien. Para cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde. Hubo un momento de silencio a su alrededor, ante los gritos de los cuervos que resonaron en las montañas; lo que le esperaba dentro del Paso era un largo camino de montaña en el que habían tropas en fila de una fuerza militar masiva.

 

 

 

—¡Informe!—. Jing Shao, que estaba bebiendo té con el asesor militar, de repente escuchó el sonido prolongado de alguien que le informaba. El mensajero saltó de su caballo, corrió a la tienda central y se arrodilló frente a Jing Shao—. Reportando al comandante, el general Zhao y la caballería están atrapados dentro del Paso de Sheng Jing, incapaces de escapar; ¡la infantería quedó fuera del Paso y fue asediada por una lluvia de flechas!

 

 

—¡Bastardos del suroeste!—. Jing Shao escuchó estas palabras, levantó su mano y arrojó su taza. Había dado instrucciones diez mil veces para no subestimar al enemigo. Este Zhao Meng; soltó la cadena tan pronto como salió. Jing Shao llamó rápidamente al general del batallón y ordenó a 200 soldados de caballería a que se quedaran inmediatamente al frente en modo de espera.

 

 

Jing Shao se puso rápidamente su plateada armadura, y con una espada en la cintura y una larga lanza en su mano, se dirigió a la salida.

 

 

—¡Xiao Shao!—. Mu Hanzhang gritó lleno de preocupación. Cuando Jing Shao se dio la vuelta, Mu Hanzhang extendió su mano para abrocharle su casco de una mejor manera:—¡Ten mucho cuidado con todo!

 

 

—Vigila el campamento y espera a que vuelva—. Jing Shao se inclinó, para besarlo en su mejilla, luego se dio la vuelta y levantó la cortina de la carpa. El comandante en jefe debería permanecer en el campamento, pero ahora no había otros generales disponibles, así que tenía que ir personalmente.

 

 

Mu Hanzhang lo siguió. Jing Shao ya había montado su caballo. Xiao Hei levantó sus cascos y relinchó. Y así, Jing Shao se llevó 200 soldados de caballería con él y desapareció en el camino.

 

 

 

La armadura plateada y el corcel negro, juntos, como un plateado relámpago, partieron por el camino.

 

 

—¿Cuál es la situación?—. Jing Shao frenó su caballo y le preguntó al capitán de infantería, que estaba al frente.

 

 

—El general Zhao ha estado allí medio día; se escucharon gritos de pelea desde adentro antes, pero ahora no hay ningún movimiento—. El capitán de infantería estaba muy preocupado.

 

 

 

 

 

Jing Shao frunció el ceño y miró la pared alta frente a él. Al atacar por el Paso Sheng Jing en ese entonces, el Rey del Suroeste usó este truco de atrapar tortugas en una urna. Esta vez, Jing Shao no había dejado que Zhao Meng se llevara toda la caballería precisamente porque le preocupaba que Zhao Meng cayera en la misma trampa. En ese momento, Jing Shao no tenía caballería y no podía correr al rescate, por lo que tuvo que correr un riesgo desesperado y luchar en el Paso Dientes de Tigre para tomar un atajo y salvar a Zhao Meng. Hao Dadao ahora se había adelantado para atacar por el Paso Dientes de Tigre y Pico de grulla y, en cualquier caso, Zhao Meng había logrado extender el tiempo a dos días, por lo que Jing Shao podría aún alcanzarlo.

 

 

—¡Es un gran honor ver a Su Alteza Cheng Wang hoy!—. En la torre, un general vestido con una armadura de bronce dijo en voz alta: —El general de Su Alteza ya está sitiado por nosotros y será capturado en un momento. Su Alteza solo necesita retirar sus tropas…

 

 

—¡Arco y flecha!—. Jing Shao miró al hombre que hablaba a sí mismo en lo alto de la torre con ojos fríos y extendió su mano para tomar el arco que un subordinado le entregó, para después estirar a la cuerda del arco de nuevo en forma de luna llena.

 

 

—Para lo cual…—. Cuando el general que había estado hablando durante medio día vio a Cheng Wang sacar un arco, rápidamente lo esquivó hacia un lado. La flecha le cruzó la cara al pasar silbando; ni siquiera tuvo tiempo de tener miedo cuando la segunda flecha ya estaba volando justo después de la primera, y estaba tan sorprendido que solo pudo ponerse en cuclillas de una avergonzada manera.

 

 

—¡Ariete*!—. Sin dar tiempo a su gente de respirar. Jing Shao levantó la mano y señaló a que comenzara el asedio con el ariete.

 

 

En la alta pared, las flechas llovieron rápidamente.

 

 

—¡Escudos!—. Jing Shao volvió a agitar la mano y un grupo de soldados con escudos de hierro cuadrados que se habían preparado mucho antes dio un paso adelante y se alinearon a ambos lados del ariete, y levantaron los escudos de hierro para proteger a los que llevaban el ariete. Corrieron hacia la puerta a un ritmo uniforme, lo que inmediatamente hizo que la gente en la pared entrara en pánico. Cuando se instaló por primera vez, la puerta del Paso de Sheng Jing tenía un defecto fatal: estaba demasiado profunda a la pared. Una vez que la gente entraba por la puerta, las flechas no los alcanzarían.

 

 

«¡Boom! ¡Boom!». El sonido del choque fue como un latido en los corazones de todos en la pared, lo cual fue muy impactante. Jing Shao no atacó la puerta como otros líderes militares, quienes la embestían y colocaban andamios al mismo tiempo para que el ejército escalara el muro. En cambio, él hizo que la caballería retrocediera más allá del alcance de las flechas, y observó con calma cómo la lluvia de flechas caía frente a ellos.

 

 

«¡Boom!». La puerta de la ciudad se abrió de repente. Los soldados que llevaban el ariete entraron corriendo entre gritos y fueron al ataque por el ejército del suroeste que estaba tratando de resistirlos desde detrás de la puerta.

 

 

—¡Ataquen!—. Jing Shao apretó sus piernas alrededor de su corcel y corrió hacia adelante como una flecha afilada. La caballería también se precipitó detrás de él. La puerta fue destruida y no pudo detener la avalancha de soldados. La caballería entró primero y mató a toda la gente en su camino, y los soldados de infantería entraron en el Paso Sheng Jing como la marea.

 

 

 

—Informe—. Los soldados que patrullaban cerca instaron a sus caballos a retroceder rápidamente y se apresuraron a entrar en la tienda central: —¡Reportando al asesor militar, miles de tropas están cargando hacia el campamento y ya están a menos de diez li de distancia!

 

 

—¡¿Qué?!—. El general del protectorado de derecha, que en ese momento estaba molestando al pequeño tigre, se levantó lentamente con esas palabras; todas las tropas de élite se habían marchado y ahora quedaban menos de 20.000 personas en el campo, alrededor del 20% solo eran trabajadores o sirvientes diversos, y casi ninguna caballería. Incluso si pudieran acabar con esas miles de tropas, seguramente sufrirían bajas desastrosas.

 

 

—Asesor militar, te quedas con el pequeño tigre por un tiempo. ¡No debe dejarlo ni por medio paso!—. El general del protectorado de derecha se puso su armadura y salió inmediatamente.

 

════ ∘◦❁◦∘ ════

 

 

[Nota de la traductora]

 

 

Zhang*: 市丈 es una antigua unidad de longitud equivalente a 10 pies chino.

 

 

Ariete*: Es un arma de asedio originada en épocas antiguas, usada para romper las puertas o las paredes fortificadas.

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