La Esposa es lo Primero - Capítulo 26
En la tarde del día siguiente, Jing Shao envió a su Wang Fei al restaurante Huiwei y le pidió a Zhou Jin que lo llevara a la reunión mensual de esposas masculinas de la capital. Zhou Jin no usaba ropa de colores brillantes hoy, y sus túnicas de colores azules lo hacían parecer mucho más estable.
—Hermano mayor Zhou, le confiaré a Jun Qing—. Jing Shao inclinó sus manos de manera de saludo para el jefe Zhou.
—No te preocupes, Wang Ye—. Zhou Jin se comportó de una manera muy cordial, y también era el mayor que todos ellos. Por lo que después de familiarizarse con él, incluso Jing Shao empezó a llamarlo: hermano mayor Zhou.
Mu Hanzhang miró a Jing Shao, quien estaba siendo tan cuidadoso como si realmente le estuviera confiando un niño a Zhou, y sonrió impotente. —Wang Ye puede estar tranquilo cuando regrese, no es como si me perderé, ¿verdad?
Jing Shao se rascó la cabeza y se montó sobre su caballo. La mayoría de los esposos que suelen asistir a la reunión de la capital eran de familias distinguidas y de alto rango, pero como Jun Qing era tan inteligente, no debería de sufrir ningún agravio. Por lo tanto, sintiéndose tranquilo, dejó el carruaje y a Yun Zhu atrás, y montó solo a Xiao Hei para encontrar a su hermano mayor y tomar el té.
El paisaje en el sur de la ciudad era muy bueno. Muchas familias aristocráticas hicieron construir jardines a su alrededor. Las reuniones mensuales se llevaban a cabo principalmente en el Jardín Mo de la Residencia del Duque Mao.
Es una regla no escrita que los segundos hijos e hijos bastardos se casen con esposas masculinas, aunque no necesariamente la obedezcan siempre. Sin embargo, el hogar del Duque Mao siempre había establecido esto como una regla familiar. Incluso si no les gustaban los hombres, cualquier hijo bastardo debía casarse con uno. Por lo tanto, el número de esposas en la casa del Duque Mao era el mayor entre todas las familias aristocráticas de la capital.
Después de entrar al Jardín Mo, se podía escuchar el sonido de la seda y un ligero olor a bambú. Después de caminar a través del manto de capas de bambú de tinta, un extenso pabellón con agua en su orilla apareció frente a él. Habían mesas y sillas colocadas alrededor, así como té y refrescos. En el lugar, habían mujeres tocando música, con una cítara y dos flautas de bambú, los sonidos entraban débilmente en el oído, y no se podía imaginar nada más hermoso.
—Este lugar es bastante elegante—. Mu Hanzhang miró a las varias personas sentadas en silencio en el Pabellón junto al agua escuchando la música. Estaba preocupado de que aparezca una escena animada como cuando había una mujer visitando a una Residencia, pero no la hubo, por lo que no pudo evitar sentirse aliviado en secreto.
—El hermano mayor Zhou está aquí—. Al ver a Zhou Jin, varias personas se levantaron sucesivamente y cortésmente se inclinaron ante él para saludarlo.
—¿Quién es él?—. Preguntó un hombre vestido con una larga túnica de color azul claro que encabezaba al resto en el pabellón. Parecía de unos 25 o 26 años, igual que Zhou Jin, sus rasgos faciales eran hermosos, pero tenía unas líneas profundas entre sus cejas, probablemente causadas por el frecuente fruncimiento de su ceño.
—Este es Cheng Wang Fei, Mu-Gongzi—. Zhou Jin lo presentó a todos con una sonrisa. A las esposas masculinas generalmente no les gustaba que otras personas las llamaran Fu Ren, o Joven Amante, por lo que entre ellos, se llamaban «Gongzi».
—Saludo a Wang Fei—. Al haber escuchado esas palabras, varias personas lo miraron y se acercaron para saludar.
—No necesitan ser tan formales en este tipo de reuniones—. Mu Hanzhang pidió a todos que se pusieran de pie de una manera educada.
—Escuché que este joven maestro Gongzi es extraordinario, y ahora viéndolo de cerca, se merece absolutamente esa reputación—. El hombre sonrió gentilmente y los dejó pasar.
—Es solo una falsa reputación dada por una reunión de poesía en la que participé—. Al escuchar a esta persona llamarlo por su anterior título, Mu Hanzhang sintió como si hubiera regresado al pasado. A cuando participó en la reunión de poesía de eruditos, y no pudo evitar sentirse feliz. Y hacia esta persona frente a él, también se sintió un poco más cercano.
Zhou Jin les presentó a Mu Hanzhang uno por uno. El dueño, de apellido Lin, era la esposa del segundo joven maestro del Marqués Ding del Sur. Los demás eran básicamente todas esposas de varios funcionarios del gobierno.
—¿Cómo es que los de la casa del Duque Mao no están aquí?—. Zhou Jin le preguntó a Lin-Gongzi.
—Ellos y los gongzi de la casa del Conde Yong Chang fueron a pelear en el bosque. Nosotros no queríamos participar, así que nos quedamos a escuchar música por aquí—. Cuando Lin-Gongzi habló, involuntariamente arrugó su frente y parecía bastante preocupado.
—¿Y cuál es el problema?—. Al ver el ceño preocupado de Lin-gongzi, Zhou Jin no pudo evitar preguntar.
—El segundo joven maestro insiste en casarse con la joven de la familia de un funcionario como esposa secundaria—. Dijo, en su lugar Zhang-gongzi, quien estaba sentado a un lado comiendo semillas de melón. —La vida del hermano mayor Lin ya es difícil, pero la idea de que su esposo se vuelva a casar y ahora con una esposa secundaria de alta alcurnia… Es algo…
Mu Hanzhang probó lentamente el té y escuchó en silencio a las pocas personas que hablaban entre sí. Todos estos hombres habían leído un montón de libros y hablaban de una manera tan sutil. En todos los casos, tocaban un tema, pero no decían demasiado sobre ello, sin embargo, con solo una o dos frases, aún se podía saber que para la mayoría de los esposos, sus vidas en sus hogares no eran muy buenas.
Sus maridos eran en su mayoría hijos bastardos y, a veces, se veían obligados a casarse con sus esposas masculinas. Además, pocos hijos se criaron para convertirse en esposas y la mayoría de ellos no sabía cómo administrar un hogar. Agregando el hecho de que las concubinas serían aún más difíciles de manejar una vez que tuvieran hijos. Entonces, si no contaban con el favor de su esposo, incluso si pudieran llegar al punto de tratarse el uno al otro con respeto mutuo como esposo y esposa, ellos solamente quedarían atrapados en el patio interior de sus hogares y se les iría cortando lentamente su voluntad, y sería muy difícil para ellos conseguir algo de acuerdo a sus propios deseos.
—Escuché que el mes pasado Cheng Wang solicitó un decreto imperial para degradar a su esposa secundaria a una concubina de tercer rango. ¿Cómo se las arregló Mu-Gongzi para hacer eso?—. El hablador Zhang-Gongzi de repente dirigió la conversación a Mu Hanzhang.
—Todo fue lo que Wang Ye deseaba hacer—. Mu Hanzhang dejó su taza de té y dijo con indiferencia, con respecto a los asuntos de su propio hogar, no planeaba contar demasiado.
—¿Por qué te comportas como una mujer ahora? Siempre fisgoneando en los asuntos de otros jefes de familia—. Zhou Jin le dio a Zhang-Gongzi una palmada en la cabeza deteniendo el tema de la conversación.
Mu Hanzhang recogió su taza de té una vez más. Descubrió que, aunque el esposo de Zhou Jin era solo un pequeño asistente del ministro y él solo era dueño de un restaurante, todavía tenía una gran reputación entre estas nobles esposas masculinas. Todos lo honraban con el nombre de «Hermano mayor Zhou». Y además de su personalidad sencilla y su manera relajada de tratar a las personas, en los siete u ocho años de matrimonio con Xiao Yuan, él no tenía a una concubina sirviendo en el dormitorio de su esposo era la verdadera razón por la que la gente lo admiraba. Una esposa masculina no podía tener un hijo, pero podía aprender a cómo convertirse en una arpía, y manejar a su esposo para evitar que tuviera concubinas, por lo que realmente se necesitaban algunos métodos extraordinarios.
—Me preguntaba quién era este Gongzi con una ropa tan espléndida, ¿así que eres tú, Hanzhang?—. Una voz peculiar vino desde afuera del pabellón. Y cuando todos miraron hacia esa figura, vieron a unos cinco o seis hombres saliendo del bosque de bambú, cada uno trayendo consigo a varios asistentes, dirigiéndose majestuosamente hacia el pabellón.
Mu Hanzhang frunció el ceño, reconociendo que la persona que había hablado no era otro que Du Yinghao, quien había sido su compañero de clase durante cinco años. El erudito con el que aprendió la familia Mu no era otro que un tío del clan que quedó tercero en los exámenes imperiales. Debido a su gran fama, otros parientes de la familia también enviaban a sus hijos a estudiar. Este Du Yinghao era un sobrino del Marqués del Norte, y odiaba a Mu Hanzhang ya que siempre recibía elogios del maestro, y porque siempre se ponía en su contra en todas partes.
—No te he visto en dos años, pero en realidad pensé que ibas a hacer el examen imperial provincial trienal, pero ahora resulta que te casaste en la casa del Duque Mao—. Mu Hanzhang se sentó quieto, mirando al autoritario Du Yinghao, y continuó bebiendo su té pacíficamente.
—Hmph, a pesar de que fuiste un candidato exitoso para el examen provincial imperial, ¿no estabas casado por esa concubina?—. Du Yinghao se burló. La familia Du no era distinguida ni noble. A pesar de que era el segundo hijo de la esposa oficial, todavía estaba acostumbrado a establecer conexiones y estaba casado con el tercer joven maestro del Duque Mao.
—¡No seas un grosero!—. Du Yinghao intentó decir algo más, pero fue detenido por la exclamación de su segundo cuñado.
Esta generación de la casa del Duque Mao tuvo tres esposas varones, y después de dar sus saludos, se sentaron uno tras otro.
—Ayer, fui a la residencia del Marqués del Norte para felicitarlo por su cumpleaños y vi algo bastante interesante—. Du Yinghao, al ver que incluso si Mu Hanzhang estaba casado con un hombre, todavía era objeto de la admiración y el respeto de otras personas, y que ese hombre con el que estaba casado era un esposo respetuoso, sintió en su corazón que eso no era justo, por lo que no pudo evitar querer lastimarlo con un par de frases.
Después de cansarse de escuchar la música, la gente comenzó a charlar mientras tomaban el té, pero al oír esto les preguntaron de qué estaban hablando.
—Cheng Wang salvó a una mujer muy hermosa bajo el caballo del cuarto príncipe—. Dijo Du Yinghao, sonriendo y mirando hacia el inexpresivo rostro de Mu Hanzhang, extrayendo deliberadamente sus palabras. —Escuché que a Cheng Wang le gustaba tanto que la llevaron directamente a su villa para convertirse en otra concubina.
Al escuchar esto, la atmósfera originalmente animada se enfrió repentinamente y todos se quedaron en un silencio incómodo, sin saber cómo continuar la conversación. En sus corazones, sin embargo, pensaron en cómo Cheng Wang Fei tampoco resultó ser muy favorecido, a pesar de haber escuchado que el Príncipe había degradado a la esposa secundaria por él, pero ahora sabían que en un abrir y cerrar de ojos, había encontrado a otra concubina.
Mu Hanzhang miró a Du Yinghao, quien tenía una cara de burla, y sólo se sintió divertido. Incluso después de tantos años, esta persona seguía siendo tan infantil. Así que mirando al cielo dijo. —Se está haciendo tarde, me he estado quedando en la villa estos días, así que tengo que irme un poco antes–. Posteriormente dejó su taza de té y se levantó para despedirse.
La villa de Cheng Wang estaba al este de la ciudad y el jardín Mo estaba al sur de la ciudad. Verdaderamente se ubicaban un poco lejos entre sí. Por lo que no servía de nada la idea de querer detenerlo, así que todos se levantaron para despedirlo.
—El tercer hermano menor no es sensato, y encima le pide a Wang Fei que no se ofenda—. Después de enviarlo fuera del jardín Mo, el segundo gongzi de la Residencia del Duque Mao se disculpó con Mu Hanzhang.
Mu Hanzhang sonrió, pero no respondió. Yun Zhu lo condujo al carruaje y estaba esperando a que subiera. Desde la distancia sonaba el repiqueteo de los cascos del caballo.
Un relincho brillante y claro resonó, y el fino corcel negro se detuvo rápidamente frente a la multitud, el hombre que dirigía el caballo era alto y recto, y extraordinariamente guapo, era la persona de la que acababan de hablar, es decir que había llegado Cheng Wang Jing Shao.
Cuando notaron claramente al nuevo visitante, y se arrodillaron uno tras otro para saludarlo. —Saludos a Su Alteza Cheng Wang.
Agitó su mano para que todos se levantaran, y Jing Shao, viendo que su Wang Fei ya estaba parado frente al carruaje, sonrió levemente y dijo: —Tenía miedo de que si llegabas tarde iba a ser demasiado complicado y oscuro como para viajar, así que vine especialmente a recogerte.
—Justo iba a volver—. Mu Hanzhang frunció sus labios y observó al hombre que conducía a su caballo, extendiendo su mano para él. No quería que sean demasiados íntimos frente a extraños, pero después de ver la expresión celosa y ardiente de Du Yinghao por el rabillo de su ojo, era como si los demonios y los dioses estuvieran trabajando para hacer que tal situación ocurriera. Por lo que colocó su mano en la palma otorgada, tomando prestada la fuerza de la persona en el caballo para acabar sentado frente a Jing Shao.
—Yun Zhu, envía primero al hermano mayor Zhou antes de que regreses a la villa—. Mu Hanzhang le dijo al pequeño sirviente, que seguía estando parado al lado de su carruaje, y después de despedirse de todos, se fue con confianza con Jing Shao, desapareciendo detrás de las nubes como polvo.
Du Yinghao estaba tan enojado que todo su rostro se tornó rojizo, Lin-gongzi y los demás solo mostraron ojos de envidia y admiración. Y el único que no estaba de mal humor, Zhou Jin, se iba dirigiendo hacia el carruaje estando extremadamente feliz de viajar en un carruaje tan lujoso como el transporte imperial sin tener que pagar hasta el camino a su casa.
A partir de ese día, la noticia de que Cheng Wang adoraba a su Wang Fei se extendió rápidamente entre las personas de alto rango.
En vista del hecho de que los libros que conformaban a «El arte de la guerra» eran demasiado gruesos, con solo una persona para copiarlo, lo más rápido que tomaría sería un mes. Así que con el fin de tener más tiempo para pasear y también haber reconocido su error con una buena actitud, Jing Shao y Mu Hanzhang comenzaron a copiarlo juntos. Cada mañana, uno practicaba artes marciales, y el otro se ocupaba de los asuntos internos de la casa y, por la tarde, preparaban una mesa en el jardín para admirar las flores juntos, mientras copiaban aquellos libros y, finalmente por la noche, se sumergían en agua caliente. manantiales juntos. Por lo que en esos días la pasaron de una muy alegre manera.
Con respecto a los asuntos con Ge Ruoyi, Jing Shao escribió una carta y la transmitió al Emperador. Y después de esperar durante tres días, aún no habían llegado noticias.
Ahora después del almuerzo de hoy, Jing Shao se encontraba acostado en la mecedora con Wang Fei entre sus brazos tomando el sol. E inesperadamente Jing Shao recibió la orden de ir al palacio mediante un decreto imperial.
—¿Cuál es su opinión sobre el asunto en el sureste?—. El emperador Hong Zheng juntó sus manos en su espalda, miró hacia un mapa donde se encontraba todo el país en el estudio imperial y le preguntó a Jing Shao, quien estaba arrodillado detrás de él.
Jing Shao respondió cuidadosamente. —La familia Ge no es un clan influyente, este asunto puede no haberse extendido fuera de la región sureste, es solo que la mujer vino a la capital para quejarse. Esta persona tampoco sabe cómo manejar este asunto, por lo que solo quería informarle al Padre Imperial y explicarlo claramente.
El Emperador Hong Zheng asintió pero no dejó que Jing Shao se levantara. Y seguía mirando al mapa del país que ocupaba toda la pared frente a él. —¿Sabes por qué se le confirió el título de Rey Fan Wang de un estado vasallo?
—En la antigua dinastía, el gobierno era cruel, y otros tres lideraron una revuelta contra el gobierno y tomaron el poder, y él precedió a los demás en la captura de la capital, convirtiéndose en Emperador—. Jing Shao miró hacia arriba, para observar a los numerosos mapas para recordar a sus primeros antepasados, el suroeste, sureste y la región de Huainan, eran parte de él. Agregando que el tiempo que se tomó para aplacar a los bárbaros del sur en disturbios, fue bastante desordenado y luchó durante diez años completos: —Su Benevolencia, recibió a todo el país, luego confirió el Sudoeste, Sudeste y la región de Huainan a los tres que ayudaron en su ataque, convirtiéndolos en reyes de esos territorios feudales.
—El tema acerca de los estados vasallos, no los quiero administrar demasiado—. El Emperador Hong Zheng estaba de espaldas a Jing Shao, por lo que él no podía ver su expresión, pero Jing Shao sabía lo que estaba pensando su padre imperial, por lo que se decidió en hablarle con una voz clara. —Aunque el sureste es un territorio vasallo, también es la tierra nacional de la Nación Dachen. Por lo que los ciudadanos del sureste solo reconocen al Padre Imperial como su único Emperador.
Cuando el Emperador Hong Zheng escuchó esto, de repente se dio la vuelta y miró estrictamente a Jing Shao, quien seguía arrodillado en el suelo. Jing Shao inclinó ligeramente su cabeza y lo dejó de observar.
Después de mucho tiempo, el Emperador Hong Zheng de repente se echó a reír a carcajadas. —¡Eres digno de ser mi hijo! ¡Jajaja!—. Posteriormente se dirigió hacia el lado de Jing Shao, y le dio una palmada en el hombro para luego decir en voz baja. —El tercer combate con los bárbaros es lo que más me preocupa; sin embargo, aún no es el momento adecuado para atacar.
Las pupilas de Jing Shao se contrajeron repentinamente, pero no reflejó en su rostro su emoción. Sólo se inclinó y dijo. —Entiendo—. Lo que quiso decir su Padre Imperial fue que todavía no era una buena oportunidad para pacificar a los tres estados vasallos. Por lo que este asunto primero necesitaba ser silenciado. No es de extrañar que en su vida anterior, Jing Yu lo ató a Jing Shao descaradamente a la concubina que le había regalado, quien al final, solo lo obligó a tener que ir personalmente a vengarse. Y tampoco era de extrañar que Jing Yu durante todo ese tiempo fuera el primero en sugerir quitarles el poder de aquellos territorios feudales. Pero ahora en esta vida resulta que, en este momento, Jing Shao había recibido una respuesta afirmativa de su Padre Imperial.